Crítica: "La ciudad de las estrellas (La La Land)" (Damien Chazelle, 2016)

No me gustaba el jazz hasta que un amigo me llevó a un concierto de John Pizzarelli y me convertí a su religión. Tampoco los musicales son cosa de mi predilección, aunque suene a herejía. Sin embargo, de esta película, La ciudad de las estrellas (La La Land), hay dos cosas que me atraen por encima de todo: la música y Ryan Gosling. Probablemente el tipo al que mejor le sientan los trajes de todo el mundo mundial.

Los protagonistas, Mia (Emma Stone) y Sebastian (Gosling), se encuentran por casualidad o porque así el destino lo había previsto. Ambos tienen el mismo objetivo: triunfar. Ella quiere ser actriz y él se muere por el jazz clásico, el de toda la vida, el de un piano y no hace falta más.

El amor que sienten queda en segundo lugar, triunfar es lo que importa. Por eso, todo apunta hacia lo que veremos en el desenlace. Podría suceder que uno de los dos decida que es mejor estar juntos que conseguir el triunfo. Pero en realidad, ambos luchan por lograr su sitio en la ciudad de las estrellas, que no es otra que ese firmamento en el que hay nombres que brillan con luz propia.

lalalandchicas

Imagen superior: Al igual que ella, las amigas de Mia (encarnadas por Jessica Rothe, Sonoya Mizuno y Callie Hernández) también están pendientes de las audiciones que, de cuando en cuando, sacuden sus vidas. Fracaso tras fracaso, Mia gasta su tiempo sirviendo cafés en el bar de los Estudios.

Los números musicales son lo mejor de la película. Porque el argumento ya está dicho y esos números son la excusa para homenajear a Hollywood y al cine de los mayores sueños. "Someone in the Crowd", en el que aparecen las cuatro chicas que comparten piso y audiciones, es genial. Y también lo es "Another Day of Sun", al comienzo del film, con todos los automovilistas bailando en un atasco.

El más impactante de todos es "Start a Fire", que transcurre en un club lleno de gente con la banda en la que toca Sebastian y con la que va a triunfar. Música electrizante, primeros planos de los instrumentos, de las manos y los rostros, que te acercan la vivencia íntima de la música. Genial.

lalaland1

Imagen superior: A veces uno termina por enamorarse sin remedio porque es imposible que el corazón se escape. Sebastian y Mia son dos personas que comparten un deseo y que desean estar juntos.

Hay también edulcoradas escenas con claqué. Encuentros convertidos en chasquidos musicales y, sobre todo, una banda sonora de Justin Hurwitz que merece todos los premios del mundo. La virtualidad de los temas reside en que son capaces de hablar por sí mismos y de hacerte olvidar que estás al otro lado de la pantalla: puede incluso suceder que te pongas a bailar o que creas que eres uno más entre los bebedores de cerveza de los garitos.

lalalandpiano

Imagen superior: Ese ambiente de los clubs de jazz, envueltos en humo y en música, se recrea a partir de Sebastian, que toca el piano y que quiere serlo todo en la música.

Cualquiera de nosotros puede leer en esta película de Damien Chazelle la historia que quiera. Habla de los sueños que uno quería haber logrado y que se han quedado en el camino. Y también de que, a veces (no adelantaré si éste es el caso), se sacrifican esos sueños por el amor. Y el amor casi nunca está a la altura del sacrificio. Los dos protagonistas lo saben de sobra,

En el fondo La La Land habla del talento. Un talento baldío, guardado en un cajón o sin explosionar, es una deuda pendiente con nosotros mismos. La ciudad de las estrellas es la ciudad de la gente que se arriesgó a todo, incluso a vivir en soledad, por lograr que ese talento cristalizara al fin.

Sinopsis

Chico conoce a chica. Dos aspirantes a artistas se saltan las costumbres de la vida cotidiana mientras La ciudad de las estrellas (La La land) nos lleva por un exuberante recorrido musical a través del romance que cambiará la vida de un pianista de jazz y de una actriz en ciernes. La película es un canto al glamour y a la emoción del cine clásico, una carta de amor a Los Ángeles, ciudad de los sueños eternos, y también un romance moderno que reúne a Ryan Gosling y a Emma Stone a las órdenes del realizador Damien Chazelle (la oscarizada Whiplash).

La historia empieza como todo en Los Ángeles: en la autopista. Aquí es donde Sebastian conoce a Mia, gracias a un desdeñoso claxon en medio de un atasco que refleja a la perfección el estancamiento de sus respectivas vidas. Los dos están centrados en las esperanzas habituales que ofrece la ciudad. Sebastian intenta convencer a la gente en pleno siglo XXI de que les guste el jazz tradicional y Mia solo quiere acabar por una vez una prueba de casting sin que la interrumpan con un "gracias por venir". Ninguno de los dos piensa que su inesperado encuentro les llevará por un camino que jamás habrían podido recorrer solos.

Los dos protagonistas dan un gran salto el uno hacia el otro y hacia sus mayores sueños artísticos, creando el mundo mágico de La ciudad de las estrellas (La La land), que a través de la iluminación, el color, el sonido, la música y las letras nos transporta al éxtasis de la felicidad que todos buscamos... y al dolor de las pasiones que nunca se olvidan.

A pesar del riesgo que esto implica, la película es un claro homenaje por parte de Damien Chazelle a las leyendas del cine musical, dentro de una historia moderna llevada al terreno más íntimo, el de las relaciones amorosas, los sueños y la encrucijada en la que se toman decisiones que transformarán el destino de cada uno. Todo lo anterior se plasma en la gran pantalla en un universo real y mágico a la vez.

"Quería hacer una película acerca de dos soñadores, dos personas impulsadas por unos sueños tremendos, sueños que les unirán y que también los separarán", dice Chazelle.

" La ciudad de las estrellas (La La land) es muy diferente de Whiplash", sigue diciendo el director, "pero las dos películas tratan un tema que me interesa mucho personalmente: la manera de equilibrar la vida personal con el arte, los sueños con la realidad y, más específicamente, cómo equilibra el artista sus relaciones con el arte y otras personas. En esta ocasión he querido contarlo a través de la música, de canciones, de bailes. Creo que el género musical es un gran vehículo para expresar el juego de malabarismos que representan los sueños y la realidad".

lalaland2

Aunque los componentes de la película sean atemporales, el productor Marc Platt, un experto del género musical en cine y en teatro, recalca que el enfoque es totalmente innovador. Se unió a otros dos productores, Fred Berger y Jordan Horowitz, para desarrollar el proyecto con Damien Chazelle desde un principio. "Damien ha infundido nueva vida al género apoyándose en los elementos clásicos e incorporándolos a la vida contemporánea de Los Ángeles", dice Marc Platt. "Ha trasladado los cimientos de las grandes películas de antes a una historia para las nuevas generaciones".

Todo empezó como un sueño loco. Damien Chazelle quería hacer una película que canalizara la magia y la energía de los mejores dramas románticos musicales franceses y estadounidenses de la era dorada... y trasladarlas a la época más complicada e insensible en la que vivimos.

Por mucho que haya cambiado nuestro mundo en los últimos cincuenta años, ¿somos realmente menos proclives a dejarnos llevar por los caprichos de los encuentros inesperados, las oportunidades perdidas, los sueños hechos realidad, el amor puro y desmedido o a que la presión del mundo cambie nuestras intenciones más puras? Damien Chazelle se planteó la posibilidad de contar una historia a través del canto y la danza para ofrecer al público un bonito y creíble cuento de hadas en un mundo donde las películas son cada vez más oscuras y digitalizadas.

"Quería que La ciudad de las estrellas (La La land) fuese una historia de amor y también un musical como los que me cautivaban de niño, pero puesto al día, moderno. Me interesaba explorar el uso del color, de los decorados, del vestuario, todos los elementos expresivos de la vieja escuela cinematográfica para contar una historia actual".

lalaland3

El productor Marc Platt añade: "La estética de la película es muy moderna. El movimiento de la cámara fluye constantemente para que el espectador esté al lado de los actores, pero al mismo tiempo la historia nos lleva a la gran época de Hollywood".

En cuanto a influencias más clásicas, Damien Chazelle reconoce que una de sus grandes inspiraciones son las películas de Jacques Demy, que se atrevió a romper los moldes de los años sesenta con deliciosos musicales de tonos pasteles como Los paraguas de Cherburgo, Las señoritas de Rochefort y Una habitación en la ciudad. "Es muy probable que Demy sea mi mayor influencia, no solo en esta película, sino en todo lo que he hecho y he querido hacer hasta la fecha", reconoce el realizador. "Ninguna otra película me ha enseñado tanto como Los paraguas de Cherburgo; es mi amor más profundo".

