The Cult: el desafío de la tercera cultura

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El arte y la ciencia en conversación. Esa es la premisa de la que parten los más de 15.000 artículos de THE CULT, la plataforma divulgativa de conCiencia Cultural.

Se trata de crear un espacio donde esos dos sectores se encuentren con naturalidad, regalándonos emociones, asombro y reflexión.

Esta es una revista sobre cultura, ideas e investigación. Sobre cómo entran en nuestras vidas, cambiándolas para siempre, a veces con efectos inesperados, logrando que el conocimiento fluya para inspirarnos nuevas preguntas y también nuevos retos.

Tenemos algunos indicios de que ese diálogo que planteamos entre ciencias y humanidades es, como mínimo, una nueva referencia. En THE CULT sabemos que el arte puede contagiar emociones científicas, y que la ciencia puede ser tan reveladora como una obra artística. Pensemos en la belleza de un insecto prehistórico atrapado en una gota de ámbar, o en el desafío que implica seguir el curso de la evolución humana desde los primeros homínidos hasta los constructores de catedrales, y luego aún más allá, adentrándonos en la odisea espacial.

Al fin y al cabo, los estímulos que favorecen la creación de conocimiento son los mismos que sirven para transmitirlo y para convertirlo en herramienta de cambio social.

"Si viviéramos en un planeta donde nunca cambia nada –decía Carl Sagan–, habría poco que hacer. No habría nada que explicarse".

En este sentido, THE CULT es un punto de encuentro interactivo para la comunidad científica, la industria cultural y el mundo académico, y sobre todo, para quienes reciben y gestionan sus hallazgos, discutiéndolos en un constante diálogo: la sociedad y sus administradores políticos.

Puente de Brooklyn, Andrew Choy. CC

En busca de la tercera cultura

"Isaac Asimov, Stephen Jay Gould, Carl Sagan y Lewis Thomas. Por una extraña coincidencia, estos cuatro hombres se criaron en el barrio neoyorquino de Brooklyn. Me gusta imaginarme el célebre puente de este nombre como un grandioso símbolo del contacto entre las dos culturas [las ciencias y las humanidades] de que hablara C.P. Snow. En sus obras, los cuatro escritores pasan de un extremo a otro de este puente imaginario con tanta frecuencia y naturalidad como deben haber cruzado la gran construcción colgante en sus desplazamientos entre Manhattan y Brooklyn".

La cita anterior es de otro admirable viajero que cruzó ese mismo puente, el matemático y divulgador Martin Gardner.

Que THE CULT abra su portada con artículos sobre cine, exposiciones, arqueología o robótica no es una elección casual. En una época en la que el lector se sienta en su sillón favorito frente a ventanas con paisajes monótonos y efímeros, nos pareció una buena idea escapar de la trivialidad, y así dejarnos sorprender por la faceta más seductora de las ciencias y las letras.

A fin de cuentas, leer las reflexiones del propio Gardner sobre Alicia en el País de las Maravillas puede ser tan placentero como ver una película de Hitchcock.

El biólogo británico Sir Peter Medawar, premio Nobel en 1960, dijo algo que, aunque se ha repetido mil veces, todavía resulta incómodo de escuchar. En su opinión, no es justo que la gente de letras considere un ignorante al científico que desconoce el arte y la música, cuando en realidad, bastantes hombres de letras no se avergüenzan de su ignorancia en materia de ciencias.

No es tan fácil, claro... Pero casi podría asegurar que muchos de los autoproclamados intelectuales se desentienden de temas tan relevantes como la biología molecular, la inteligencia artificial o el genoma humano.

Tercera Cultura

El realizador y creador de efectos visuales Joe Johnston conversa con el paleontólogo Jack Horner y el director Steven Spielberg durante el rodaje de "Parque Jurásico III" © Universal Pictures, Amblin Entertainment.

