Vestuario y maquillaje de El Señor de los Anillos

El Señor de los Anillos

En nuestro mundo, cada cultura se diferencia por su vestuario y su apariencia física. En la Tierra Media no es diferente. Al tener que vestir a un mundo entero, la diseñadora de vestuario Ngila Dickson se enfrentó a uno de los mayores retos de su vida.

A pesar de haber tenido que esforzarse en crear un vestuario fantástico y de apariencia antigua para Xena, la princesa guerrera y Hércules para televisión, el universo de Tolkien le supuso un reto completamente diferente a cualquier otro. No sólo tenía que vestir cientos de personajes... ¡sino también a nueve razas diferentes tanto física como culturalmente! Al mando de un equipo formado por cincuenta sastres, costureros, zapateros y joyeros, Dickson intentó que cada traje pareciera auténtico, fuera funcional y reflejara fielmente al personaje en cuestión.

Sólo pensar en la cantidad de trajes ya era algo extraordinario: ¡una media de 150 trajes para cada una de las diferentes razas! A estas cifras se sumaba el hecho de que el vestuario de algunos personajes se tenía que hacer con dos medidas diferentes: una la apropiada para el actor y otra necesaria para la doble proporción que se usaba en la mayoría de las escenas.

Los trajes de los hobbit fueron una de las mayores prioridades y, a la vez, todo un desafío. Cuando tienes a gente pequeña que va vestida con levitas y pantalones cortos tienes que esforzarte para hacerlo creíble, señala Dickson. Peter dejó muy claro que quería que fuesen lo más reales posible.

Para conseguir esto Dickson tuvo que recurrir a su origen rural usando tejidos naturales y costuras de gran resistencia, que se inspiran en las antiguas ropas europeas. Utilizan chalecos de colores característicos de la cosecha, verdes, amarillos y marrones con botones de latón. A la vez, reforzó el carácter jovial de su estatura y su forma de vida. Añadí un montón de adornos, cosas que saltan a la vista, puntualiza. Las perneras y las mangas son demasiado cortas, sus botones excesivamente grandes, y el cuello de las camisas desproporcionado. Incluso hice que sus bolsillos estuvieran más altos de lo habitual, de modo que cuando metieran las manos en ellos nos pareciera algo característico y divertido.

En el caso de los elfos, Dickson buscó la máxima elegancia, verdes musgo, marrones corteza de árbol, rojos otoñales, un toque andrógino y una sensación de antigüedad. Debían evocar su entorno, dice, y parecer que flotaban sobre el suelo, por lo que para ellos buscamos tejidos muy, muy ligeros. Para su vestuario, se utilizaron brocados de seda india, los cuales Dickson lavó, blanqueó, secó y lijó, dotándolos de un leve brillo metálico que casi parece orgánico sin ser ostentoso ni presumido.

Los elfos también llevan diseños de hojas de estilo Art Nouveau, grabados en terciopelo. Incluso sus camisas tienen forma de hoja, enrolladas en sus brazos. Las botas altas de cuero que llevan, refuerzan su apariencia de sauce.

En cuanto a los personajes femeninos, la diseñadora buscó crear toda una nueva estética que diese impresión etérea. Para las dos principales damas élficas de la película, Cate Blanchett y Liv Tyler, trató de reafirmar el hecho de que son los ángeles de la historia, como apunta Dickson. Continúa diciendo que los elfos son altos, esbeltos y elegantes. Deben dar esa misma imagen grácil con sus trajes, con colores y tejidos que son ligeros y semi-relucientes.

Uno de los diseños más complicados fue el del vestuario del mago Gandalf. Dickson pasó semanas diseñando su sombrero, el verdadero símbolo del mago. Quería que fuera algo impresionante, que diese la impresión de ser antiguo y mágico a la vez, pero que no resultase exagerado, añade la diseñadora. Nuestros primeros bocetos parecían como barcos sobre la cabeza de Ian McKellen, hasta que al final encontramos uno perfecto, funcional y misterioso.

Una vez hechos los trajes, tuvieron que ser envejecidos. Es decir, hubo que ensuciarlos y gastarlos para que diera la impresión de que también ellos habían pasado por todas las aventuras que vivían los personajes de la Tierra Media. Los hobbit, por ejemplo, empezaron con camisas blancas y limpias al comienzo de La Comunidad del Anillo, pero pronto se llenaron de sangre y barro. En el caso de la ropa arrugada y sucia de Aragorn, el mismo Viggo Mortensen la avejentó. Se llevaba el traje a casa porque literalmente quería vivir con él. Lo sudaba, lo usaba, e incluso lo reparaba él mismo, como habría hecho Aragorn. Eso es lo mejor que puedes esperar cuando haces los trajes: que los actores participen y los hagan suyos, que formen parte de su personaje.

