"Re-Sonator" ("From Beyond", 1986). Un divertimento perverso

El título no engaña: está claro que esta película nació a raíz del éxito de Re-Animator (1985). Un año después, prácticamente con el mismo equipo técnico y artístico, surgió esta otra adaptación libre de un relato de Lovecraft, Desde el Más Allá (From Beyond, título original también de la cinta).

El film se conoce como Re-Sonator en muchos países, obviamente para dejar clara la relación con la película del 85, pero también por ser el nombre del chisme infernal que provoca las desventuras de los protagonistas.

Durante el prólogo de Re-Sonator, se nos narra de manera más bien fiel el relato de Lovecraft: un científico logra desarrollar una máquina de resonancia que afecta a la glándula pineal de las personas que se encuentran dentro de su campo de influencia, provocando que perciban otras dimensiones “ocultas” en nuestra realidad, con funestos resultados.

A partir de ahí, Stuart Gordon (director) y Brian Yuzna (compinche y adaptador), toman la misma ruta de su anterior éxito para combinar el sincero homenaje al escritor de Providence con otras cosas que quizá espantarían al legendario literato, especialmente, una notable carga sexual.

A Lovecraft le horrorizaban muchas, MUCHAS cosas: el pescado, los extranjeros, la vida moderna, el mundo laboral y el sexo, entre otras fobias. No es sólo que en sus relatos no hubiera el mínimo atisbo de erotismo (salvo para sugerir que el antepasado de alguien se lo montó con mujeres-mono o mujeres-pez), es que apenas aparecían personajes femeninos. Y si aparecían, lo hacían de manera fugaz y poco activa.

En Re-Sonator tenemos principalmente a tres personajes; uno es el ayudante del malogrado y vicioso Dr. Pretorius, traumatizado por las trágicas consecuencias de su experimento (un desatado Jeffrey Combs), el otro es un campechano detective de color, cosa que sacaría de sus casillas al viejo HPL (Ken Foree, habitual en el género de terror), y el tercer personaje es una mujer, científica y, aparentemente, fría como un témpano (la sicalíptica Barbara Crampton).

Siendo una película barata y claramente destinada a sacar dinero, Re-Sonator destaca por su excelente “puesta en imágenes”, con una atmosférica fotografía que transmite perfectamente esa doble naturaleza de relato entre el terror y la ciencia-ficción que tenía la obra original. Además, posee un notable pulso narrativo por parte del siempre sagaz Stuart Gordon.

También es de agradecer un montón de excelentes efectos especiales de la vieja escuela, en especial los relativos al maquillaje y la creación de criaturas y transformaciones viscosas, tan efectivos que uno desearía que hoy en día se tuvieran más en cuenta estas técnicas, como alternativa preferible a las imágenes generadas por ordenador, en muchas ocasiones, mucho menos efectivas.

La cinta está dotada de ese fatalismo siempre presente tanto en el noir como en el terror. Los personajes disponen de numerosas oportunidades de huir de la casa donde se encuentra la máquina maldita, pero la obsesión de la científica –tanto por la influencia del aparato como por su ambición– hace que los protagonistas se vean cada vez más atrapados en un mundo de constantes apariciones monstruosas y alteraciones nocivas.

La máquina funciona como una droga alucinógena altamente adictiva, y también como desinhibidor sexual, con lo cual en el film no faltan escenas que combinan lo morboso y el humor negro, algo muy propio en casi todas las películas relacionadas con Brian Yuzna.

Los fans de Barbara Crampton, como sucede con Re-Animator, tienen marcados en su memoria algunos momentos “picantes”, en todo caso nada cercano a la pornografía o al “mal rollo”.

Y es que, afortunadamente, películas como esta son, por encima de todo, comedias negras. Quizá no sea el enfoque más correcto para adaptar el mundo de H.P. Lovecraft al cine, pero sí para divertir al público más travieso con un divertimento perverso.

Sinopsis

El Dr. Petrorius y su colega el Dr. Tillinghast, trabajan en un experimento sensacional queriendo abrir la mente a dimensiones superiores. El experimento tiene éxito, pero son atacados por unas extrañas criaturas que asesinan al Dr. Pretorius. Tillinghast es considerado sospechoso e internado en un psiquiátrico. Sólo la ambiciosa psicóloga McMichaels le cree y desea continuar con el experimento.

Copyright del artículo © Vicente Díaz. Reservados todos los derechos.

Copyright de la imagen y de la sinopsis © Empire Pictures, Taryn Prov. Cortesía de Nacadih Video. Reservados todos los derechos.

Vicente Díaz

Periodista, crítico de cine y especialista en cultura pop. Es autor de diversos estudios en torno a géneros cinematográficos como el terror y el fantástico. Entre sus especialidades figuran la historia del cómic, el folletín y la literatura pulp.

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