Murray Gell-Mann, premio Nobel de Física en 1969, repite esta triste evidencia: "Por desgracia, en el terreno de las artes y las humanidades –y hasta puede que en el de las ciencias sociales– hay gente que presume de saber muy poco de ciencia, tecnología o matemáticas. En cambio, el fenómeno opuesto es muy raro. Uno se encuentra de vez en cuando con científicos que no han leído a Shakespeare, pero nunca se encontrará con uno que se vanaglorie de ello."

He aquí una brecha que –más allá de sus derivaciones– resulta interesante explorar. ¿Hasta qué punto una publicación cultural, atenta a las novedades literarias o artísticas, debe permanecer ajena a los nuevos descubrimientos científicos?

Y lo que es más importante, ¿puede el periodismo cultural ignorar los vínculos que unen a las ciencias con las humanidades?

La respuesta, a la vista del panorama editorial, es afirmativa. Sobre todo en los países hispanohablantes, donde la división entre ciencias y letras es tajante.

Para colmo de males, la especialización de la prensa ha conducido a un callejón sin salida, en el que más de un crítico de cine –por poner un ejemplo– no solo desconoce la actualidad científica, sino incluso los rudimentos de disciplinas más próximas a la cinematografía, como la literatura o la pintura.

Frente a esta tendencia, THE CULT nació con la idea de cumplir un deseo expresado por el genetista Steve Jones.

Como ahora verán, Jones no puede decirlo más claro: "La cuestión es si existe una cultura a la que pueda acceder cualquier persona instruida. La respuesta es que, si no la hay, ciertamente debería haberla. Si uno no puede hablar en términos generales sobre temas científicos igual que sobre temas no científicos, entonces no puede considerarse una persona civilizada."

Tercera Cultura

"La ciencia puede decirte cómo clonar un tiranosaurio. Las humanidades pueden decirte por qué ésta podría ser una mala idea". Póster del College of Humanities Languages & Communications © 2014 The University of Utah.

¿Existe una tercera cultura?

Buena pregunta. De algún modo, ese concepto precisa más de una aclaración. Incluso un manual de usuario.

"La tercera cultura –escribe John Brockman– reúne a aquellos científicos y pensadores empíricos que, a través de su obra y su producción literaria, están ocupando el lugar del intelectual clásico a la hora de poner de manifiesto el sentido más profundo de nuestra vida, replanteándose quiénes y qué somos."

Hay un potencial inexplorado en esa idea.

Nos cuenta Brockman que, en 1959, C.P. Snow editó el libro The Two Cultures (Las dos culturas). La división quedaba clara en sus páginas: por un lado, están los humanistas y demás gentes de letras; por otro, los científicos.

A Snow le incomodaba que solo se llamara intelectuales a los primeros. "Esta nueva definición circunscrita al hombre de letras –continúa Brockman– excluía científicos como el astrónomo Edwin Hubble, el matemático John von Neumann, el cibernético Norbert Wiener y los físicos Albert Einstein, Niels Bohr y Werner Heisenberg. Para entender cómo pudieron los literatos salirse con la suya hay que tener en cuenta en primer lugar que los hombres de ciencia no supieron defender la trascendencia de su trabajo. En segundo lugar, aunque muchos científicos eminentes, entre los que destacaban Arthur Eddington y James Jeans, también escribieron libros para el gran público, sus obras fueron ignoradas por los autoproclamados intelectuales."

En 1963, Snow incluyó un nuevo ensayo en The Two Cultures: «Las dos culturas: una segunda mirada», en el que venía a decir que una «tercera cultura» surgiría para llenar "el vacío de comunicación entre los intelectuales de letras y los científicos. En aquella tercera cultura los intelectuales de letras se entenderían con los de ciencias."

Brockman reconoce que, a pesar de los buenos propósitos de Snow, la gente de letras sigue sin comunicarse con la de ciencias. De ahí que los pensadores de la tercera cultura sean, en su opinión, los científicos que "tienden a prescindir de intermediarios y procuran expresar sus reflexiones más profundas de una manera accesible para el público lector inteligente."

