"Blade Runner 2049" (Denis Villeneuve, 2017)

Villeneuve sabe que en su film es necesario que hable el pasado. Al fin y el cabo, Blade Runner 2049 es una secuela ‒una magnífica secuela‒ de un clásico que, a pesar de su edad, sigue definiendo en nuestro imaginario ese porvenir oscuro, condicionado por la biotecnología, por la inteligencia artificial y por los desastres medioambientales.

J.G. Ballard, un escritor que conoce bien este terreno, recordaba en uno de sus ensayos aquella frase del novelista Thomas Wolfe: "Nunca se puede volver a casa". Se refería Wolfe al hecho de que el ayer cambia con la misma fluidez con la que cambian y se distorsionan nuestros recuerdos.

Esto vale tanto para los protagonistas de Blade Runner 2049, empeñados en desenmarañar los hilos que fueron anudándose en la película de 1982, y también para Denis Villeneuve y sus guionistas, que bucean en un mar donde lo conocido ‒la nostalgia del Blade Runner original‒ aún parpadea entre símbolos y lecturas claramente modernos.

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A nadie debe sorprenderle: si en 1982 nos inquietaba la posibilidad de máquinas con apariencia humana, lo que hoy nos preocupa es el propio concepto de transhumanismo, que nos augura un futuro en el que lo biológico y lo tecnológico acabarán tramándose en una zona de grises, en la que costará saber qué somos realmente.

Los replicantes del film de 1982 descubrían, sin alcanzarla, la esencia absoluta de la humanidad. Los replicantes que nos presenta Villeneuve asumen su condición artificial, a veces con un patetismo trágico, y se alivian con el autoengaño que les ofrecen los programadores de realidad virtual.

Sólo les adelantaré un ejemplo de esto último: en una metrópolis convertida en sucursal del infierno, erigida por diseñadores afines a la arquitectura brutalista, el personaje protagonista (Ryan Gosling) descubre el amor platónico gracias a un holograma inteligente (Ana de Armas). Esa relación ‒conmovedora, por cierto‒ es uno de los muchos vínculos complejísimos que se van tramando en esta película, donde se repasan todos los posibles pasajes emocionales por los que pueden pasar un ser humano y una máquina diseñada para parecerlo.

El guión está coescrito por uno de los autores del Blade Runner original, Hampton Fancher, bailaor de flamenco en España, actor de westerns televisivos en los sesenta y lector devoto de Philip K. Dick. Su guión para Blade Runner le acarreó bastantes disgustos con Ridley Scott, y hoy sabemos que sus desacuerdos marcaron el ritmo del rodaje. Por eso me parece tan significativa su presencia en el film de Villeneuve. En 1982, Fancher quería insistir en los aspectos emocionales de los personajes, para enojo de Scott, cuya máxima aspiración era ilustrar un apabullante cómic, con un diseño visual inédito hasta la fecha.

En este sentido, y contradiciendo lo que prefería el joven Scott, el libreto que Fancher y Michael Green (Héroes, Alien Covenant, American Gods) han completado para la secuela es, desde el punto de vista psicológico, más denso que el filmado en 1982. Y precisamente por eso, el personaje de Rick Deckard ‒un Harrison Ford espléndido, castigado por los remordimientos y aislado en una polvorienta torre de marfil‒ es mucho más complejo que el cazarreplicantes que aparecía en el film de Scott.

Por supuesto, Scott era mejor director que hoy lo es Villeneuve, así que tengo claro que el impacto que supuso aquel primer Blade Runner, originalísimo y fascinante, plantea un baremo complicado para esta secuela. Sin embargo, son tantos los aciertos de esta nueva entrega, que uno empieza a olvidarse de las comparaciones.

Vaya lo uno por lo otro: si aceptamos que Villeneuve es un cineasta tirando a frío, con demasiado apego por la solemnidad, también será fácil aceptar que el resto de cuanto aquí nos ofrece posee un valor extraordinario. El reparto está plenamente comprometido con la verosimilitud del relato. La ambientación es maravillosa, al igual que la fotografía de Roger Deakins. La banda sonora, con buen criterio, embellece los diseños sonoros de Hans Zimmer y Benjamin Wallfisch con pasajes de la partitura de Vangelis. Y el diseño conceptual es, simple y llanamente, un prodigio.

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Es una suerte que los guionistas se hayan olvidado de otras dos continuaciones canónicas de Blade Runner. Me refiero a las novelas Blade Runner 2: El límite de lo humano (1995) ‒que iba a ser llevada al cine por Stuart Hazeldine‒ y Blade Runner 3: La noche de los replicantes (1996), de K.W. Jeter. Dos libros alimenticios, sin un ápice de talento, cuya única virtud era insistir sobre la posible naturaleza sintética de los blade runners y sobre la capacidad de los humanos para ocultarse bajo la apariencia de replicantes. Esa fina línea que diferencia al homo sapiens de sus avatares biotecnológicos era un tópico en las novelas de Jeter, pero es aprovechada, con mayor sabiduría, en el film de Villeneuve.

Rodada en imponentes escenarios de Budapest, Blade Runner 2049 recupera las convenciones del neo-noir ‒o del tech-noir, si lo prefieren‒, luciendo orgullosamente todos esos elementos distintivos que proceden del género negro.

