Crítica: "Into the Woods" (Rob Marshall, 2014)

El exitoso musical de Broadway llega finalmente a cine bajo el auspicio de Disney, una compañía dispuesta a apropiarse para su catálogo de todos los cuentos infantiles populares de la tradición universal.

La obra de Stephen Sondheim y James Lapine se estrenó originalmente en el Old Globe Theatre de San Diego en 1986, y entró en el circuito de Broadway un año después. Aquella versión escénica de Into the Woods mereció el elogio unánime de la crítica, en especial gracias a las interpretaciones de Bernadette Peters y Joanna Gleason.

Into the Woods fue uno de las precursores de esa moda actual que consiste en revisar los cuentos de toda la vida bajo una perspectiva más moderna, crítica y siniestra, con lo cual era inevitable que acabara en la pantalla.

Cada mes aparece una nueva serie de televisión, un tebeo o una película donde vemos algún relato infantil de toda la vida transformado en historia de acción, de misterio o de terror. En particular, triunfan las creaciones donde coinciden personajes de distintos cuentos (Pienso ahora en el cómic Fábulas, lanzado en 2002 por Bill Willingham, y en las teleseries Érase una vez, creada en 2011 por Adam Horowitz y Edward Kitsis, y Grimm, que idearon ese mismo año Stephen Carpenter, David Greenwalt y Jim Kouf).

A causa de esa abundancia de producciones basadas en el mismo concepto, el estreno de Into the Woods en este preciso momento es un arma de dos filos: por una parte, la película tendrá más aceptación gracias al gusto actual por este tipo de historias pero, por otro lado, muchos espectadores que desconozcan el musical en que se inspira pensarán que es una copia de largometrajes y series recientes.

Como sucedió con John Carter, la popularidad de las secuelas y las derivaciones hace que el original en el que se basan parezca en sí mismo una copia. En este caso, los momentos entre la bruja y Rapunzel sonarán a ya vistos en Enredados, la venganza proveniente del mundo de los gigantes resultará muy similar a la de la versión de Bryan Singer de Jack el caza gigantes, etc.

De lo que sí se beneficia Into the Woods es de un reparto que no podría estar mejor elegido. Las interpretaciones son estupendas: desde una Meryl Streep que sabe dónde colocar la línea que separa el énfasis de la caricatura a la versatilidad de Emily Blunt, pasando por el derroche de voz de Anna Kendrick o la comicidad de Chris Pine, un tipo que vale pare cualquier papel.

Todo es tan correcto en esta película, incluyendo el sobrio trabajo de Rob Marshall o el diseño de producción, que quizá se echa de menos algo más de riesgo. Se atisban momentos osados, como los de Caperucita, pero se siente una ligera tendencia a no meterse por los vericuetos más oscuros del bosque. El film tiene un potencial transgresor que no es aprovechado, y del que podría haber sacado beneficio algún director más loco o sagaz.

Lo que llega a las pantallas es una película aceptable, a ratos divertida, a ratos aburrida. Demasiadas historias sin objetivo concreto, quizá, y un cambio de tercio a mitad del metraje que tiene efectos anticlimáticos.

Como sucede con los musicales de Broadway y sus canciones, el alarde técnico va de la mano con la fatiga. Por consiguiente, el recibimiento de esta producción dependerá mucho de si el espectador es un entusiasta de este género teatral o de si éste ‒a pesar de la leyenda que rodea a Sondheim‒ le provoca ronquidos o urticaria.

Sinopsis

Érase una vez un lejano Reino en el que el Panadero (James Corden, ganador de un Premio Tony®) era sólo un niño y a su Padre (Simon Russell Beale, ganador del BAFTA) le cogieron robando habichuelas mágicas en el huerto de la Bruja (Meryl Streep, ganadora de tres Oscar®). Como castigo por perder las valiosas habichuelas, la Bruja es víctima de una maldición que le da una apariencia horrorosa. La Bruja, a su vez, echa una maldición al hogar del Panadero para asegurarse que el Panadero y su esposa no puedan tener nunca un hijo.

Años después, cuando el Panadero y su Mujer (Emily Blunt, ganadora del Globo de Oro®) se enteran de la maldición, se internan en el Bosque para buscar los ingredientes que revertirán la maldición y también devolverán la belleza a la Bruja. Cuando la luna azul salga en un plazo de tres días, algo que sólo ocurre una vez cada 100 años, deben regresar con cuatro cosas: una vaca tan blanca como la leche, pelo tan amarillo como el maíz, una capa tan roja como la sangre y una zapatilla tan pura como el oro.

En su viaje al Bosque, se encuentran con: Cenicienta (Anna Kendrick, nominaciones al Oscar® y al Tony®) huyendo del Palacio en un par zapatillas doradas; Caperucita Roja (Lilla Crawford) de camino a la casa de la Abuelita mientras la persigue el Lobo (Johnny Depp, tres nominaciones al Oscar); la hermosa doncella Rapunzel (MacKenzie Mauzy), a la que la Bruja ha encerrado en una torre sin puertas; y el joven Jack (Daniel Huttlestone) que se dirige al mercado a vender su querida vaca, Milky-White, para apaciguar a su exasperada Madre (Tracey Ullman, ganadora de siete Emmy®). Cada uno de ellos busca la forma de que se cumpla un deseo.

Copyright del artículo © Vicente Díaz. Reservados todos los derechos.

Copyright de imágenes y sinopsis © Walt Disney Productions. Reservados todos los derechos.

Vicente Díaz

Periodista, crítico de cine y especialista en cultura pop. Es autor de diversos estudios en torno a géneros cinematográficos como el terror y el fantástico. Entre sus especialidades figuran la historia del cómic, el folletín y la literatura pulp.

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