Crítica: "El Gran Hotel Budapest" (Wes Anderson, 2014)

Se puede decir que Wes Anderson es un director fiel a su propio imaginario. En cada una de sus historias encontramos una serie de denominadores comunes: estética simétrica y preciosista, obsesión por el fetiche retro, escenografía teatral, planos exquisitos, melancolía, humor y un viaje, ya sea interior, exterior o ambos, en el que conviven un íntimo aprendizaje e hilarantes aventuras. Desde Bottle Rocket hasta El Gran Hotel Budapest, sus fábulas se desarrollan en un mismo lugar: un mundo onírico, ficticio, irreal que con cada nueva película va ampliando sus fronteras. Esta vez la imaginación andersoniana hace hueco a un nuevo país, esculpido a partir de los países del este de Europa.

Zubrowka, reflejo del periodo de entreguerras de la primera mitad del siglo XX, será el escenario del quijotesco periplo del elegante, sofisticado y perfumadísimo conserje de hotel Gustave H. (un hipnótico Ralph Fiennes) y su protegido, el expresivo botones Zero (Tony Revolori). Abandonando el universo salingeriano de Los Tenembaums o Academia Rushmore en pos de una de las tramas más desarrolladas y ambiciosas del director, ambos emprenderán una trepidante fuga, transitando una historia que abarca todos los géneros cinematográficos: romance, drama, intriga detectivesca, aventuras al más puro estilo Indiana Jones y hasta un puntito gore cortesía de Willem Dafoe.

La dualidad que caracteriza el prisma del director uniendo la tragedia con lo cómico y liviano se une al virtuosismo narrativo que edifica la historia en una estructura metafílmica, de capas, a modo de matrioska; no nos hallamos solo ante un flash-back relatado por un personaje que es imaginado por otro, y cuya historia a su vez lee otro en diversas épocas históricas, sino que cada época está rodada en distintos ratios de imagen con el objeto de crear –muy acertadamente– distintos ambientes temporales.

La música como generadora de relato y un centrifugado de influencias del cine de Lubitsch, Hitchcock o Ophüls y la literatura de Stefan Zweig (al que rinde un claro homenaje) o Hannah Arendt y su famoso ensayo sobre el nazismo, Eichmann en Jerusalén, completan una crónica en la que se cierne la sombra de la Segunda Guerra Mundial sin mentarla explícitamente.

Repiten en pantalla Tilda Swinton, Harvey Keitel, Edward Norton, Owen Wilson, Bill Murray y un malvado Adrien Brody, a los que se unen Jeff Goldblum, F. Murray Abraham, Jude Law, Willem Dafoe y los franceses Léa Seydoux y Mathew Amalric, formando un ejército coral que deja bien claro que el director no escatima en actores secundarios brillantes, arquitectos de una película que, en definitiva, no suscitará indiferencia.

A Anderson no le faltan fans e incluso imitadores (véase Submarine, de Richard Ayoade, con una historia de amor pre púber a lo Moonrise Kingdom). Tampoco carece de detractores; los del llamado cine cupcake, quienes lo tachan de adolecer de una pretenciosa vacuidad basada en la mera estética y carente de contenido. A estos últimos, quizá el visionado de esta película les haga cambiar de opinión. Yo por mi parte, salí de la sala con muy buen sabor de boca, con la sensación de haber degustado uno de esos deliciosos pasteles de Mendl's coprotagonistas de la película y que hasta el espectador menos goloso soñará con probar.

Sinopsis

El Sr. Gustave H. (Ralph Fiennes), un legendario conserje de un famoso hotel europeo de entreguerras, entabla amistad con Zero Moustafa (Tony Revolori), un joven empleado al que convierte en su protegido. La historia trata sobre el robo y la recuperación de una pintura renacentista de valor incalculable y sobre la batalla que enfrenta a los miembros de una familia por una inmensa fortuna. Como telón de fondo, los levantamientos que transformaron Europa durante la primera mitad del siglo XX.

Una película dirigida y escrita por Wes Anderson a partir de una historia creada por el propio Anderson y Hugo Guinness. La película está protagonizada por Ralph Fiennes, Tony Revolori, F. Murray Abraham, Mathieu Amalric, Adrien Brody, Willem Dafoe, Jeff Goldblum, Jude Law, Bill Murray, Edward Norton, Saoirse Ronan, Jason Schwartzman, Tilda Swinton, Tom Wilkinson y Owen Wilson.

El Gran Hotel Budapest: una película de "ladrones" en clave humorística y constante movimiento, tanto cinético como cómico; un atemporal relato de amistad, integridad y promesas cumplidas.

Copyright del artículo © Irene Galicia del Olmo. Reservados todos los derechos.

Copyright de imágenes y sinopsis © American Empirical Pictures, Indian Paintbrush, Scott Rudin Productions, Studio Babelsberg, Fox Searchlight Pictures. Reservados todos los derechos.

Irene Galicia del Olmo

Irene Galicia es licenciada en Historia del Arte y y Máster oficial en Cultura Contemporánea: Literatura, Instituciones artísticas y Comunicación cultural (UCM y Fundación Ortega y Gasset).

Su conocimiento del mundo artístico queda de manifiesto en una trayectoria profesional que le ha llevado a trabajar para galerías (Depósito 14) y en publicaciones especializadas (Arte y Parte).

En el mundo editorial, ha trabajado para empresas como Langenscheidt, Libsa, Ópera Prima y Jaguar Ediciones. Asimismo, sus artículos han aparecido en medios como la Revista Osaca (suplemento dominical de Diario de Ávila, Diario de Burgos, Diario Palentino, El Día de Valladolid, El Adelantado de Segovia, La Tribuna de Albacete, La Tribuna de Ciudad Real, La Tribuna de Puertollano, La Tribuna de Talavera y La Tribuna de Toledo).

 

Sitio Web: www.irenegalicia.com

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