Crítica: "Las películas de mi vida, por Bertrand Tavernier" ("Voyage à travers le cinéma français", 2016)

El título original de este documental (Viaje a través del cine francés) resulta menos ambiguo que el español, ya que el célebre cineasta galo limita su análisis y sus elogios a las películas de la cinematografía francesa que más le han marcado, ya sea como espectador, como crítico o como colaborador en algunas de ellas.

Conviene señalar que este largo documental (más de tres horas) es la primera parte de una anunciada serie televisiva, con lo cual no se abarca todo el cine francés, quedando “para otro momento”, por ejemplo, el indispensable François Truffaut, de quien se habla de manera fugaz y tangencial.

Siguiendo el modelo de dos soberbios documentales de Martin ScorseseUn viaje personal con Martin Scorsese a través del cine americano (1995) y Mi viaje a Italia (1999)‒, Tavernier, al igual que su colega neoyorquino, demuestra no sólo ser uno de los grandes directores de su país, sino también todo un historiador y crítico de cine, dispuesto a analizar las grandezas de sus películas favoritas tanto desde el plano técnico como desde una perspectiva personal y emocional.

Resulta gratificante ver a toda una institución ‒Tavernier es ya un hombre de venerable edad‒ comentar películas ajenas desde la pasión y la admiración, con la energía de un jovenzuelo que esté descubriendo las delicias del Séptimo Arte.

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Además de los testimonios personales y de los doctos comentarios del director de Capitán Conan, el documental está repleto de valioso material, en especial escenas de todas las películas de las que se habla (con aspecto de haber sido restauradas a la mejor calidad), pero también fotos, curiosidades y hasta algún audio: por ejemplo, una épica bronca de Jean-Paul Belmondo a Jean-Pierre Melville.

El director de El silencio de un hombre ocupa una buena parte del metraje, pero no es la única figua de importancia a la que Tavernier rinde tributo. Más que seguir un orden cronológico, el cineasta habla de directores, actores o músicos a medida que fue descubriendo su obra (o a ellos, personalmente) a lo largo de su vida.

Así, Tavernier nos hace conocer más a fondo la personalidad y la obra de realizadores como Jacques Becker, Jean Renoir o Claude Sautet. También nos acerca al trabajo de intérpretes como Jean Gabin o Eddie Constantine, y tiene un recuerdo para los compositores Maurice Jaubert y Joseph Kosma, entre otras muchas personalidades del cine francés.

El componente didáctico de este largometraje es tal que a uno le dan ganas de tener una libreta a mano e ir apuntando nombres y títulos, y se hace casi imprescindible para cualquier cinéfilo o estudiante de Imagen. En definitiva. este es un documental sobre el cine y el amor al cine que, pese a su duración, se pasa volando.

Declaraciones de Bertrand Tavernier

"Es difícil hablar de cómo se elaboró esta película, de cómo fue gradualmente iluminada, de cómo tomó esta forma y no otra, y adquirió su propia vida mientras reflexionábamos sobre fragmentos, problemas gramaticales, cuestiones de derechos (que me obligaron a explorar nuevas rutas, y propiciaron numerosas reescrituras). Pero, ¿debo ser yo quien escriba eso? ¿O ha de hacerlo alguien como Emmanuelle Sterpin (ayudante del director e investigador), o como Guy Lecorne (montador), que pueden atestiguar nuestra falta de prejuicios, y nuestra franca sinceridad?

Exploré, rebusqué, descubrí, y dejé que las películas y los cineastas se impusieran, encontraran su propio espacio... Un nombre llevó a otro. Carné conjuró a Jaubert, y Renoir a Kosma. Sí, obviamente sabía que iba a declarar mi admiración por Renoir, Becker y Gabin, pero de repente, mi amigo Edmond T. Gréville apareció, y también lo hizo Jean Sacha. Y luego esa película de Grangier, con su extraordinario relampagueo autobiográfico.

Se demostró así que, con cineastas tan diferentes, todavía encontramos la misma pasión, el mismo deseo de experimentar, el mismo respeto al público y el mismo deseo de tratarlos como adultos. Reaccioné así como cineasta a lo que me concierne en películas de autores muy diferentes, evocando la profundidad de un encuadre de Renoir, la forma en que Carné se apropia de una espléndida idea dramatúrgica de Trauner, o la influencia de Welles en Jean Sacha.

Puedo identificarme con la estupefacción de Greville ante las demandas de un actor (para interpretar a un lisiado sin piernas), que podría perturbar todo el rodaje. En definitiva, quiero que esto sea animado y divertido, para despertar el deseo de ver cientos de películas de nuevo. Quiero mostrar la intransigencia que encontramos en cineastas muy diferentes entre sí: Carné en Le jour se lève (1939), pero también el Delannoy de Macao, l'enfer du jeu (1942) y de Le garçon sauvage (1951), sin olvidar ciertos encuadres de Este hombre es peligroso (1953), de Jean Sacha.

Quiero transmitir un sentido de la veracidad creativa que existía en el número 9 de la calle Kepler. Me relacioné allí durante más de tres años con Varda, Demy, Godard, Chabrol, Schoendoerffer, Rozier... He querido esbozar un retrato de Melville, que junto a Claude Sautet fue mi padrino en el cine. De Melville y de los estudios en la calle Jenner. Bienaventurados los que descubrieron el cine en esos estudios.

Recuerdo que yo estaba en el set en el Studio Jenner. El espacio estaba completamente vacío, a excepción de aquellas enormes ampliaciones fotográficas de las fachadas americanas que iban a ser utilizadas como la vista desde las ventanas de El confidente (1963). Y frente a esos edificios, Jean-Pierre Melville y yo hablamos de Cocteau, y todavía puedo oír aquello que me dijo: "Cocteau era, ante todo, lo que debería ser todo creador francés: un embajador francés en Francia". Una magnífica declaración que me gustaría utilizar en Las películas de mi vida, este ejercicio de admiración y de gratitud. Y es que, como dijo una vez Víctor Hugo, en la admiración hay un punto indefinible de consuelo".

Copyright del artículo © Vicente Díaz. Reservados todos los derechos.

Copyright de imágenes y declaraciones de Tavernier (Traducción de Guzmán Urrero) © Gaumont, Sherlock Films. Reservados todos los derechos.

Vicente Díaz

Periodista, crítico de cine y especialista en cultura pop. Es autor de diversos estudios en torno a géneros cinematográficos como el terror y el fantástico. Entre sus especialidades figuran la historia del cómic, el folletín y la literatura pulp.

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