Sorpresa con música de fondo

Antes de todo: La música llena la pantalla, la arrasa literalmente. De un avión surge un descapotable enorme, un coche americano, sin duda. El coche cruza la ciudad de Roma, deja atrás sus avenidas, sus pobladas calles, sus hermosos monumentos y suscita el interés, la curiosidad, quizá el deseo, de todas las chicas con las que se cruza. Las chicas miran el coche y eso que no lo conduce su dueño…

Talbot: Sí. Decididamente voy a sorprenderte. Esta vez me tomaré en serio lo nuestro. Dejaré de ser el bala perdida, un cabeza hueca, aunque puedan perdonarme mis errores por lo abultado de mi cuenta bancaria. No jugaré con tus sentimientos. No jugaré contigo. No. Esta vez voy a comportarme como un hombre enamorado.

Es verdad que puede resultarte un poco extraño. Pero tienes que entenderme… Un hombre como yo está siempre rodeado de tentaciones. Y no soy ningún santo, desde luego. Esas tentaciones me arrastran sin querer. O queriendo, quién sabe. Pero ¿cómo resistirse al encanto de una chica bonita dispuesta a casi todo? De todas formas, no creas que son tantas, siempre se exagera…Bueno, algunas hay, pero su número no llega, ni mucho menos, a lo que tú imaginas…No, créeme. En realidad, todas ellas son un pasatiempo, una forma de decirme a mí mismo que soy joven (todavía), guapo (supongo) y rico (eso sí).

Lisa: Vaya. Esto es una verdadera sorpresa. Mi caballero andante ha decidido cruzar el charco sin avisar. No lo esperaba. No. Pero es propio de él. De alguien que hace su santa voluntad. ¿Sólo porque es guapo a rabiar y súper millonario? Sí. Y yo estoy muy, muy enfadada con él. Tanto que la noticia me ha sorprendido probándome un vestido de novia. Un precioso vestido de novia, para casarme con otro desde luego. Mis gritos se han oído en varios kilómetros a la redonda. Pero hablo italiano así que… Él no se casará nunca. Necesita demasiado a las mujeres. Necesita a demasiadas mujeres. Juega conmigo, eso está claro y yo no debería consentirlo. Juega con todas, pero yo no soy “todas”, soy Lisa y me merezco un respeto. Siquiera por tantos años juntos ¿o no son tantos? No sé qué hacer pero… le quiero tanto. Quizá esta sea la última oportunidad para conquistarlo. Y casarme con otro… para eso siempre habrá tiempo, eso puedo hacerlo en cualquier momento…

Maurice: Sí señor, de acuerdo, todo estará listo para cuándo llegue. Desde luego, señor. Sí, señor. Todo a punto, claro está. Y la señorita Lisa ya está avisada. Por supuesto, señor. Lo haremos todo a su gusto, como siempre. Aunque, si me permite la pregunta, señor… ¿cómo es que viene en julio en lugar de septiembre? Ha sido una sorpresa para todos nosotros. Sí, claro, esta es su casa y puede venir cuando quiera, desde luego, sí señor. De acuerdo, por supuesto.

Maurice, de nuevo: (Dios mío, esto es un auténtico problema. La casa convertida en hotel y el señor Talbot de camino. Habrá que darse prisa. Tendré que utilizar no sé qué medios para poder despejar todo esto de clientes, de clientas, mejor dicho. Pero no hay tiempo, no hay tiempo. Dios mío, qué desastre tan grande se avecina).

Yo: Si eres un millonario americano, si te llamas Robert L. Talbot y estás forrado. Si tienes una preciosa villa en Roma y la dejas a cargo de un mayordomo llamado Maurice… ten cuidado. Si, además, cultivas en la Ciudad Eterna a una novia italiana, llamada Lisa, impulsiva y con tendencia a buscarte las vueltas para convertirte en su marido… ojo, estás en verdadero peligro. Por supuesto, todo se va a complicar si tienes la infeliz idea de visitar tu villa y a tu “novia” en pleno mes de julio rompiendo así tu lógica habitual de hacerlo en septiembre. Pero, ¿cómo se te ocurre? Septiembre es el mejor mes para estar aquí. En julio hace demasiado calor y todo está lleno de excursionistas, chicas que viajan con señoras de compañía que las cuidan poco y chicos que hacen autoestop o van en coches demenciales de colores chillones, con sus guitarras y su ansia de enamorarse.

Probablemente entre esos chicos haya un tal Tony, pero no debes engañarte. No se llama Tony, ni es un anónimo turista veinteañero en busca del amor del verano. Ay, los amores de verano…

Podría hablar ahora de un tal Joaquín, madrileño en busca de los aires del sur… gafas transparentes, aire de intelectual y muyyy guapo. O de otro tal Joaquín (vaya), moreno, aficionado a casi todo, estudiante de Farmacia y muyyy guapo… O de… vamos a dejarlo.

Tony no se llama Tony, sino Bobby Darin y es un ídolo de jovencitas. Tiene veinticinco años y canta tan bien… Toca la guitarra, por supuesto, y baila, se mueve al compás de las canciones como si no hubiera hecho otra cosa en toda su vida. Pero, guárdame un secreto. Bobby fue un niño pobre, muy pobre, tanto que apenas tenía para comer. Esa malnutrición y la falta de medicinas en su infancia firmó su sentencia de muerte y, aunque él no lo sabe en este año feliz de 1961, morirá pronto, en 1973. Tenía un enorme talento, un talento natural único. Una voz maravillosa, una capacidad asombrosa para aprender a tocar instrumentos musicales. Cantaba de todo, todo podía cantarlo. Era un chico superdotado, pero pobre, sin padre, hijo de madre soltera, en un tiempo en el que todo esto pesaba más que sus habilidades.