Damien Chazelle decidió mezclar algunos de los elementos que más le gustan del género musical de los años cuarenta, cincuenta y sesenta, la omnipresente música, los sorprendentes colores, la energía de los personajes, con otro gran amor suyo: la ciudad de Los Ángeles, que ocupa un lugar tan importante en la película como los dos protagonistas. Los Ángeles ha interpretado muchos papeles en la historia del cine y ha sido cosas muy diferentes, desde peligrosa y lúgubre, a paraíso surfero con bikinis, pasando por un nido de ambiciones. Pero el realizador decidió que exploraría Los Ángeles como una musa, como un lienzo en movimiento de encuentros inesperados, eterno tráfico y lugar donde todos corren detrás de sus sueños.

La ciudad de las estrellas (La La land) transcurre en una ciudad épica, una ciudad de pantalla panorámica", añade el director. "Por eso pensé que debíamos rodar en panorámico, para que fuera tan espectacular como un musical clásico de Hollywood".

El director había estudiado el concepto a fondo, pero un musical a gran escala no parecía ser el paso lógico para alguien con solo dos películas en su haber. Se dio a conocer con Whiplash, estrenada en 2014, que cuenta la historia de un joven batería de jazz y de su implacable profesor. La película asombró gracias al ritmo hipnótico con el que se explora la obsesión, los abusos y la búsqueda de la grandeza. Fue nominada a cinco Oscar, Mejor Película entre ellos, y ganó tres.

Antes de Whiplash había experimentado con el género musical en su primera película, Guy and Madeline on a Park Bench, un romance en blanco y negro contado con canciones y bailes, realizada en 2009 como proyecto de fin de carrera en la Universidad de Harvard, con un presupuesto mínimo. "Empecé tarde a interesarme por los musicales, casi cuando terminaba el instituto, al mismo tiempo que descubrí el cine vanguardista", explica Damien Chazelle. "El cine de los años treinta era muy experimental y fue así como empecé a ver las películas de Fred Astaire y Ginger Rogers".

El papel de Sebastian  quizá sea el más inaudito hasta la fecha para Ryan Gosling, nominado a los Oscar. Desde Half Nelson, la película que le catapultó a la fama, seguida por Lars y una chica de verdad, Los idus de marzo, Blue Valentine, Drive y La gran apuesta, ha demostrado su capacidad interpretando las más diversas emociones. Pero ¿tendría el encanto especial requerido para protagonizar un musical?

Los productores y el realizador estaban absolutamente convencidos de que era el actor que buscaban. Marc Platt había trabajado con el actor en Drive y sabía que le quedaban aún muchas facetas por desvelar. "Ryan tiene algo especial", dice. "Ante todo es un actor maravilloso que puede hacer cualquier papel dramático, cómico, violento o dulce, cantar, tocar el piano o bailar. Además, Ryan posee una atemporalidad que encajaba con el personaje. El actor debía someterse a una preparación larga e intensa, y sabía que Ryan era nuestro hombre".

A pesar de entender el personaje, Ryan Gosling sabía que le esperaban meses de lecciones de música y de baile.

El compositor Justin Hurwitz se quedó impresionado por la dedicación del actor. "El esfuerzo que supone aprender a tocar el piano como hizo Ryan es de locos, todavía no me lo creo", dice. "A eso hay que añadir el sacrificio que supone bailar y cantar. Para mí fue una de las grandes sorpresas de la película; es un actor espectacular".

El productor ejecutivo musical Marius de Vries lo confirma: "Nunca había visto nada parecido".

"De hecho, no hay un solo primer plano en toda la película realizado por un doble de manos. Siempre son las manos de Ryan", añade Damien Chazelle. "Solo un actor con la ética profesional de Ryan podía convertirse en intérprete musical para la película".

Emma Stone, que ya había trabajado con el actor en la taquillera comedia Crazy, Stupid, Love y en la cinta de acción Gangster Squad: Brigada de élite, no tuvo ningún problema para adaptarse a la divertida, carismática y desgarrada personalidad que creó Ryan Gosling para Sebastian. "Ryan aportó mucho al papel", dice la actriz, "aprendió a tocar el piano de maravilla y ha sido una genial pareja de baile. Pero lo que más me sorprendió fue descubrir lo cómico que puede llegar a ser. Siempre he sabido que Ryan es gracioso, pero en esta película actúa como un cómico nato. Con Sebastian no se ha dejado nada en el tintero".