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De todas las posibles continuaciones de Blade Runner sobre las que se ha especulado a lo largo del tiempo ‒la precuela que idearon Scott y su hermano, Tony Scott, la secuela que iba a rodar Christopher Nolan, etc.‒, tengo la sensación de que ésta es la más integradora. No sólo reorienta muchos ingredientes del film original, sino que amplia el foco y nos descubre inquietudes que han ido surgiendo gracias a un doble milagro científico: los ilimitados progresos de la inteligencia artificial y las reordenaciones del alfabeto del ADN.

Hace ya tiempo que se consolidó el oficio de Villeneuve, y su mirada ‒no sé si visionaria, pero inteligente‒ da forma a este mundo entre orwellliano y chandleriano que nos propone Blade Runner 2049. El resultado es una película de gran corpulencia, con una proyección filosófica que resulta insólita en el cine de gran presupuesto.

Sinopsis

30 años después de los eventos que tienen lugar en la primera película, un nuevo blade runner, el Agente K del Departamento de Policía de Los Angeles (LAPD), desentierra un antiguo secreto que tiene el potencial de sumir lo que queda de la sociedad en el caos. El descubrimiento de K le conduce a la misión de encontrar a Rick Deckard, un antiguo blade runner del LAPD que ha estado desaparecido durante tres décadas.

Sobre la producción

“¿Qué define a un ser humano?” Esa es la pregunta que se plantea el director Denis Villeneuve. Y las sorprendentes respuestas que se plantean en su nueva película, Blade Runner 2049, desafían la idea que tenemos sobre quiénes somos… y a dónde vamos.

No es la primera vez que la valía, y los valores, de la humanidad se cuestionan.

Hace 35 años, el innovador y futurista éxito de Blade Runner llegó a la gran pantalla. Dirigida por el legendario Ridley Scott y basada en la novela de Philip K. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, la película propulsaba a la audiencia a una distopía como nunca antes habían experimentado.

En aquel entonces, nadie podía haber imaginado como Blade Runner resonaría en la cultura moderna, siendo pionera en lo que vendría a ser un nuevo género completamente: el cyberpunk neo-noir. Hoy en día, la obra maestra visionaria de Scott es considerada una de las mejores y más importantes películas de la historia, aunque su influencia no sólo se queda en el cine, sino también en el mundo de la televisión, la música, el arte, la moda e incluso en cursos universitarios.

Ahora, después de más de tres décadas, Blade Runner 2049 nos devuelve al universo que ha cautivado a generaciones de seguidores con una esperada secuela y una experiencia cinematográfica única.

Villeneuve, quien se considera uno de los devotos de la película original, recuerda “ver Blade Runner por primera vez y quedarme impactado por la que pienso es una de las más potentes primeras escenas del cine:  volando sobre Los Angeles de 2019, y viendo un paisaje de fábricas de petróleo. Ridley Scott creó una imagen tan fuerte de cómo sería el futuro que seducía y daba miedo al mismo tiempo”.

“La estética de Blade Runner fue revolucionaria” continúa. “Fusiona dos géneros que a primera vista son muy diferentes: la ciencia ficción y el cine negro. Es algo que no se había visto antes, y me influyó profundamente. Fue parte de mi educación como cineasta mucho antes siquiera de que supiese que me convertiría en director”.

Scott admite que, aún con todas las dificultades, nunca hubiese predicho lo icónico que se acabaría convirtiendo uno de sus primeros largometrajes. “No piensas en ese tipo de cosas cuando estás en medio del proyecto” añade, “pero tenía claro que habíamos hecho algo realmente especial”.

Sin embargo, desde entonces se ha hecho evidente que la película de Scott predijo una serie de preocupaciones sociales que han ido en aumento. Parece más relevante que nunca, con el planeta a punto de llegar al momento en el que Blade Runner estaba ambientada, que se trate el tema del deterioro urbano, el cambio climático, la ingeniería genética, la sobrepoblación, la división social, los estratos económicos y demás.

Harrison Ford acabó convirtiendo al personaje principal de la película, Rick Deckard, en uno de los más indelebles de sus representaciones en pantalla. “Sin duda fue profético en muchos aspectos. Creo que a medida que la tecnología evolucionó y la gente empezó a ver aspectos de la película reflejados en la vida real, hubo cada vez más razones para aceptar los temas de los que habla Blade Runner”.

Ryan Gosling, quien interpreta el papel de un detective del LAPD llamado ‘K’ en Blade Runner 2049, comenta que “La película original es inolvidable. Te hace cuestionar la idea que tienes sobre lo que significa ser humano. Te hace cuestionar tu habilidad de discernir al héroe del villano. Es una visión horrible del futuro que de alguna forma parece fundamentada y posible, y aún así se nos presenta de una manera romántica y de ensueño que se te graba en la memoria. El tiempo ha demostrado lo especial que es”.

El productor Andrew A. Kosove está de acuerdo. “Blade Runner fue una adelantada a su tiempo en muchos aspectos. Esa narrativa que induce a la reflexión y ese diseño visual característico que Ridley Scott concibió brillantemente hizo que la película impregnase nuestra cultura y cambiase la percepción que tenemos sobre la tecnología y el futuro. Creo que por eso es tan venerada”.

Comprensiblemente, esta admiración hizo que Kosove y su compañero de Alcon, el productor Broderick Johnson, se lo tomasen con calma a la hora de abordar una continuación de Blade Runner. “Estaba claro que teníamos que pensar bien si emprenderíamos un viaje tan ambicioso, pero a los dos nos encanta la original así que decidimos seguir adelante” confiesa Johnson.

La idea de grabar un nuevo capítulo de Blade Runner fue sugerida por el productor Bud Yorkin, quien había formado parte del equipo de producción original, y por su mujer, la productora Cynthia Sikes Yorkin. “Continuar la historia fue un sueño que Bud tuvo durante muchos años y yo estaba contenta de poder apoyarle. Desafortunadamente murió antes de que pudiese ver la película terminada, pero fue un gran regalo para él saber que se iba a llevar a cabo. Andrew y Broderick fueron muy respetuosos con Bud y nos involucraron en todos los aspectos de la producción desde el principio. Pusieron toda la carne en el asador con el proyecto, no podría haber tenido unos compañeros mejores para cumplir este sueño” relata Sikes.

El primer paso fue el de volver al origen, explica Kosove. “Lo más importante para Broderick y para mí fue ir a Londres y encontrarnos con Ridley Scott”.

Ridley estaba emocionado con la idea de crear una nueva película” añade Johnson. “Dijo que tenía ideas que había estado gestando durante años, pensando sobre cómo se podrían desarrollar respetando la esencia original”.

Scott subió a bordo del proyecto como productor ejecutivo. “Blade Runner siempre se concibió como un largometraje independiente, pero teníamos claro que había mucho más que contar de lo que se nos permitía en dos horas”.

Scott habló con el guionista Hampton Fancher, quien había coescrito el guion original de Blade Runner. “Fue una casualidad ya que acababa de terminar una historia corta ambientada en el universo de Blade Runner. Le leí a Ridley un solo párrafo y era obvio lo que era. Todo lo que dijo fue, ‘¿Puedes venir a Londres?’ Así empezó todo”.

A la hora de retomar la historia, Scott aclara que “Hampton no escribió un guion convencional, escribió una novela pero con su precioso estilo de diálogos. Entonces trajimos a Michael Green para que lo guionizase y evolucionó a partir de ahí”.

Cuando le llegó la oportunidad a Green de trabajar dentro del universo de Blade Runner, “dije sí de forma instantánea” confiesa el ávido seguidor de la cinta original. “Hampton y Ridley habían creado el ADN de lo que la nueva Blade Runner podría ser, y después yo tuve la increíble oportunidad de dar forma a la historia. Hay muchos temas fascinantes que se tratan en la primera película y uno de ellos trataba sobre la cantidad de vida. En Blade Runner 2049 quisimos explorar la calidad de vida. En las dos películas hay humanos y replicantes, y aunque se parecen mucho, son considerados distintos, ya que unos han nacido y otros han sido creados. Y la diferencia innata entre ellos es que alguien que nace se considera que tiene alma. Pero, ¿cuál es la naturaleza del alma? Y, ¿es eso algo exclusivamente humano?”

Denis Villeneuve recuerda que cuando le presentaron el guion completo “me emocioné mucho. El grado de confianza que Alcon depositó en mí, el hecho de poner la película en mis manos… ha sido uno de mayores halagos de mi carrera”.

Después de trabajar con Villeneuve en el exitoso drama Prisioneros, los productores fueron conscientes del talento que podría aportar. “Denis es un cineasta increíble con un control total de lo que quiere conseguir” declara Johnson. “Sabíamos que sería perfecto para esta película, no sólo por su habilidad para dirigir las interpretaciones, sino también por la tensión y atmósfera que sabe crear, ambos muy importantes en la película. Esto fue esencial a la hora de hacer Blade Runner 2049 ya que la verdadera magia de la película reside en la tensión, la narrativa y en la importancia de los personajes. Denis es uno de los mejores plasmando todo eso”.

Villeneuve admite haber hecho una advertencia antes de aceptar ayudarles. “Necesitaba la aprobación de Ridley Scott. Esa fue mi única condición”. No tuvo que preocuparse por eso ya que Scott hizo mucho más que dar su beneplácito. “Me dijo exactamente lo que necesitaba oír” apunta el director. “Me dio total libertad, pero que si en algún momento lo necesitaba, que le llamase. Él tendría total disposición. Y de hecho, estuvo ahí siempre que le necesité. Se lo agradeceré eternamente”.

A la hora de concebir la imagen general de la película, Villeneuve quiso ser fiel al espíritu de la original. “Mi objetivo era respetar la estética del cine negro en la primera película, mientras que le daba a la nueva una identidad propia”.

En este aspecto, los cineastas enfatizan que, aunque Blade Runner 2049 es una continuación de la original también puede ser una película independiente. “Aún sin haber visto la primera película, no hay dificultad en entender la historia” aclara Yorkin. “Por la forma en la que se presenta y está escrita, la trama te absorbe y te mantiene totalmente entretenido sin que necesariamente sepas lo que ocurrió antes”.

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Los cineastas también tuvieron que pensar en las condiciones del planeta tres décadas después. “Blade Runner estaba ambientada en 2019, y fue profética en muchos aspectos, aunque ya sabemos que nuestro 2019 va a ser muy diferente. Así que decidimos crear nuestro propio 2049 y así impulsar la película a su futuro más probable. El mundo de Blade Runner 2049 es una extensión de Blade Runner, no una extensión de la realidad”.

