Fuerte Navidad

Habían pasado casi tres meses. Casi noventa noches desde aquella madrugada en la que Rodrigo, al que decían de Triana, gritó "¡Tierra!" desde lo más alto de La Pinta, la más ligera de las tres carabelas que iban a cambiar, para siempre, el curso de la Historia.

Casi noventa días navegando de una isla a otra, en aquel mar infestado de ellas, en busca de los indicios necesarios para afirmar que si, que se había llegado al destino soñado. Pero la evidencia se resistía a hacerse carne y habitar entre aquellos hombres nacidos para trascender. Aquel puñado de valientes que se habían aventurado, sin temor, por las aguas del Mar Tenebroso, seguros de las palabras que decía, completamente convencido, aquel visionario con ínsulas de profeta.

Nadie sabía quién era aquel que decía llamarse Cristóbal Colón. Nadie sabía de dónde venía o qué era lo que se proponía, pero todos habían sentido ese magnetismo propio de quién está poseído de una idea, dominado por un mensaje. Porque Colón, ante todo, fue un hombre de fe que se consideraba instrumento de Dios, predestinado y elegido para arribar por Occidente a las Indias, a la famosa Cipango de Marco Polo, de la que se contaban cosas maravillosas.

Aquel 24 de diciembre navegaron, sin descanso, hasta la costa norte de La Hispaniola, la mayor de las islas que habían encontrado en su navegar errante. Los nativos les habían guiado hasta allí, el lugar en el que habitaba un poderoso cacique, que decía tener información sobre Cibao. Cibao. El profeta navegante quiso entender Cipango. Y hasta allí se fue.

Llegó de noche y decidió descansar. Dejó la nao capitana, la Santa María, a cargo de un inexperto grumete, que no reparó en las corrientes que guiaban la nave hasta un banco de arena. No reparó hasta que fue demasiado tarde y la nave encalló. Todos pudieron salvarse, pero la nave quedó inservible.

El 26 de diciembre de 1492, en la costa noroeste de La Hispaniola, conocida entre sus habitantes originales como Quisqueya y Bohío, actuales Haití y República Dominicana, Colón mandó construir, con los restos de la Santa María, el primer asentamiento castellano en el Nuevo Mundo. Durante nueve días se limpió el terreno, se deforestó, se abrió un foso y, dentro de su perímetro, se construyeron las cabañas y la torre defensiva de la primera población de europeos en aquellas islas que aún no se sabían caribes, aún no se reconocían como novomundanas.

Y, puesto que el naufragio se había producido una Nochebuena y el salvamento se había celebrado en un día de Navidad, el enigmático Colón, el hombre de fe nacido para la eternidad, decidió bautizar aquel primer asentamiento cristiano como Fuerte Navidad.

Y fue así cómo una nao construida en atarazanas andaluzas, entregada a Colón por los concejos y justicias de la costa de la mar de Andalucía, según real provisión de Isabel y Fernando, firmada y sellada en Granada, la nazarí Granada recién ganada para la cristiandad, se transformó en materia prima de las primeras construcciones europeas en el Nuevo Mundo. Tal cúmulo de circunstancias, en tan breve lapso de tiempo, sólo podían entenderse como designio divino. Dios estaba con Isabel. Dios estaba con aquel enigmático almirante. Dios estaba con Castilla.

Copyright del artículo © Mar Rey Bueno. Reservados todos los derechos.

Mar Rey Bueno

Mar Rey Bueno es doctora en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid. Realizó su tesis doctoral sobre terapéutica en la corte de los Austrias, trabajo que mereció el Premio Extraordinario de Doctorado.

Especializada en aspectos alquímicos, supersticiosos y terapéuticos en la España de la Edad Moderna, es autora de numerosos artículos, editados en publicaciones españolas e internacionales. Entre sus libros, figuran El Hechizado. Medicina , alquimia y superstición en la corte de Carlos II (1998), Los amantes del arte sagrado (2000), Los señores del fuego. Destiladores y espagíricos en la corte de los Austrias (2002), Alquimia, el gran secreto (2002), Las plantas mágicas (2002), Magos y Reyes (2004), Quijote mágico. Los mundos encantados de un caballero hechizado (2005), Los libros malditos (2005), Inferno. Historia de una biblioteca maldita (2007) e Historia de las hierbas mágicas y medicinales (2008).

Asimismo, ha colaborado en obras colectivas con los siguientes estudios: "El informe Vallés: modificación de pesas y medidas de botica realizadas en el siglo XVI" (en La ciencia en el Monasterio del Escorial: actas del Simposium, 1993), "Fray Esteban Villa y los medicamentos químicos en la Farmacia española del siglo XVII" (en Monjes y monasterios españoles: actas del simposium, 1995), "La biblioteca privada de Juan Muñoz y Peralta (ca. 1655-1746)" y "Los Orígenes de dos Instituciones Farmacéuticas españolas: la Real Botica (1594) y el Real Laboratorio Químico (1694)" (en Estudios de historia de las técnicas, la arqueología industrial y las ciencias: VI Congreso de la Sociedad Española de Historia de las Ciencias y de las Técnicas, 1996), "Servicio de farmacia en la guerra contra la Convención francesa" y "La difusión de epidemias febriles y su tratamiento en la guerra contra la Convención nacional francesa" (en III Congreso Internacional de Historia Militar: actas, 1997), "La influencia de la corte en la terapéutica española renacentista" (en Andrés Laguna: humanismo, ciencia y política en la Europa renacentista. Congreso Internacional, Segovia, 1999), "Vicencio Juan de Lastanosa, inquisidor de maravillas: Análisis de un gabinete de curiosidades como experimento historiográfico" y "El coleccionista de secretos: Oro potable, alquimistas italianos y un soldado enfermo en el laboratorio lastanosino" (en El inquiridor de maravillas. Prodigios, curiosidades y secretos de la naturaleza en la España de Vicencio Juan de Lastanosa, 2001), "La instrumentalización de la Espagiria en el proceso de renovación: las polémicas sobre medicamentos químicos" y "La institucionalización de la Espagiria en la corte de El Hechizado" (en Los hijos de Hermes: alquimia y espagiria en la terapéutica española moderna, 2001), "El debate entre ciencia y religión en la literatura médica de los novatores" (en Silos: un milenio: actas del Congreso Internacional sobre la Abadía de Santo Domingo de Silos, vol. 3, 2003), "El Jardín de Hécate: magia vegetal en la España barroca" (en Paraíso cerrado, jardín abierto: el reino vegetal en el imaginario religioso del Mediterráneo, 2005), "Los paracelsistas españoles: medicina química en la España moderna" (en Más allá de la Leyenda Negra: España y la revolución científica, 2007) y "El funcionamiento diario de palacio: la Real Botica" (en La corte de Felipe IV 1621-1665: reconfiguración de la Monarquía católica, 2015).

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