Vetusta

Vetusta Imagen superior: Cuadratín, CC

"La torre de la catedral, poema romántico de piedra, delicado himno, de dulces líneas de belleza muda y perenne, era obra del siglo diez y seis, aunque antes comenzada, de estilo gótico, pero, cabe decir, moderado por un instinto de prudencia y armonía que modificaba las vulgares exageraciones de esta arquitectura. La vista no se fatigaba contemplando horas y horas aquel índice de piedra que señalaba al cielo; no era una de esas torres cuya aguja se quiebra de sutil, más flacas que esbeltas, amaneradas, como señoritas cursis que aprietan demasiado el corsé; era maciza sin perder nada de su espiritual grandeza, y hasta sus segundos corredores, elegante balaustrada, subía como fuerte castillo, lanzándose desde allí en pirámide de ángulo gracioso, inimitable en sus medidas y proporciones. Como haz de músculos y nervios la piedra enroscándose en la piedra trepaba a la altura, haciendo equilibrios de acróbata en el aire; y como prodigio de juegos malabares, en una punta de caliza se mantenía, cual imantada, una bola grande de bronce dorado, y encima otra más pequeña, y sobre esta una cruz de hierro que acababa en pararrayos." (Leopoldo Alas Clarín, La Regenta).

Yo tenía doce años cuando me leí, por vez primera, La Regenta. Supongo que no debí entender muy bien muchas cosas, pero la historia en sí me fascinó. Tanto me gustó que quise saber más sobre su autor y sobre la historia allí contada. Vamos, lo que se viene a conocer como 'documentarme' sobre el texto.

Supongo que ya tenía, por aquel entonces, esa pasión desaforada por saber más de las cosas que me interesan. Ya era, imagino, una 'investigadora'. E hice lo único que se podía hacer, en los años ochenta, para aumentar tu saber: ir a la biblioteca pública del barrio y leer en la Espasa.

Cuando vi que no se habían satisfecho mis ansias de información, vencí mi natural timidez, me acerqué al mostrador, y pregunté al bibliotecario de turno, que ya me conocía de meses atrás, cuando había acudido con iguales ansias tras leerme Historia de dos ciudades, de Charles Dickens. Entonces me mataba la curiosidad por saber qué había ocurrido con el hijo de Luis XVI y María Antonieta. Ahora, necesitaba que Clarín hubiera escrito veinte Regentas más, a fin de llenar el vacío existencial que me había quedado tras pasar la última página de su obra magistral...

El bibliotecario, huraño como casi todos los de su especie, me miró esquivo y me facilitó una Historia de la literatura universal, a la par que me aconsejaba que leyera cosas más propias de mi edad... (¿Cuáles? pensé yo, aunque me cuidé muy mucho de decirlo en voz alta... porque nadie me iba a decir lo que debía o no leer).

Desde entonces, me he leído La Regenta otras tres veces más. Tengo cuatro ejemplares diferentes, uno de cada vez. Porque con La Regenta me pasa un nosequé misterioso: los libros desaparecen según los leo y, cuando al cabo de los años, quiero volver sobre ellos, tengo que comprar una nueva edición.

Paseando por Vetusta, a la caída de la tarde, me he acercado a la figura de Ana Ozores, que preside, desde lo alto, la plaza de la catedral. Y he pensado en esa mujer sola, abocada a la superficialidad por una sociedad machista que no entiende, ni admite, su creatividad. En esa mujer insatisfecha, obligada a un matrimonio que sólo lo es sobre el papel. Una insatisfacción que hace de ella presa fácil para el Don Juan de turno. Una insatisfacción que, largamente reprimida, será utilizada por la tercera pata de este banco, un hombre de iglesia ambicioso que carga con sus propias frustraciones... Triste destino el de una mujer que depende de otros para poder desarrollarse como persona.

Copyright del artículo © Mar Rey Bueno. Reservados todos los derechos.

Mar Rey Bueno

Mar Rey Bueno es doctora en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid. Realizó su tesis doctoral sobre terapéutica en la corte de los Austrias, trabajo que mereció el Premio Extraordinario de Doctorado.

Especializada en aspectos alquímicos, supersticiosos y terapéuticos en la España de la Edad Moderna, es autora de numerosos artículos, editados en publicaciones españolas e internacionales. Entre sus libros, figuran El Hechizado. Medicina , alquimia y superstición en la corte de Carlos II (1998), Los amantes del arte sagrado (2000), Los señores del fuego. Destiladores y espagíricos en la corte de los Austrias (2002), Alquimia, el gran secreto (2002), Las plantas mágicas (2002), Magos y Reyes (2004), Quijote mágico. Los mundos encantados de un caballero hechizado (2005), Los libros malditos (2005), Inferno. Historia de una biblioteca maldita (2007) e Historia de las hierbas mágicas y medicinales (2008).

Asimismo, ha colaborado en obras colectivas con los siguientes estudios: "El informe Vallés: modificación de pesas y medidas de botica realizadas en el siglo XVI" (en La ciencia en el Monasterio del Escorial: actas del Simposium, 1993), "Fray Esteban Villa y los medicamentos químicos en la Farmacia española del siglo XVII" (en Monjes y monasterios españoles: actas del simposium, 1995), "La biblioteca privada de Juan Muñoz y Peralta (ca. 1655-1746)" y "Los Orígenes de dos Instituciones Farmacéuticas españolas: la Real Botica (1594) y el Real Laboratorio Químico (1694)" (en Estudios de historia de las técnicas, la arqueología industrial y las ciencias: VI Congreso de la Sociedad Española de Historia de las Ciencias y de las Técnicas, 1996), "Servicio de farmacia en la guerra contra la Convención francesa" y "La difusión de epidemias febriles y su tratamiento en la guerra contra la Convención nacional francesa" (en III Congreso Internacional de Historia Militar: actas, 1997), "La influencia de la corte en la terapéutica española renacentista" (en Andrés Laguna: humanismo, ciencia y política en la Europa renacentista. Congreso Internacional, Segovia, 1999), "Vicencio Juan de Lastanosa, inquisidor de maravillas: Análisis de un gabinete de curiosidades como experimento historiográfico" y "El coleccionista de secretos: Oro potable, alquimistas italianos y un soldado enfermo en el laboratorio lastanosino" (en El inquiridor de maravillas. Prodigios, curiosidades y secretos de la naturaleza en la España de Vicencio Juan de Lastanosa, 2001), "La instrumentalización de la Espagiria en el proceso de renovación: las polémicas sobre medicamentos químicos" y "La institucionalización de la Espagiria en la corte de El Hechizado" (en Los hijos de Hermes: alquimia y espagiria en la terapéutica española moderna, 2001), "El debate entre ciencia y religión en la literatura médica de los novatores" (en Silos: un milenio: actas del Congreso Internacional sobre la Abadía de Santo Domingo de Silos, vol. 3, 2003), "El Jardín de Hécate: magia vegetal en la España barroca" (en Paraíso cerrado, jardín abierto: el reino vegetal en el imaginario religioso del Mediterráneo, 2005), "Los paracelsistas españoles: medicina química en la España moderna" (en Más allá de la Leyenda Negra: España y la revolución científica, 2007) y "El funcionamiento diario de palacio: la Real Botica" (en La corte de Felipe IV 1621-1665: reconfiguración de la Monarquía católica, 2015).

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