Uros, cuando los toros no eran de lidia

Uros, cuando los toros no eran de lidia Imagen superior: ilustración de Claude Valette, CC.

“..Líbrame señor de la boca del león, y óyeme librándome de los cuernos de los uros...” (Salmo 22:21)

Siempre que se habla de grandes animales que convivieron con nuestros antepasados uno piensa en gigantescos mamuts o en enormes bisontes. Sin embargo, el uro, antecesor del actual toro de lidia, ha sido una de las grandes musas del ser humano. En un momento determinado surgió en nosotros la necesidad de representar, de dibujar en las paredes y techos de abrigos y cuevas elementos de diversa índole; y si bien existen numerosas hipótesis de las causas que nos llevaron a ello, la consecuencia no es objeto de discusión: la aparición de las primeras manifestaciones pictóricas, el arte. Y ya fuera por fascinación, miedo, hambre o espiritualidad, lo cierto es que de entre la multitud de animales representados el toro primitivo es uno de los grandes protagonistas.

uros00

Imagen superior: esqueleto de uro expuesto en el Museo Nacional de Dinamarca, Copenhague.

Parece ser que fue Julio César quien introdujo el vocablo uro en la lengua latina, palabra que escuchó decir a antiguas tribus celtas para nombrar al toro salvaje: “...Existe un tercer género que llaman uro, poco más pequeño que un elefante, del color y forma del toro” (La guerra de las Galias).

Hablamos de Bos primigenius, la especie salvaje que ha dado origen a los toros actuales, Bos taurus, y a todas las razas de ganado vacuno doméstico. El toro de lidia actual es, entre todos sus descendientes directos, el que mejor conserva sus características. Se podría decir que los uros eran toros gigantes, de los herbívoros más grandes de Europa, comparables en tamaño al bisonte europeo.

De color oscuro, con un peso de entre 700 y 1,500 kilogramos y un arma terrible en forma de cornamenta, en la que cada cuerno podía llegar a medir más de un metro de largo y entre 10 y 20 cm de diámetro en la base, los uros han sido objeto de admiración, miedo y veneración desde que el ser humano es eso, humano.

uros4

Imagen superior: cráneo de uro encontrado en Túnez, uno de los fósiles más antiguos de Bos (700.000 años). Bienvenido Martínez Navarro.

El hallazgo en 2008 en Túnez de un cráneo de uro que parece ser el fósil más antiguo de Bos primigenius encontrado en el mundo (700.000 años) (MartínezNavarro et al., 2014) podría reforzar la teoría de que el origen de los toros se encuentra en África y no en Eurasia, como opinan otros autores. Si eso fuera así, los ancestros de nuestro toro de lidia, que se movían en manadas de miles de animales, habrían ocupando los mismos ambientes que nuestros antepasados y debieron dispersarse como ellos lo hicieron hacia el norte de África y posteriormente a Eurasia hace unos 700.000 u 800.000 años.

uros1

Imagen superior: representación de un uro de las pinturas rupestres de Villar del Humo, Cuenca, Archivo MNCN.

En España destacan los yacimientos de Ambrona (Soria) y el de la Solana del Zamborino (Granada), donde se han encontrado fósiles de toros de unos 400.000 años de antigüedad. Las primeras “fotografías” que evidencian la presencia de estos increíbles animales datan del Paleolítico superior, cuando hace unos 30.000 años los primeros, los primerísimos creadores de artes plásticas, los representaron en las paredes de grutas, covachas y abrigos rocosos donde se resguardaban.

Las cuevas de Altamira en Cantabria, la cueva de La Pileta en Málaga o La cueva de Lascaux en Dordoña (Francia) son excelentes muestras de ello. Son pinturas llevadas a cabo con gran realismo y perfección, como todas las pinturas rupestres de este período, el más antiguo de la prehistoria.

Sin embargo, la mayor representación de estos ancestros taurinos la tenemos en el arte levantino (ca. 10.000 – 4.000 años a.C.), durante el Neolítico, quizás porque en el norte el que predominaba era el bisonte. La frecuente alusión pictórica al toro a lo largo del arco mediterráneo de la Península indica claramente el carácter simbólico que tuvo y tiene en la actualidad este animal en la sociedad levantina.

uros3

Imagen superior: pinturas rupestres de Toricos del Navazo en Albarracin, Teruel. Archivo MNCN.

