Biografías

Escribió José Ortega y Gasset en 1932, prologando una edición de sus obras: «Toda vida es secreto y jeroglífico. De aquí que la biografía sea siempre un albur de la intuición. No hay método seguro para acertar con la clave arcana de una existencia ajena».

 Tal vez no exista mejor lema para el trabajo de cualquier biógrafo. En la actualidad se tiende a sostener que la biografía es un texto científico, como si el objeto tratado, esa vida arcana escrita en un lenguaje secreto por íntimo y sagrado por intangible, fuera estable, según exige la ciencia que sean sus objetos. Cargando las tintas: estable y abstracto, cual ha de ser todo objeto científico.

Muy por el contrario, la vida del biografiado ni es estable ni abstracta. Es variable y concreta, como todo el pasado. Con los mismos documentos, diversos biógrafos pueden hacer distintas biografías del mismo personaje, todas igualmente válidas.

El autor de una biografía debe imaginar a su personaje tal como un novelista imagina al suyo. Ciertamente, ha de ajustarse a los documentos pero, dado que no se puede documentar, minuto a minuto, la vida de nadie, ni existe documento sin la lectura que de él se haga, hace falta un ingrediente de imaginación crítica para ordenar, seleccionar y descifrar lo que se dará como base documental de una biografía. De lo contrario, el texto no será biográfico, sino un archivo más o menos clasificado de recaudos documentales.

El novelista ha de ser, en contra de las epidérmicas apariencias, tan riguroso como el biógrafo en su cometido. Debe seguir estrictamente los pasos de su personaje y no permitirse ninguna arbitrariedad que lo malogre. La diferencia con la biografía es que ésta se maneja con documentos externos y escritos por terceros, en tanto la novela se vale de documentos internos e imaginarios, a los que se debe tanto respeto como si provinieran del exterior.

Biografiar no es reconstruir una vida. El lenguaje no alcanza para cumplir este utópico proyecto. La vida pasa y pierde su presencia. Narrarla es reinventarla. Este proyecto se puede hacer bien o mal, pero no difiere, en su esencia, del trabajo de un narrador que ha de persuadir a sus lectores de que los personajes han existido alguna vez, en el tiempo de la fábula, y siguen existiendo.

Copyright del texto © Blas Matamoro. Este artículo fue editado originalmente en Cuadernos Hispanoamericanos. El texto aparece publicado en TheCult.es (Thesauro Cultural) con el permiso de su autor. Reservados todos los derechos.

Blas Matamoro

Ensayista, crítico literario y musical, traductor y novelista, Blas Matamoro es un pensador admirado en todo el ámbito hispanohablante.

Nació en Buenos Aires y reside en Madrid desde 1976. Ha sido corresponsal de La Opinión y La Razón (Buenos Aires), Cuadernos Noventa (Barcelona) y Vuelta (México, bajo la dirección de Octavio Paz).

Dirigió la revista Cuadernos Hispanoamericanos entre 1996 y 2007, y su repertorio de ensayos incluye, entre otros títulos, La ciudad del tango; tango histórico y sociedad (1969), Borges y el juego trascendente (1971), Saint-Exupéry: el principito en los infiernos (1979), Saber y literatura: por una epistemología de la crítica literaria (1980), Genio y figura de Victoria Ocampo (1986), Por el camino de Proust (1988), Lecturas americanas (1990), El ballet (1998), Schumann (2000), Rubén Darío (2002), Puesto fronterizo. Estudios sobre la novela familiar del escritor (2003), Lógica de la dispersión o de un saber melancólico (2007), Novela familiar: el universo privado del escritor (Premio Málaga de Ensayo, 2010) y Cuerpo y poder. Variaciones sobre las imposturas reales (2012)

En el campo de la narrativa, es autor de los libros Hijos de ciego (1973), Viaje prohibido (1978), Nieblas (1982), Las tres carabelas (1984), El pasadizo (2007) y Los bigotes de la Gioconda (2012).

Entre sus trabajos más recientes, figuran la traducción, edición y prólogo de Consejos maternales a una reina: Epistolario 1770-1780 (Fórcola, 2011), una selección de la correspondencia entre María Teresa I de Austria y María Antonieta de Francia; la edición de Cartas sobre Luis II de Baviera y Bayreuth (Fórcola, 2013), de Richard Wagner; y la edición de Mi testamento (Fórcola, 2013), de Napoléon Bonaparte. Asimismo, ha publicado el ensayo El amor en la literatura (2015) y Alejo Carpentier y la música (2018).

En 2010 recibió el Premio ABC Cultural & Ámbito Cultural. En 2018 fue galardonado con el Premio Literario de la Academia Argentina de Letras a la Mejor Obra de Ensayo del trienio 2015-2017, por Con ritmo de tango. Un diccionario personal de la Argentina.

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