La distorsión de la Historia

La distorsión de la Historia Imagen superior: proclamación de Felipe V como Rey de España en el Palacio de Versalles, el 16 de noviembre de 1700, recreada por François Pascal Simon Gérard (1770-1837).

No. Felipe no quería. Pero a ver quién era capaz de decir no a su abuelo. Él tenía diecisiete años, había nacido francés, vivía cómodamente instalado en su vida exenta de obligaciones... ¡Que no! ¡He dicho que no quiero! Pero dio igual su opinión. El abuelo Luis dijo sí. Y cuando el abuelo Luis hablaba, todos los demás callaban. Y acataban lo dicho.

"Señores, he aquí el Rey de España". Con esas palabras Felipe, el abúlico Felipe, el melancólico congénito de Felipe, se transformó en Felipe V de España. El primer Borbón en la Historia de España. La culpa la tenía, en última instancia, el Cardenal Portocarrero, mano derecha de Carlos II, e instigador del cambio testamentario de nuestro Hechizado en el último momento.

Con Felipe desembarcó toda la tropa francesa en la villa y corte madrileña, cambiando usos y costumbres ancestrales. La Corona de Castilla aceptó inmediatamente al nuevo rey. No así la Corona de Aragón, partidaria del otro pretendiente, el archiduque Carlos de Austria. Y hubo que pelear, palmo a palmo, la nueva legitimidad. Primero cedió Aragón y Valencia. Después, las Baleares. Por último, el condado de Cataluña.

A Felipe no le gustaba despachar. Odiaba el ejercicio de reinar. Pero no hubo problema: otros reinaron en su nombre. Y, así, se acabó con una estructura encajada al milímetro. Con una amalgama de reinos que gozaban, cada uno de ellos, con sus prebendas, fueros y cortes propias. Y se pasó a un estado totalitario, absolutista, centralizado en Madrid.

Pero no suele ser esta la Historia que nos cuentan nuestros doctos historiadores, tan ilustrados y borbónicos ellos. Cuentan que con los Borbones llegó el Estado Moderno a España. Vaya por Dios... El absolutismo y los Decretos de Nueva Planta son "modernos". Los fueros y cortes son "antiguos". Unos fueros que debían ser cumplidos a rajatabla. Unas cortes que debían aprobar las propuestas planteadas por el rey. Vamos, que el rey debía negociar, si quería ver cumplidos sus deseos...

"Antiguo", ¿verdad? Claro que la culpa no la tienen nuestros historiadores y sus percepciones distorsionadas de los conceptos, porque todo depende del cristal con que se mire. Y resulta que cuarenta años de dictador bajito y regordete, apropiándose de símbolos y discursos propios de nuestro glorioso Siglo de Oro acaban con la percepción de cualquiera. Y así estamos, así nos vemos, enfangados por los lodos de aquellos polvos.

Copyright del artículo © Mar Rey Bueno. Reservados todos los derechos.

Mar Rey Bueno

Mar Rey Bueno es doctora en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid. Realizó su tesis doctoral sobre terapéutica en la corte de los Austrias, trabajo que mereció el Premio Extraordinario de Doctorado.

Especializada en aspectos alquímicos, supersticiosos y terapéuticos en la España de la Edad Moderna, es autora de numerosos artículos, editados en publicaciones españolas e internacionales. Entre sus libros, figuran El Hechizado. Medicina , alquimia y superstición en la corte de Carlos II (1998), Los amantes del arte sagrado (2000), Los señores del fuego. Destiladores y espagíricos en la corte de los Austrias (2002), Alquimia, el gran secreto (2002), Las plantas mágicas (2002), Magos y Reyes (2004), Quijote mágico. Los mundos encantados de un caballero hechizado (2005), Los libros malditos (2005), Inferno. Historia de una biblioteca maldita (2007) e Historia de las hierbas mágicas y medicinales (2008).

Asimismo, ha colaborado en obras colectivas con los siguientes estudios: "El informe Vallés: modificación de pesas y medidas de botica realizadas en el siglo XVI" (en La ciencia en el Monasterio del Escorial: actas del Simposium, 1993), "Fray Esteban Villa y los medicamentos químicos en la Farmacia española del siglo XVII" (en Monjes y monasterios españoles: actas del simposium, 1995), "La biblioteca privada de Juan Muñoz y Peralta (ca. 1655-1746)" y "Los Orígenes de dos Instituciones Farmacéuticas españolas: la Real Botica (1594) y el Real Laboratorio Químico (1694)" (en Estudios de historia de las técnicas, la arqueología industrial y las ciencias: VI Congreso de la Sociedad Española de Historia de las Ciencias y de las Técnicas, 1996), "Servicio de farmacia en la guerra contra la Convención francesa" y "La difusión de epidemias febriles y su tratamiento en la guerra contra la Convención nacional francesa" (en III Congreso Internacional de Historia Militar: actas, 1997), "La influencia de la corte en la terapéutica española renacentista" (en Andrés Laguna: humanismo, ciencia y política en la Europa renacentista. Congreso Internacional, Segovia, 1999), "Vicencio Juan de Lastanosa, inquisidor de maravillas: Análisis de un gabinete de curiosidades como experimento historiográfico" y "El coleccionista de secretos: Oro potable, alquimistas italianos y un soldado enfermo en el laboratorio lastanosino" (en El inquiridor de maravillas. Prodigios, curiosidades y secretos de la naturaleza en la España de Vicencio Juan de Lastanosa, 2001), "La instrumentalización de la Espagiria en el proceso de renovación: las polémicas sobre medicamentos químicos" y "La institucionalización de la Espagiria en la corte de El Hechizado" (en Los hijos de Hermes: alquimia y espagiria en la terapéutica española moderna, 2001), "El debate entre ciencia y religión en la literatura médica de los novatores" (en Silos: un milenio: actas del Congreso Internacional sobre la Abadía de Santo Domingo de Silos, vol. 3, 2003), "El Jardín de Hécate: magia vegetal en la España barroca" (en Paraíso cerrado, jardín abierto: el reino vegetal en el imaginario religioso del Mediterráneo, 2005), "Los paracelsistas españoles: medicina química en la España moderna" (en Más allá de la Leyenda Negra: España y la revolución científica, 2007) y "El funcionamiento diario de palacio: la Real Botica" (en La corte de Felipe IV 1621-1665: reconfiguración de la Monarquía católica, 2015).

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