Crítica: "Negociador" (Borja Cobeaga, 2015)

Aunque no guarda relación con el estupendo thriller homónimo protagonizado por Samuel L. Jackson y Kevin Spacey, este nuevo Negociador es un film igualmente sólido, en el que se narra el comienzo del fin de ETA con abundantes dosis de humor y, por lo tanto, de una manera creíble y realista.

No me malinterpreten: ETA no tuvo ninguna gracia. Como casi todos los movimientos armados que comienzan apelando a la libertad o a la opresión, terminó convirtiéndose en una mafia dedicada al asesinato, la extorsión y otras prácticas criminales, con el mal añadido de esa cochambre dialéctica y estética con la que justificaban sus acciones en los últimos años.

Aquella rancia retórica revolucionaria, pronunciada por tipos disfrazados de alienígenas con boina, aquel escudo tan mal dibujado, aquellos chándales... todo eso SÍ resultaba hilarante, salvo por el hecho terrible de las muertes y las amenazas.

¿Por qué acabó ETA? Pues uno no es un experto en el asunto, pero es razonable pensar que, como todo, por puro tedio de su entorno. Un claro síntoma  de la caducidad de la banda terrorista (y me atrevería a decir que una saludable ayuda al proceso de paz) fueron los sketches del programa ¡Vaya semanita! emitido en la televisión pública vasca. En esas piezas humorísticas, con un tono alejado de la política pura y dura, se mostraba el ridículo del conflicto en clave de sitcom costumbrista.

¡Vaya semanita! estaba dirigido por alguien joven pero con un buen dominio del mundo audiovisual, Borja Cobeaga, quien algo más tarde también ha sido el responsable del mayor éxito comercial de toda la Historia del Cine Español: 8 apellidos vascos. Esa comedia, en principio carente de grandes pretensiones, es uno de esos casos de triunfo incontestable y ajeno a críticas o estrategias de marketing. Guste o no, su tremenda recaudación se basó casi exclusivamente en la recomendación del público.

Cobeaga, más bien especializado en el costumbrismo ligero, asume con Negociador un doble reto: presentar una película después de un exitazo (algo que te coloca en el punto de mira de legiones de envidiosos) y estrenarse en un cine algo más serio y adulto.

Negociador tiene mucho de comedia, pero dentro de una atmósfera tensa. Narra cómo podrían haber sido (y posiblemente cómo fueron) las primeras conversaciones / negociaciones entre el gobierno español y la banda terrorista en un hotel francés, con un árbitro neutral internacional.

Lo interesante es que nos describe estos hechos, pero no manejando grandes conceptos políticos, sino desde una perspectiva humana y personal. En realidad, Negociador es la historia de un tipo, un político vasco no nacionalista (magistral Ramón Barea) que no está contento con la situación, tanto por el detalle de que sus compañeros y amigos son asesinados como porque sus ex-compañeros del colegio no le saludan cuando le ven.

El protagonista no es un héroe ejemplar. De hecho, es más bien un desastre como ser humano, pero su determinación es admirable a la hora de enfrentarse no sólo a criminales que no dudarían en dispararle por la espalda, sino también a la burocracia y a las órdenes de su propio partido.

Barea lleva todo el peso de la película de manera espectacular, sin dejarse llevar por tentadores excesos, creando el retrato un hombre completamente normal, agobiado a veces, torpe en otras, valiente y cobarde según la ocasión. Todo un recital interpretativo reforzado por un acertado elenco y por la soberbia dirección de Cobeaga, quien maneja milimétricamente el suspense, la comedia, la sobriedad y el intimismo con una madurez que sorprenderá a más de uno.

Cobeaga nos muestra a los políticos y a los etarras como seres humanos, lo cual no quiere decir que se coloque en un cómodo punto neutral.

Aunque reparte estopa a los políticos, a los terroristas e incluso a los nuevos “indignados”, el realizador se sitúa claramente del lado del negociador frente a unos asesinos cercanos e incluso dicharacheros (arriesgada pero inteligente elección del excelente cómico Carlos Areces como jefe etarra), pero también soberbios e irracionales. Una letal mezcla de “cuñados” pueblerinos, hampones y fanáticos.

El sentido del humor es algo muy serio, un arma poderosa contra lo peor del ser humano. No es casualidad que tanto las dictaduras como los grupos terroristas tengan a los humoristas como objetivos a eliminar. La comedia ofrece una perspectiva que permite replantearse dogmas o status quo definitivamente podridos. Negociador, sin ser un film que provoque carcajadas, se convierte, gracias a esa comicidad, en una de las películas sobre ETA más verosímiles e interesantes de todas las que se han hecho sobre este triste asunto.

Sinopsis

Manu Aranguren es un político vasco que ejerce de interlocutor del gobierno español en las negociaciones con ETA. Lejos de ser un acto solemne y calculado, pronto se verá que las casualidades, los errores o los malentendidos marcarán el diálogo entre ambas partes. Y que la relación personal entre negociadores será clave para la resolución del conflicto.

Notas del director

"Negociador es una película que empecé a escribir por mi cuenta, sin que nadie me lo pidiese y sin saber si algún día se realizaría. Sólo me apetecía escribirla y punto. Pero la vanidad me pudo (me gustaba mucho lo que había escrito) y enseñé el guión a los actores con los que fantaseaba como protagonistas. Ramón Barea, Josean Bengoetxea y Carlos Areces se mostraron entusiasmados con el proyecto y empecé a plantearme que era posible llevar a cabo este guión, que considero muy personal y muy cercano al tono de mis primeros cortos, sobre todo Éramos pocos.

La base de la historia es real pero el argumento y los personajes son una completa invención, una ficción basada en hechos reales. No hay aspiraciones a hacer una crónica realista de las negociaciones entre el gobierno español y ETA, sino el relato ficcionado sobre un acto supuestamente solemne y grave pero repleto de pequeños detalles que convierten el acontecimiento en algo muy de andar por casa. No es una película sobre la negociación, sino sobre todo los detalles que la rodean. Y esos detalles convierten la película en una comedia. No una comedia loca y caricaturesca, sino en un enredo contenido y hasta cierto punto melancólico. Comedia bajonera sería la mejor forma de definir Negociador".

Copyright del artículo © Vicente Díaz. Reservados todos los derechos.

Copyright de imágenes y sinopsis © Sayaza Producciones. Cortesía de Avalon. Reservados todos los derechos.

Vicente Díaz

Periodista, crítico de cine y especialista en cultura pop. Es autor de diversos estudios en torno a géneros cinematográficos como el terror y el fantástico. Entre sus especialidades figuran la historia del cómic, el folletín y la literatura pulp.

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