Django desencadenado: la sombra de Karl May

Tarantino ha preparado su película en una coctelera a la que ha echado, en este orden, una pizca de spaghetti western –en menor medida de lo que algunos indican–, una buena dosis del cine de vaqueros clásico, todo el vigor de la blaxplotaition y –atención al dato– clarísimas referencias a las aventuras del Oeste ideadas por el alemán Karl May.

Mi opinión sobre la película es inmejorable. Django desencadenado es un espectáculo de muchos quilates, narrado con ritmo irrefrenable. Se trata de una cinta divertida y llena de esos homenajes que convierten el cine de Tarantino en un festival para los aficionados al cine de género.

Por si ello no bastara, los actores dan un recital, comenzando por los protagonistas –Jamie Foxx, Christoph Waltz, Leonardo Di Caprio, Samuel L. Jackson– para continuar con los secundarios, entre los que hallamos a viejos conocidos como Don Johnson, James Remar –¡en dos papeles!–, Franco Nero, Tom Savini y Michael Parks.

A estas alturas, ya habrán leído muchas opiniones sobre este largometraje –un películón, dicho llanamente–. Por eso quiero detenerme en el aspecto que menos se ha difundido: la vinculación del film de Tarantino con el Oeste germano.

¿Western alemán? Desde luego que lo hay. Mucho antes de que el cinematógrafo se convirtiera en realidad, numerosos viajeros alemanes se sintieron fascinados por el Far West. De ello hay constancia en fotografías, apuntes personales y obras literarias.

Los relatos del escritor alemán Karl May (1842-1912) consolidaron esta tendencia con una intensidad que aún llega a nuestros días. El personaje central de sus novelas es el jefe apache Winnetou, un héroe noble, perteneciente al clan de los mescaleros.

El compañero de aventuras de Winnetou es otro paladín romántico, el alemán Old Shatterhand, su hermano de sangre: un tipo que, salvando todas las distancias que ustedes quieran, parece el antepasado directo del doctor King Schultz, encarnado en la película de Tarantino por el siempre excelente Christoph Waltz. Permítanme una digresión: no he leído ningún comentario mencionando la antigua ocupación de Schultz, la odontología, que le emparentan con una autentica figura mítica de la historia del oeste: “Doc” Holliday, uno de los protagonistas del tiroteo del O.K. Corral.

Es sencillo rastrear rasgos de Schultz hasta Old Shatterhand, el más destacable: su extrema caballerosidad y gentileza. El personaje de May es un auténtico übermensch nietzscheano, todo un dechado de virtudes en forma de superman germano en una tierra plagada de bárbaros: yanquis patanes y brutales. Por citar sólo unos pocos parabienes, de la sabiduría, fuerza sobrehumana o modales exquisitos de Shatterhand, Tarantino toma los últimos para hacer de Schultz todo un caballero. Por contraste, frente a él tiene a un hatajo de desarrapados surgidos de lo más profundo de los estados de Sur, cuyo inglés apenas es inteligible.

Calvin Candy podría, en un principio y por motivos de cuna, ser el único que podría estar a la altura del buen doctor, pero pronto descubrimos que el savoir faire del francófilo plantador es simple impostura. Es sólo un tiránico patán con ínfulas que no habla la lengua del país que admira, idioma que sí domina el alemán, y se descubre como un ignorante al desconocer que Alexandre Dumas Père era de raza negra por parte de padre; un famoso general napoleónico, por cierto.

Old Shatterhand es, además, poseedor de un caballo dotado de inteligencia cuasi humana, llamado Hatatlita. Los de Schultz tampoco le andan a la zaga y hacen gala de unos exquisitos modales al saludar, cuando sus nombres son pronunciados. No obstante, este no es un elemento exclusivo de May: el caballo prodigio, capaz de ejecutar todo tipo de proezas, ha sido una convención habitual desde los comienzos del western como género, tanto literario como cinematográfico, especialmente este último. De hecho, casi sería posible hablar de un subgénero por derecho propio, debido a su proliferación durante el periodo de los años veinte a los cincuenta del siglo XX. Por citar sólo unos pocos dúos de humano y equino: Hopalong Cassidy y Topper, Ken Maynard y Tarzán (no confundir con el Hombre Mono) o Tom Mix y Tony.   

Rodadas en coproducción entre Alemania, Francia y la antigua Yugoslavia, las versiones cinematográficas de las novelas de Karl May fueron todo un éxito en la Europa de los setenta. La primera de todas ellas fue rodada en 1962 por el austriaco Harald Reinl: El Tesoro del Lago de Plata. El dúo protagonista, formado por Lex Barker (Old Shatterhand) y Pierre Brice (Winnetou) volvió a reunirse en Furia Apache (1963), La Carabina de Plata (1964) y Winnetou III (1965).