Las escenas en las que Tony/Bobby Darin canta son frescas, dulces, encantadoras, te dan ganas de moverte sin parar, de danzar al compás, de intentarlo al menos. En mi patio poníamos música algunas tardes del verano y las niñas nos lanzábamos a la ejecución de todos los bailes que aprendíamos unas de otras. Todas las niñas bailábamos, menos una. No diré su nombre, pero nunca aprendió a bailar…En la película, Sandra Dee, la chica de Tony, su esposa en la vida real, baila encandilando al personal. También se contonea Gina Lollobrigida, Lisa, para demostrar que su sangre italiana puede con los aires americanos sin dudarlo ni un momento. Es imposible no bailar con “Multiplication” esa letrilla que va variando y susurrando estrofas al tiempo que los cuerpos se desatan.

Y, por supuesto, él, también baila él, Talbot, Robert L. Talbot, el millonario, el guapísimo millonario que decide llegar a su casa antes de tiempo sembrando la película de enredos, inconvenientes, chapuzas y encontronazos. No es Una noche en la ópera, no hablamos de la parte contratante de la primera parte, no es Una noche en el museo, tampoco comemos sopa de ganso, pero, eso sí, Talbot paseará su extrañada apostura por las habitaciones de su casa convertida en hotel y lo hará con toda la gracia, la especialísima forma de interpretar, el estilo único, la sonrisa perfecta, la galanura de la que toda su vida disfrutó y nos hizo disfrutar.

Ha llegado antes de tiempo pero ¿cómo no recibirlo con los brazos abiertos?

Él es Talbot, esto… RockHudson, por más señas. Y esto es una comedia, al fin…

Sinopsis

El millonario norteamericano Robert L. Talbot posee una preciosa villa en la ciudad de Roma a la que acude puntualmente cada año en el mes de septiembre. Allí suele esperarlo siempre, desde hace algún tiempo, su “novia” romana, Lisa. Pero este año de 1961 Talbot cambia de idea y se presenta en julio. He aquí el origen de toda esta historia.

Algunos detalles de interés

Gina Lollobrigida (1927) es una de las bellezas italianas que ocuparon el estrellato del celuloide durante muchos años. Junto a ella Lucía Bosé o Sophia Loren. Las tres, afortunadamente, con nosotros y en perfecto estado de revista. Sandra Dee, casada en este tiempo con Bobby Darin, había nacido en 1942 y era una niña prodigio que tuvo una infancia difícil y terminó sus días en 2005, después de un largo infierno de problemas psiquiátricos.

La Universal Pictures produjo esta película Come September, Cuando llegue septiembre en 1961. Fue dirigida por Robert Mulligan, sobre un guión de Stanley Shapiro y Maurice Richlin.

La música es de Hans J. Salter y la fotografía de William Daniels. La película cuenta con un destacado reparto, encabezado por Rock Hudson y Gina Lollobrigida, con otros intérpretes como Bobby Darin, Sandra Dee, Walter Slezak (magnífico en su papel de mayordomo) y Joel Grey.

Resulta curioso cómo, en el desarrollo argumental, Robert L. Talbot, conocido rompecorazones, “protege” a las chicas de los deseos y “malas” intenciones de “ellos”.

Copyright © Catalina León Benítez. Reservados todos los derechos.

Caty León

Gaditana de nacimiento y crianza; trianera de vocación. Lectora y cinéfila. Profesora de Geografía e Historia y de Orientación Educativa. Directora del IES Néstor Almendros de Tomares (2001/2012). Como experta en organización escolar he publicado los libros La secretaría. Organización y funcionamiento y El centro educativo. Función directiva y áreas de trabajo, artículos en prensa (ABC: 12, 3, 4) y revistas especializadas, así como ponencias en cursos y jornadas.

En noviembre de 2009 recibí la medalla de oro al Mérito Educativo en Andalucía. En 2015 he obtenido el Premio “Antonio Domínguez Ortiz” por la coautoría del trabajo Usos educativos de la robótica. Una casa inteligente.

En el ámbito flamenco he publicado decenas de artículos en revistas como Sevilla Flamenca, El Olivo, Alboreá y Litoral, sobre el flamenco y las artes plásticas, la mujer y el flamenco, entre otras temáticas, así como varios libros, entre los que destacaría la primera incursión en la enseñanza escolar del flamenco, Didáctica del Flamenco, mi libro sobre El Flamenco en Cádiz y el ensayo biográfico Manolo Caracol. Cante y pasión (ver reseña en ABC), así como mi investigación sobre la Noticia histórica del flamenco en Triana. Conferencias, jornadas, jurados, cursos de formación, completan mi dedicación al flamenco. En 2015 he sido galardonada con el Premio de Honor “Flamenco en el aula” de la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía.

Por último, la literatura es mi territorio menos público pero más sentido. Relatos, microrrelatos, cuentos, poemas y una novela inédita Tuyo es mi corazón. I Premio de Relatos sobre la mujer del Ayuntamiento de Tomares, en su primera edición. Premio de Cuentos Infantiles de EMASESA en 2015 por Hanna y la rosa del Cairo.

En mi blog Una isla de papel hay un poco de todo esto.

Sitio Web: unaisladepapeles.blogspot.com.es/

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