Crítica: Terminator: Génesis (Alan Taylor, 2015)

¿El Terminator convertido en un abuelo protector? La idea parece tan descabellada como una versión infantil de Aliens. Sin embargo, el cine de los ochenta se readapta con tanta frecuencia, y desde tantos ángulos, que uno consigue sobreponerse a esa premisa sin demasiado esfuerzo.

En realidad, el guión que Laeta Kalogridis y Patrick Lussier han escrito para Terminator: Génesis viene a ser una vuelta de tuerca a la fórmula que James Cameron escenificó en la segunda entrega del ciclo (Terminator 2: El Juicio Final, 1991). Con una importante salvedad: en esta ocasión, el T-800 no custodia al adolescente John Connor, sino a un avatar juvenil de su madre, Sarah, antes de que ésta llegue a enamorarse de su protector, Kyle Reese.

Hay más novedades, claro, pero me temo que si empiezo a contárselas les arruinaré media película. De hecho, les recomiendo que eviten otras lecturas sobre el film, y también que procuren escapar de trailers y de avances promocionales. Es más que probable que en ellos ‒y no se lo deseo‒ intuyan el giro argumental que uno descubre a mitad del metraje.

La expresión película de verano da una idea cabal de todas las emociones que proporciona esta cinta: acción, humor blanco, pirotecnia y un patriarcal Arnold Schwarzenegger pasándoselo en grande. Cuanto menos se espere de la película, más cómodamente se podrá disfrutar de sus guiños nostálgicos, plasmados en la ambientación, en los pequeños detalles ‒esas Nike Vandal con cintas de velcro‒ y en unos efectos especiales que recuperan el espíritu y el colorido de la primera entrega de la serie.

Me imagino que más de un admirador del Terminator original y de su primera secuela habrá fruncido el ceño al leer el párrafo anterior. No hay que ser un lince para comprender que la experiencia apocalíptica jamás podrá ser la misma sin James Cameron tras la cámara. Alan Taylor queda muy lejos de su talento, y sus cualidades artesanales no pueden competir con el genio narrativo de Cameron. Allí donde Taylor sostiene un vaso, Cameron es capaz de hacer acrobacias y girar al mismo tiempo sus platos chinos. No obstante, Terminator: Genesis logra despertar la simpatía del público gracias a su modestia y a su continua reivindicación de la era analógica. No es una secuela ambiciosa sino un homenaje tardío y nada soberbio.

El reparto incluye a buenos actores ‒Jason Clarke, J. K. Simmons, Matt Smith‒, a figuras fotogénicas ‒Jai Courtney, Lee Byung-hun‒ y a una intérprete que se ha hecho famosa gracias a Juego de Tronos, Emilia Clarke. Debo confesar que no soy partidario de esta actriz, y sin embargo, lo cierto es que logra adueñarse aceptablemente del personaje de Sarah Connor, o mejor dicho, de la gestualidad de Linda Hamilton, la actriz que le dio vida en primer término.

La película tiene defectos notables ‒falta de emoción en las persecuciones, irregularidades en el libreto, una realización con poco carisma y una autoparodia sin dosificar‒. Además, uno echa de menos el suspense, el pulso amenazante, la grandeza épica y la violencia de sus predecesoras. Para complicarlo todo, Schwarzenegger peina canas y camina despacio (¿Qué esperaban? Ya es demasiado tarde para quejarse). Y sin embargo, a pesar de estos inconvenientes, la cinta es entretenida y no pierde el respeto a la creación de Cameron.

Nos hallamos, en definitiva, ante una secuela humilde, benigna, pasajera, diseñada para despertar los recuerdos del espectador veterano y para hacer pasar un buen rato al público de la nueva generación. ¿Que dónde está la genialidad del asunto, me preguntan? En que desearán revisar de inmediato aquella magistral entrega de 1991.

Sinopsis

Cuando John Connor (Jason Clarke), líder de la Resistencia humana, envía al sargento Kyle Reese (Jai Courtney) de vuelta a 1984 para proteger a Sarah Connor (Emilia Clarke) y salvaguardar el futuro, un inesperado giro de los acontecimientos crea una línea temporal fracturada.

Ahora, el sargento Reese se encuentra en una nueva y desconocida versión del pasado, en la que se encuentra con aliados inesperados, como un nuevo Terminator T-800, el Guardián (Arnold Schwarzenegger), nuevos y peligrosos enemigos, y una nueva e inesperada misión: recomponer el futuro…

Genesis: El comienzo

En 1984, un ciborg llegó desde el futuro. Se llamaba el Terminator.