Después de tener eso claro “vinieron muchas decisiones sobre el diseño. En Blade Runner vimos como la naturaleza estaba colapsando, así que 30 años después la Tierra tiene unas condiciones climáticas mucho más severas, y eso se refleja en todo, desde la arquitectura a los vehículos o la ropa”.

Para lograr esto, Villeneuve formó equipo con el director de fotografía Roger Deakins, el diseñador de producción Dennis Gassner y la diseñadora de vestuario Renée April. “Compartimos un vínculo artístico muy fuerte ya que todos estamos comprometidos con la misma idea, honrar lo que vino antes” comenta Villeneuve.

“Todo el reparto también estaba muy emocionado con el proyecto” añade, “y diría que la película les debe mucho, pero especialmente a Ryan Gosling y a Harrison Ford. Contribuyeron con muy buenas ideas y los dos fueron mis musas en el rodaje”.

Gosling y Ford elogian de igual manera a su director. “Denis es un tipo callado, reflexivo e increíblemente inteligente que se toma el tiempo necesario para llegar a conclusiones por sí mismo. Encontré en él un gran compañero intelectual” admite Ford.

“En la primera conversación con Denis me sentí inmediatamente seguro” dice Gosling. “Todos sus instintos apuntaban a fundamentar la película… hacerla parecer real. Tenía un gran respeto por la original, pero no parecía que permitiese que le intimidase. Usó su admiración y la convirtió en inspiración, y creo que como resultado nos inspiró a todos a que hiciésemos lo mismo”.

Junto con Gosling y Ford, el reparto principal cuenta con Ana de Armas como Joi, la mejor amiga, confidente e interés amoroso de K; Sylvia Hoeks como Luv, quien trabaja y es fiel aliada del creador de replicantes Niander Wallace; Robin Wright como la jefa de K, la teniente Joshi; Mackenzie Davis como Mariette, una misteriosa “doxie” que se interesa por K; Lennie James como Sr. Cotton, quien cuida a cientos de niños abandonados y puede que tenga respuestas para K; Dave Bautista como un granjero de proteínas llamado Sapper Morton; y Jared Leto como el brillante Niander Wallace, quien ve necesarios a los replicantes para la supervivencia de la humanidad… aunque su creación esta limitada.

El rodaje de Blade Runner 2049 se llevó a cabo enteramente en Hungría, donde la producción se desarrolló en seis decorados y en el plató exterior de Origo Studios en Budapest, en tres decorados de Korda Studios en Etyek y en numerosas otras localizaciones por todo el país.

En la medida de lo posible, el equipo de producción evitó usar efectos especiales y cromas, esforzándose en capturar la acción con la cámara en decorados reales. “Me encanta trabajar con decorados reales, con objetos reales. Era muy importante para mí construir un mundo tangible que los actores y yo pudiésemos vivir en vez de sólo intentar imaginarlo” explica Villeneuve.

Para los actores, meterse en un entorno real tuvo el resultado deseado. “Fue increíble tener esos decorados. Como actor, así te puedes centrar en el mundo interior del personaje, ya que el exterior ya estaba tan bien representado” expone Gosling.

“Es como tener un mundo fantástico a tu alrededor, pero se mantiene siempre la escala humana” añade Villeneuve. “Blade Runner 2049 es una historia muy íntima contada con una mira muy amplia”.

Humanos y replicantes

Dos de los papeles protagonistas de Blade Runner 2049 fueron adjudicados incluso antes de que hubiese un guion. Sobra añadir que sólo Harrison Ford podía ser Rick Deckard, pero resulta que para el papel del nuevo blade runner K un único nombre resonaba también: Ryan Gosling.

Fancher lo relata, “Estaba volando hacia Londres para encontrarme con Ridley y pensando en el papel protagonista, cuando me dije, ‘Ryan Gosling es nuestro tipo’. E hice un apunte mental de eso. Pero entonces, una de las primeras preguntas que me hizo Ridley fue, ‘¿Qué ves?’ Yo todavía no le había contado mi idea, pero sabía a qué se refería. Le dije ‘Ryan Gosling’, y me dijo ‘Lo has clavado’. Ni siquiera sabíamos cómo iba a ser la historia, pero ya tenía una imagen del personaje principal y Ryan encajaba en todos los aspectos”.

Gosling cuenta que se interesó en el proyecto en cuanto se enteró de que había algo en marcha. “Cuando oí que Ridley estaba planteándose continuar la historia yo ya me quise involucrar, quería saber que ocurriría después. Y más tarde, cuando me dieron la oportunidad de participar en el proyecto fue algo increíble”.

Gosling explica que el mundo en el que se encuentra su personaje “se ha convertido en un lugar mucho más duro y aislado que el que dejamos 30 años atrás. Como resultado, la profesión de blade runner se ha hecho mucho más complicada. Cuando vemos a K por primera vez nos lo encontramos sufriendo los estragos de ese aislamiento y esas complicaciones”.

“Al principio de la película”, continúa Gosling, “es un día como otro cualquiera: le han mandado retirar un modelo de replicante antiguo. Pero en el proceso desentierra sin querer un misterio que le hará cuestionarse todo lo que pensaba que sabía”.

“K tiene una vida muy difícil y es una persona solitaria. Tiene el peor trabajo del mundo, pero, de forma inesperada, de su último encargo surge un sueño… un deseo tan fuerte que le cegará. Pensé que ese sería un giro precioso” cuenta Villeneuve.