Ryan Gosling estaba encantado de volver a trabajar con la actriz. "No hay nadie como Emma, es única, transmite sus cualidades a Mia. Todos nos encariñamos con Mia y la apoyamos porque es una chica que se esfuerza en la ciudad de Los Ángeles, que busca una oportunidad. Se nota que es especial. Pero también se nota que Mia es diferente y que quizá no encaja exactamente con lo que busca la industria, interesada más bien en personas intercambiables. Y Mia no lo es".

El actor añade: "Aparte de eso, baila a las mil maravillas. Me apoyé mucho en ella. Lo digo en el sentido literal de la palabra".

La coreógrafa Mandy Moore fue testigo de la total entrega de Emma Stone: "Emma tiene algo especial, y no solo se nota en cómo habla, sino en cómo se mueve. Es de esas personas que se zambulle en un proyecto con todo su ser, y mejoraba con cada ensayo. Fue asombroso observar cómo se convertía en una auténtica bailarina".

Damien Chazelle dice que la pareja Gosling-Stone es química pura: "Emma y Ryan tienen un lenguaje particular, y no me refiero a solo en persona, sino en la pantalla también. Hacen algo muy difícil en esta película, convierten en real un género totalmente irreal. Solo actores del calibre de Ryan y de Emma consiguen que una historia así encaje en vidas reales. Muy pocos intérpretes dan la impresión de ser estrellas mientras se mantienen en la historia narrada".

Y acaba diciendo: "La película necesitaba comunicar alegría. Debía ser brillante, efervescente cuando los dos protagonistas están juntos, burbujeante como el champán".

Dos de los temas, "Audition" y "City of Stars", interpretados por Emma Stone, se grabaron en directo en el plató para que los actores estuvieran totalmente metidos en el momento. "Fue difícil, pero estaba empeñada", explica la actriz. "Acababa de actuar en Cabaret, en Broadway, y sabía que el directo es algo más. Incluso si no llegas a la nota más alta o desentonas un poco, la interpretación es mucho más poderosa".

El primer número, "Traffic", en el que un atasco en una de las autopistas de Los Ángeles se transforma en un baile, planteaba grandes problemas. "Requirió muchísimo trabajo", explica la coreógrafa. "Las paredes de la oficina estaban cubiertas con notitas especificando la marca de cada coche y quién estaba en el techo de qué coche y qué coche debía ser reforzado. La logística fue monumental".

Además, nada podía salir mal durante el rodaje, ya que disponían de un tiempo muy limitado en el intercambiador de la autopista. Para asegurarse de que todo iría bien en cuanto las cámaras empezaran a rodar, hubo múltiples ensayos previos. "No podía haber ningún fallo", recuerda Ryan Gosling. "Empezamos a ensayar con tres meses de antelación para que Damien pudiera captar en una sola toma exactamente lo que quería".

Mandy Moore no duda en reconocer los méritos de los bailarines: "Los bailarines de la escena 'Traffic' son los héroes olvidados de la película. Trabajaron en condiciones nada idóneas. No es fácil bailar encima de coches en medio de una autopista a 37 grados a la sombra. Pero consiguieron crear un momento realmente mágico".

Otra secuencia que planteó serios problemas a Mandy Moore fue "Someone In The Crowd", donde la cámara sigue a Mia desde que se prepara con sus compañeras de piso para ir a una fiesta en una casa impresionante casi completamente acristalada, hasta que se tira a la piscina. "Rodar ese número fue una locura total", recuerda la coreógrafa. "Ni siquiera puedo empezar a explicar lo que hicimos para conseguirlo, pero cuando vi el copión al día siguiente, el resultado era asombroso: los colores, la cámara, el vestuario y el baile encajaban a la perfección".

Damien Chazelle había concebido el número con el fin de exponer el dilema que se presenta a los jóvenes aspirantes a artistas en Hollywood cuando deben compaginar su vida laboral y social. "Muestra un debate aparentemente sencillo que persigue a muchos aspirantes a artistas", dice el realizador. "¿Vas a una fiesta o te quedas en casa ensayando? Pero también va más allá, ¿qué estás dispuesto a hacer para alcanzar tu sueño? ¿Estás dispuesto a transigir, a venderte, a ser otra persona? El número 'Someone In The Crowd' nos muestra que Mia se siente muy incómoda en una situación semejante".

