Historias de tlacuaches

Historias de tlacuaches Imagen superior: Monica R., CC

Alfredo López Austin nos introduce así al mundo de las historias sobre tlacuaches en las mitologías mexicanas: “Dicen los mazahuas que cuando el tlacuache tenía peluda la cola mandaba a los demás animales. Los mazatecos aseguran que cuando se formó la tierra, cuando todavía no era dura, el tlacuache era el rey del mundo.”

En México se conocen como tlacuaches varias especies de marsupiales de la familia Didelphidae, llamados también zorros o zarigüeyas. En toda América se encuentran en total 87 especies de esta familia.

Aunque en muchos libros europeos y estadounidenses de historia natural se presenta una imagen de los tlacuaches como animales estúpidos e indolentes, en la mitología de México es frecuente encontrar relatos de estos animales como seres astutos, sabios e intrépidos.

Elisa Ramírez, por ejemplo, nos presenta un mito cora en el que el tlacuache roba el fuego para entregarlo al resto del mundo. El pobre animal, sin embargo, queda tan maltrecho después de su epopeya que “los principales” tienen que armarlo de nuevo, pero al hacerlo colocan algunas piezas al revés, lo que explica el extraño aspecto de estos animales. Durante el proceso encuentran cinco carboncillos encendidos en la “panza” (el marsupio) del animal y de esa manera consiguen el fuego. Otro carbón, que el tlacuache agarraba con su cola, sigue encendido y quema el pelo del apéndice del animal. Por eso ahora los tlacuaches tienen la cola pelona.

En la mitología natural, el origen de los tlacuaches está ligado a la evolución temprana de los marsupiales. En la actualidad hay siete órdenes de marsupiales, cuatro en Australia (incluyendo los canguros, koalas, demonios de Tasmania, entre muchos otros) y tres en Sudamérica y la parte sur de Norteamérica.

Monito del monte (José Luis Bartheld, CC)

En los bosques del centro de Argentina y Chile habita un curioso marsupial conocido como el monito de monte (Dromiciops gliroides). Se trata del único representante del orden Microbiotheria, un tipo de marsupial que, aunque está restringido a Sudamérica, está más cercanamente emparentado con los marsupiales de Australia que con los de Sudamérica.

En un artículo reciente, Maria Nilsson y colaboradores de la Universidad de Münster en Alemania, analizaron los genomas de tlacuaches y canguros en busca de retroposones (fragmentos de DNA que pueden servir como marcadores de parentesco). El trabajo demuestra que los marsupiales se originaron en Sudamérica, que la rama de los tlacuaches fue la primera en separarse y que otra rama, formada por el conjunto de los Microbiotheria y los marsupiales australianos, se separó después. La conclusión es que en algún momento, probablemente hace unos 60 millones de años, un marsupial americano parecido al monito de monte debe haber colonizado Australia. La gran variedad de marsupiales que vemos ahora en ese continente-isla resulta de la diversificación de este grupo ancestral.

El humilde tlacuache no parece el típico héroe de las historias épicas. Sin embargo, si creemos las historias de los coras y los resultados de las investigaciones científicas, deberemos aceptar el papel central de estos animales en las mitologías culturales y naturales.

López Austin, A. 1990. Los mitos del tlacuache.
[Nota agregada el 30 de septiembre de 2014: López Austin comenta para Gaceta UNAM sus mitos del tlacuache: http://www.dgcs.unam.mx/boletin/bdboletin/2014_018.html]

Nilsson, M. A. 2010. Tracking marsupial evolution using archaic genomic retroposon insertions. PLoS Biol. 8, e1000436.

Ramírez, E. El origen del fuegohttp://www.arqueomex.com/S2N3nMito90.html

Copyright © Héctor T. Arita. Reservados todos los derechos. Publicado originalmente en Mitología Natural. Este artículo está bajo una licencia CC

Héctor T. Arita

Héctor Arita es biólogo por la Facultad de Ciencias de la UNAM (1985) y doctor en ecología por la Universidad de Florida, Gainesville (1992). Desde 1992 es investigador en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), primero en el Instituto de Ecología y luego en el Centro de Investigaciones en Ecosistemas (CIEco).

En el Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad (IIES), realiza proyectos de investigación que se enfocan a la comprensión de los patrones de composición, estructura y diversidad de los conjuntos de especies a nivel local (ecología de comunidades) y regional y continental (macroecología). Realiza también investigaciones sobre las aplicaciones de estos estudios a la conservación de la diversidad biológica.

Ha sido representante académico en diferentes cuerpos colegiados de la UNAM, además de haber sido el primer jefe del Departamento de Ecología de los Recursos Naturales y director del Instituto de Ecología. También fue presidente de la Asociación Mexicana de Mastozoología (AMMAC) y coordinador de la sección de biología de la Academia Mexicana de Ciencias.

A nivel internacional, ha participado en comisiones y mesas directivas de asociaciones como la American Society of Mammalogists, la North American Society for Bat Research y la International Biogeography Society. Ha participado también en el consejo científico asesor del National Center for Ecological Analysis and Synthesis (NCEAS) de los Estados Unidos y actualmente es miembro del consejo de editores de Ecology Letters.

En 2016, ganó el III Premio Internacional de Divulgación de la Ciencia Ruy Pérez Tamayo por su obra Crónicas de la extinción. La vida y la muerte de las especies animales.

Fotografía de Héctor T. Arita publicada por cortesía del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología.

Sitio Web: hectorarita.com/

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Lobo (Oberon7up), ratonero de cola roja (Putneypics) y paisaje montañoso (Dominik Bingel), CC

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Caballo islandés (Trey Ratcliff), garza real (David MK), vacas de las Highlands (Tim Edgeler), pavos (Larry Jordan) y paisaje de Virginia (Ed Yourdon), CC