Piano, Piano

Piano, Piano Imagen superior © Colin / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0

Tú, yo, todos nosotros, pasaremos pero como testigos de nuestro paso por el tiempo quedarán, por ejemplo, los edificios del arquitecto genovés Renzo Piano.

Seguramente conocerás el Centro Pompidou de París. ¿Te gusta? A mí, no. Su mejor virtud es que no se lo ve más que de frente. En cambio admiro lo que cumplió en Berlín, en la Plaza de Potsdamm, donde se amontonaban ruinas como memoria de lo que nunca más habría que hacer, o sea deshacer. Y la clásica torre de cincuenta y dos pisos para el New York Times.

A su edad ‒nació en 1937‒, Piano sigue en plena actividad, no sólo como profesional, sino criando a hijos pequeños. Tiene etapas de aislamiento en su estudio con vistas al mar, en un punto silencioso y calmo de Génova. Allí piensa en construir y reconstruir ciudades rumorosas, llenas de gente, que necesitan espacios para existir y, a la vez que los cuidan, los erosionan. Así es el arte científico o la ciencia artística que Piano practica.

Como su nombre lo indica en italiano, con calma, en voz baja, pacientemente. La rapidísima semblanza viene a cuento de haber leído una reflexión del arquitecto a propósito de la edad cumplida. «No termino de entender por qué he envejecido.»

No se trata, evidentemente, de las razones biológicas que alteran nuestro aspecto y nuestra vida cotidiana. Más bien, creo descifrar, apuntan sus palabras al hecho de que lo que no se entiende es por qué caen las fechas sobre cualquiera de nosotros si nuestro proyecto no es envejecer. Si continúo diseñando edificios y ayudando a crecer a mis hijos, ¿qué viene a hacer la vejez en medio de todo esto? Sigo atribuyendo mis palabras a Renzo Piano: mi proyecto es vivir y, si para mí la vida es la arquitectura, pues entonces lo mío es la escuadra, el rotulador y la imaginación matemática de mi oficio.

Quizás haya manipulado yo un tanto sus dichos, pero siempre a su favor. Remato con una figura afín a sus trabajos de constructor. La vida es una suerte de torre de Babel, que crece para alcanza una altura ilusoria, la del cielo, pero que no cesa de crecer. Lo saben los arquitectos que la planearon, unos pocos, y la inmensa mayoría restante, tú, yo, todos nosotros, albañiles modestos e insustituibles.

Copyright del artículo © Blas Matamoro. Este artículo fue publicado previamente en ABC y se reproduce en TheCult.es (Thesauro Cultural) con permiso del autor. Reservados todos los derechos.

Blas Matamoro

Ensayista, crítico literario y musical, traductor y novelista, Blas Matamoro es un pensador respetado en todo el ámbito hispanohablante.

Nació en Buenos Aires y reside en Madrid desde 1976. Ha sido corresponsal de La Opinión y La Razón (Buenos Aires), Cuadernos Noventa (Barcelona) y Vuelta (México, bajo la dirección de Octavio Paz).

Dirigió la revista Cuadernos Hispanoamericanos entre 1996 y 2007, y su repertorio de ensayos incluye, entre otros títulos, La ciudad del tango; tango histórico y sociedad (1969), Borges y el juego trascendente (1971), Saint Exupéry: el principito en los infiernos (1979), Saber y literatura: por una epistemología de la crítica literaria (1980), Genio y figura de Victoria Ocampo (1986), Por el camino de Proust (1988), Lecturas americanas (1990), El ballet (1998), Schumann (2000), Rubén Darío (2002), Puesto fronterizo. Estudios sobre la novela familiar del escritor (2003), Lógica de la dispersión o de un saber melancólico (2007), Novela familiar: el universo privado del escritor (Premio Málaga de Ensayo, 2010) y Cuerpo y poder. Variaciones sobre las imposturas reales (2012)

En el campo de la narrativa, es autor de los libros Hijos de ciego (1973), Viaje prohibido (1978), Nieblas (1982), Las tres carabelas (1984), El pasadizo (2007) y Los bigotes de la Gioconda (2012).

Entre sus trabajos más recientes, figuran la traducción, edición y prólogo de Consejos maternales a una reina: Epistolario 1770-1780 (Fórcola, 2011), una selección de la correspondencia entre María Teresa I de Austria y María Antonieta de Francia; la edición de Cartas sobre Luis II de Baviera y Bayreuth (Fórcola, 2013), de Richard Wagner; y la edición de Mi testamento (Fórcola, 2013), de Napoléon Bonaparte. Asimismo, ha publicado el ensayo El amor en la literatura (2015).

En 2010 recibió el Premio ABC Cultural & Ámbito Cultural. 

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