Peones camineros

Los peones camineros eran los encargados de cuidar, a pie de camino, el estado de la carretera. Tenían asignada una legua, medida antigua que vienen a ser unos cinco kilómetros y medio.

Vivían en casillas de piedra, pegadas a la carretera, en el medio justo de su legua asignada. Casillas con un pozo y un pequeño patio para sembrar.

Como oficio, nacen en el siglo XVIII, con el reinado de Fernando VI. Los últimos se han jubilado con el siglo XXI. Para mantener las carreteras lisas y limpias, el Estado les concedía un azadón, un palo, un rastrillo y una espuerta. Nada más.

Llevo décadas pasando por una de las casillas de peones camineros que aún quedan en pie. Ruinosas, pero en pie. Está situada en el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares, en el camino que une Colmenar Viejo con Hoyo de Manzanares. Un recorrido precioso que conozco porque me lo enseñó elCordobés, que se vino a vivir a la sierra norte de Madrid cuando era un adolescente. Cambió los veinte grados de un mes de diciembre cordobés por los nevados bajo cero de la sierra madrileña. En apenas veinticuatro horas.

peonescamineros

Desde la casilla del peón, se puede ver el puente medieval. A escasos metros, se construyó un nuevo puente, en el siglo XIX, para dar servicio al batán levantado en aquellas tierras, destinado a la producción de tejidos utilizando la fuerza generada por la corriente de agua. Puente medieval por el que pasaba un ramal de la Cañada Real Segoviana, vía pecuaria que unía Burgos y Badajoz. Caminos que fueron trazados sobre antiguas calzadas romanas. Calzadas que, a buen seguro, tuvieron un origen anterior, aunque la historia escrita no ha llegado hasta nosotros y la tradición oral hace mucho que se perdió.

En definitiva, los campos, las tierras, los caminos, los ríos y las veredas son testigos mudos de nuestro transitar. Siempre me produce vértigo pensar cuántos géneros de gentes habrán estado antes que yo observando las mismas piedras, pasando las páginas de los mismos libros, recorriendo las mismas distancias, en una suerte de espiral sin fin.

Copyright del artículo © Mar Rey Bueno. Reservados todos los derechos.

Mar Rey Bueno

Mar Rey Bueno es doctora en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid. Realizó su tesis doctoral sobre terapéutica en la corte de los Austrias, trabajo que mereció el Premio Extraordinario de Doctorado.

Especializada en aspectos alquímicos, supersticiosos y terapéuticos en la España de la Edad Moderna, es autora de numerosos artículos, editados en publicaciones españolas e internacionales. Entre sus libros, figuran El Hechizado. Medicina , alquimia y superstición en la corte de Carlos II (1998), Los amantes del arte sagrado (2000), Los señores del fuego. Destiladores y espagíricos en la corte de los Austrias (2002), Alquimia, el gran secreto (2002), Las plantas mágicas (2002), Magos y Reyes (2004), Quijote mágico. Los mundos encantados de un caballero hechizado (2005), Los libros malditos (2005), Inferno. Historia de una biblioteca maldita (2007) e Historia de las hierbas mágicas y medicinales (2008).

Asimismo, ha colaborado en obras colectivas con los siguientes estudios: "El informe Vallés: modificación de pesas y medidas de botica realizadas en el siglo XVI" (en La ciencia en el Monasterio del Escorial: actas del Simposium, 1993), "Fray Esteban Villa y los medicamentos químicos en la Farmacia española del siglo XVII" (en Monjes y monasterios españoles: actas del simposium, 1995), "La biblioteca privada de Juan Muñoz y Peralta (ca. 1655-1746)" y "Los Orígenes de dos Instituciones Farmacéuticas españolas: la Real Botica (1594) y el Real Laboratorio Químico (1694)" (en Estudios de historia de las técnicas, la arqueología industrial y las ciencias: VI Congreso de la Sociedad Española de Historia de las Ciencias y de las Técnicas, 1996), "Servicio de farmacia en la guerra contra la Convención francesa" y "La difusión de epidemias febriles y su tratamiento en la guerra contra la Convención nacional francesa" (en III Congreso Internacional de Historia Militar: actas, 1997), "La influencia de la corte en la terapéutica española renacentista" (en Andrés Laguna: humanismo, ciencia y política en la Europa renacentista. Congreso Internacional, Segovia, 1999), "Vicencio Juan de Lastanosa, inquisidor de maravillas: Análisis de un gabinete de curiosidades como experimento historiográfico" y "El coleccionista de secretos: Oro potable, alquimistas italianos y un soldado enfermo en el laboratorio lastanosino" (en El inquiridor de maravillas. Prodigios, curiosidades y secretos de la naturaleza en la España de Vicencio Juan de Lastanosa, 2001), "La instrumentalización de la Espagiria en el proceso de renovación: las polémicas sobre medicamentos químicos" y "La institucionalización de la Espagiria en la corte de El Hechizado" (en Los hijos de Hermes: alquimia y espagiria en la terapéutica española moderna, 2001), "El debate entre ciencia y religión en la literatura médica de los novatores" (en Silos: un milenio: actas del Congreso Internacional sobre la Abadía de Santo Domingo de Silos, vol. 3, 2003), "El Jardín de Hécate: magia vegetal en la España barroca" (en Paraíso cerrado, jardín abierto: el reino vegetal en el imaginario religioso del Mediterráneo, 2005), "Los paracelsistas españoles: medicina química en la España moderna" (en Más allá de la Leyenda Negra: España y la revolución científica, 2007) y "El funcionamiento diario de palacio: la Real Botica" (en La corte de Felipe IV 1621-1665: reconfiguración de la Monarquía católica, 2015).

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