Experiencias

Abril de 1996. Hace veintiún años. Y ahí estoy yo, sentada, a las puertas del Archivo General de Simancas, a escasos seis kilómetros de Valladolid. Y ahí están las fotocopias de un documento que, dos décadas después, sirve de hilo invisible para acercarme a mi yo de entonces.

Hace veintiún años que fui, por vez primera, a Simancas. Y era casi tan pánfila como soy ahora. Pánfila e ignorante en grado extremo, pues yo pensaba que Simancas era una estación de metro de la línea 7. Alguien, no recuerdo quién, se encargó de sacarme del error geográfico. Todas tenemos un pasado...

Ya era primavera, pero el aire cortaba como un cuchillo bien afilado. Ese aire gélido que siempre busco, cuando se me empiezan a atropellar las ideas y noto el abismo de mi infierno particular rondándome con especial querencia. El aire que consigue despejarme la cabeza, aunque no siempre está cuando lo necesito.

No se puede trabajar en los Austrias sin haber pisado Simancas. Y hasta allá que me fui, cuando descubrí que aquello era un castillo en un pueblo vallisoletano y no una estación de metro madrileña. Pasé cuatro semanas. Disfruté del placer de encontrar una fuente de información hasta entonces inédita. Encargué una multitud de fotocopias (¿quién recuerda las fotocopias en estos tiempos digitales?) y me dediqué los siguientes meses a procesar todos los datos hallados. Aunque llevaba tres años de investigaciones en el Archivo General de Palacio y en la Biblioteca Nacional de Madrid, mi tesis tomó cuerpo definitivo en Simancas.

Y fue, entre aquellos muchos datos, donde saltó uno que me llamó poderosamente la atención. Un dato que, por aquellos entonces, no pasó de ser una mera curiosidad pero que, con el paso de los años, ha supuesto el primer eslabón de una cadena que, hoy por hoy, se me antoja vital. Vital porque escribo para estar en paz conmigo misma, para ordenar mi vida. Para recordar instantes pletóricos, momentos felices, lugares mágicos, experiencias que me han hecho ser la que hoy en día soy. Una yo que siempre devuelve la mirada a aquella yo de entonces. Y mira su expresión serena, su confianza infinita en el futuro, su convencimiento de poder conseguir lo que tanto ansiaba...

... la miro. Nos miramos. Y le digo: tranquila, no te preocupes, no me he olvidado. Sé que tengo una cuenta pendiente contigo. Y la voy a saldar. Vaya que sí...

Copyright del artículo © Mar Rey Bueno. Reservados todos los derechos.

Mar Rey Bueno

Mar Rey Bueno es doctora en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid. Realizó su tesis doctoral sobre terapéutica en la corte de los Austrias, trabajo que mereció el Premio Extraordinario de Doctorado.

Especializada en aspectos alquímicos, supersticiosos y terapéuticos en la España de la Edad Moderna, es autora de numerosos artículos, editados en publicaciones españolas e internacionales. Entre sus libros, figuran El Hechizado. Medicina , alquimia y superstición en la corte de Carlos II (1998), Los amantes del arte sagrado (2000), Los señores del fuego. Destiladores y espagíricos en la corte de los Austrias (2002), Alquimia, el gran secreto (2002), Las plantas mágicas (2002), Magos y Reyes (2004), Quijote mágico. Los mundos encantados de un caballero hechizado (2005), Los libros malditos (2005), Inferno. Historia de una biblioteca maldita (2007) e Historia de las hierbas mágicas y medicinales (2008).

Asimismo, ha colaborado en obras colectivas con los siguientes estudios: "El informe Vallés: modificación de pesas y medidas de botica realizadas en el siglo XVI" (en La ciencia en el Monasterio del Escorial: actas del Simposium, 1993), "Fray Esteban Villa y los medicamentos químicos en la Farmacia española del siglo XVII" (en Monjes y monasterios españoles: actas del simposium, 1995), "La biblioteca privada de Juan Muñoz y Peralta (ca. 1655-1746)" y "Los Orígenes de dos Instituciones Farmacéuticas españolas: la Real Botica (1594) y el Real Laboratorio Químico (1694)" (en Estudios de historia de las técnicas, la arqueología industrial y las ciencias: VI Congreso de la Sociedad Española de Historia de las Ciencias y de las Técnicas, 1996), "Servicio de farmacia en la guerra contra la Convención francesa" y "La difusión de epidemias febriles y su tratamiento en la guerra contra la Convención nacional francesa" (en III Congreso Internacional de Historia Militar: actas, 1997), "La influencia de la corte en la terapéutica española renacentista" (en Andrés Laguna: humanismo, ciencia y política en la Europa renacentista. Congreso Internacional, Segovia, 1999), "Vicencio Juan de Lastanosa, inquisidor de maravillas: Análisis de un gabinete de curiosidades como experimento historiográfico" y "El coleccionista de secretos: Oro potable, alquimistas italianos y un soldado enfermo en el laboratorio lastanosino" (en El inquiridor de maravillas. Prodigios, curiosidades y secretos de la naturaleza en la España de Vicencio Juan de Lastanosa, 2001), "La instrumentalización de la Espagiria en el proceso de renovación: las polémicas sobre medicamentos químicos" y "La institucionalización de la Espagiria en la corte de El Hechizado" (en Los hijos de Hermes: alquimia y espagiria en la terapéutica española moderna, 2001), "El debate entre ciencia y religión en la literatura médica de los novatores" (en Silos: un milenio: actas del Congreso Internacional sobre la Abadía de Santo Domingo de Silos, vol. 3, 2003), "El Jardín de Hécate: magia vegetal en la España barroca" (en Paraíso cerrado, jardín abierto: el reino vegetal en el imaginario religioso del Mediterráneo, 2005), "Los paracelsistas españoles: medicina química en la España moderna" (en Más allá de la Leyenda Negra: España y la revolución científica, 2007) y "El funcionamiento diario de palacio: la Real Botica" (en La corte de Felipe IV 1621-1665: reconfiguración de la Monarquía católica, 2015).

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