Para Mandy Moore, el momento cumbre de la película es el número en el Planetario, para el que creó lo que llama un baile "sin gravedad" con Ryan Gosling y Emma Stone bailando un vals colgados en el aire. "Nuestra idea era que el espectador sintiera que Sebastian y Mia bailan un maravilloso vals porque no pueden hacer otra cosa", explica. "El trabajo de la cámara es impecable y los sentimientos se notan".

Uno de los números favoritos de Emma Stone es "Duet", que pasa de la búsqueda de un coche aparcado, a un número en una colina que domina la ciudad. "Aquí es donde nuestros personajes conectan de verdad por primera vez", dice la actriz. Mandy Moore añade: "Es un momento de gran importancia, y hablamos muchísimo los cuatro, Damien, Ryan, Emma y yo, para decidir cómo hacerlo. El plano secuencia dura unos seis minutos. Era muy importante comunicar la alegría del momento en que, por primera vez, bailan al unísono".

lalaland4

El gran final de la película, 'Epilogue', también era el número más largo. Se cruza Los Ángeles hasta un París imaginario para luego volver. "'Epilogue' es una preciosa fantasía y el departamento artístico se esmeró con los decorados, era una maravilla", recuerda Mandy Moore. "Había treinta bailarines con Ryan y Emma en medio para su último gran momento juntos. Conmueve, no hay otra palabra".

La estética de La ciudad de las estrellas (La La land) está basada en los grandes musicales de antaño para pantallas panorámicas, rodados en Cinemascope con lentes anamórficas y colores brillantes que casi podían tocarse. Ahora bien, Damien Chazelle quiso adaptar dicho concepto al equipo técnico y a los gustos del siglo XXI.

"Whiplash se basó en un montaje muy enfatizado, acorde con el ritmo y el tempo de la batería. La ciudad de las estrellas (La La land) es lo opuesto a eso", dice el realizador. "Como modelo, tenía en mente a Max Ophuls, el gran maestro del movimiento de cámara en la historia del cine. A todos nos gustaría mover la cámara como hacía Max Ophuls, y eso era mucho antes de que existiera la Steadicam. Pero se trata de que los movimientos de la cámara sean melódicos, que nunca interfieran con el movimiento de los bailarines, que sean parte íntegra de la coreografía".

Otra influencia fue la cámara de Toro salvaje, de Martin Scorsese. "Toro salvaje planteó una pregunta: ¿Qué pasa si se coloca la cámara en el cuadrilátero? Yo quería colocar la cámara en el baile para que todo ocurriera a nuestro alrededor", explica.

Con esta finalidad, el director colaboró intensamente con el director de fotografía Linus Sandgren, conocido por su trabajo en La gran estafa americana y Joy, ambas de David O. Russell. A pesar de utilizar objetivos anamórficos y rodar en 35 mm para crear un enlace con el pasado, el director de fotografía se apoyó en tecnología actual.

Las dificultades fueron constantes. Por ejemplo, rodar con negativo de 35 mm anamórfico de cuatro perforaciones significaba que había que cargar la cámara cada diez minutos. Para complicarlo aún más, Damien Chazelle quería rodar los números musicales en una sola toma, lo que Linus Sandgren llama "realidad en continuo".

Los encuadres también fueron muy específicos. "Damien quería una película realmente anamórfica. Actualmente, las películas en scope suelen rodarse en 2.40 a 1", explica. "Pero pensamos que sería interesante rodar en una proporción de 2.52 a 1 para dar más scope a La ciudad de las estrellas (La La land), como las películas de antes. Hablé con Panavision y modificaron unos objetivos. Tuvieron que fabricar nuevos vidrios esmerilados, pero creo que realmente apoya el espíritu de la película".

Linus Sandgren también jugó con toda una serie de focos de colores para subrayar la paleta de azules, verdes y rosas de la película. Damien Chazelle estaba empeñado en que las escenas nocturnas se iluminaran con cielos de color azul oscuro. En cuanto al movimiento de la cámara en los números musicales, el director de fotografía recurrió al coreógrafo que lleva dentro. "Era importante dar la sensación de que la cámara baila", explica. "A la vez, la cámara no debe notarse, sino acoplarse perfectamente a la coreografía. Cada número ofrecía un sinfín de desafíos y hubo momentos en que pensamos que no los superaríamos. Debían ocurrir muchas cosas en el momento oportuno, pero parece que lo conseguimos".

Copyright del artículo © Catalina León Benítez. Reservados todos los derechos.

