Antonio de Madinaveitia y Tabuyo

(El 5 de agosto de 1939 morían fusiladas las "Trece Rosas". Su recuerdo me ha traído éste otro).

Septiembre de 2002 (parece que todo en mi vida empieza en septiembre. Es lo que tiene haber sido académica tantos años...). Sala Azaña del Ateneo de Madrid. Así llamada por ser el Despacho de Manuel Azaña. Un lugar cargado de historia. Impresionante. Apabullante la primera vez que te sientas en sus sillas.

Y allí estábamos, Miguel López Pérez y yo, junto a José Luis Abellán, entonces Presidente del Ateneo, y Luis Alberto de Cuenca, entonces Secretario de Estado de Cultura. Diseñando el programa del ciclo de conferencias "Españoles en el exilio". Miguel hizo un comentario sobre la decoración masónica de la sala, comentario que fue seguido de un entretenido debate al respecto. Yo calléme, como no podía ser de otro modo: cuando una es ignorante de los temas tratados y, encima, está ante gigantes de la talla de Abellán o Cuenca, lo más oportuno es callarse y pecar de tímida que abrir la boca para meter la pata.

Es la primera (y única) vez que me he salido de mis límites habituales, a saber, la Edad Moderna. Ocurre que donde hay patrón no manda marinero y mi jefe de entonces consideró que nosotros debíamos organizar el evento y hablar sobre uno de los exiliados a celebrar: Antonio de Madinaveitia y Tabuyo (1890-1974). Farmacéutico como yo. Doctor en Farmacia, como yo. Catedrático de Química Orgánica, Director del Laboratorio de Química de la Residencia de Estudiantes, Director del Laboratorio de Química Orgánica del recién nacido Instituto Nacional de Física y Química, crítico activo del atraso en que se encontraba la práctica de la disciplina en España. Crítica que acompañó de una intensa labor encaminada a reincorporar España al panorama científico internacional.

Toda esta tarea se vio cercenada por la guerra civil y posterior dictadura. Según contó Asenchí, la hija de Antonio, a Miguel, en una serie de charlas destinadas a documentar nuestra conferencia, la familia al completo abandonó España a través del País Vasco. Su amistad con el entonces Rector de la Sorbona les permitió alojarse en el hotel que éste alquilaba en verano. Después, dieron el salto a México, de donde Madinaveitia no iba a volver.

Pese al desarraigo, pese a la ausencia siempre dolorosa de España, Madinaveitia figura entre los "privilegiados" que pudo rehacer su vida. Una vida que, sin embargo, se desarrolló fuera de su destino original, privando a nuestra ciencia de una figura señera.

Copyright del artículo © Mar Rey Bueno. Reservados todos los derechos.

Mar Rey Bueno

Mar Rey Bueno es doctora en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid. Realizó su tesis doctoral sobre terapéutica en la corte de los Austrias, trabajo que mereció el Premio Extraordinario de Doctorado.

Especializada en aspectos alquímicos, supersticiosos y terapéuticos en la España de la Edad Moderna, es autora de numerosos artículos, editados en publicaciones españolas e internacionales. Entre sus libros, figuran El Hechizado. Medicina , alquimia y superstición en la corte de Carlos II (1998), Los amantes del arte sagrado (2000), Los señores del fuego. Destiladores y espagíricos en la corte de los Austrias (2002), Alquimia, el gran secreto (2002), Las plantas mágicas (2002), Magos y Reyes (2004), Quijote mágico. Los mundos encantados de un caballero hechizado (2005), Los libros malditos (2005), Inferno. Historia de una biblioteca maldita (2007) e Historia de las hierbas mágicas y medicinales (2008).

Asimismo, ha colaborado en obras colectivas con los siguientes estudios: "El informe Vallés: modificación de pesas y medidas de botica realizadas en el siglo XVI" (en La ciencia en el Monasterio del Escorial: actas del Simposium, 1993), "Fray Esteban Villa y los medicamentos químicos en la Farmacia española del siglo XVII" (en Monjes y monasterios españoles: actas del simposium, 1995), "La biblioteca privada de Juan Muñoz y Peralta (ca. 1655-1746)" y "Los Orígenes de dos Instituciones Farmacéuticas españolas: la Real Botica (1594) y el Real Laboratorio Químico (1694)" (en Estudios de historia de las técnicas, la arqueología industrial y las ciencias: VI Congreso de la Sociedad Española de Historia de las Ciencias y de las Técnicas, 1996), "Servicio de farmacia en la guerra contra la Convención francesa" y "La difusión de epidemias febriles y su tratamiento en la guerra contra la Convención nacional francesa" (en III Congreso Internacional de Historia Militar: actas, 1997), "La influencia de la corte en la terapéutica española renacentista" (en Andrés Laguna: humanismo, ciencia y política en la Europa renacentista. Congreso Internacional, Segovia, 1999), "Vicencio Juan de Lastanosa, inquisidor de maravillas: Análisis de un gabinete de curiosidades como experimento historiográfico" y "El coleccionista de secretos: Oro potable, alquimistas italianos y un soldado enfermo en el laboratorio lastanosino" (en El inquiridor de maravillas. Prodigios, curiosidades y secretos de la naturaleza en la España de Vicencio Juan de Lastanosa, 2001), "La instrumentalización de la Espagiria en el proceso de renovación: las polémicas sobre medicamentos químicos" y "La institucionalización de la Espagiria en la corte de El Hechizado" (en Los hijos de Hermes: alquimia y espagiria en la terapéutica española moderna, 2001), "El debate entre ciencia y religión en la literatura médica de los novatores" (en Silos: un milenio: actas del Congreso Internacional sobre la Abadía de Santo Domingo de Silos, vol. 3, 2003), "El Jardín de Hécate: magia vegetal en la España barroca" (en Paraíso cerrado, jardín abierto: el reino vegetal en el imaginario religioso del Mediterráneo, 2005), "Los paracelsistas españoles: medicina química en la España moderna" (en Más allá de la Leyenda Negra: España y la revolución científica, 2007) y "El funcionamiento diario de palacio: la Real Botica" (en La corte de Felipe IV 1621-1665: reconfiguración de la Monarquía católica, 2015).

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