Crítica: "Legend" (Brian Helgeland, 2015)

Brian Helgeland, en su faceta de guionista, cuenta con una carrera sorprendente. Le debemos la escritura de mini-clásicos del cine de terror de los 80, en la línea de 976 El teléfono del infierno (Robert Englund, 1988) o Pesadilla en Elm Street 4 (Renny Harlin, 1988), y asimismo excelentes adaptaciones literarias como L.A. Confidential (Curtis Hanson, 1997) o Mystic River (Clint Eastwood, 2003).

En esta ocasión, vuelve a ponerse detrás del teclado y también de la cámara para contarnos la historia de los hermanos Kray, unos gemelos que dominaron el hampa del East End londinense durante la década de los 60.

La película se inscribe dentro del vasto e interesante subgénero de mafia británica, cuyos ejemplos más populares (y dispares) serían Carter: Asesino implacable (Mike Hodges, 1971) y Snatch: cerdos y diamantes (Guy Ritchie, 2000).

Helgeland pone todo su empeño en recrear el East End de la época, con su sordidez y también su parte entrañable, pero por encima de todo intenta que la pareja de peligrosos criminales nos caiga bien, tratando que parezcan más unos entrañables pillos que unos extorsionadores violentos (aunque algo de eso se vea en algún momento).

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Ante todo, el film es un vehículo de lucimiento para Tom Hardy, quien se enfrenta al reto de interpretar a unos gemelos, aunque lo hace sin la brillantez que ha exhibido en otros de sus trabajos. Por lo general, salvo honrosas excepciones como la de Jeremy Irons en Inseparables (David Cronenberg, 1988), los actores tienden a exagerar las características de cada uno de los hermanos para diferenciarlos, error en el que también incurre Hardy.

En este caso, uno de los hermanos, Ronnie, es un esquizofrénico violento y excéntrico, por lo que Tom Hardy entona su voz “Bane” (una suerte de imitación rara de Sean Connery), se arma de tics y termina transformando al personaje en una caricatura.

El otro hermano, Reggie, además de compartir un ininteligible dialecto cockney con la mayoría de los personajes, se nos muestra como un macarrilla astuto por el que deberíamos tener simpatía. Una estima que, por cierto, no inspira casi ninguna de las figuras del film, incluyendo a la sufrida esposa de Reggie (Emily Browning), a la sazón narradora en off de la película.

Tomando muchos ‒quizá demasiados‒ elementos prestados de la grandiosa Uno de los nuestros (Martin Scorsese, 1990), Helgeland intenta que el relato sea creíble y entretenido. Nos quiere llevar a un ambiente muy determinado, a una época de cierto encanto pese a su fealdad, pero no logra enganchar al espectador. Quizá porque las comparaciones con Scorsese sean odiosas, o porque en realidad lo que nos cuenta no tiene mayor interés más allá del envoltorio estético.

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Sinopsis

Legend, de Brian Helgeland, cuenta la historia de los gangsters más famosos de Gran Bretaña, Reggie y Ronnie Kray, mientras viven el mejor momento de sus vidas, y dominan el Londres de mediados de los años sesenta. Con Ronnie recién salido de la cárcel, los hermanos se dedicaron a consolidar su poder en el extremo oeste de Londres, a pesar del poder del despiadado gangster del sur de Londres, Charlie Richardson y su banda, y trabajando la mafia americana, que están dispuestos a trasladar la Habana al corazón de Londres. Aclamados como celebridades, los Kray son cortejados por los ricos y famosos, y su influencia se extiende a los niveles más altos. Los Kray son imparables.

Mientras tanto, Reggie se enamora de una chica de la zona, Frances Shea, y se casa con ella. En su intento por cumplir la promesa de ser honrado, se interesa por el negocio de la noche y se hace con varios clubs nocturnos.

Sin embargo, nada dura para siempre. A medida que pasan los años, el imperio de los Kray se ve amenazado por varios frentes.

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Comentario de Brian Helgeland

"Durante el transcurso de la película, siempre la misma pregunta se me venía a la cabeza, ¿cómo se puede estar realmente seguro de lo que de verdad vivió alguien? En el caso de los Kray, la verdad se ha ido perdiendo para siempre a lo largo de 50 años de exclusivas y rumores sensacionalistas. Ellos son parte de Londres y de su folklore. Se convirtieron en leyenda. Son el centro de un sinfín de historias de gangsters psicóticos y, al mismo tiempo, son como un Robin Hood del siglo XX que abre las puertas a las abuelitas de Bethnal Green. Sus historias fueron secuestradas y más tarde vueltas a contar a gusto del guionista, de lo cual soy culpable también. Al principio de mi investigación visité las tumbas de Reggie, Ron y de Frances en el cementerio de Chingford. Cerca de sus lápidas me encontré un cartel que había sido arrancado y puesto allí a conciencia en el cual ponía "Advertencia- Los ladrones actúan en esta zona" y no pude evitar el preguntarme si dicha lápida quería decirme algo. Esta película es mi versión de la historia acerca de los Kray. Me gustaría creer que al deshacerme de las conjeturas e historias sensacionalistas, estoy más cerca de decir la verdad.

