La vida en el Namib

La vida en el Namib Imagen superior: Thomas Schoch, CC.

Es una de las zonas más secas del planeta, con una precipitación pluvial de apenas 18 mm al año. Sin embargo, no por ello está exenta de vida.

El Namib se encuentra en la costa oeste de África, entre el río Corujumba en Angola y el río Olifants en Sudáfrica, y se extiende 140 kilómetros al interior, hacia el este del continente, hasta las montañas del Great Escarpment. Estudios paleontológicos y geológicos de la zona demuestran que es el desierto más viejo del mundo, pues las condiciones de aridez en la región han perdurado cerca de 55 millones de años (desde el Cretácico), y la flora y la fauna del lugar han vivido en un ambiente desértico por mucho tiempo. Estas circunstancias de extrema aridez han originado una flora y fauna que presentan adaptaciones sumamente peculiares.

Este desierto africano se considera un desierto frío; si bien se observan temperaturas extremas, la temperatura media anual es de sólo 25˚ C. La condición paradójica de desierto frío está ocasionada principalmente por la corriente de Benguela, que corre paralela a la costa occidental de África, y por los vientos que soplan en dirección sureste la mayor parte del año. La corriente de Benguela trae aguas frías desde la Antártida hacia la costa, y contrasta con el aire caliente que circula en las latitudes de los ~30˚ S. Cuando la diferencia de temperatura es muy grande, particularmente entre mayo y septiembre, se forman cúmulos de neblina que son transportados al interior del continente con ayuda de los vientos del suroeste.

La neblina, que en otras localidades tropicales podría parecer de poca importancia, en el Namib es el factor que permite la existencia de muchas especies de plantas y animales al proporcionar el agua necesaria para la subsistencia en circunstancias de escasa lluvia. Sin embargo, la presencia de neblina no es sinónimo de agua disponible: para que el agua transportada por la neblina pueda ser utilizada por los seres vivos, debe precipitarse y para ello encontrarse con alguna superficie donde el agua líquida se concentre y escurra, es decir, los animales y las plantas tienen que "trabajar" para que esto ocurra porque el agua no llega caída del cielo.

En el Namib la neblina proporciona el agua necesaria para la subsistencia de muchas especies de plantas y animales.

El Namib se caracteriza por tres ambientes principales: las planicies de grava, las dunas y los ríos efímeros. La mayor cantidad de vida se concentra en los lechos de los ríos efímeros, pero en los otros dos ambientes también vive una multitud de organismos. Otro elemento muy atractivo de este desierto, en la localidad de Soussevlei, es que ahí se localizan las dunas de arena más grandes del mundo, con una altura máxima de 350 metros. Para entender lo que esto significa, basta con imaginarnos edificios de arena de más de 115 pisos.

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Imagen superior: Robur.q , CC.

La fauna desértica

Los insectos del Namib, como los de otros lugares del mundo, no dejan de asombrarnos con las maravillosas adaptaciones que han desarrollado, a través de miles de años, a las características de los ambientes donde viven. En el caso de los habitantes del Namib, hay algunos escarabajos que tienen estrategias impresionantes para recolectar neblina. Onymacris unguicularis habita en la parte del desierto de dunas, y para obtener agua emerge de la arena a tempranas horas de la mañana, cuando los episodios de neblina son más frecuentes. Los escarabajos adoptan una postura especial: levantan la parte trasera del cuerpo e inclinan la cabeza hacia el suelo colocándose como una resbaladilla; la neblina se topa con sus élitros (alas externas muy rígidas) y las gotas de agua acumuladas se deslizan hasta su boca.

Los científicos del Instituto de Investigación en Gobabeb (DFRN, de Namibia) han medido la cantidad de agua que los escarabajos son capaces de obtener por este método, y señalan que pueden incrementar hasta un 34% su peso corporal después de un evento de neblina.

Hay otras especies de escarabajos del género Lepidochora que también han desarrollado mecanismos para recolectar neblina, pero ellos además modifican su entorno para lograrlo. Individuos de Lepidochora salen a la superficie de las dunas antes de que comience la neblina,y levantan una muralla de arena perpendicular a la dirección en la que sopla el viento, por donde más tarde aparecerá la neblina. La niebla choca con la pared, que se humedece por las gotas de agua acumuladas, y los escarabajos pasan por encima de ella bebiendo a su paso toda el agua recolectada en sus trincheras. Para lograr este comportamiento tan extraordinario, los escarabajos cuentan con sensores que les avisan cuando la neblina está por llegar, para no perder ni una sola gota de agua.

Pero en el Namib no sólo habitan insectos, también hay una extensa fauna de vertebrados. Hay registros de 147 especies de anfibios y reptiles, 220 aves y 150 especies de mamíferos. La mayoría de los vertebrados, cebras y oryx, entre otros, viven asociados a los lechos de los ríos efímeros o escapan de las condiciones de extrema aridez emigrando fuera del desierto hacia zonas menos inhóspitas en alguna época del año, o, como las hienas y topos, realizando sus actividades durante la noche. Hay, sin embargo, algunas especies diurnas como la serpiente Bitis schneideri, que soporta el calor del medio día desértico gracias a un sistema de locomoción que le permite estar en contacto el menor tiempo posible con la superficie caliente de la arena: su cuerpo se apoya únicamente en dos puntos en cada momento y su movimiento es lateral, dejando en la arena una huella en forma de ese.

