Grandes Artistas del Flamenco: Pepe Marchena

En El cante flamenco, libro escrito por Ángel Álvarez Caballero, que recoge citas aportadas por Félix Grande y Anselmo González Climent, se acusa a Pepe Marchena de ser responsable de todos los males que han aquejado al flamenco por los siglos de los siglos:

Pepe Marchena minimizó el cante, lo frivolizó, la fuerza de suavizarlo y dulcificarlo lo hizo superficial, puro artificio, como si dijéramos le quitó seriedad… Su cante fue casi solamente artificio, patrimonio personal, coto privado… Carente de ambos (el rajo y la hondura) y sin posibilidad alguna de acceder al duende ni en los momentos de mayor emotividad, Marchena había de limitarse forzosamente a los aledaños, a una aproximación sin contacto.

Frente a la casa de los Pavones, la casa de los Ortega o la de los Mairena, está Marchena, sin casa alguna a la que reconocer como suya, sin la legitimidad que otorgan la herencia o la dinastía. El apellido de su pueblo como reclamo artístico.

En 1990 el editor Virgilio Márquez publica una biografía modesta pero con un contenido nada despreciable a cargo de Eugenio Cobo. El prólogo lo hace José Blas Vega, probablemente el mejor investigador que haya tenido el flamenco en el siglo XX:

Ser como Marchena, primera figura del cante durante más de cincuenta años, con reconocimiento y clamor popular, solo puede ser empresa realizable por un gran artista, por un gran maestro y por un genio… El cante no tenía secretos para él y lo mismo hacía los cantes de Triana que una impresionante siguiriya de Curro Dulce... En él se dieron unas condiciones naturales que no las hemos visto en otros artistas.

El libro recoge la precocidad cantaora de Marchena, que a los doce años ya recorría los pueblos acompañado con un guitarrista, con lo que se establece un interesante paralelismo con otros artistas del flamenco, como Manolo Caracol, que a esa edad ganó uno de los premios del Concurso de Granada o, más recientemente, con Naranjito de Triana, aún mucho más niño en su debut.

Las reseñas documentadas de sus actuaciones primeras no dejan lugar a dudas sobre la que será una fulgurante carrera: Debut en el Café Novedades de Sevilla con el Pinto y el Carbonerillo. Actuación en el Círculo Mercantil, también de Sevilla, donde habían desgranado lo mejor de su arte gente como Tomás Pavón, el Torre, El Gloria o Manuel Vallejo.

Los años de plenitud de Marchena son los que van desde 1924 a 1936, uno de los períodos más brillantes de la historia cultural y artística española. Pintores, escritores, músicos, artistas en general, vivieron esta eclosión de arte que corría paralela a un período histórico apasionante y difícil. A partir de 1936 se oscurece la biografía de Marchena, como es lógico por las circunstancias políticas y sociales del país. Toda la sociedad estaba transmutada en una suerte de fantasmal expectación. El enfrentamiento civil no trajo solamente la pérdida de vidas humanas, sino la desaparición de las esperanzas de una vida normal para la ciudadanía. Y no únicamente por la tragedia del exilio (que se llevó, por ejemplo, de las universidades hasta el doce por ciento del escalofón de catedráticos) sino por los que aquí se quedaron para reconstruir su existencia sobre las cenizas y el miedo. El arte y la cultura sufrieron una estocada mortal.

El final de Marchena fue muy triste. Sin medios económicos, enfermo de gravedad y ayuno de reconocimientos artísticos, porque la vida cambiante del arte trajo otras modas y su trayectoria, lejos de ser respetada, fue obviada cuando no criticada abiertamente. Juanito Valderrama relata a Antonio Burgos cómo se encargó de llevar a Marchena a un médico para buscar cura a su enfermedad y cómo participó activamente en un beneficio que se le organizó en Madrid el 28 de noviembre de 1976, en el Teatro Alcalá Palace. Allí estuvieron ofreciendo su arte Adelfa Soto, Lola Flores, Juanita Reina, Gracia Montes, Marifé de Triana, Rocío Jurado, Carmen Sevilla, Paquita Rico, La Niña de la Puebla, Perlita de Huelva, Bárbara Rey, Marián Conde, Porrinas de Badajoz, Antonio Molina, Manolo Escolar, El Perro de Paterna, Rafael Farina, Juanito Maravillas… Amplísima representación del mundo de la copla y exigua, mínima, del flamenco, para quien fue un genio de este arte.

El exilio interior al que se condujo a Marchena por parte de todos aquellos que hubieran tenido la obligación y la decencia de cuidar su legado, está presente en las palabras que leyó en su nombre, ese beneficio, Bobby Deglané, haciendo suyo lo que Max Aub escribió en 1962: “No somos nadie. Mal dicho: somos nadie para los españoles. Fuimos nadie; no fuimos, habiendo sido”:

A los artistas que cariñosamente han intervenido en este acto y a todos los públicos de España: Si he consentido que se celebre este acto es porque siento ya mi hora final y antes de rendir cuentas a Dios he querido despedirme de todos los públicos de España. Y ante la imposibilidad de hacerlo pueblo a pueblo, como hubiera querido, acepté que, desde Madrid, me despidieran para siempre de toda España. Pido perdón a quienes se hayan sentido ofendidos por algo que dije o hice durante los sesenta años que he sido cantaor flamenco, pues nunca tuve la intención de molestar a nadie. Fue mi norma de conducta llevar el cante andaluz con el máximo de la dignidad con la pretensión de alcanzar sus más grandes cotas. Gracias a todos y adiós para siempre.

