Desmontando a Paracelso

Paracelso era un médico suizo demasiado aficionado a la polémica. Un broncas, que diríamos ahora, para entendernos. Un libre de espíritu que no se callaba ante nada ni nadie; de ahí que durase poco en las ciudades donde contrataban sus servicios.

A Paracelso le gustaba mucho hablar con "mujercillas ignorantes"... ¡Ja! ¡No era listo ni ná! Hablaba con mujeres porque en ellas residía el conocimiento de las virtudes medicinales de las plantas. Porque eran ellas las que tenían pequeños laboratorios domésticos en los que destilaban y elaboraban extractos vegetales de gran calidad. Eso si, todo de extrangis, que las mujerucas ignorantes tenían prohibido ejercer la medicina o el arte de boticaría, pero bien que acudían a sus casas los médicos y boticarios hombres a comprarles sus exquisitos remedios, para luego duplicar y triplicar su precio y venderlos como elaboraciones propias...

Paracelso era muy aficionado a la alquimia. Fue haciéndose con manuscritos de unos y otros, aprendiendo de quienes decía ser sus maestros en el noble arte de Hermes: Llull, Rupescissa y Vilanova. Estos tres sabios, en realidad, nunca fueron alquimistas. Bueno, Rupescissa sí. Pero Llull y Vilanova, no. Ocurre que, en aquellos tiempos medievales en los que vivieron los tres figurones, se acostumbraba a firmar los escritos propios con nombres de famosos, a fin de conseguir mayor repercusión.

En realidad, Paracelso aprendió alquimia medicinal de médicos y cirujanos occitanos, que se movieron entre la facultad de medicina de Montpellier y la corte papal de Avignon. Médicos y cirujanos expertos en alquimia, que vivieron en el Midi francés a lo largo del siglo XIV y cuya influencia se hizo sentir en zonas limítrofes.

Y, entonces, va Paracelso y se inventa un sistema médico/alquímico que era copia literal de lo que había leído en los manuscritos occitanos. Y se lo "inventa" justo en pleno triunfo de la Reforma protestante. Y a alguna mente brillante se le ocurre utilizar las "doctrinas paracélsicas"como modelo de la nueva sociedad protestante. Si la Iglesia Católica tenía a Aristóteles (sabio griego) y a Galeno (médico romano) como columnas sobre las que sustentar su visión de la naturaleza y de la medicina, la Iglesia Protestante no iba a ser menos. Y aprovecha que Paracelso pasaba por allí. Un Paracelso que, aclarémoslo, murió católico...

De resultas de esta aceptación, todos los países en los que no triunfó el paracelsismo pasaron a ser considerados como atrasados. ¿Por quién? Pues por aquellos que han escrito la historia de la ciencia desde finales del siglo XIX y que, ¡oh, casualidad!, son ingleses, alemanes y, últimamente, norteamericanos... es decir, protestantes.

Así, resulta que España fue un reducto de atrasados, porque nunca se supo más de cuatro palabras sobre el sudodicho Paracelso... ¡Pero si aquí estaban hartos de saber lo que contaba el suizo broncas! Claro que iban a las fuentes originales, no al que las había versionado...

(Leerse la revista Azogue. Leerse el último número, el 7...)

Copyright del artículo © Mar Rey Bueno. Reservados todos los derechos.

Mar Rey Bueno

Mar Rey Bueno es doctora en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid. Realizó su tesis doctoral sobre terapéutica en la corte de los Austrias, trabajo que mereció el Premio Extraordinario de Doctorado.

Especializada en aspectos alquímicos, supersticiosos y terapéuticos en la España de la Edad Moderna, es autora de numerosos artículos, editados en publicaciones españolas e internacionales. Entre sus libros, figuran El Hechizado. Medicina , alquimia y superstición en la corte de Carlos II (1998), Los amantes del arte sagrado (2000), Los señores del fuego. Destiladores y espagíricos en la corte de los Austrias (2002), Alquimia, el gran secreto (2002), Las plantas mágicas (2002), Magos y Reyes (2004), Quijote mágico. Los mundos encantados de un caballero hechizado (2005), Los libros malditos (2005), Inferno. Historia de una biblioteca maldita (2007) e Historia de las hierbas mágicas y medicinales (2008).

Asimismo, ha colaborado en obras colectivas con los siguientes estudios: "El informe Vallés: modificación de pesas y medidas de botica realizadas en el siglo XVI" (en La ciencia en el Monasterio del Escorial: actas del Simposium, 1993), "Fray Esteban Villa y los medicamentos químicos en la Farmacia española del siglo XVII" (en Monjes y monasterios españoles: actas del simposium, 1995), "La biblioteca privada de Juan Muñoz y Peralta (ca. 1655-1746)" y "Los Orígenes de dos Instituciones Farmacéuticas españolas: la Real Botica (1594) y el Real Laboratorio Químico (1694)" (en Estudios de historia de las técnicas, la arqueología industrial y las ciencias: VI Congreso de la Sociedad Española de Historia de las Ciencias y de las Técnicas, 1996), "Servicio de farmacia en la guerra contra la Convención francesa" y "La difusión de epidemias febriles y su tratamiento en la guerra contra la Convención nacional francesa" (en III Congreso Internacional de Historia Militar: actas, 1997), "La influencia de la corte en la terapéutica española renacentista" (en Andrés Laguna: humanismo, ciencia y política en la Europa renacentista. Congreso Internacional, Segovia, 1999), "Vicencio Juan de Lastanosa, inquisidor de maravillas: Análisis de un gabinete de curiosidades como experimento historiográfico" y "El coleccionista de secretos: Oro potable, alquimistas italianos y un soldado enfermo en el laboratorio lastanosino" (en El inquiridor de maravillas. Prodigios, curiosidades y secretos de la naturaleza en la España de Vicencio Juan de Lastanosa, 2001), "La instrumentalización de la Espagiria en el proceso de renovación: las polémicas sobre medicamentos químicos" y "La institucionalización de la Espagiria en la corte de El Hechizado" (en Los hijos de Hermes: alquimia y espagiria en la terapéutica española moderna, 2001), "El debate entre ciencia y religión en la literatura médica de los novatores" (en Silos: un milenio: actas del Congreso Internacional sobre la Abadía de Santo Domingo de Silos, vol. 3, 2003), "El Jardín de Hécate: magia vegetal en la España barroca" (en Paraíso cerrado, jardín abierto: el reino vegetal en el imaginario religioso del Mediterráneo, 2005), "Los paracelsistas españoles: medicina química en la España moderna" (en Más allá de la Leyenda Negra: España y la revolución científica, 2007) y "El funcionamiento diario de palacio: la Real Botica" (en La corte de Felipe IV 1621-1665: reconfiguración de la Monarquía católica, 2015).

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