Crítica: "X-Men: Días del futuro pasado" (Bryan Singer, 2014)

En el arco argumental Días del futuro pasado (Days of Future Past, "The Uncanny X-Men" nº141-142, enero-febrero de 1981), los creadores que se encargaban de tramar nuevas aventuras para la Patrulla X, Chris Claremont y John Byrne, tuvieron una brillante idea. Plantearon una distopía futura en las que los mutantes eran eliminados o trasladados a campos de concentración, e idearon asimismo una solución. En ese magnífico tebeo, la Kitty Pryde del futuro viaja telepáticamente al presente (1980) para prevenir junto a sus camaradas esa tragedia que aún está por llegar. El concepto del Multiverso, con sus distintas líneas históricas, es bien conocido por los lectores de los cómics Marvel, así que a nadie le sorprendió que Kitty fuera capaz de este salto interdimensional.

Ese concepto que Claremont y Byrne desarrollaron sobre el papel –y sobre el que ya escribimos en su momento– sirve asimismo para resumir, con alguna que otra variación importante, la trama de X-Men: Días del futuro pasado, la nueva entrega cinematográfica de la saga mutante.

A decir verdad, es difícil no verle el encanto a esta formidable superproducción, todo un homenaje al panteón superheroico, rodado con elegancia, ritmo impecable y sentido dramático.

El principal protagonista de la aventura es Lobezno (Hugh Jackman), la clase de tipo que no pide las cosas dos veces. A diferencia de lo que sucedía en el cómic, es Lobezno quien viaja en el tiempo, pero no hasta 1980, como en el tebeo original, sino hasta 1973, coincidiendo con los acuerdos que pusieron fin a la guerra de Vietnam.

A Logan lo acompañan en su peripecia el profesor Charles Xavier, en su atribulado avatar juvenil (James McAvoy) y con su apariencia veterana (Patrick Stewart); Magneto, cuando era un individuo peligroso y cool (Michael Fassbender), y en su senectud, acostumbrado ya a las conversaciones pausadas y las partidas de ajedrez (Ian McKellen); y Mística (Jennifer Lawrence), esa inestable mutante azul, capaz de las metamorfosis más descabelladas.

Como verán, el reparto de la cinta es de todo menos rutinario. Entre los secundarios, encontramos a Halle Berry (Tormenta), Ellen Page (Kitty Pryde), Peter Dinklage, de Juego de Tronos (Bolivar Trask), el francés Omar Sy, de Intocable (Bishop), y Evan Peters, de American Horror History (Quicksilver). Entre los cameos, también aparecen intérpretes de películas anteriores (Famke Janssen, James Marsden...) e incluso guionistas míticos de la editorial Marvel, como Len Wein o el propio Chris Claremont.

X-Men: Días del futuro pasado, como flamante sucesora de X-Men: Primera generación (2011), muestra un lado complejo y dramático de los mutantes: un lado a veces doloroso, pero descrito en pantalla con un irresistible atractivo visual.

Bryan Singer exhibe su estilo narrativo con soberanía. Frente a la vacuidad del estilo shaky cam –ya saben: esa moda de picar mucho el montaje y de agitar la cámara...–, Singer opta por la claridad y ocasionalmente por cierto clasicismo.

En el fondo, sabemos que ni Lobezno ni Magneto –que aún no está de vuelta de todo– se pueden comportar como colegas entrañables, pero a pesar de ello transmiten en pantalla estupendas vibraciones, como si al enfrentarse a un porvenir devastado y fatalista supieran que uno tiene que sacrificarse por cosas como la convivencia y –sí, en efecto– la paz mundial.

Si esta alianza es duradera, bueno, eso tendrán que averiguarlo en el cine.

Por cierto, cuando acudan a la sala, disfruten de cada plano de esa prodigiosa escena que Evan Peters protagoniza en el Pentágono, mientras suena la canción de Jim Croce "Time in a Bottle". Todo un prodigio.

Termino con un consejo: esperen a que concluyan los títulos de crédito. Solo les adelantaré una pista bastante críptica. Aparece un personaje creado en 1986 por Louise Simonson y Jackson Guice.

Sinopsis

En X-Men: Días del futuro pasado, un insuperable grupo de X-Men lucha por la supervivencia de la especie en una guerra que se desarrolla en épocas diferentes. Los idolatrados personajes de la trilogía cinematográfica original de X-Men unen sus fuerzas a las que ellos mismos poseían en el pasado, cuando eran más jóvenes –tal y como aparecen en X-Men: Primera generación–, para cambiar un importante acontecimiento histórico y librar una épica batalla que podría salvar nuestro futuro.

Copyright del artículo © Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.

Copyright de imágenes y sinopsis © 20th Century Fox, Marvel Entertainment, Bad Hat Harry Productions, The Donners' Company. Reservados todos los derechos.

Guzmán Urrero

Tras una etapa profesional en la Agencia EFE, Guzmán Urrero se convirtió en colaborador habitual de las páginas de cultura del diario ABC y de revistas como Cuadernos Hispanoamericanos, Album Letras-Artes y Scherzo.

Como colaborador honorífico de la Universidad Complutense de Madrid, se ocupó del diseño de recursos educativos, una actividad que también realizó en instituciones como el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte). 

Asimismo, accedió al sector tecnológico como autor en las enciclopedias de Micronet y Microsoft, al tiempo que emprendía una larga trayectoria en el Instituto Cervantes, preparando exposiciones digitales y numerosos proyectos de divulgación sobre temas literarios y artísticos.

Es autor de trece libros (en papel) sobre arte y cultura audiovisual.

En 2006, fundó junto a Javier Sánchez Ventero la revista Thesauro Cultural (The Cult), un medio situado en la frontera entre la cultura, las ciencias y las nuevas tecnologías de la información.

Desde 2015, Thesauro Cultural sirve de plataforma a una iniciativa más amplia, conCiencia Cultural, concebida como una entidad sin ánimo de lucro que promueve el acercamiento entre las humanidades y el saber científico, tanto en el entorno educativo como en el conjunto de la sociedad.

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