Conmovedor testimonio que trae a mi memoria las palabras que dejó escritas el político sevillano Diego Martínez Barrio, presidente de la República Española en el exilio: Si algún día fuera posible decorosamente, ruego desde ahora que trasladen nuestros cadáveres, el de mi mujer y el mío, al cementerio de San Fernando de Sevilla y en él procedan a la definitiva inhumación. Ha de invocar Martínez Barrio su antigua condición de concejal del Ayuntamiento sevillano para que se le conceda en esta tierra el descanso eterno. Exilio interior y exterior. Ostracismo. Olvido. Falta de respeto a los grandes maestros. Desconocimiento. Partidismos flamencos. Ideologías que separan. Un tratado de la ignorancia.

La emoción de las palabras de despedida de Marchena no debe hacernos perder de vista algunos elementos de análisis. Su dignidad, al no querer atribuir beneficio económico al acto, a pesar de que todos sabían su estado de indigencia. Su actitud artística, reivindicándose como cantaor flamenco durante sesenta años. Su referencia al “cante andaluz” denominación primera y casi perdida del flamenco, oculta en le horizonte de los tiempos y de algunos intereses. Su humildad personal, al pedir perdón a los posibles ofendidos. Y, por último, el sentido de la responsabilidad que sienten los artistas al considerar que deben despedirse de sus públicos, como forma de agradecimiento por haberlos encumbrado al éxito. Todo ello en sus palabras, sencillas y dichas con la mayor naturalidad.

Hora es de reivindicar el papel de Marchena como representante máximo de ese flamenco itinerante que llenaba, antes y después de la guerra civil, las plazas de toros, las plazas de los pueblos, los teatros y recintos, con las compañías de copla y flamenco que recorrían España. Después de la guerra, esas compañías supusieron la normalización cultural de la vida cotidiana de una forma mucho más rotunda que cualquier otra manifestación artística. Marchena fue cabeza de cartel de esas compañías en gira, que llegaban a pueblos y ciudades trayendo lo mejor del flamenco, la copla y las variedades, constituyendo un acontecimiento solo comparable con los grandes estrenos de las películas de la época dorada de Hollywood.

La consideración artística de Marchena en los círculos oficiales de poder flamenco ha sido y todavía sigue siendo, mínima. No solamente de Marchena, es verdad, sino también de Manuel Vallejo o de Don Antonio Chacón, es decir, de todos aquellos que no responden a los prejuicios raciales y estéticos que se impusieron a partir de los años sesenta. Parece que contrarrestar esas versiones oficiales es misión imposible y conceptos tan manidos y faltos de rigor como el “duende”, el “pellizco” y otros más, todavía existen en los imaginarios de aficionados y artistas. Se trata, como sabemos, de una interpretación interesada con un origen claro y concreto.

Después de más de dos siglos, la asignatura pendiente del flamenco continúa siendo la puesta en valor de sus artistas más preclaros, de los eslabones del arte, así como la clarificación de su origen y su evolución, sin recurrir a teorías místicas, míticas o tópicas.

Copyright del artículo © Catalina León Benítez. Reservados todos los derechos.

Caty León

Gaditana de nacimiento y crianza; trianera de vocación. Lectora y cinéfila. Profesora de Geografía e Historia y de Orientación Educativa. Directora del IES Néstor Almendros de Tomares (2001/2012). Como experta en organización escolar he publicado los libros La secretaría. Organización y funcionamiento y El centro educativo. Función directiva y áreas de trabajo, artículos en prensa (ABC: 12, 3, 4) y revistas especializadas, así como ponencias en cursos y jornadas.

En noviembre de 2009 recibí la medalla de oro al Mérito Educativo en Andalucía. En 2015 he obtenido el Premio “Antonio Domínguez Ortiz” por la coautoría del trabajo Usos educativos de la robótica. Una casa inteligente.

En el ámbito flamenco he publicado decenas de artículos en revistas como Sevilla Flamenca, El Olivo, Alboreá y Litoral, sobre el flamenco y las artes plásticas, la mujer y el flamenco, entre otras temáticas, así como varios libros, entre los que destacaría la primera incursión en la enseñanza escolar del flamenco, Didáctica del Flamenco, mi libro sobre El Flamenco en Cádiz y el ensayo biográfico Manolo Caracol. Cante y pasión (ver reseña en ABC), así como mi investigación sobre la Noticia histórica del flamenco en Triana. Conferencias, jornadas, jurados, cursos de formación, completan mi dedicación al flamenco. En 2015 he sido galardonada con el Premio de Honor “Flamenco en el aula” de la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía.

Por último, la literatura es mi territorio menos público pero más sentido. Relatos, microrrelatos, cuentos, poemas y una novela inédita Tuyo es mi corazón. I Premio de Relatos sobre la mujer del Ayuntamiento de Tomares, en su primera edición. Premio de Cuentos Infantiles de EMASESA en 2015 por Hanna y la rosa del Cairo.

En mi blog Una isla de papel hay un poco de todo esto.

Sitio Web: unaisladepapeles.blogspot.com.es/

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