Demostrar una teoría

Demostrar una teoría Imagen superior: "A Philosopher Lecturing on the Orrery" (c. 1766), de Joseph Wright of Derby.

Yo empecé investigando para escribir. Todo dato interesante que caía en mis manos era utilizado, de inmediato, en un artículo o en un libro. Hasta que descubrí que, en realidad, lo que a mí me gustaba, lo que realmente aceleraba la sangre en mis venas, era buscar datos.

Uno detrás de otro. Imaginar hipótesis. Y confirmarlas. La investigación se transformó en argumento principal. La escritura era una simple excusa.

Cuánto más se inclinaba la balanza a favor de la investigación menos escribía, hasta que acabé por no escribir nada. Así, durante ¿cinco, seis? no recuerdo durante cuántos años fue así.

Hablan de la escritura como terapia, como forma de sacar tus demonios fuera, exorcizándolos. Y sí, es cierto, yo misma he podido comprobarlo, en propias carnes, cuando empecé a escribir de mí misma, después de décadas escribiendo sobre otros. Pero (siempre hay un pero), en realidad, si algo me ha salvado, en los últimos meses, ha sido el hecho de poder recuperar la ilusión por buscar datos.

Una vez exorcizados mis demonios, una vez recuperada cierta paz interior, la única razón por la que he vuelto a poner en marcha la maquinaria, el único verdadero motivo que me impulsa a ponerme en pie, un día tras otro, es la malsana curiosidad por demostrar una teoría que se me ha metido entre ceja y ceja.

Porque, seamos sinceros, llegados a un determinado punto de la existencia humana, todo empieza a repetirse. Todo se torna ya vivido, ya experimentado. Todo empieza a perder interés. De ahí que, cada quien, busque su propia gasolina. El combustible necesario para justificar el eterno día de la marmota en que parecen transformarse nuestras existencias. Y el mío es tan absurdo como demostrar una teoría. Ojo, que no estoy diciendo que mi teoría sea válida, ni tan siquiera útil, ni cierta. Pero es mía. Es mi carburante. Es mi rito diario elevado a la categoría de mito. Sin más. Mi particular modo de trascendencia.

Copyright del artículo © Mar Rey Bueno. Reservados todos los derechos.

Mar Rey Bueno

Mar Rey Bueno es doctora en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid. Realizó su tesis doctoral sobre terapéutica en la corte de los Austrias, trabajo que mereció el Premio Extraordinario de Doctorado.

Especializada en aspectos alquímicos, supersticiosos y terapéuticos en la España de la Edad Moderna, es autora de numerosos artículos, editados en publicaciones españolas e internacionales. Entre sus libros, figuran El Hechizado. Medicina , alquimia y superstición en la corte de Carlos II (1998), Los amantes del arte sagrado (2000), Los señores del fuego. Destiladores y espagíricos en la corte de los Austrias (2002), Alquimia, el gran secreto (2002), Las plantas mágicas (2002), Magos y Reyes (2004), Quijote mágico. Los mundos encantados de un caballero hechizado (2005), Los libros malditos (2005), Inferno. Historia de una biblioteca maldita (2007) e Historia de las hierbas mágicas y medicinales (2008).

Asimismo, ha colaborado en obras colectivas con los siguientes estudios: "El informe Vallés: modificación de pesas y medidas de botica realizadas en el siglo XVI" (en La ciencia en el Monasterio del Escorial: actas del Simposium, 1993), "Fray Esteban Villa y los medicamentos químicos en la Farmacia española del siglo XVII" (en Monjes y monasterios españoles: actas del simposium, 1995), "La biblioteca privada de Juan Muñoz y Peralta (ca. 1655-1746)" y "Los Orígenes de dos Instituciones Farmacéuticas españolas: la Real Botica (1594) y el Real Laboratorio Químico (1694)" (en Estudios de historia de las técnicas, la arqueología industrial y las ciencias: VI Congreso de la Sociedad Española de Historia de las Ciencias y de las Técnicas, 1996), "Servicio de farmacia en la guerra contra la Convención francesa" y "La difusión de epidemias febriles y su tratamiento en la guerra contra la Convención nacional francesa" (en III Congreso Internacional de Historia Militar: actas, 1997), "La influencia de la corte en la terapéutica española renacentista" (en Andrés Laguna: humanismo, ciencia y política en la Europa renacentista. Congreso Internacional, Segovia, 1999), "Vicencio Juan de Lastanosa, inquisidor de maravillas: Análisis de un gabinete de curiosidades como experimento historiográfico" y "El coleccionista de secretos: Oro potable, alquimistas italianos y un soldado enfermo en el laboratorio lastanosino" (en El inquiridor de maravillas. Prodigios, curiosidades y secretos de la naturaleza en la España de Vicencio Juan de Lastanosa, 2001), "La instrumentalización de la Espagiria en el proceso de renovación: las polémicas sobre medicamentos químicos" y "La institucionalización de la Espagiria en la corte de El Hechizado" (en Los hijos de Hermes: alquimia y espagiria en la terapéutica española moderna, 2001), "El debate entre ciencia y religión en la literatura médica de los novatores" (en Silos: un milenio: actas del Congreso Internacional sobre la Abadía de Santo Domingo de Silos, vol. 3, 2003), "El Jardín de Hécate: magia vegetal en la España barroca" (en Paraíso cerrado, jardín abierto: el reino vegetal en el imaginario religioso del Mediterráneo, 2005), "Los paracelsistas españoles: medicina química en la España moderna" (en Más allá de la Leyenda Negra: España y la revolución científica, 2007) y "El funcionamiento diario de palacio: la Real Botica" (en La corte de Felipe IV 1621-1665: reconfiguración de la Monarquía católica, 2015).

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