Entre los millones de personas fascinadas por ese nuevo icono cinematográfico estaban los productores David Ellison y Dana Goldberg, con todo su futuro cinematográfico por delante.

Según recuerda Ellison: "La saga de Terminator —y en realidad James Cameron—es un elemento fundamental de por qué me puse en primer lugar a hacer películas; para mí, es sencillamente uno de los mayores cineastas de todos los tiempos. Creo que Terminator 2 reinventó la idea moderna de la película estrella. Así que para mí, poder trabajar en una saga de la que literalmente me enamoré cuando era un chaval, y que me llevó a desear convertirme en cineasta, es como un sueño hecho realidad".

Dana Goldberg añade: "Cuando se anunció que los derechos sobre Terminator iban a quedar disponibles, obviamente nos sentimos interesados, al igual que muchos otros de la industria cinematográfica, porque es una saga increíble. Sobre todo, las dos primeras películas de Terminator son unas películas que reverenciamos tanto David como yo. Y en Skydance nos gusta hacer películas grandes y que supongan un acontecimiento. La idea de reelaborar Terminator tanto para el público al que le encantaron las originales como para una audiencia nueva era una oportunidad que no podíamos desaprovechar".

Con los derechos en el bolsillo, la pareja de Skydance Productions comenzó a rastrear guionistas para este monumental proyecto, entre ellos los guionistas y productores Laeta Kalogridis y Patrick Lussier. Recuerda Kalogridis: "David y Dana contactaron con nosotros alrededor de las Navidades de 2012, y nuestra primera respuesta fue que no, al igual que nuestras segunda y tercera respuestas. Dijimos que no por respeto al universo de James Cameron. Yo trabajé con él durante años (para mí es un motivo de inspiración tanto a nivel personal como cinematográfico), y de ninguna manera quería moldear ni dar forma a algo que no fuera respetuoso con lo que había creado. Es de lo mejor que se haya hecho nunca en ciencia-ficción, y para mí, él es ciertamente un motivo de inspiración, y no solo para mí, es uno de los mejores cineastas vivos, y posiblemente, de todos los tiempos".

Pero Skydance insistió, así que Kalogridis consultó con el propio Cameron, quien no solo concedió su permiso y dio su bendición, sino que dio comienzo a la reacción en cadena llamada 'rebote de ideas' inevitable en la fase de preproducción de una película de las grandes, aconsejando a Kalogridis: "¡Asegúrate de escribir un buen papel para Arnold!" Patrick Lussier comenta: "A Laeta le obsesionó la idea, y una vez que empezamos a pensar en las posibilidades de la historia (y a volver a ver las dos primeras películas de Terminator), nos dimos cuenta de cómo regresar a ese mundo y a esos personajes en un entorno actual… y en un entorno no actual".

Kalogridis continúa: "Los viajes por el tiempo están imbricados en el AND del material, lo cual proporciona la posibilidad de universos alternativos y de diferentes cronologías sin afectar en absoluto al material original. Esas historias existen y siguen existiendo, siguen habiendo sucedido, pero se puede contar una historia diferente que se desgaje en una dirección diferente utilizando esos personajes que nos encantan a todos".

Tanto el mundo de la política global como el mundo cinematográfico de los años ochenta, del que se nutrieron las películas originales, han cambiado enormemente. El Terminator proclamó: "Volveré" cinco años antes de la caída del Muro de Berlín, y cuando aún faltaban décadas para darnos cuenta de todo el potencial de las imágenes generadas por ordenador. Los años luz que han pasado desde las primeras aventuras terrestres del T-800 abrieron incontables vías de exploración para los realizadores de Terminator Génesis.

"Para mí, las películas de Cameron fueron realmente películas de la época de la Guerra fría", observa Ellison, "en las que la analogía que había sobre todo el argumento eran sobre todo las amenazas sentidas durante ese período de tiempo. Los avances en inteligencia artificial nos dan la posibilidad de actualizar de verdad la saga a la época actual, en donde Skynet ya no tiene que liberarse, pues nosotros mismos nos ponemos en fila y entregamos nuestra privacidad, nuestras libertades, nuestra información. Nos ponemos a la cola para tener lo último en tecnología y software. Ese canon se presta a comentar lo que está pasando realmente hoy en día de una manera que resulta nueva, divertida y emocionante, y que se presenta como un gran entretenimiento. Para mí, la ciencia-ficción es más efectiva cuando toma acontecimientos del mundo real y los sitúa en un ambiente de ficción".

