Crítica: "Transformers: la era de la extinción" (Michael Bay, 2014)

Michael Bay tiene un estilo reconocible. Quizá esa sea una de las razones por las que su obra llega al corazón de un amplio público y pone los pelos de punta a los amantes de la narración clásica (una minoría, qué le vamos a hacer).

En realidad, cuando Bay tiene que abrirse paso a través de un guión, la historia o el tono emocional le importan poco: el resultado siempre tendrá su sello de identidad, y en el fondo, rodará con el mismo efectismo una conversación a la luz de unas velas y el desplome de un rascacielos de cien pisos.

Su última película, Transformers: la era de la extinción, es algo mejor que su predecesora, Transformers: El lado oscuro de la luna (2011), gracias a dos interpretaciones: la de Mark Wahlberg como Cade Yeager, un inventor viudo con tantos recursos como un militar de operaciones especiales, y la de Stanley Tucci como el potentado Joshua Joyce, dueño de una multinacional tecnológica y con un ego tan grande como su cuenta bancaria. En realidad, los personajes son tan bidimensionales como casi todos los que pueblan el cine de Bay, pero estos dos actores consiguen que nos olvidemos de ello y sintamos simpatía por ambos.

¿Efectos digitales? La película los tiene a miles. ¿Referencias al universo transformer? Supongo que los fans se alegrarán de que aquí aparezcan hasta los dinobots. Si ambas cosas les hacen felices, es decir, si son chavales de menos de quince años, ver la película merecerá el precio de la entrada.

El resto, quedan advertidos: esta es una película de larga duración dirigida por Michael Bay. Pocas bromas con esto.

Antes me referí a su estilo reconocible, resumiendo un catálogo de piruetas narrativas que podríamos describir así: movimientos circulares para retratar a cualquier personaje, agitación constante en las distintas capas de cada plano, sobrecarga de información visual en cada secuencia, preciosismo publicitario, tendencia a la copia y propensión a aberraciones como la shaky cam (sacudida epiléptica del cuadro en las escenas de acción).

Bay, además, es un fetichista de su propio imaginario. No hace falta dar muchos ejemplos, solo mencionar estas imágenes: como en casi todas sus cintas, también en ésta hay planos de hileras de coches idénticos atravesando la planicie. De nuevo hay una serie de demoliciones que progresa a lo largo de todo el metraje, al igual que los planos de piernas femeninas. Y una vez más, las explosiones desmesuradas e ininterrumpidas son la carta sin remitente que Bay lanza al porvenir.

En cuanto a los robots gigantes, se dedican a una demostración práctica de movimientos aprendidos en WrestleMania. Es decir, esto es lucha libre ejercida por titanes de metal. Lo mínimo que puedo hacer es reconocer que arman un jaleo muy prolongado y notable, cortesía del sensacional equipo de efectos digitales.

El guión de Ehren Kruger es coherente con el universo de Bay. Fíjense que Wahlberg es viudo y lucha por proteger a su hija en compañía del novio de esta, al tiempo que ambos salvan al mundo. ¿Recuerdan Armageddon (1998)? Pues eso mismo.

Por cierto, no se pierdan los llamativos momentos de product placement, en los que se promociona un poco de todo, desde el Red Bull al turismo chino. Esta es una saga comercial, y lo es con todas las consecuencias.

Sinopsis

Transformers: La Era de la Extinción comienza tras una épica batalla que arrasa una gran ciudad, pero que salva al mundo.  Mientras la humanidad se recupera, aparece un misterioso grupo que intenta controlar el curso de la historia… mientras que una nueva amenaza, antigua y poderosa, pone a la Tierra en su punto de mira.

Con la ayuda de un nuevo grupo de humanos (encabezados por Mark Wahlberg), Optimus Prime y los Autobots se disponen a enfrentarse al desafío más impresionante de su historia. En una aventura increíble, se ven metidos a una guerra entre el bien y el mal, teniendo lugar una decisiva batalla por todo el mundo.

Copyright del artículo © Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.

Copyright de las imágenes y sinopsis © Paramount Pictures, di Bonaventura Pictures,

Hasbro, China Movie Channel, Jiaflix Enterprises. Reservados todos los derechos.

Guzmán Urrero

Tras una etapa profesional en la Agencia EFE, Guzmán Urrero se convirtió en colaborador habitual de las páginas de cultura del diario ABC y de revistas como Cuadernos Hispanoamericanos, Album Letras-Artes y Scherzo.

Como colaborador honorífico de la Universidad Complutense de Madrid, se ocupó del diseño de recursos educativos, una actividad que también realizó en instituciones como el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte). 

Asimismo, accedió al sector tecnológico como autor en las enciclopedias de Micronet y Microsoft, al tiempo que emprendía una larga trayectoria en el Instituto Cervantes, preparando exposiciones digitales y numerosos proyectos de divulgación sobre temas literarios y artísticos.

Es autor de trece libros (en papel) sobre arte y cultura audiovisual.

En 2006, fundó junto a Javier Sánchez Ventero la revista Thesauro Cultural (The Cult), un medio situado en la frontera entre la cultura, las ciencias y las nuevas tecnologías de la información.

Desde 2015, Thesauro Cultural sirve de plataforma a una iniciativa más amplia, conCiencia Cultural, concebida como una entidad sin ánimo de lucro que promueve el acercamiento entre las humanidades y el saber científico, tanto en el entorno educativo como en el conjunto de la sociedad.

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