Otra característica curiosa de los vertebrados del Namib es el bajo nivel de endemismo. Las especies endémicas son definidas como organismos que habitan exclusivamente en un lugar del mundo. En el caso de este desierto, la mayoría de las especies que ahí habitan viven también en las zonas áridas del este de África, en Kenia y Somalia, de lo que se infiere que ambas zonas estuvieron conectadas y se calcula que se separaron durante el Pleistoceno, hace 1-2 millones de años. El grupo de anfibios y reptiles es el que presenta un mayor índice de endemismo con 16%, mientras que solamente hay tres especies de aves endémicas.

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Imagen superior: Ikiwaner, CC.

Plantas sabias

Hemos hablado de algunos ejemplos de cómo los animales obtienen el agua, pero ¿qué pasa con la plantas? Si bien estos organismos no pueden moverse para conseguirla, también han desarrollado estrategias diferentes para contender en la gran lucha por el líquido.

En el Namib hay especies de plantas con raíces muy profundas que alcanzan los ríos subterráneos que tienen agua durante todo el año. Como ejemplo dramático de esta estra tegia, la leguminosa Acacia erioloba elonga sus raíces rápidamente desde que germina, y puede alcanzar un metro de profundidad con apenas dos semanas de vida, y en la edad adulta llega a medir 15 metros por encima de la superficie. No se ha medido el largo de las raíces de las plantas adultas, pero podemos imaginar que deben ser enormes. Es muy impresionante observar estos árboles tan grandes en un lugar tan seco, donde uno no esperaría ni siquiera ver pasto.

Otro personaje singular entre las plantas del Namib es el arbusto Trianthema hereroensis. Esta especie es capaz de absorber agua a través de las hojas y así la neblina nunca pasa sin que sea aprovechada. Esta capacidad es poco común en el reino vegetal; por lo general, las plantas secretan agua por los estomas mediante la transpiración pero casi nunca absorben agua a través de ellos.

Conservar el desierto

En la actualidad hay una gran preocupación por la conservación del Namib debido a un incremento en las fuentes de destrucción del ecosistema. Los problemas se deben principalmente al sobrepastoreo de las cabras en los lechos de los ríos efímeros y a la destrucción de la capa de líquenes y cianobacterias en las planicies de grava por vehículos todo terreno que circulan para la diversión de los turistas. Estos problemas de conservación son relativamente nuevos, pues Namibia estuvo prácticamente cerrada al mundo exterior hasta su independencia en 1990. En el pasado, las comunidades que habitaban en el Namib tenían pocos recursos y, por lo tanto, el número de animales que pastoreaban era reducido, pero en los últimos años han tenido financiamiento del gobierno para adquirir nuevos animales sin tomar en cuenta la fragilidad de la vegetación del Namib.

El incremento en la actividad turística en Namibia se ha visto como una vía de desarrollo alternativa para el país, pero la regulación no es muy estricta. Para asegurar la conservación del desierto del Namib se requieren medidas para regular el número de animales que pastorean en la región y, por otro lado, el turismo debería ser restringido y vigilado en algunas zonas del desierto y mantener otras como intocables para que los procesos ecológicos locales no se vean alterados.

La especie del Namib favorita de los biólogos es la longeva y espectacular Welwitschia mirabilis que, al contrario, tiene raíces muy superficiales que son capaces de captar la poca pero constante agua traída por la neblina. Pero la particularidad de Welwitschia mirabilis que fascina a investigadores de todo el mundo es el hecho de que pertenece a un grupo muy antiguo de las gimnospermas (plantas con semillas desnu- das, con flores formadas por hojitas escamosas generalmente en forma de piña, como los pinos o los juníperos) y que durante su vida produce únicamente un par de hojas. No obstante, estas hojas ¡crecen constantemente durante toda la vida de la planta y pueden alcanzar una edad de hasta 2 500 años! Además de ser muy bella, Welwitschia se considera un testigo viviente de cómo fueron las condiciones del Namib en el pasado remoto, y analizando los tejidos más viejos de la planta se puede llegar a saber dónde obtuvo el agua y los nutrientes para crecer: si el agua provenía de la neblina, de las esporádicas lluvias o de fuentes subterráneas.

En las planicies de grava del Namib casi no hay plantas vasculares (las que presentan un cuerpo diferenciado en raíz, tallo hoja y que cuentan con un sistema de transporte para el agua y los nutrientes) pero existen organismos fotosintéticos muy peculiares. Las planicies están recubiertas por una capa de líquenes y cianobacterias. Estos organismos conforman una placa de vida que también capta agua de la neblina, lo que les permite llevar a cabo fotosíntesis; la gruesa cobertura de la placa ayuda a la absorción de agua y evita una evaporación excesiva. Las cianobacterias llevan a cabo una gran proporción de la fijación de nitrógeno en los sistemas desérticos. Este elemento es fundamental para la formación de proteínas en las plantas y, por lo tanto, para la alimentación de los animales. El nitrógeno es acumulado en la placa de líquenes y cianobacterias, y luego transportado por el viento a los diferentes hábitats del desierto.

Todos estos casos ejemplifican cómo los seres vivos se han adaptado a las circunstancias más extremas de aridez y han sido capaces, durante muchos años, de explotar cualquier situación para obtener la fuente vital: el agua.

Copyright © Ek del Val. Publicado previamente en ¿Cómo ves? Revista de Divulgación de Ciencia de la Universidad Nacional Autónoma de México. Reproducida con fines no lucrativos en Thesauro Cultural.

Ek del Val de Gortari

Ek del Val estudió biología en la Facultad de Ciencias de la UNAM y el doctorado en el Imperial College de Londres, Inglaterra. Actualmente trabaja en Chile y sus intereses principales son el estudio de los efectos de los herbívoros en diferentes ecosistemas, los ecosistemas que dependen de la neblina y generar conocimiento para promover la conservación de la biodiversidad.

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