Sevilla, onírica y eterna

Sevilla, onírica y eterna Imagen superior: Steven Gerner, CC

Cuando uno nace siendo hijo de Cristóbal Colón hay que decir que tiene medio camino hecho. Si tu casa es un trasiego de marinos, cosmógrafos y navegantes, hablando todo el día de derroteros y cartularios, lo más normal es que se te ocurra la respuesta al mayor enigma de la navegación moderna con casi tres siglos de antelación.

Y, ocurre que, si has nacido con un astrolabio en la mano, si tus juguetes de infancia eran los libros profusamente anotados con los que tu padre convenció a la católica Isabel de su descabellado plan, no te queda otra que transformarte en el más destacado bibliófilo de la Sevilla del XVI. Circunstancia esta que no es fácil, porque la Sevilla babilónica del Quinientos reunió al mayor número de eruditos por metro cuadrado de aquella Europa recién abierta al mundo. Una Europa que Hernando, el cordobés Hernando Colón, recorrió durante tres décadas, atesorando una fastuosa biblioteca de más de quince mil volúmenes. Una biblioteca que, con los años, pasó a custodiarse en la mayor catedral gótica de la Cristiandad, la catedral de Sevilla. En uno de sus muchos tentáculos, a la sombra de la Giralda y con vistas al Patio de Naranjos. Un tesoro dentro de otro tesoro, al que se accede por la calle Alemanes, dejando atrás la bulliciosa ciudad para adentrarse en un remanso de silencio y paz...

... y pienso, ahora mismo, cómo debe estar cayendo el sol, inclemente, en esa Sevilla... ay, mi Sevilla... Y, pese a mi odio congénito hacia el verano y el calor, daría gustosa un año de vida por pasar una temporada encerrada en esos muros catedralicios. Recuperando viejas investigaciones que esperan salir a la luz. Viejos manuscritos descubiertos hace década y media que nadie imagina allí. Madrugar, como siempre, y enfilar la calle Zaragoza. Plaza Nueva, Constitución y Alemanes. Recordar los desayunos maravillosos de Manolo en Rayuela, que sigue allí pero ya no es la Rayuela de mis recuerdos. Soñar con los buñuelos de bacalao y las papas aliñás de Las Columnas. Pasear, a la caída de la tarde, por el Muelle de la Sal, imaginando aquel río preñado de barcos y carabelas repletas de riquezas...

Sevilla, onírica y eterna. Algún día, estoy segura, terminaré lo que, hace tanto tiempo ya, comencé. Y escribiré todas esas historias que he ido atesorando con mimo. Sabiendo que aún no ha llegado su momento. Pero que está próximo a llegar.

Copyright del artículo © Mar Rey Bueno. Reservados todos los derechos.

Mar Rey Bueno

Mar Rey Bueno es doctora en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid. Realizó su tesis doctoral sobre terapéutica en la corte de los Austrias, trabajo que mereció el Premio Extraordinario de Doctorado.

Especializada en aspectos alquímicos, supersticiosos y terapéuticos en la España de la Edad Moderna, es autora de numerosos artículos, editados en publicaciones españolas e internacionales. Entre sus libros, figuran El Hechizado. Medicina , alquimia y superstición en la corte de Carlos II (1998), Los amantes del arte sagrado (2000), Los señores del fuego. Destiladores y espagíricos en la corte de los Austrias (2002), Alquimia, el gran secreto (2002), Las plantas mágicas (2002), Magos y Reyes (2004), Quijote mágico. Los mundos encantados de un caballero hechizado (2005), Los libros malditos (2005), Inferno. Historia de una biblioteca maldita (2007) e Historia de las hierbas mágicas y medicinales (2008).

Asimismo, ha colaborado en obras colectivas con los siguientes estudios: "El informe Vallés: modificación de pesas y medidas de botica realizadas en el siglo XVI" (en La ciencia en el Monasterio del Escorial: actas del Simposium, 1993), "Fray Esteban Villa y los medicamentos químicos en la Farmacia española del siglo XVII" (en Monjes y monasterios españoles: actas del simposium, 1995), "La biblioteca privada de Juan Muñoz y Peralta (ca. 1655-1746)" y "Los Orígenes de dos Instituciones Farmacéuticas españolas: la Real Botica (1594) y el Real Laboratorio Químico (1694)" (en Estudios de historia de las técnicas, la arqueología industrial y las ciencias: VI Congreso de la Sociedad Española de Historia de las Ciencias y de las Técnicas, 1996), "Servicio de farmacia en la guerra contra la Convención francesa" y "La difusión de epidemias febriles y su tratamiento en la guerra contra la Convención nacional francesa" (en III Congreso Internacional de Historia Militar: actas, 1997), "La influencia de la corte en la terapéutica española renacentista" (en Andrés Laguna: humanismo, ciencia y política en la Europa renacentista. Congreso Internacional, Segovia, 1999), "Vicencio Juan de Lastanosa, inquisidor de maravillas: Análisis de un gabinete de curiosidades como experimento historiográfico" y "El coleccionista de secretos: Oro potable, alquimistas italianos y un soldado enfermo en el laboratorio lastanosino" (en El inquiridor de maravillas. Prodigios, curiosidades y secretos de la naturaleza en la España de Vicencio Juan de Lastanosa, 2001), "La instrumentalización de la Espagiria en el proceso de renovación: las polémicas sobre medicamentos químicos" y "La institucionalización de la Espagiria en la corte de El Hechizado" (en Los hijos de Hermes: alquimia y espagiria en la terapéutica española moderna, 2001), "El debate entre ciencia y religión en la literatura médica de los novatores" (en Silos: un milenio: actas del Congreso Internacional sobre la Abadía de Santo Domingo de Silos, vol. 3, 2003), "El Jardín de Hécate: magia vegetal en la España barroca" (en Paraíso cerrado, jardín abierto: el reino vegetal en el imaginario religioso del Mediterráneo, 2005), "Los paracelsistas españoles: medicina química en la España moderna" (en Más allá de la Leyenda Negra: España y la revolución científica, 2007) y "El funcionamiento diario de palacio: la Real Botica" (en La corte de Felipe IV 1621-1665: reconfiguración de la Monarquía católica, 2015).

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