El frigorífico y la bomba nuclear

(Escribí esta carta de amor a Indiana Jones justo después de que Indy IV se estrenara en 2008, y la publiqué en la página correspondiente de IMDB. Al margen de lo que podáis pensar del film, explica mi modo de ver y hacer películas, y puede que la encontréis entretenida.)

Me encantó Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal. Es curioso: todos aquellos amigos míos que no se dedican al cine también aman esta película. Por otro lado, mis amigos cineastas están divididos: a algunos les gustó o la disfrutaron, otros pensaban que era una mala película. Respeto todas las opiniones y opino que siempre es ameno disentir con argumentos constructivos. De modo que lo que ahora sigue es mi propia perspectiva del film, y animo a todo el mundo a ver la cinta por segunda vez con esto en mente:

Ahora somos cineastas y/o adultos, y no podemos evitar que nuestro criterio sea más exigente. Siempre tenemos la impresión de que podemos mejorar las cosas, y en ocasiones, nos resulta difícil ver una película del modo en que lo haría un espectador normal. Y esto es bueno, dado que, después de todo, todos queremos realizar el mejor producto para el disfrute del público y hacerle sentir que valió la pena el precio de la entrada. Sin embargo, también hay mucho cínico. En palabras de Oscar Wilde, "somos cínicos que conocemos el precio de todo y el valor de nada". Gracias a Dios, pude ver Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal con los ojos de un niño, un niño que ama profundamente las películas de aventuras y aún más las de Indiana Jones.

Indiana Jones y la Última Cruzada es mi película FAVORITA de todos los tiempos. La Calavera de Cristal no es En busca del Arca Perdida ni La Última Cruzada. No obstante, es una secuela digna y un buen film. Considero que es pura diversión y una experiencia fabulosa, y puedo imaginar a mis compañeros estudiantes de cine ironizando y burlándose de la cinta del mismo modo que se burlan de George Lucas porque las nuevas entregas de Star Wars son “una porquería” (Dicho sea de paso, soy de la opinión de que La venganza de los Sith es una producción espléndida con algunos de los mejores momentos de la saga). 

Si hubieran conservado el sentido de la maravilla que tenemos de niños, hubieran disfrutado de la cinta. Precisamente ese es el motivo por el que se rodó la película. Fue hecha para hacernos pasar un buen rato.

Pensemos en toda la alegría y diversión que se nos ofrece: el logo de Paramount convertido en el promontorio de un perro de la pradera, la carrera a los sones de la música de Elvis, la escapada en el mítico hangar de En busca del Arca Perdida (¡con un cameo de la mismísima Arca!), la magnífica secuencia de Indy irrumpiendo en un área de pruebas nucleares (mi parte favorita), la gran persecución de motos a través del campus, los cadáveres de los conquistadores descomponiéndose ante nuestros ojos, Indy reencontrándose con su auténtico amor, Marion Ravenwood, Indy y Marion atrapados en arenas movedizas cuando Indy descubre que tiene un hijo (!), la espectacular persecución a través de la jungla (Me encanta la parte al estilo Errol Flynn con las espadas, y sí… incluso me encanta el homenaje a Tarzán con los monos), hormigas devoradoras de hombres, nuestros héroes cayendo de TRES cataratas, nuestros héroes descendiendo por una escalera que va perdiendo escalones, la perversa Irina consumida por su hambre de conocimiento, el plano entero de la nave espacial despegando mientras la ciudad maya se desvanece ante nuestra mirada, y por encima de todo… Indy casándose con Marion.  ¡Ha tardado mucho, Dr. Jones! 

Ah, me olvidaba del mejor momento de la película. Durante la persecución en la selva, Marion dice algo así como “Jones, estoy segura de que ha habido muchas mujeres durante estos veinte años.” A lo que Indy responde: “Sí, pero todas tenían el mismo problema… ninguna de ellas eras tú, cariño.” ¡Toma ya! ¿Hay algo que pueda superarlo?

Añadamos la música de John Williams y el resultado es mágico. Sí, por supuesto que sí, adoro la película y el simple hecho de escribir sobre ella me produce el deseo de volver a verla una vez más. ¡Y Harrison Ford sigue siendo el mejor!

Se trata de la mayor carta de amor que haya escrito a una película. Si hablamos de calidad, esta entrega de Indiana Jones podría estar en cuarto lugar dentro de la saga. ¿Y qué? Sigue siendo una película de Indiana Jones.

Si se hubiera estrenado en el 92, cuando todavía éramos unos chavales, aún seguiríamos hablando de ella con cariño. Pero ya no somos unos críos. