Científicos… ¿locos?

La imagen popular de los científicos, que vemos en novelas, películas, caricaturas ¡y hasta anuncios! —ya se ha comentado aquí— suele ser la de un personaje raro, despeinado y distraído. El típico científico loco.

También hemos comentado que en realidad los científicos son personas como cualquier otra. Y en efecto: los hay gordos y flacos, jóvenes y viejos, simpáticos y pedantes, nobles y tramposos (aunque la reputación de éstos no dura mucho tiempo), elegantes y desaseados, brillantes y atolondrados…

Pero hay que matizar. La ciencia es una actividad que tiene características muy específicas, y debido a ello suele atraer a personalidades de cierto tipo.

Como puede atestiguar cualquiera que tenga uno o varios amigos científicos, sí existen ciertos rasgos que de manera muy general comparten la mayoría de los científicos. Y varios de ellos pueden describirse, en cierta medida, como "raros".

Por ejemplo, cualquiera que estudie y logre terminar una carrera científica —y un posgrado, en caso de que quiera dedicarse a la investigación— tiene que poseer un cierto nivel de inteligencia, pensamiento abstracto y dedicación que están por encima de la media. No porque los científicos sean "mejores" que el resto de la población, sino porque se trata de requisitos necesarios para la profesión. Lo mismo ocurre con un deportista, que debe tener una condición física mejor que el promedio, o un cantante que requiere una voz más potente, afinada y educada de lo común.

Pero otra característica común en los científicos, y que es todavía más importante, es cierta obsesividad: un grado de gusto por los detalles, las rutinas, lo sistemático y, sobre todo, una gran pasión por su área de estudio.

Pedirle a un científico que nos hable de su tema de investigación es abrir la puerta a horas de conversación —que más bien tenderá al monólogo— en la que uno se da cuenta de cómo el experto dedica no sólo las horas de trabajo, sino las de reposo, los fines de semana, las vacaciones y hasta las de sueño a pensar sobre asuntos relacionados con su ciencia: a revisar datos e hipótesis, a leer y reflexionar sobre el trabajo de sus colegas, a planear nuevos experimentos y proyectos… Incluso es curioso ver cómo, cuando piensan en otros temas como la familia, el arte o la diversión, suelen hacerlo desde el punto de vista de su especialidad.

Y es que la ciencia, más que un trabajo, es una forma de vida. Es por ello que, para quienes viven fuera de ese mundo, puede parecer, a veces, una verdadera obsesión. Pero eso sí: una obsesión gozosa.

Copyright © Martín Bonfil Olivera. Artículo publicado previamente en "¿Cómo ves?", revista mensual de la Dirección General de Divulgación de la Ciencia de la UNAM, y reproducido en "The Cult" con fines no lucrativos. Reservados todos los derechos.

Martín Bonfil Olivera

Martín Bonfil Olivera, mexicano, es químico farmacéutico biólogo y estudió la maestría en enseñanza e historia de la biología de la Facultad de Ciencias, ambas en la UNAM.

Desde 1990 se ha dedicado a la divulgación de la ciencia por escrito. Colaboró en los proyectos del museo de ciencias Universum y el Museo de la Luz, de la UNAM. Es autor de varios libros de divulgación científica y hasta 2008 fue editor de libros y del boletín El muégano divulgador.

Ha sido  profesor de la Facultad de Ciencias de la UNAM y la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. Ha colaborado regularmente en varias revistas (Milenio, Cambio, Los universitarios) y periódicos (La Jornada, Crónica, Reforma). Actualmente escribe la columna semanal “La ciencia por gusto”, que aparece los miércoles en Milenio Diario (puede consultarse en el blog La Ciencia por Gusto), además de escribir mensualmente la columna “Ojo de mosca” para la revista ¿Cómo ves?

Ha colaborado también en el canal ForoTV y en los programas de radio Imagen en la Ciencia e Imagen Informativa, de Grupo Imagen, Hoy por hoy, de W Radio, y actualmente Ecléctico, en la estación de radio por internet Código Radio, del gobierno del DF, con cápsulas de ciencia.

En 2004 publicó el libro La ciencia por gusto, una invitación a la cultura científica (Paidós). Desde 2013 es miembro del comité editorial de la revista de divulgación científica Hypatia, del Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Morelos (CCyTEM).

En 2005 recibió la Distinción Universidad Nacional para Jóvenes Académicos en el área de Creación Artística y Extensión de la Cultura. Ha impartido numerosos cursos de divulgación escrita en casi todos los Estados de la República Mexicana.

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