Trabajando en estrecha colaboración con Dickson y Peter Jackson en la labor de crear todos los detalles que debían distinguir a cada personaje, se hallaba el equipo de maquillaje y peluquería de Peter King y Peter Owen. Uno de sus principales retos eran los peinados, que en La Comunidad del Anillo abarcan desde la larga barba de Gandalf que le llegaba a la cintura, hasta los mechones de las cabezas de los orcos o el elaborado peinado de Galadriel. Había cientos de pelucas diseñadas de forma que pareciesen completamente auténticas al ojo del espectador. Incluso se le tuvo que hacer la permanente a unas 300 pelucas en una cocina gigante de los talleres de WETA.

Los técnicos de maquillaje tuvieron que trabajar estrechamente con los encargados de las prótesis, para coordinar ciertos elementos, como las orejas puntiagudas. También tuvieron que completar su trabajo con gran variedad de sangre, suciedad, arañazos y cuchilladas acumuladas a lo largo del viaje. De hecho, a los encargados del maquillaje se les llamaba también los hombres del barro.

Fuera cual fuera el traje, era esencial que toda la ropa, las pelucas o las botas fueran lo más duraderas posible, sobre todo porque los actores tenían que escalar acantilados, atravesar ríos, arrastrarse por túneles o ser atravesados por espadas. Intentamos conseguir trajes resistentes, explica Dickson, ya que tenían que aguantar mucho.

En cualquier caso, Dickson confía en que sus trajes no destaquen. Al contrario, desea que formen parte del impresionante decorado de este increíble viaje hacia la amistad y la sabiduría. Cuanto menos llamen la atención los detalles del vestuario mejor, ya que en cierto modo, eso significa que el vestuario está integrado en la historia completamente.

Copyright de las imágenes, sinopsis y notas de producción © MMI New Line Productions, Inc. The Lord of the Rings and the names of the characters, events, items, and places therein, are trademarks of The Saul Zaentz Company d/b/a Tolkien Enterprises under license to New Line Productions, Inc. All Rights Reserved. Cortesía de Aurum Producciones S.A. Reservados todos los derechos

 

The Cult (Thesauro Cultural)

conCiencia Cultural  es una entidad sin ánimo de lucro creada con un triple propósito. En primer término, la promoción y la divulgación de las artes y las ciencias. En segundo lugar, el acercamiento entre las humanidades y el saber científico, tanto en las instituciones docentes como en el conjunto de la sociedad. Y en último término, dentro de esa misma línea, el desarrollo de proyectos y recursos vinculados al estudio de la biodiversidad.

La plataforma de divulgación de este proyecto es The CULT (Thesauro Cultural). Fundada en 2006 como una revista de arte, ciencia y pensamiento, es en la actualidad un portal dedicado a la divulgación cultural y científica y al diseño de recursos educativos.

Tanto conCiencia Cultural como su revista, The CULT y el suplemento EcoCult se inscriben en la corriente de la Tercera Cultura, que promueve el encuentro entre las ciencias y las humanidades.

Para alcanzar esa síntesis entre diversas ramas del saber, colaboran en The CULT profesores, periodistas, divulgadores, científicos y gestores culturales. 

Gracias a esta interacción entre autores procedentes de distintos campos del conocimiento, The CULT, a través de más de 25.000 artículos, ofrece elementos para la reflexión y el debate, recursos para el estudio, y sobre todo, herramientas para una mejor comprensión del mundo.

Social Profiles

  • Preguntas frecuentes sobre The Cult (Thesauro Cultural) ¿Qué significa el título de nuestra revista? The Cult es la sigla de Thesauro Cultural. La palabra thēsaurós, en griego, alude a una colección. El latín se apropió del vocablo con el significado…
  • De nasis y el género nasal
    Escrito por
    De nasis y el género nasal El nasal es un género literario menor, que quizá no puede compararse con otros de más éxito, como la ciencia ficción, la novela policiaca, el terror o las vidas de santos (perdón, las autobiografías), pero…

logonegrociencia

Maneed, CC

  • ¿Ciencia vs. religión?
    ¿Ciencia vs. religión? Es frecuente pensar que la ciencia es, de alguna manera, “enemiga” de la religión. Un ejemplo son los debates sobre la evolución que se han dado en Kansas y otros estados de la Unión Americana.…
  • La distorsión de la Historia
    Escrito por
    La distorsión de la Historia No. Felipe no quería. Pero a ver quién era capaz de decir no a su abuelo. Él tenía diecisiete años, había nacido francés, vivía cómodamente instalado en su vida exenta de obligaciones... ¡Que no! ¡He…
  • The Cult (Thesauro Cultural): el desafío de la tercera cultura El arte y la ciencia en conversación. Esa es la premisa de la que parten los más de 25.000 artículos de The Cult (Thesauro Cultural), la plataforma divulgativa de conCiencia Cultural. Se trata de crear un…

Cartelera

Cine clásico

logonegrofuturo2

Josh Eiten, CC

logonegrolibros

Colgreyis, CC

logonegromusica

Namlai000, CC

  • La magia de Beniamino Gigli
    Escrito por
    La magia de Beniamino Gigli El de Recanati cantó Canio de Pagliacci por vez primera en 1934 para el disco; en escena lo debutó años después, en 1942 en Roma. Iniciada la sesentena es aún capaz su Canio de arrasar…

logonegroecologia

Somadjinn, CC

bannernewsletter1