Pero de algo estoy seguro, no podría haberlo hecho sin el talento y la capacidad de Tom Hardy. El productor Tim Bevan y yo estábamos interesados en Tom desde el principio. Le enviamos el guión y planificamos una escena para tantear el terreno. Estaba intrigado por la idea de que Tom interpretará ambos papeles, pero por lo menos sabía que lo necesitaba para Reggie, ya que Reg era el líder de los dos hermanos. El destino quiso que durante la cena, Tom sólo hablara de Ron. Para el postre me dijo lo siguiente: “Te daré a Reggie, si me das a Ron.” Fue el trato más fácil que Tim y yo hemos cerrado nunca. La decisión más importante fue tomada desde un principio".

Cómo se hizo

Era 1998 y Helgeland había sido contratado por Warner Bros para trabajar en una película acerca de Led Zeppelin que no funcionó muy bien. Como parte de sus funciones, tuvo que acompañar a Jimmy Page y Robert Plant en una gira mundial. Una noche consiguió hablar con un miembro de su séquito y se dio cuenta de que le faltaba un dedo. Helgeland le preguntó acerca de su dedo y de cómo lo había perdido. La respuesta fue simple. “Me contó una historia acerca de cómo los Kray se lo habían cortado. Posteriormente, al igual que gran parte de las historias sobre los Kray, me enteré de que era mentira, o para ser generosos, una historia que era demasiado buena para dejarla pasar".

Fue una introducción a un mundo en el que era muy difícil separar la realidad de la fantasía. Se despertó entonces el interés de Helgeland por los Kray y comenzó un viaje que le llevaría a escribir y dirigir Legend, una película sobre Ronnie y Reggie Kray, los mafiosos más famosos de la historia de Gran Bretaña. Verdades, mentiras y todo lo que hay entre medias.

En los 60, Londres era el mejor sitio para vivir. Carnaby Street era un desfile de color y famosos, los Beatles estaban asentando su legado en Abbey Road, y la ciudad era la capital de la moda, la música, el cine y la fotografía. Pero esta época tenía un lado oscuro, los Kray y los suyos eran como los Rolling Stones.

Nacidos en el East End en 1933, Ronnie y Reggie eran gemelos idénticos (Reggie era el mayor de los dos, por aproximadamente diez minutos), crecieron en las duras calles de Londres, y rápidamente se convirtieron en notorios líderes de pandillas y delincuentes formando parte de una serie de conflictos, incluidos la extorsión, el robo y la intimidación. Como propietarios de varios locales nocturnos de Londres, los gemelos eran cortejados y tratados como famosos (siendo fotografiados por el gran David Bailey) y ejercieron un extraordinario grado de influencia político y social que les hizo casi intocables por la policía. No sólo dominaban el East End, dominaban Londres. No eran sólo gangsters; eran famosos por derecho propio.

Pero las cosas empezaron a ir mal. En 1966, Ronnie disparó y mató a George Cornell, un miembro de una banda rival, los Richardson, en un pub de Whitechapel. Al año siguiente, Reggie se quedó desolado cuando su esposa, Frances, se suicidó. Apenas unos meses después asesinó brutalmente a su socio Jack en una fiesta a la vista de decenas de testigos. La idílica vida de los Kray había terminado.

En 1968, una investigación encabezada por el Inspector Leonard Read, acabó con la detención de los Kray y varios de sus socios. Fueron condenados a cadena perpetua por sus respectivos crímenes. Ronnie no volvió a saborear la libertad y finalmente se le diagnosticó locura y pasó la mayor parte de su vida en el Hospital psiquiátrico de Broadmoor, antes de morir de un ataque al corazón en 1995. Reggie fue liberado en el año 2000 por razones humanitarias. Un cáncer terminal se cobró su vida en tan sólo seis semanas tras su liberación.

A pesar de que los Kray pasaron la mitad de su vida en prisión, su leyenda siguió creciendo.

El principio de la leyenda

Mientras que los Kray eran encarcelados, una subcultura creció alrededor de ellos, incluyendo docenas de libros sobre sus vidas.

Uno de los primeros, The Profession Of Violence, fue escrito por John Pearson, un periodista que tenía experiencia de primera mano con los Kray. Viendo la oportunidad de contar la vida de Ronnie y las hazañas de Reggie a un nuevo público, el productor Quentin Curtis y su compañero, Chris Clark, compraron los derechos del libro de Pearson. (En 1990 se estrenó una película dirigida por Peter Medak y protagonizada por Gary y Martin Kemp de Spandau Ballet.) "Todavía sentía que había más que decir sobre aquello", explica Curtis.