En palabras del evolucionista Stephen Jay Gould: "La tercera cultura es una idea muy poderosa. Entre los intelectuales de letras hay algo así como una conspiración para acaparar el panorama intelectual y editorial, cuando de hecho hay un grupo de escritores no novelistas, de formación científica en su mayoría, con multitud de ideas fascinantes sobre las que la gente desea leer."

tercera cultura

David Attenborough en "Charles Darwin and the Tree of Life" © BBC.

Los riesgos de la especialización

Igual que una heladería, la prensa cultural anima a sus potenciales clientes con una serie de sabores, texturas y colores bien definidos. Existe la superstición de que el lector aficionado a la literatura busca un medio específicamente dedicado al tema de sus amores. Lo mismo sucede con el arte o el cine.

Por eso es raro encontrar revistas culturales generalistas. Y no digamos ya una como ésta que ahora tiene en su pantalla, donde la paleontología comparte espacio con el último best-seller o con un estreno veraniego.

Más allá de nuestro diseño editorial, lo cierto es que resulta mucho más estimulante ampliar la gama de nuestros intereses. Entre otros motivos, porque saber mucho de algo y saber poco del resto tiene sus consecuencias. Sobre todo si uno pretende ser medianamente culto.

"¿Qué ocurre –se pregunta Michael Shermer– cuando la gente lista puede serlo en un solo terreno (dominio específico), pero no en un terreno totalmente distinto en el cual pueden desarrollar creencias raras?"

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Neil deGrasse Tyson visita la Real Sociedad de Londres, la más antigua sociedad científica del Reino Unido, en uno de los episodios de "Cosmos. A Spacetime Odyssey" © 2013 FOX.

THE CULT: Lecturas para gente atenta

A pesar de los prodigios de Internet y de los descomunales recursos que nos ofrece, la prensa digital ha puesto el listón cultural tan bajo que, a veces, tenemos que mirar al suelo para no pisarlo.

"Ni siquiera McLuhan –escribe Nicholas Carr– podría haber anticipado el banquete que nos ha proporcionado Internet: un plato detrás de otro, cada uno más apetecible que el anterior, sin apenas momentos para recuperar el aliento entre bocado y bocado."

"Esté online o no –añade Carr–, mi mente espera ahora absorber información de la manera en la que la distribuye la Web: en un flujo veloz de partículas. En el pasado fui un buzo en un mar de palabras. Ahora me deslizo por la superficie como un tipo sobre una moto acuática."

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Morgan Freeman en el programa divulgativo "Through the Wormhole" © Discovery Channel.

Carr explica que, por efecto de Internet, nos movemos entre dos formas muy diferentes de pensamiento: "Durante los últimos cinco siglos, desde que la imprenta de Gutenberg hiciese de la lectura un afán popular, la mente lineal y literaria ha estado en el centro del arte, la ciencia y la sociedad. Tan dúctil como sutil, ha sido la mente imaginativa del Renacimiento, la mente racional de la Ilustración, la mente inventora de la Revolución Industrial, incluso la mente subversiva de la modernidad. Puede que pronto sea la mente de ayer."

El multitasking que impone el uso de la Red –¿cuántos de ustedes han consultado el correo o Facebook mientras leían este artículo?–, sumado a las prisas y a la sobrecarga de nuestra capacidad mental, consigue un efecto predecible, y es que muy pocos son los internautas que completan la lectura de un texto como éste.

El propio Carr cita un estudio realizado en 2006 por Jakob Nielsen. Empeñado en conocer el patrón de lectura online, llegó a esta escalofriante conclusión: "Nielsen encontró que a medida que aumentaba el número de palabras por página, aumentaba también el tiempo que un visitante pasaba mirándola, pero no aumentaba tanto. Por cada cien palabras más el internauta medio sólo pasaba 4,4 segundos más examinando la página. Puesto que ni el más competente de los lectores es capaz de leer más de dieciocho palabras en 4,4 segundos, Nielsen dijo a sus clientes: «Cuando se añade verbo a una página, cabe suponer que los clientes leerán el 18 por ciento»; y advirtió: «Probablemente me quede largo»".

tercera cultura

El paleontólogo Jack Horner en el set de "Parque Jurásico III" © Universal Pictures, Amblin Entertainment.