Y en el centro de todo, para los realizadores de Génesis estaba la 'familia disfuncional' y su historia de amor, que Cameron situó en el centro de las películas, y entre los Terminators, la aniquilación potencial de toda la raza humana, las proezas fílmicas de la ilusión. El mismo gancho argumental repercutió en el director del proyecto, Alan Taylor.

Dice el productor Ellison: "Sabíamos que necesitábamos contar con un director que le diera importancia a los personajes y a la historia de amor de esta familia. Sí, hay mucha acción en las películas de Terminator, y ciertamente tenemos la intención de mantener esa promesa. Hay mucha gente que son muy buenos rodando acción, pero solamente un puñado que nos pareciera capaz de conseguir interpretaciones orientadas de verdad al personaje en medio de todo eso. Todos rezamos ante el altar de la serie de HBO Juego de tronos, y pensamos que Thor: El reino oscuro fue fenomenal. Y por supuesto, cuando llegó Alan, dijo que podíamos hablar sobre qué aspecto iban a tener los Terminators, y cuántos de ellos iba a haber, y sus diferentes tipos, y de cómo iba a ser la pelea del tercer acto, pero también que la historia de amor y de sus relaciones tenía que funcionar. Dijo eso en nuestra primera reunión, así que pensamos: 'Vale, es el tipo adecuado'".

"No creo que se pueda hacer una película de Terminator sin Arnold", opina Taylor. "Yo desde luego no podría imaginarlo sin él. Hay algo en la manera en que él y Cameron construyeron el personaje, y luego en las dos películas exploraron unas facetas tan diferentes de ese personaje, que es él quien básicamente fija los parámetros de ese mundo, así que esa mitología significa que para mí sería muy difícil pensar en una película de Terminator que prescindiera de él".

"Me sentí muy contento de participar", admite Schwarzenegger. "Me llamaron por teléfono y me dijeron que David y Megan Ellison habían adquirido los derechos, y lo primero que pensé fue: '¡Por fin van a hacer otra!' ¡Y al final estoy otra vez en la película! También me puse muy contento cuando supe quien iba a escribir el guión. Me gustó la dirección que tomaba desde el principio".

La guionista Kalogridis dice: "Yo consideraba al personaje de Arnold como el Hombre de Hojalata supremo: ¿cómo se convierte en el pilar y el núcleo de la historia un personaje que en esencia no tiene corazón? Había algo realmente seductor en la idea de que Arnold interpretase a un Terminator que ha envejecido, de no intentar hacer ninguna locura a base de imágenes generadas por ordenador, sino respetar el cambio en el actor. El Terminator fue siempre muy de su época, así que poder contar la historia en el momento y la época en que está Arnold es…algo que nos interesó a todos. El tejido humano que rodea a los ciborgs envejece, pero también él ha envejecido por dentro a causa de su larga experiencia con humanos todo ese tiempo. Nos pareció que sería muy divertido explorar eso".

"Es como montar en bicicleta", dice Schwarzenegger con una sonrisa. "Vuelves a coger el ritmo enseguida. Recuerdo cuando leí el guión y luego empecé a practicar con las frases. Comencé a hablar de nuevo como una máquina. Fue como que me metí sin esfuerzo en ese personaje".

Copyright del artículo © Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.

Copyright de imágenes y sinopsis © Paramount Pictures y Skydance Productions. Reservados todos los derechos.

Guzmán Urrero

Tras una etapa profesional en la Agencia EFE, Guzmán Urrero se convirtió en colaborador habitual de las páginas de cultura del diario ABC y de revistas como Cuadernos Hispanoamericanos, Album Letras-Artes y Scherzo.

Como colaborador honorífico de la Universidad Complutense de Madrid, se ocupó del diseño de recursos educativos, una actividad que también realizó en instituciones como el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte). 

Asimismo, accedió al sector tecnológico como autor en las enciclopedias de Micronet y Microsoft, al tiempo que emprendía una larga trayectoria en el Instituto Cervantes, preparando exposiciones digitales y numerosos proyectos de divulgación sobre temas literarios y artísticos.

Es autor de trece libros (en papel) sobre arte y cultura audiovisual.

En 2007, fundó junto a Javier Sánchez Ventero la revista Thesauro Cultural (TheCult.es), un medio situado en la frontera entre la cultura, las ciencias y las artes.

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