La estela y la Madre Tierra

Esta historia que voy a contarles comienza en la Junta de Voto, un municipio cántabro del Valle de Aras, animado por el curso de dos ríos, el Clarín y el Clarión. Se trata de un bello pueblo ganadero, asentado en un paisaje donde los innumerables matices del verde –sobre todo para quien venga de tierra de secano– son el argumento más seductor.

El Valle de Aras debe su nombre al tallado de aras y estelas, lo cual es tanto como decir que fueron los canteros –aquellos que edificaron tantos templos de Castilla– los que dieron fama a esta tierra.

A cualquier artista, sobre todo en el campo abstracto, le fascinarán las estelas cántabras, tanto por la gracia intuitiva de sus formas como por la pureza de su acabado formal. Quien visite la magnífica colección del Museo de Prehistoria y Arqueología de Santander comprenderá a qué me refiero. No puedo olvidar mi emoción al contemplar algunas de ellas: símbolos de un misterio que invita al éxtasis o a la evocación, como sucede en general con todo el arte prerrománico.

En el área de difusión de estas piezas de cantería tan singulares figura el valle que nos ocupa, donde precisamente fue descubierta una obra que despertó mi interés: se trata de una estela discoidal de arenisca donde un anónimo artista grabó una estrella de cinco puntas, rodeada por dos círculos concéntricos. Al verla, nuestra imaginación retrocede a los siglos VIII y IX, con el eco inevitable de las viejas leyendas que nos brinda el pasado cántabro.

En fin, el caso es que andaba yo sumido en este ensueño montañés cuando decidí reproducir esa estela, pero usando en este caso la moderna caligrafía del land art. Después de elegir el espacio idóneo, tracé con tejido rojo la estrella que acabo de describir, dispuesto a emplearla como un gesto artístico en contra del fracking, ese método de obtención de energía consistente en inyectar en el subsuelo agua a presión combinada con materiales químicos.

De este modo, valiéndome de un mensaje esotérico petrificado, lancé en solitario este argumento en defensa de la tierra y en contra de quienes quieren maltratarla.

Lo cierto es que muy diversos creadores adscritos al land art han usado sus obras como un modo de protesta medioambiental. Busquen en la red nombres como los de Andy Goldsworthy, y se harán una idea de este empeño creativo.

En cuanto a la utilización de tejidos, esta estela roja que situé en el Valle de Aras tiene un aire de familia con otras creaciones. Tal es el caso de las geometrías de lana de Spidertag, que emprendió su trayectoria en 2008, y que también usa los hilos multicolores como medio expresivo.

Es la misma línea que sigue la tunecina Joëlle Naïm, cuyas creaciones con lana recuerdan los tejidos de los pueblos nómadas del desierto. Naïm asegura que emplea la lana como una metáfora de la relación del ser humano con sus semejantes. Quiero pensar que mi estela en la montaña alcanza esa misma equivalencia, solo que en este caso, la relación va más allá, y nos liga con la esencia misma de la naturaleza. Una esencia ancestral, previa a nuestra especie, pero puesta en peligro por ella.

Copyright de texto e imágenes © Mario Vega Pérez. Reservados todos los derechos.

Mario Vega

Tras licenciarse en Bellas Artes (Grabado) por la Universidad Complutense de Madrid, Mario Vega emprendió una búsqueda expresiva que le ha consolidado como un activo creador multidisciplinar. Esa variedad de inquietudes se plasma en esculturas, fotografías, grabados, documentales, videoarte e instalaciones multimedia.

Las referencias a la naturaleza y al paso del tiempo son constantes en su trabajo artístico. Esta obra gráfica y plástica tiene su génesis en una serie de intervenciones efímeras –las sensacciones–, plasmadas en instantes de conexión afectiva con el entorno.

Como educador, cuenta con una experiencia de más de veinte años en diferentes proyectos institucionales, empresariales, de asociacionismo y voluntariado. Esa trayectoria, centrada en el ámbito de la educación ambiental y el estudio y la conservación de la biodiversidad, coincide con su labor en conCiencia Cultural, la entidad de la que es cofundador. Asimismo, codirige EcoCult, suplemento de la revista Thesauro Cultural (The Cult) dedicado a las ciencias naturales y a la protección de la naturaleza.

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Lobo (Oberon7up), ratonero de cola roja (Putneypics) y paisaje montañoso (Dominik Bingel), CC

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Caballo islandés (Trey Ratcliff), garza real (David MK), vacas de las Highlands (Tim Edgeler), pavos (Larry Jordan) y paisaje de Virginia (Ed Yourdon), CC