Buscando un socio adecuado para ayudarles, llevaron el proyecto a Working Title y Tim Bevan, que se entusiasmó desde el primer momento, tuvo inmediatamente una idea para distinguirlo de otras películas sobre gangsters británicos: "hacer una película de gangsters al estilo americano."

Bevan explica: "¿Quién no ha sentido las ganas de hacer una película de gangsters? Y es así. Si te dedicas a hacer películas y tienes mi edad, es muy probable que entrases en el negocio a raíz de las películas de gangsters de Coppola y Scorsese. Debido a que ya se había hecho antes, tenía que haber algo que separará a ambas de ahí la idea de ir a alguien que estuviera empapado de la tradición e historia de las películas de gangsters americanos, y darle ese estilo".

Ese alguien era Helgeland, que previamente había escrito el guión de Green Zone para Working Title. Él era un americano impregnado de la tradición de las películas de gangsters y crimen americano, director de la película de Mel Gibson, Payback, y ganador del Oscar® y co-autor del clásico, LA Confidential. El interés de Helgeland aumentó después de su primer encuentro con los gemelos, aprendió más acerca de ellos en los últimos años, pero admite que la visión de Bevan era lo que inicialmente le atrajo. "Es una oportunidad para mí hacer una película de gangsters, para un director en Estados Unidos es casi imposible equipararse a lo que ya se ha hecho. Tratar de hacer una comparación es casi imposible, ni siquiera se puede hacer el intento ".

Tenía una visión clásica sobre los Kray. "Yo les veo como a los niños pobres del barrio pobre que tomaron el único camino posible para ellos y para el éxito, que es la delincuencia, que es una forma mucho más americana de verlo. Siempre trataba de equipararme a su nivel. Nunca miraba hacia abajo y nunca miraba hacia arriba. Tienes que ponerte en el papel de tus protagonistas ".

Helgeland se lanzó a la investigación de los Kray y sus vidas, visitando los lugares que definieron su infancia, hablando con los miembros supervivientes de su banda (y sus enemigos), incluyendo el gangster retirado, Freddie Foreman, y se dedicó a leer todo lo que se podía leer acerca de ellos. Pero había algunos aspectos de la vida de los Kray a los que no había manera de acceder, como por ejemplo a Frances Shea, la malograda esposa de Reggie. En todas partes se encontraba en un callejón sin salida. A cada persona que preguntaba, amablemente, recibía una ngeativa. "Le pregunté a Freddie Foreman sobre Frances", explica Helgeland, "y me dijo que no era más que una chica guapa. Le pregunté a Barbara Windsor (habitual de las discotecas de los Kray), y me dijo que era callada y bonita, pero que no podía recordar mucho más que eso".

Pero un día Helgeland habló con el ex socio de los Kray, Chris Lambrianou, y le llevó a dar una vuelta improvisada por el barrio de los Kray. Una vez más, Helgeland preguntó por Frances y, esta vez, obtuvo una respuesta: “Frances fue la razón por la que fuimos todos a la cárcel”. "Era como si todo mi mundo se hubiera venido abajo", recuerda Helgeland. "Chris dijo que cuando ella murió, Reggie lo abandonó todo." Reggie siempre fue el más cuerdo de los gemelos (Ronnie, al que más tarde se le diagnosticó esquizofrenia paranoide, fue mucho más volátil, y a menudo estaba medicado) y comenzó a descuidar los negocios”. Lambrianou señaló una calle sombría del Carpenters Arms, y dijo: “Vi a Reggie desaparecer en la oscuridad una noche dos semanas antes de que fuéramos arrestados y él era el hombre más solitario que jamás había visto en mi vida”."Supe en ese momento que quería contar la historia y quería usar a Frances como hilo conductor."

De esa manera utilicé a Frances como narradora de la película, sabiamente y tristemente contando los trágicos acontecimientos que se revelan desde más allá de la tumba. "Es muy conmovedor", dice Chris Clark. "Y un punto de vista muy interesante. Ella le da algo diferente al género. En muchos sentidos, la película es un triángulo entre ella, Ron y Reg. Es muy potente, original y moderna ".

Copyright del artículo © Vicente Díaz. Reservados todos los derechos.

Copyrght de imágenes y notas de producción © Anton Capital Entertainment, Cross Creek Pictures, StudioCanal, Working Title Films. Cortesía de Tripictures. Reservados todos los derechos.

Vicente Díaz

Periodista, crítico de cine y especialista en cultura pop. Es autor de diversos estudios en torno a géneros cinematográficos como el terror y el fantástico. Entre sus especialidades figuran la historia del cómic, el folletín y la literatura pulp.

Es coautor del libro 2001: Una Odisea del Espacio. El libro del 50 aniversario (Notorius Ediciones, 2018).

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