Copyright de imágenes, notas de producción y sinopsis © Black Label Media, TIK Films Limited, Impostor Pictures, Gilbert Films, Marc Platt Productions, Summit Entertainment, Universal Pictures. Reservados todos los derechos.

Caty León

Gaditana de nacimiento y crianza; trianera de vocación. Lectora y cinéfila. Profesora de Geografía e Historia y de Orientación Educativa. Directora del IES Néstor Almendros de Tomares (2001/2012). Como experta en organización escolar he publicado los libros La secretaría. Organización y funcionamiento y El centro educativo. Función directiva y áreas de trabajo, artículos en prensa (ABC: 12, 3, 4) y revistas especializadas, así como ponencias en cursos y jornadas.

En noviembre de 2009 recibí la medalla de oro al Mérito Educativo en Andalucía. En 2015 he obtenido el Premio “Antonio Domínguez Ortiz” por la coautoría del trabajo Usos educativos de la robótica. Una casa inteligente.

En el ámbito flamenco he publicado decenas de artículos en revistas como Sevilla Flamenca, El Olivo, Alboreá y Litoral, sobre el flamenco y las artes plásticas, la mujer y el flamenco, entre otras temáticas, así como varios libros, entre los que destacaría la primera incursión en la enseñanza escolar del flamenco, Didáctica del Flamenco, mi libro sobre El Flamenco en Cádiz y el ensayo biográfico Manolo Caracol. Cante y pasión (ver reseña en ABC), así como mi investigación sobre la Noticia histórica del flamenco en Triana. Conferencias, jornadas, jurados, cursos de formación, completan mi dedicación al flamenco. En 2015 he sido galardonada con el Premio de Honor “Flamenco en el aula” de la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía.

Por último, la literatura es mi territorio menos público pero más sentido. Relatos, microrrelatos, cuentos, poemas y una novela inédita Tuyo es mi corazón. I Premio de Relatos sobre la mujer del Ayuntamiento de Tomares, en su primera edición. Premio de Cuentos Infantiles de EMASESA en 2015 por Hanna y la rosa del Cairo.

En mi blog Una isla de papel hay un poco de todo esto.

Sitio Web: unaisladepapeles.blogspot.com.es/

Social Profiles

logonegrolibros

  • Errores de la copia digital
    Escrito por
    Errores de la copia digital A pesar de las muchas ventajas de la copia digital, también se pueden producir errores en un mensaje digital, o al menos en la recepción de lo digital. El soporte se puede degradar, algún tipo…
  • Don Miguel y don Guillermo
    Escrito por
    Don Miguel y don Guillermo El tiempo, la diosa Casualidad o las ocultas leyes de las cosas, hicieron morir el mismo año a dos grandes barrocos: Cervantes y Shakespeare. Todo sigue yendo bien si nos atenemos a sus libros, a…

logonegrociencia

Cosmos: A Spacetime Odyssey © Fox

  • Músculos vivos para robots
    Músculos vivos para robots El futuro de la tecnología parece estar irremediablemente ligado a la biología. Hasta hace poco, eran los aparatos mecánicos y electrónicos, diseñados por ingenieros, los que auxiliaban a los sistemas biológicos: prótesis o sillas de…
  • La historia de un perdedor
    Escrito por
    La historia de un perdedor "... esas andanzas medió enigmáticas de Cervantes, esas huidas imprevistas, tantas vaguedades, zozobras, cautiverios, vienen a trazar como la síntesis biográfica de un perdedor, de un hombre de azarosos lances, casi de un aventurero que,…

Cartelera

Cine clásico

  • Cuando Coen es tu apellido
    Cuando Coen es tu apellido George Clooney, Ethan Coen, Catherine Z. Jones y Joel Coen durante el rodaje de "Crueldad intolerable" © 2003 Universal Pictures. Reservados todos los derechos. Cuando Coen es tu apellido, la gente hace cosas tan tontas…

logonegrofuturo2

Cosmos: A Spacetime Odyssey © Fox

logonegrolibros

bae22, CC

logonegromusica

Namlai000, CC

  • La constelación Perosi
    Escrito por
    La constelación Perosi El oratorio es el género por excelencia de monseñor Perosi. Lo demuestra desde su juventud, ya que su Masacre de los inocentes data de 1900, o sea cuando su autor no había llegado a los…

logonegroecologia

Mathias Appel, CC

logonegrofuturo2

Petar Milošević, CC