“Cuando leí el guion”, añade el director, “ya me habían propuesto a Ryan Gosling para el papel de K, y dije que sí inmediatamente. No podía ser otro. Es un actor que puede expresar un universo de emociones sólo con mover una ceja. Necesitaba un actor extremadamente inteligente y con la fuerza necesaria para atravesar la oscuridad. La pasión y resolución que Ryan puso en cada escena me conmovió profundamente, ya que sentí que era igual de importante para los dos hacer una gran película”.

De entre el coro de voces que sugerían a Gosling estaba el actor que protagonizó Blade Runner, Harrison Ford. “Pensé que K sería un buen papel para Ryan y estaba entusiasmado de proponérselo a los productores. A lo que ellos dijeron, ‘Ah sí, eso es lo que estábamos pensando también’, así que me quedé encantado. He disfrutado mucho trabajando con Ryan en la película. Pone un toque original en todo lo que hace, pero con inteligencia. Él posee al personaje en vez de esforzarse por crearlo”.

Gosling le guarda el mismo aprecio a Ford, apuntando que “Harrison es un gran cineasta. Hay una razón por la cual la mayoría de sus películas se han convertido en iconos del cine y por la que tantas de ellas se vuelven a ver una y otra vez. Él es la constante en todas las ecuaciones. Hay muchas formas de interpretar cualquier escena, pero cuando estás trabajando con Harrison te das cuenta de que sólo hay una forma de hacerla perfecta. Y él ya ha averiguado cómo hacerlo mucho antes que nadie”.

Ridley Scott recuerda que en principio, cuando contactó con Ford para que retomase el papel de Deckard, pensó que podría estar un poco escéptico. “Entonces le mandé el guion y me dijo, ‘Ridley, esto es maravilloso. Corrijo, es el mejor guion que haya leído jamás’”.

Además de haberle encantado el guion, Ford recalca que “es divertido volver a interpretar a un personaje 30 años después. De alguna forma, estoy acostumbrado a ponerme zapatos viejos”, sonríe, “y contento de que todavía me quepan, así que volver a interpretar a Deckard no me causaba ninguna aprensión”.

“Era imposible hacer una continuación de Blade Runner sin Harrison Ford, por supuesto”, declara Villeneuve. “Par mí, ha sido un gran privilegio trabajar con él ya que ha formado parte del surgimiento de mi amor por el cine. Yo crecí con sus películas. Primero tuve que superar los nervios de conocer a uno de mis héroes de infancia, pero él rompió el hielo rápidamente siendo uno de los artistas más cercanos, cautivadores, generosos y humildes que haya conocido. Para mí, dirigirle ha sido como volver a la escuela de cine por toda la experiencia que tiene y todo lo que se implica en el proceso de una forma que casi no se encuentra. Tuvimos conversaciones maravillosas sobre cómo abordar este personaje que no había visto en tantos años”.

En la historia, nadie ha visto a Deckard en 30 años. “A Deckard le han ocurrido cosas terribles desde la última película. Aunque también lleva el peso moral de proteger ciertos secretos, por lo que decidió desaparecer. Sabía que estaba siendo buscado, así que se fue a esconder a un lugar donde nadie esperaría que fuese. Un sitio peligroso. Y desde entonces ha estado viviendo una vida solitaria y singular” dice Ford.

“Deckard es una figura importante en el caso que mi personaje está intentando resolver” aclara Gosling. “K decide ir en su búsqueda y encontrar las respuestas a unas incógnitas que le afectan personalmente”.

“K encuentra a Deckard” dice Ford. “Lo que ocurre entre los dos personajes es tremendamente cautivador. Es una trama muy valiente. Lo que más me gusta es el contacto emocional, creo que es muy valioso”.

La pista que K sigue para llegar hasta Deckard la encuentra en los archivos de la Wallace Corporation. Aunque la mayoría de los datos fueron destruidos en el catastrófico EMP de 2022, conocido como el Apagón, algunas piezas fragmentadas fueron salvadas y en una de ellas se oye la voz de Deckard a duras penas.

A la cabeza de la Wallace Corporation está el enigmático Niander Wallace, cuyos suaves modales esconden con finura su ambición implacable. Su obsesiva búsqueda del replicante perfecto, uno totalmente obediente y que no cuestione la autoridad humana, resultó en la creación del último modelo, el Nexus 9. Para Wallace los replicantes son necesarios para la supervivencia de la humanidad, pero su producción está limitada. Años antes, sus descubrimientos sobre comida modificada genéticamente rescató al planeta de una crisis alimentaria global. Usando esa deuda que tenían con él, consiguió poner fin a la prohibición de replicantes, y en el proceso hacerse incalculablemente rico y poderoso.

“Puede que tenga una visión distinta de Niander Wallace que la del resto de la gente” comenta Jared Leto, en su papel de Wallace. “Él fue el tipo que salvó al mundo de la inanición, así que tampoco creo que tenga un ego tan fuera de control para alguien que ha salvado a la humanidad. Es alguien que ha llegado a una posición de poder trabajando muy duro y estudiando rigurosamente. Wallace es un genio, pero también está un poco loco, cosa que no podría ser de otra manera. Es alguien fascinante y complejo. Ha sido un papel realmente seductor”.