Esta certeza viene a reforzar la tendencia de la que les hablaba más arriba: las revistas online ofrecen textos breves, concisos, efímeros, muy especializados, con el propósito de satisfacer la demanda de un lector apresurado, con el mismo nivel cultural que el periodista que satisface esa demanda.

No hay que desperdiciar munición, parecen decir esos apóstoles de la trivialidad.

Obviamente, la Tercera Cultura desafía ese reduccionismo.

Nosotros, desde THE CULT y desde conCiencia Cultural, también lo hacemos. Sobre todo, porque estamos convencidos de que aún quedan lectores a la vieja usanza, interesados en la influencia de las nuevas tecnologías en las humanidades.

Y si aún duda de la eficacia de este cóctel, pruebe a hacerse algunas preguntas: ¿Ha pensado alguna vez que los girasoles de Van Gogh eran mutantes? ¿Sabe por qué es útil la neurología en el estudio de la música? ¿Tiene idea de por qué los dinosaurios están tan presentes en la cultura pop? ¿No ha soñado que alguna vez, como en Blade Runner, será posible replicar un replicante?

Si dudas como éstas le hacen pensar, délo por hecho: usted ya es uno de los nuestros.

tercera cultura

Carl Sagan en "Cosmos" © KCET, Carl Sagan Productions, BBC.

Citas

John Brockman (ed.), Gould, Gell-Man, Jones, etc.: La Tercera Cultura. Más allá de la revolución científica. Tusquets, 1996.

Imágenes

Martin Gardner: El escarabajo sagrado. Salvat. 1995.

Nicholas Carr: Superficiales. ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes? Taurus, 2012.

Michael Shermer: Por qué creemos en cosas raras. Pseudociencia, superstición y otras confusiones de nuestro tiempo. Alba, 2008.

Copyright del artículo © Guzmán Urrero, THE CULT. Reservados todos los derechos.

Imagen superior: Imagen tomada por el Hubble de un planeta azul. NASA, ESA, M. Kornmesser. Detalle de la fotografía "The Field Training Week in Southern Israel", Israel Defense Forces from Israel / Creative Commons. Rana verde de ojos rojos (Agalychnis callidryas), fotografiada cerca de Playa Jaco en Costa Rica por Carey James Balboa. Óleo "Lesendes Mädchen" (1828), de Gustav Adolph Hennig, Museum der Bildenden Kunste Leipzig.

The Cult.es / conCiencia Cultural

conCiencia Cultural  es una entidad sin ánimo de lucro creada con un triple propósito. En primer término, la promoción y la divulgación de las artes y las ciencias. En segundo lugar, el acercamiento entre las humanidades y el saber científico, tanto en las instituciones docentes como en el conjunto de la sociedad. Y en último término, dentro de esa misma línea, el desarrollo de proyectos y recursos vinculados a la educación ambiental, la disciplina que se dedica al estudio de la interdependencia entre la sociedad, el medio físico y la biodiversidad.

La plataforma de divulgación de este proyecto es The CULT. Fundada en 2006 como una revista de arte, ciencia y pensamiento, es en la actualidad un portal dedicado a la divulgación cultural y científica y al diseño de recursos educativos.

Tanto conCiencia Cultural como su revista, The CULT, se inscriben en la corriente de la Tercera Cultura, que promueve el encuentro entre las ciencias y las humanidades.

Para alcanzar esa síntesis entre diversas ramas del saber, colaboran en The CULT profesores, periodistas, divulgadores, científicos y gestores culturales. 

Gracias a esta interacción entre autores procedentes de distintos campos del conocimiento, The CULT, a través de más de 15.000 artículos, ofrece elementos para la reflexión y el debate, recursos para el estudio, y sobre todo, herramientas para una mejor comprensión del mundo.

Imagen superior: Alessandro ValliCC.

 Asociación conCiencia Cultural

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