Todo empezó con unas ramitas…

Todo empezó con unas ramitas… Imagen superior © the Jane Goodall Institute

Dame Jane Goodall (Londres, 1934) es naturalista, activista y primatóloga. Ha dedicado su vida al estudio del comportamiento de los chimpancés en África y a promover estilos de vida sostenibles en todo el planeta. El 14 de julio de 1960 Goodall llegó por primera vez a la Reserva de Gombe Stream, el parque nacional en Tanzania donde el paleontólogo Louis Leakey le encomendó la tarea de observar y documentar el comportamiento de los chimpancés salvajes que lo habitaban. Este revolucionario estudio de campo transformaría radicalmente nuestro punto de vista sobre los chimpancés y sobre nuestra propia especie. La investigación en Gombe aún continúa. En este artículo, la primatóloga repasa el pasado y se interroga por el futuro de su proyecto.

Pasaron muchos meses hasta que tuve mi primer contacto con David Greybeard, el chimpancé que me permitió ganarme la confianza de su grupo.

En mis recuerdos de aquellos primeros meses que compartí con mi madre, Vanne, que me acompañó porque las autoridades coloniales británicas de aquel momento pensaban que una jovencita como yo no debía ir sola a un lugar tan remoto, todavía ocupan un espacio destacado algunos objetos que me permitieron vivir en el bosque, llevar a cabo mis primeras observaciones y documentarlas.

Fanni, una de las chimpancés del Gombe, acuna a su hijo recién nacido, Fax © the Jane Goodall Institute

Unos binoculares, una lámpara y las latas de queroseno, una primitiva tienda de campaña, un cuaderno y lápices, y más adelante, el artefacto más sofisticado de todos: una máquina de escribir.

Con estos simples utensilios conseguí realizar mis primeras observaciones, tal vez las más relevantes de todas: la fabricación y uso de herramientas por parte de los chimpancés. A partir de una ramita escogida, desbrozándola de hojas, estas fabulosas criaturas son capaces de construir una rudimentaria pero eficaz caña de pescar termitas.

Visto con la perspectiva de estos 50 años, aquellos objetos que me permitían sobrevivir y realizar mi trabajo parecen casi tan primitivos ahora como nos puedan parecer esas rudimentarias herramientas fabricadas por los chimpancés.

Glitter observa a su hermana Gaia capturando termitas en el Parque Nacional de Gombe © the Jane Goodall Institute

A medida que pasaban los años, las nuevas técnicas y tecnologías aplicadas a la investigación han ido integrándose en el día a día de Gombe.

Los avances en genética nos han permitido dar el que es tal vez el salto más grande en el estudio de la especie, que ahora sí, seguro, sabemos que es la más próxima al hombre y también nos ha permitido estudiar el origen de enfermedades como el VIH, por ejemplo.

Gregoire junto a Jane Goodall, en el Centro de Rehabilitación de Chimpances de Tchimpounga. Gregoire, el chimpancé más longevo de África, murió el 17 de diciembre de 2008 © the Jane Goodall Institute

En el campo de la conservación, la innovación más extraordinaria es la utilización del SIG (Sistema de Información Geográfica) para identificar zonas y corredores, con tecnologías que están casi al alcance de cualquier persona o comunidad, como en los proyectos de reforestación en Tanzania, que se apoyan en tecnologías de satélite de Google.

Jóvenes chimpancés rescatados en el Centro de Rehabilitación del IJG en Tchimpounga © the Jane Goodall Institute

No hace falta tampoco mencionar la importancia del proceso de todos los datos tomados por los investigadores tanzanos hora a hora, día a día en los bosques de Gombe.

Así pues, la explosión de las nuevas tecnologías y la innovación ha permitido al Instituto que lleva mi nombre realizar importantes avances científicos en la conservación de los chimpancés y sus hábitats que de otra forma no hubieran sido posibles.

Tal vez, todo empezó con unas ramitas…

Jane Goodall © the Jane Goodall Institute / Chase Pickering

Copyright del texto © Jane Goodall. Cortesía de SINC. Reservados todos los derechos. 

Jane Goodall

"Jane Goodall, que sintió un temprano interés por los animales que luego desarrolló, dejó el colegio a los dieciocho años, para trabajar hasta que pudo trasladarse a África para estudiar a los animales en libertad. Muy pronto, después de que llegara a Nairobi, en Kenia, en 1957, conoció a Louis Leakey. (...) Cuando le hablo de su interés por los animales, le sugirió que empezara a trabajar para el Coryndon Museum of Natural History en Nairobi. Durante algún tiempo trabajó como secretaria de Leakey. Más tarde, acompañó a Mary y Louis Leakey a sus excavaciones a Olduvai Gorge en Tanzania. (...) Cuando Leakey estuvo seguro de que su interés por los animales no era un capricho pasajero, propuso a Goodall que estudiase la conducta de los chimpancés y la respaldó para que consiguiese una beca de la Wilkie Foundation para iniciar el trabajo. Llegó a la Reserva de Gombe Stream en junio de 1960 y enseguida puso manos a la obra. Pero los chimpancés huían en cuanto ella se acercaba. Sólo podía escuchar los gritos que emitían desde lejos. (...) Poco a poco, los chimpancés comenzaron a aceptarla. Dejaron de huir cuando la veían aparecer, y ella comenzó a tomar notas de sus hábitos alimenticios, la composición cambiante de los grupos y de su costumbre de anidar en los árboles cada noche. (...) Una mañana se encontró a David Greybeard recortando los bordes de una ancha brizna de hierba afilada. Entonces, metió la vara despejada dentro de un agujero que había escarbado en la cúpula de un gran termitero; esperó algunos minutos y entonces, con gran habilidad, retiró su vara y con mucho cuidado lo chupó con sus labios. Estaba pescando termitas. Cuando se le rompió esta primera caña de pescar, arrancó una rama de parra, le quitó sus hojas, y reanudó su actividad con éxito. (...) Goodall se dio cuenta de que algunos animales podían emplear ciertos objetos como instrumentos y de que había observado, de hecho, cómo un chimpancé fabricaba un útil. En su primer año de trabajo, Goodall había realizado un hallazgo de la máxima importancia" (S.L. Washburn y Ruth Moore, Del mono al hombre, Alianza Editorial, 1980).

Este artículo de Jane Goodall aparece en The Cult por cortesía de SINC.

 

 

Sitio Web: www.janegoodall.org/

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