Leto revela que su conexión con el universo de Blade Runner viene de tiempo atrás, “cuando era pequeño y la veía en VHS. Hay películas que aparecen en tu vida, y por alguna razón, tocan una fibra sensible. Te afectan de alguna forma y cambian tu forma de ver el mundo. Blade Runner fue una película que me impactó mucho y siempre se ha quedado conmigo. Había algo de ella que me hablaba de pequeño y de lo que no me podía desprender. Así que siempre ha tenido un lugar especial en mi corazón y a la que he vuelto buscando inspiración a lo largo de los años”.

“El papel de Niander Wallace es duro de interpretar ya que tienes que lidiar con mucho diálogo complicado. Requería un actor que pudiese adueñarse de esos discursos y traerlos a la vida con fuerza y poesía. ¿Y qué puedo decir? Elegí a una estrella del rock y nos metió a todos en el bolsillo” explica Villeneuve, quien añade que aprecia la inmersión total que hizo Leto en todas las facetas del personaje. “Había oído cómo Jared personifica su papel y me preguntaba qué haría con Wallace, con respecto a su ceguera. Entró por la puerta y estaba ciego… actuaba ciego”.

Leto investigó este aspecto del personaje. Pasó tiempo con gente ciega, observando cómo se manejaban en el espacio o interactuaban en una conversación. “Me di cuenta de que Jared es alguien que se apasiona profundamente y es muy serio con el trabajo que hace” dice Villeneuve. “Estaba comprometido al cien por cien”.

De la misma forma, Leto no tiene más que elogios para Villeneuve. “Denis es un artista único” comenta. “Lo que me gusta de él es que está eternamente fascinado, es entusiasta y es curioso por naturaleza. Acompaña a los actores completamente y hay un aire de descubrimiento e ilusión a su alrededor que es cautivador. Me ha parecido un director increíble y estoy verdaderamente agradecido de haber tenido la oportunidad de hacer esta película con él”.

Dado su trabajo, era de esperar que la mano derecha de Wallace fuese un replicante de élite Nexus 9. Sylvia Hoeks interpreta a Luv, cuya devoción por Wallace va más allá del deber. “Él es mucho más que su jefe” recalca Hoeks. “Lo intrigante sobre Luv es que fue creada por Wallace, y si él la hizo significa que la puede deshacer en cualquier momento, así que creo que parte de su ímpetu se basa en ese miedo. Ella se esfuerza por ser la mejor, ser todo lo que él espera que sea y más. Está dispuesta a hacer lo que sea por ayudarle a conquistar el mundo y alcanzar sus sueños. Le parece que es la llave de la felicidad, aunque realmente no sabe lo que la felicidad es”.

En la preparación para el personaje, Hoeks revela que “quería inspirarme en mujeres jóvenes, poderosas y de éxito actuales, ya que compiten por ser las mejores. Y a menudo se las juzga por lo que hacen, por donde viven e incluso por lo que consumen. Así que, con un sentido muy diferente, es como si estuviesen creadas, con su imagen manufacturada de alguna forma, y pensé que ese era una forma muy interesante de aproximarse al personaje”.

Villeneuve considera a Hoeks “una de las mejores artistas con las que he trabajado en mi vida. Es una actriz con mucha fuerza y que no tiene miedo de hacer las locuras que le pida el papel”.

La mujer al lado de K es Joi, con la que tiene algo más que una relación romántica. Ella es su amiga, su confidente y su único suporte real. Ana de Armas, quien interpreta el papel, comenta que “Joi es lista, divertida e intuitiva, especialmente cuando está K. También es innegablemente un bombón, pero ella es mucho más de lo que se ve en la superficie. En realidad ella es bastante compleja”.

“Fue interesante explorar mi personaje junto a Villeneuve” explica de Armas. “Su propia vida fue un gran punto de arranque y tenía muchas preguntas: ¿Quién es? ¿Qué está sintiendo? ¿Qué reglas tenemos que seguir para ir hilando una escena con la siguiente? Denis me dio mucha libertad para descubrir todas esas cosas y más a medida que avanzaba la película”.

“Sé que Ana ha hecho otras películas antes, pero es raro para un director tener la impresión de que estás siendo testigo de cómo una actriz se convierte en estrella” dice Villeneuve. “Tiene todas las cualidades: la energía, la emoción, el poder y la habilidad para capturar el complejo personaje de Joi”.

A medida que los sorprendentes descubrimientos en la investigación de K le conducen por un camino cada vez más peligroso, Joi es la única en la que puede confiar completamente. Y ella, a cambio, le guía con cuidado y le anima, dándole una perspectiva que nadie más podría ofrecerle.

Antes de empezar con la fotografía principal de Blade Runner 2049, Villeneuve estuvo varias semanas con su director de fotografía de confianza Roger Deakins dibujando el guion gráfico y dándole un aspecto visual a la película. “Roger fue una parte integral del lenguaje cinematográfico de la película desde el principio” dice el director.

Andrew Kosove añade, “Roger, que es uno de los mejores cinematógrafos de todos los tiempos, se tomó un año libre para prepararse para esta película. Dijo que había involucrados algunos de los diseños lumínicos y patrones más complejos que jamás hubiese hecho”.

“Era una oportunidad demasiado emocionante como para perdérsela” declara Deakins. “Denis y yo no estábamos constreñidos por la original, sino inspirados, nos ofrecía una de las primeras y más estilizadas visiones de un futuro apocalíptico”.

“Uno de los mayores retos fue el de unir visualmente las dos películas, el tener la impresión de estar caminando hacia un futuro inspirado por el pasado” añade Villeneuve.

