"El fuera de la ley" (Clint Eastwood, 1976)

Pocas veces en la filmografía de Clint Eastwood se puede encontrar una sucesión de momentos de extrema violencia y muerte como en The Outlaw Josey Wales. La narración no da pie al respiro, lleva al espectador prácticamente sin posibilidad de relax de un enfrentamiento armado a otro, de una situación límite a la siguiente, al ritmo del itinerario físico y moral que sigue “el mismísimo diablo”, como define al protagonista ese viejo cherokee civilizado que es Chief Dan George (no debe olvidarse: el segundo nombre que aparece en los créditos de la película).

El viaje hasta las tierras indias de este antiguo granjero que ha perdido a su familia asesinada por los Botas Rojas pasa de la frondosidad de los bosques de Missouri hasta las desérticas extensiones en Texas pasando por Kansas, de los azules gélidos forzados por la cámara de Surtees a la calidez del sol en un paraje que podría haber localizado Ford en su Monument Valley: rojos, amarillos arcillosos y áridos ocres. Pero en todo ese recorrido la venganza y la persecución alientan un relato plagado de duelos pasados a revolver y carabina.

El fuera de la ley es el segundo de los cinco westerns firmados por Eastwood como director, si consideramos Bronco Billy (Bronco Billy, 1980) como un elemento cercano al género, y el undécimo de los catorce que protagonizó, incluyendo en la lista aproximaciones temáticas como La jungla humana (Coogan’s Bluff, 1968), el musical La leyenda de la ciudad sin nombre (Paint Your Wagon, 1969) y El seductor (The Beguiled, 1971).

Cuando acometió la adaptación del libro Gone to Texas del poeta indio Forrest Carter tenía ya una experiencia de casi una década como pistolero, había cabalgado junto a Sergio Leone, John Sturges y Don Siegel, se había movido en argumentos de Budd Boetticher y en guiones de Elmore Leonard. Incluso había ya dirigido su primer western, Infierno de cobardes (High Plains Drifter, 1973) con el que Josey Wales guarda pocas similitudes.

El personaje es en cierto modo un anticipo del Bill Munny de Sin Perdón (Unforgiven, 1992), aunque comienza como un destripaterrones tan iluso y despreocupado que sospecha la presencia de una tormenta al escuchar el estruendo de los jinetes destrozando su hogar y asesinando a su familia. “Lo que el Señor nos da, el Señor nos lo quita”, proclama resignado antes de desplomarse sobre la cruz de la sepultura de su mujer y su hijo.

La venganza comienza en los rescoldos del hogar calcinado: entre las cenizas, Josey encuentra el revolver con el que comenzará a practicar sobre una estaca de madera. Nada sabe del manejo de armas, pero su perseverancia al disparar dejará el tablón destrozado en astillas y demostrará que está dispuesto a hacer pagar a los asesinos aunque sea lo último que haga.

En el camino, Josey conocerá lo peor del ser humano. El mismísimo demonio terminará disparando por la espalda y rematando a sus adversarios, elementos incorporados al guión que seguramente separaron a Eastwood y a Phillip Kaufman a la hora de iniciar el rodaje y que obligaron al director californiano a dirigir la película además de ponerse delante de las cámaras. Y elípticamente, el capitán yankee Terrill que ha asesinado a la familia de Wales y le ha perseguido como a una rata durante más de dos horas de película, caerá ensartado por la espada con una gestualidad muy parecida a la que Eastwood confería a la caída del cuerpo de su protagonista sobre la cruz de la sepultura de sus seres queridos.

El fuera de la Ley es un compendio de temas westernianos que habla del trauma de la guerra, de cómo las tribus indias fueron engañadas en Washington, de los tiempos de supervivencia en que la carne de búfalo ahumada era un tesoro para quienes cabalgaban entre las montañas de Missouri, del trato no menos inhumano que recibieron los perdedores de la guerra entre Estados.

Eran tiempos en que había que saber cantar Dixie y el Himno de la República para sobrevivir, tiempos de vendedores de elixires maravillosos, de cazarrecompensas, de saqueadores de peregrinos orgullosos de ser de Kansas, de comancheros desalmados.

Eastwood utiliza el recurso a la narración episódica, levemente hilvanada por un hilo conductor que es la venganza tan afín a directores como Fritz Lang, pero tan oculta como en los westerns de Anthony Mann, con los que sí guarda enormes paralelismos físicos y psicológicos. Una venganza que se encuentra larvada hasta el desenlace y que no le será explicitada siquiera a la víctima del ritual de rencor y violencia.

Wales escupe tabaco mascado sobre el cráneo de sus victimas y de todos los seres a los que desprecia como alacranes, perros y vendedores ambulantes, pero en su recorrido no duda en incorporar al hijo adoptivo al que deberá enseñar los secretos del revólver y de las emboscadas.

Como en El aventurero de la medianoche (Honky Tonk Man, 1982), El principiante (The Rookie, 1990), Un mundo perfecto (A Perfect World, 1993), Mystic River (Mystic River, 2003), Million dollar baby (Million Dollar Baby, 2004), El intercambio (The Changelling, 2008) y Gran Torino (Gran Torino, 2008), el realizador sitúa como una de sus obsesiones personales la pérdida de un hijo y la consiguiente, casi simultánea, necesidad de adoptar y ser adoptado, y ese papel se le atribuye en la película al joven sudista que acompaña a Wales en sus primeros escarceos como rebelde y prófugo tras el armisticio.