Brice, encasillado para siempre en su papel, volvió a encarnarlo en títulos como El justiciero de Kansas (1965), El día más largo de Kansas City (1966), Hombres desesperados (1966) y El valle de los héroes (1968). Stewart Granger, actor por el que cualquier aficionado a la aventura siente una devoción especial, dio vida a Old Shatterhand en Der ölprinz (1965) y repitió la experiencia en la única película que recuerdo haber visto del ciclo: El justiciero de Kansas.

Por otro lado, olvidamos que gran parte de los Espagueti Westerns se rodaron en régimen de coproducción y la antigua República Federal Alemana era uno de los socios habituales. Las aportaciones germanas no se limitaban al apartado económico, numerosos actores alemanes y austriacos participaron en los repartos: desde el inefable Klaus Kinski a Helga Liné, pasando por William Berger, Sieghardt Rupp o Josef Egger; por citar unos pocos. Al hilo de la tradición del western teutón, artículo aparte merecerían los westerns filmados por la Alemania comunista.

¿Pensaba Tarantino en Karl May y en el euro western derivado de sus obras a la hora de rodar Django? Tengo la impresión de que así es. Y esta, entre otras muchas razones, me lleva a recomendarles la película sin reservas.

Sinopsis

Escrita y dirigida por el ganador del Oscar Quentin Tarantino, Django desencadenado está producida por Stacey Sher, Reginald Hudlin y Pilar Savone.

Como fan del género del spaghetti western, Christoph Waltz entendió la estrecha conexión del guión con ese género. “El mejor momento del spaghetti western coincidió con la época en que comencé a estar interesado en el cine, cuando aún era un niño, a finales de los 60, principio de los 70 y más tarde”.

El nombre “Django” resulta familiar para los seguidores del spaghetti western: el primer personaje que interpretó Franco Nero en 1966 fue en Django. Nero se unió a la producción para hacer un cameo en Django desencadenado.  “Para nosotros los austríacos ‘Django’ era un nombre archiconocido. No era el de Franco Nero sino  ‘Django’”, explica Waltz. “Todos los spaghetti western que aparecían, incluso los más desconocidos, en la versión alemana tenían la palabra ‘Django’ en el título, aunque no hubiera un Django en la historia. Simplemente ponían ‘Django’ porque en realidad era una palabra clave, como si fuera el nombre del género. Si la palabra ‘Django’ estaba en el título ya se sabía que se trataba de un spaghetti western”.

“Me gusta evocar el título de Django por lo que significa para el spaghetti western y su mitología”, establece Tarantino. “Al mismo tiempo, existen unas 40 falsas secuelas de Django que tienen su propio lugar dentro de la historia del género. Estoy orgulloso de decir que somos una nueva edición de esas falsa secuelas de Django que no tienen nada que ver con él”.

Ambientada en el sur de Estados Unidos dos años antes de la Guerra Civil, Django desencadenado está protagonizada por el ganador del Oscar® Jamie Foxx en el papel de Django, un esclavo cuya brutal historia con sus antiguos amos lo arroja directamente a las manos del cazador de recompensas nacido en Alemania Dr. King Schultz (ganador del Oscar® Christoph Waltz). Schultz se halla tras la pista de los peligrosos hermanos Brittle y solo Django puede conducirlo hasta su recompensa. El poco ortodoxo Schultz adquiere a Django con la promesa de liberarlo una vez capturen a los Brittle: vivos o muertos. 

El éxito que obtienen en su cometido hace que Schultz libere a Django, pero ambos deciden no separarse y seguir juntos su camino. Django perfecciona su destreza como cazador con un único objetivo: encontrar y rescatar a Broomhilda (Kerry Washington), la esposa que perdió hace tiempo en el mercado de esclavos.    

La búsqueda de Django y Schultz finalmente los lleva hasta Calvin Candie (actor nominado al Oscar® Leonardo DiCaprio), propietario de la infame plantación “Candyland”. Bajo falsos pretextos Django y Schultz exploran las instalaciones y despiertan las sospechas de Stephen (nominado al Oscar® Samuel L. Jackson), el esclavo de confianza de Candie. Sus movimientos están vigilados y una peligrosa organización les sigue los pasos. Si Django y Schultz quieren escapar con Broomhilda, deberán elegir entre la independencia y la solidaridad, y entre el sacrificio y la supervivencia…

Copyright del artículo © José Luis González Martín. Reservados todos los derechos.

Copyright de sinopsis e imágenes © 2012 Columbia Pictures Industries, Inc. Cortesía de Sony Pictures Releasing de España. Reservados todos los derechos.

José Luis González

Experto en literatura, articulista y conferenciante. Estudioso del cine popular y la narrativa de género fantástico, ha colaborado con el Museo Romántico y con el Instituto Cervantes. Es autor de ensayos sobre el vampirismo y su plasmación en la novela del XIX.

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