Podría decirse que la mayor impronta visual de la primera Blade Runner fue su atmósfera oscura, húmeda y opresiva, y esas condiciones no han mejorado en 30 años. “Vengo de Montreal” explica el director, “así que el clima de la película estaba más influenciado por el mal tiempo canadiense, donde puede ser muy frío. Así que en vez de tener lluvia constante, también hay nieve y barro”.

“El estilo es importante” recalca Ridley Scott, “y Denis lo ha clavado con respecto a lo que hicimos en la primera película”. La mayoría de la población, que no están entre los súper ricos, subsisten a duras penas en ciudades atestadas de edificios que atraviesan eternos cielos grises. El diseñador de producción Dennis Gassner recuerda como “la primera cosa que le pregunté a Denis fue que si tuviera que definir el diseño con una palabra, ¿cuál sería? Y Denis dijo, ‘Brutal. Quiero que la arquitectura sea brutal’. Y así, nos zambullimos en la búsqueda de imágenes para desarrollar lo que llamo el ‘lenguaje patrón’”.

 “La cosa sobre Blade Runner 2049 es que todo está diseñado alrededor de la supervivencia, desde la tecnología a la arquitectura” añade Villeneuve. “Los edificios fueron diseñados para resistir el clima, así que muchos de ellos parecen refugios subterráneos”.

Brutal fue también la consigna para el vestuario, diseñado por Renée April. “Es un entorno duro. Llueve y a veces nieva. Ese fue nuestro punto de partida. Para los materiales, trabajé mucho con piel sintética y plástico, con el que nunca había trabajado. No podía usar cuero ni lana ni ningún material orgánico, ya que no existirían más, así que todo era sintético y creado por el hombre. También usamos tallas grandes por el frío” explica April.

La fotografía principal de Blade Runner 2049 se llevó a cabo en Hungría, donde la producción se desarrolló en seis decorados y en el plató exterior de Origo Studios en Budapest, en tres decorados de Korda Studios en Etyek y en numerosas otras localizaciones por todo el país.

“Las instalaciones ahí son de primera” comenta el productor ejecutivo y jefe de producción Bill Carraro, “igual de buenas que en cualquier otro lado, pero lo que nos atrajo de Hungría, y de Budapest en particular, fue la diversidad estética de la ciudad: arquitectura de Europa del este mezclada con estructuras brutalistas de la época soviética”.

“Budapest tiene una estética específica que ha influido en la película” explica Villeneuve. “Fuimos capaces de rodar alguna escena en las calles de la ciudad, ya que parte de la arquitectura que encontramos encajaba perfectamente con el espíritu de la película”.

En los Origo y Korda Studios, el equipo de Dennis Gassner construyó el universo de la película casi desde cero, satisfaciendo el deseo de Villeneuve de trabajar en decorados reales. “Necesito entornos reales porque son estos los que desencadenan nuevas ideas” relata el director. “Al principio del proceso se tomó la decisión de construir lo máximo posible y no usar casi cromas, y todo el mundo estaba emocionado con esa idea. Por supuesto, tenía que haber algún efecto especial, para extender ciertos decorados, pero todo lo que se ve en primer plano es real”.

“Los decorados reales son de gran ayuda” comenta Harrison Ford. “La gente se comporta de una manera más real cuando el entorno afecta a cosas como el sonido de tus pisadas. Como actor creo que eso ayuda mucho”.

Para imaginarse una ciudad de Las Vegas pos apocalíptica, Villeneuve y Gassner le consultaron al famoso futurista y artista conceptual Syd Mead, quien con anterioridad había guiado a Ridley Scott con la City of Angels de 2019. “Intentamos imaginarnos cómo sería Las Vegas en 2049” explica. “Y para eso, sólo había un hombre que nos pudiese dar una respuesta. Hablamos con el maestro Syd Mead, le explicamos el problema y nos acabó devolviendo unas vistas de Las Vegas increíbles”.

“Lo que pasó en Las Vegas y su entorno la convirtió en un lugar desolado donde nadie quiere ir” añade Gassner, “lo que a su vez, hizo que fuese el lugar perfecto para que Deckard se escondiese”.

La producción transformó un edificio deshabitado del centro de Budapest ,que había sido el mayor canal de televisión húngaro, en el vestíbulo de un hotel de Las Vegas, su antigua grandeza cubierta por una capa de polvo rojo. El resto de decorados de hoteles, casinos, el ático y la sala de exposiciones se construyeron en los Origo Studios.

En la sala de exposiciones se puede ver vestigios de los días dorados de Las Vegas en forma de hologramas como el de Elvis Presley o Frank Sinatra. Hay vedettes bailando en el escenario principal, vestidas por Renée April con plumas y lentejuelas. Para Deakins, la actuación debía tener un diseño de iluminación realmente complejo. “El espectáculo empieza de repente, pero poco a poco empieza a desmoronarse, como funcionando mal, convirtiéndose más en un espectáculo de luces caótico. Me pasé semanas mapeando distintos patrones lumínicos y después trabajé con una compañía local en Budapest para producir una vista previa por ordenador de todo. Trabajamos a partir de ahí hasta que conseguí el patrón de luces que necesitaba”.

Sin duda, algunas de los días más exigentes de rodaje fueron en un tanque de agua enorme, construido específicamente para la producción de una secuencia de acción central de Blade Runner 2049. El supervisor de efectos especiales Gerd Nefzer y su equipo supervisaron la construcción del tanque de un millón de galones (aproximadamente 3785m3) que oscilaba entre uno y cinco metros de profundidad.