De forma claramente confesable, Eastwood muestra y no oculta sus preferencias por los derrotados y denuncia la irracionalidad de los ganadores sin escamotear violaciones o abusos.

En unos tiempos en que el género ya se encontraba en franca retirada, el cineasta que mejor ha contribuido a evitar su eutanasia continuaba un camino de dignificación que resaltaría aún más en El jinete pálido (Pale Rider, 1985), el único super-western de los años 80, y en Sin Perdón, que curiosamente le proporcionó la amnistía general de todos los detractores miopes que le habían retirado cualquier licencia artística en los tiempos de Leone y Harry.

Título original: The Outlaw Josey Wales

Año: 1976

Director: Clint Eastwood

Guión: Phillip Kaufman y Sonia Chermus

Fotografía: Bruce Surtees, en color DeLuxe

Música: Jerry Fielding

Intérpretes: Clint Eastwood (Josey Wales), Chief Dan George (Lobo Solitario), Sondra Locke (Laura Lee), Bill McKinney (Terrill), JohnVernon (Fletcher), Paula Trueman (abuela Sarah), Sam Bottoms (Jamie), Royal Dano (Ten Spot), Woodrow Parfey (político), John Quade (comanchero).

Producción: Robert Daley Malpaso Productions- Warner Bros.

Copyright del artículo © Víctor Arribas. Reservados todos los derechos.

Víctor Arribas

Como estudioso del séptimo arte, Víctor Arribas ha escrito artículos de tema cinematográfico en la revista Nickelodeon y en el periódico El Mundo. Entre otras obras, es autor de los libros El cine negro y El cine de los Hermanos Marx, publicados por Notorious Ediciones. Asimismo, ha coescrito El universo de Woody Allen y El universo de Clint Eastwood. Dirigió y presentó el programa de cine Flashback en Onda Madrid, y formó parte del equipo de colaboradores de los programas Cine en Blanco y Negro y Querer de cine, dirigidos por José Luis Garci en Telemadrid.

Desde 1990 hasta 2004, dirigió los espacios locales de Madrid en los Servicios Informativos de Onda Cero. Durante siete temporadas, presentó el informativo Telenoticias 1, en Telemadrid, cadena en la que también se hizo cargo del programa de debate Madrid Opina. En 13tv dirigió y presentó Al Día. Fue subdirector de informativos en ABC Punto Radio y colabora en La noche del canal 24 horas, en TVE.

Blog Print the Legend

 

Social Profiles

YouTube

logonegrolibros

  • McLuhan y Shakespeare en un balcón de Verona
    Escrito por
    McLuhan y Shakespeare en un balcón de Verona Al releer Comprender los medios de comunicación, de Marshall McLuhan, he recordado algunas razones que explican el éxito mediático que tuvo este hombre. Es un autor que sigue siendo brillante e ingenioso, capaz de fabricar montones…
  • Capital del Olvido
    Escrito por
    Capital del Olvido Juan Díaz de Solís creyó encontrar el paso entre ambos océanos y vio un ancho brazo de mar. Pero sus aguas no eran salobres y lo llamó de manera extravagante: Mar Dulce. Resultó un río…

logonegrociencia

Cosmos: A Spacetime Odyssey © Fox

  • Ciencia y felicidad
    Ciencia y felicidad En la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, de 1776, cuyo borrador original al parecer fue escrito por Thomas Jefferson, se menciona entre los derechos inalienables de todo ser humano “la vida, la libertad…
  • Ser español
    Escrito por
    Ser español Don Claudio dixit: "El Occidente mismo no existiría y sería incomprensible sin España. Porque no hemos sido un pueblo deudor, sino un pueblo acreedor de Europa. Aunque otra cosa crean quienes en esta hora (en…

Cartelera

Cine clásico

  • Balada del hombre solitario
    Escrito por
    Balada del hombre solitario Centauros del desierto, de título original The Searchers, es considerada una de las más grandes películas de la historia del cine. Dirigida por el maestro John Ford en 1956, su modesto éxito de taquilla inicial…

logonegrofuturo2

Cosmos: A Spacetime Odyssey © Fox

logonegrolibros

bae22, CC

logonegromusica

Namlai000, CC

  • Las ¿tres? sonatas de don Camilo
    Escrito por
    Las ¿tres? sonatas de don Camilo De las sonatas para violín y piano de Saint-Saëns, la primera ha resultado ser la más afortunada. En parte, por sus méritos propios, en parte por sus momentos de virtuosismo (eran los años de Sarasate…

logonegroecologia

Mathias Appel, CC

  • Sirenas míticas, vivas y extintas
    Escrito por
    Sirenas míticas, vivas y extintas Si en tierra firme los unicornios son los seres míticos por excelencia, en los mares ese papel sin duda pertenece a las sirenas. En las mitologías de todo el mundo aparecen criaturas parcialmente humanas que…

logonegrofuturo2

Petar Milošević, CC