Arte y ciencia

Arte y ciencia Imagen superior © Donato Giancola

Hay quien presenta al arte y la ciencia como disciplinas ajenas, incluso opuestas. Se destaca la sensibilidad del artista y la racionalidad del científico, y se subrayan las diferencias entre ambas áreas. Muchos artistas y científicos, sin embargo, están convencidos de que hay algo esencial que ambas actividades comparten en el fondo. Aunque no siempre resulta fácil definirlo.

Una primera aproximación es buscar “lo artístico de la ciencia”: la belleza que puede encontrarse en la naturaleza. Por ejemplo, la que hay en una estructura (la disposición de los estambres de una flor, la espiral de un caracol), un mecanismo (la regulación de un gen, las relaciones en un ecosistema), una demostración matemática, y hasta en una máquina (para no dejar fuera a la tecnología; basta recordar la belleza de un regulador de Watt, por poner un ejemplo). Sin embargo, no es claro si la belleza natural puede realmente ser considerada “arte”, pues no es producto humano ni fue creada con el fin de producir una emoción estética.

Otra vertiente para conectar arte y ciencia es buscar “la ciencia que hay en el arte”. Muchas herramientas del artista son producto del avance técnico y científico: pigmentos químicos para crear pinturas, el desarrollo de la perspectiva, la aplicación de tecnologías modernas como la computación y las telecomunicaciones. Por otro lado, lo científico ha servido de inspiración para poemas (recordemos la “Oda al átomo” de Neruda), novelas “científicas”, obras de teatro y hasta sinfonías. Sin embargo, la relación arte-ciencia es más profunda: hacer novelas científicas, o colgar cuadros de arte en un museo de ciencia, es sólo una forma superficial de ponerlas una junto a la otra, quizá mezclarlas, pero sin llegar a tocar “eso” que hay de común en el fondo de ambas disciplinas.

¿De qué se trata entonces? De algo más profundo: ambas son actividades de creación pero no sólo eso. Los productos de la ciencia —los conocimientos que revela— pueden producir una emoción equivalente a la experiencia estética que nos causan las obras de arte. Es esa experiencia científica la que, en el fondo, motiva a los científicos y al público no científico que disfruta de la ciencia.

Ciencia y arte nos permiten ver el mundo y gozarlo más amplia y profundamente. Sólo que el gozo de la ciencia pasa por la comprensión. La belleza de la ciencia es producto del asombro y del goce de entender.

Copyright © Martín Bonfil Olivera. Artículo publicado previamente en "¿Cómo ves?", revista mensual de la Dirección General de Divulgación de la Ciencia de la UNAM, y reproducido en "The Cult" con fines no lucrativos. Reservados todos los derechos.

 

Martín Bonfil Olivera

Martín Bonfil Olivera, mexicano, es químico farmacéutico biólogo y estudió la maestría en enseñanza e historia de la biología de la Facultad de Ciencias, ambas en la UNAM.

Desde 1990 se ha dedicado a la divulgación de la ciencia por escrito. Colaboró en los proyectos del museo de ciencias Universum y el Museo de la Luz, de la UNAM. Es autor de varios libros de divulgación científica y hasta 2008 fue editor de libros y del boletín El muégano divulgador.

Ha sido  profesor de la Facultad de Ciencias de la UNAM y la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. Ha colaborado regularmente en varias revistas (Milenio, Cambio, Los universitarios) y periódicos (La Jornada, Crónica, Reforma). Actualmente escribe la columna semanal “La ciencia por gusto”, que aparece los miércoles en Milenio Diario (puede consultarse en el blog La Ciencia por Gusto), además de escribir mensualmente la columna “Ojo de mosca” para la revista ¿Cómo ves?

Ha colaborado también en el canal ForoTV y en los programas de radio Imagen en la Ciencia e Imagen Informativa, de Grupo Imagen, Hoy por hoy, de W Radio, y actualmente Ecléctico, en la estación de radio por internet Código Radio, del gobierno del DF, con cápsulas de ciencia.

En 2004 publicó el libro La ciencia por gusto, una invitación a la cultura científica (Paidós). Desde 2013 es miembro del comité editorial de la revista de divulgación científica Hypatia, del Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Morelos (CCyTEM).

En 2005 recibió la Distinción Universidad Nacional para Jóvenes Académicos en el área de Creación Artística y Extensión de la Cultura.

Ha impartido numerosos cursos de divulgación escrita en casi todos los Estados de la República Mexicana.

Sitio Web: sites.google.com/site/mbonfil/

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