Una gran cantidad de cuevas son ejemplo de ello, como El Abrigo de los Toricos del Prado del Navazo, El Abrigo de la Cocinilla del Obispo o el toro de Prado del Tormón, todas ellas en Albarracín, la Cueva del Moro de Cogúl en Lérida, el conjunto de las pinturas rupestres de Villar del Humo (Cuenca), las pinturas del Barranco de laValltorta en Castellón o la Cueva de La Araña en Bicorp (Valencia). Y no sólo el uro fue motivo de admiración y de inspiración artística durante la prehistoria. A lo largo de la historia la figura del toro ha servido frecuentemente para representar las divinidades y ofrecer a los hombres las verdades del Universo.

uros2

Imagen superior: grabado anónimo encontrado por el zoólogo inglés H. Smith en Augsburgo en un anticuario, a principios del siglo XIX. Al pie del grabado ponía thur, «toro» en polaco, último lugar donde vivieron uros en Europa.

Desde los sumerios, la primera y más antigua civilización del mundo (cuarto milenio a.C.), que elaboraron un complejo ideario religioso en el que rendían culto al toro; pasando por los acadios, asirios, los toros alados de los babilonios, el Minotauro de la mitología griega, Apis, dios de la mitología egipcia o el culto romano a Mitra, el joven dios que sacrifica al toro primordial para hacer surgir al mundo, la figura del toro ha sido siempre sacra, objeto de culto y veneración.

uros5

Imagen superior: uro luchando con lobos en un cuadro de Heinrich Harder (1858-1935).

De las tres subespecies salvajes de uro, el euroasiático, índico y africano, sólo el primero logró sobrevivir hasta tiempos recientes, extinguiéndose en el siglo XVII a causa de la caza y la tala de los bosques donde vivía.

Polonia fue el último reducto de los uros en Europa. Admirado, venerado, temido, domesticado, cazado, extinguido y ahora no son pocos los recientes intentos por “recrear” de nuevo la especie. Lo cierto es que el toro fue, es y será siempre un animal emblemático fuertemente vinculado al ser humano.

Copyright del artículo © Cristina Cánovas. Publicado originalmente en NaturalMente, revista del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC). Se publica en The Cult con licencia CC, no comercial, por cortesía del MNCN.

Cristina Cánovas

Bióloga y coordinadora de exposiciones del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN) del CSIC. Los artículos de Cristina Cánovas se publican en The Cult por cortesía del MNCN con licencia CC no comercial.

Sitio Web: www.mncn.csic.es
  • Los primeros americanos
    Los primeros americanos El viaje de Colón había sido planeado para llegar a China o a Japón. Su error de cálculo, muy común en la época, que suponía un diámetro terrestre menor al que realmente tiene, lo había…
  • ¡Corre homo, corre!
    Escrito por
    ¡Corre homo, corre! Los seres humanos no estamos hechos para correr rápido, pero sí para correr distancias largas. He aquí la evidencia anatómica y fisiológica de que estamos mejor adaptados para la carrera de resistencia que muchos otros…
  • Dinosaurios con plumas
    Dinosaurios con plumas Los fósiles recientemente descubiertos en China proporcionan una evidencia directa de que las plumas no son específicas de las aves y que estaban presentes en sus ancestros dinosaurianos. En el año de 1860, en la…

ECOCULT041

Lobo (Oberon7up), ratonero de cola roja (Putneypics) y paisaje montañoso (Dominik Bingel), CC

ECOCULTdinosaurio

ECOCULTcaballo

Caballo islandés (Trey Ratcliff), garza real (David MK), vacas de las Highlands (Tim Edgeler), pavos (Larry Jordan) y paisaje de Virginia (Ed Yourdon), CC

  • El arbolito de Darwin
    El arbolito de Darwin En 1837, regresando de su viaje de cinco años en el velero Beagle, e iniciando las dos décadas que emplearía en pensar sobre la “transmutación de las especies”, Charles Darwin escribió en su cuaderno de notas “Creo que”,…
  • Baptistina y los dinosaurios
    Escrito por
    Baptistina y los dinosaurios "Nada importa morir, pero el no vivir es horrible" (Víctor Hugo, Los Miserables) La noche del 9 de septiembre de 1890 fue muy productiva para Auguste Honoré Charlois. El joven astrónomo francés observó en aquella…