El único problema con el tanque es que el agua estaba en calma y la escena requería el romper de las olas. “Estuve mirando distintas máquinas de olas” explica Nefzer, “pero no nos daban el tamaño de olas que necesitábamos, así que tuvimos que inventar algo distinto”. El equipo de Nefzer adquirió varios tanques de propano de tamaño comercial, que sellaron y fijaron a grúas. Entonces empezaron a experimentar con el movimiento sincronizado, sacando y metiendo los tanques en el agua. A medida que repetían el movimiento iban creando olas cada vez grandes.

El equipo de efectos especiales tuvo que crear también un sistema para transportar al Spinner y poder moverlo con el golpe de las olas. “Para Denis era muy importante que la limusina no se quedase quieta en el agua como una roca. Cuando le golpea una ola no debería quedarse estable. Ese andamiaje fue muy complicado de construir” admite Nefzer.

Para proteger a los actores que estaban dentro del tanque trabajando durante horas se instalaron calentadores diésel para mantener el agua a una temperatura agradable de 27ºC. Durante las frías noches se creaba una neblina que salía del tanque, añadiéndole aún más carácter a la atmósfera creada.

Lejos de Hungría, el paisaje urbano y demás vistas que se ven desde arriba fueron creadas en miniatura por un equipo del Weta Workshop en Nueva Zelanda. Aunque Villeneuve puntualiza que “miniatura” no es un término muy apropiado. “Algunas de esas miniaturas eran gigantescas!” aclara el director.

El director de fotografía de Weta, Alex Funke, comenta que “construimos la Torre Wallace, que en la historia es uno de los edificios más altos de la Tierra, a una escala de 1/600, y aún así medía unos cuatro metros de altura. En cada caso decidimos a qué escala construir cada elemento ya que había muchas cosas a tener en cuenta: ¿Cuánto te vas a acercar al objeto? ¿Qué tipo de textura superficial tiene? ¿Qué tamaño real tendría que tener el elemento? Y, siendo prácticos, ¿Cómo de complicado va a ser sacarlo de la tienda y llevarlo al estudio? La increíble meseta de basura, por ejemplo, fue construida a escala 1/48 para poder manejarla bien. La hubiésemos podido construir a escala 1/24, pero entonces no hubiese entrado en el estudio literalmente”.

A medida que se fue completando la película, Villeneuve empezó a prestar más atención a la edición de video en colaboración con el editor Joe Walker. También trabajó con los compositores Hans Zimmer y Benjamin Wallfisch para crear el elemento creativo final: la banda sonora.

“Había una camaradería y conexión increíble entre nosotros ya que a todos nos encanta Blade Runner. Partiendo de ahí, nos enfrentamos con el gran reto de descubrir dónde estaríamos 30 años después, musicalmente hablando” recuerda Wallfisch.

Vangelis sentó un precedente difícil de seguir” añade Zimmer, en referencia al compositor que creó la evocadora banda sonora de la primera película y cuyo innovador uso de sintetizadores se hizo legendario. “Hice lo que Denis había conseguido hacer, aceptar el ADN de lo que había sido mientras añadía una visión artística completamente fresca”.

En ese aspecto, una de las primeras decisiones que los compositores tomaron fue la de romper con la orquesta tradicional a favor de una banda sonora basada en sintetizadores. “Hicimos una elección artística para asegurarnos de que la música fuese cohesiva con el mundo sonoro de Blade Runner. Si hubiésemos elegido una orquesta completa hubiese sido una película muy diferente” continúa Zimmer.

Aparte de la música de Zimmer y Wallfisch, los cinéfilos distinguirán ecos de “Tears in the Rain” de Vangelis de la banda sonora de Blade Runner. Las notas familiares crean un puente sonoro entre las dos películas.

Copyright del artículo © Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.

Copyright de imágenes, sinopsis y notas de producción © Alcon Entertainment, Columbia Pictures, Torridon Films. Cortesía de Sony Pictures Entertainment Iberia. Reservados todos los derechos.

Guzmán Urrero

Tras una etapa profesional en la Agencia EFE, Guzmán Urrero se convirtió en colaborador habitual de las páginas de cultura del diario ABC y de revistas como Cuadernos Hispanoamericanos, Album Letras-Artes y Scherzo.

Como colaborador honorífico de la Universidad Complutense de Madrid, se ocupó del diseño de recursos educativos, una actividad que también realizó en instituciones como el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte). 

Asimismo, accedió al sector tecnológico como autor en las enciclopedias de Micronet y Microsoft, al tiempo que emprendía una larga trayectoria en el Instituto Cervantes, preparando exposiciones digitales y numerosos proyectos de divulgación sobre temas literarios y artísticos.

Es autor de trece libros (en papel) sobre arte y cultura audiovisual.

En 2006, fundó junto a Javier Sánchez Ventero la revista Thesauro Cultural (The Cult), un medio situado en la frontera entre la cultura, las ciencias y las nuevas tecnologías de la información.

Desde 2015, Thesauro Cultural sirve de plataforma a una iniciativa más amplia, conCiencia Cultural, concebida como una entidad sin ánimo de lucro que promueve el acercamiento entre las humanidades y el saber científico, tanto en el entorno educativo como en el conjunto de la sociedad.

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