La saga del Dr. Quatermass: entre el terror y la ciencia-ficción

Este personaje emblemático de la ciencia-ficción, creado por el guionista Nigel Kneale,  triunfó tanto en la televisión como en el cine.

El experimento del doctor Quatermass (The Quatermass Xperiment, Val Guest, 1955) es una de las películas más relevantes de la Hammer, previa a su etapa más característica. Lanzada justo antes de La maldición de Frankenstein (The Curse of Frankenstein, Terence Fisher, 1957) y Drácula (Dracula, Terence Fisher, 1958), supuso uno de los grandes éxitos de esta productora británica y dio comienzo a una saga cinematográfica.

Dicho filme versionaba una exitosa serie televisiva de la BBC, emitida en 1953. Escrita por el afamado guionista Nigel Kneale y dirigida por Rudolph Cartier, The Quatermass Experiment presentaba las terroríficas consecuencias de una fallida exploración espacial.

La Hammer pronto adquirió los derechos y encargó la dirección de su adaptación cinematográfica a Val Guest, que, junto con Richard H. Landau, se encargó también de la elaboración del guión. La BBC ignoró en este acuerdo al autor de la historia original; Kneale "no sólo no vio un céntimo por la transacción [...], sino que además fue apartado de la preparación del proyecto, pese a ser el creador de personajes y situaciones" (Alarcón, p. 676).

Para encarnar al protagonista, la Hammer contrató al estadounidense de origen irlandés Brian Donlevy, conocido por sus roles de villano; en la serie de televisión, este papel había sido interpretado por Reginald Tate. Kneale mostró su desacuerdo ante la elección de Donlevy, que en su opinión desvirtuaba el carácter del personaje.

Donlevy dotó a Bernard Quatermass de una cierta aureola malvada, una imagen inflexible y antipática del progreso científico según la cual el fin justifica los medios. Y es que, como afirma el doctor en un momento del filme, "En la ciencia no hay lugar para sentimientos personales".

La película juega con la intriga desde el primer momento, en el que un cohete espacial impacta en una granja asustando a los lugareños. De los tres astronautas que viajaban en su interior, dos han desaparecido sin dejar rastro aparente, aunque la nave no ha sido abierta en ningún momento. El único superviviente (Richard Wordsworth) porta, en su silencio, un horrible secreto. Como si se tratara de una "novela de enigma", el espectador va desvelando el misterio de la mano de Quatermass, responsable del experimento. La historia se adentra pronto por los territorios del terror, cuando se descubre que el astronauta es el hospedador de una especie de parásito alienígena de insaciable apetito.

El experimento del doctor Quatermass introduce un guiño a Frankenstein (James Whale, 1931) no presente en el original; al igual que este trágico icono de la Universal, el torturado astronauta no puede evitar comportarse como un monstruo.

El regreso del doctor Quatermass

Kneale preparó el retorno de su personaje en la miniserie Quatermass II (que, al igual que la primera, estaba compuesta por seis episodios dirigidos por Cartier). En ella, el doctor ha de enfrentarse a otra amenaza alienígena, en este caso una invasión en toda regla aderezada con toques conspiratorios. Quatermass iba a ser interpretado nuevamente por Reginald Tate, pero su muerte inesperada hizo que John Robinson ocupara su lugar.

Su correspondiente versión cinematográfica, Quatermass 2 (Val Guest, 1957), aprovechó las localizaciones del serial: las inquietantes cúpulas de acero donde se "fabrican" extraterrestres, pertenecientes a la refinería Shell Haven de Essex. En esta ocasión Kneale fue contratado como guionista, si bien no quedó satisfecho con el resultado (en parte porque Donlevy repitió papel).

¿Qué sucedió entonces?

Kneale y Cartier emprendieron una tercera entrega televisiva de las aventuras de Quatermass, esta vez encarnado por André Morell. En Quatermass and the Pit (1958) el descubrimiento de los cadáveres de unos alienígenas (parecidos a langostas) que habían dominado la tierra en tiempos remotos abre nuevas posibilidades en lo que respecta a la evolución humana.

Como en las otras ocasiones, Hammer quiso realizar la consiguiente adaptación, pero el proyecto resultaba demasiado caro y se pospuso. ¿Qué sucedió entonces? (Quatermass and the Pit, Roy Ward Baker, 1967) fue una película tardía, distanciada sustancialmente del estilo de los anteriores remakes.

Escrita igualmente por Kneale, se rodó en color y fue protagonizada por Andrew Keir, que dio a Quatermass un carácter muy distinto al ofrecido por Donlevy, más cercano al personaje televisivo: un genio incomprendido de profunda humanidad que se lamenta de la estulticia de los gobiernos, interesados únicamente en las aplicaciones militares de la ciencia. Por primera vez, el doctor estuvo acompañado por un personaje femenino de cierta importancia (Barbara Shelley), una científica que colabora en la investigación.

Otras continuaciones

Aprovechando el tirón de El experimento del doctor Quatermass, la Hammer produjo una secuela no autorizada por Kneale: X: The Unknown (Leslie Norman, 1956).

En los años setenta la BBC encargó a Kneale un nuevo serial, aunque luego aparcó el proyecto. Finalmente, la serie Quatermass (1979) y su correspondiente película The Quatermass Conclusion (1979) fueron acometidas por Thames Television y Euston Films. Ambas fueron dirigidas por Piers Haggard y contaron con John Mills como Quatermass.

Posteriormente la BBC presentó el telefilme The Quatermass Experiment (Sam Miller, 2005), remake de la serie original.

El legado de Quatermass

Las huellas que esta saga ha dejado en la ciencia-ficción y en el terror han sido profundas, influyendo en autores como John Carpenter, Stephen King (en su novela The Tommyknockers), Dan O'Bannon −guionista de Alien, el octavo pasajero (Alien, Ridley Scott, 1979)− o Chris Carter, creador de la serie Expediente X.

Carpenter firmó el guión de El príncipe de las tinieblas (Prince of Darkness, 1987) con el pseudónimo "Martin Quatermass", homenajeando a Kneale. Esta película guarda paralelismos con Quatermass and the Pit a la vez que incluye elementos lovecraftianos.

Pueden encontrarse referencias evidentes a El experimento del doctor Quatermass en La cara del terror (The Astronaut's Wife, Rand Ravich, 1999), donde un astronauta (Johnny Depp) regresa del espacio bastante cambiado. District 9 (Neill Blomkamp, 2009), con su protagonista ocultando su brazo metamorfoseado, supone otra obra deudora, si bien la historia trasiega por diferentes derroteros.

Bibliografía

Alarcón, T.L. (2008). "Kneale y el profesor Quatermass. Invasiones extraterrestres a la hora del té". En Navarro, A.J. (Ed.), El cine de ciencia ficción (pp. 663-707). Madrid: Valdemar.

Copyright del artículo © Mª Dolores Clemente Fernández. Reservados todos los derechos.

Lola Clemente Fernández

Licenciada en Bellas Artes y doctora en Comunicación Audiovisual, Mª Dolores Clemente colabora como crítica y articulista sobre cine.

Ha publicado en revistas académicas y participado en congresos. En su libro El héroe del western: América vista por sí misma (Editorial Complutense, 2009), originalmente su tesis doctoral, presenta los modelos heroicos, la historia y el concepto de identidad nacional de Estados Unidos ocultos tras el cine del western y sus personajes.

Ejerce como profesora en la Universidad Internacional de La Rioja, donde se ha inclinado fundamentalmente hacia el ámbito de la educación artística y de la cultura visual.

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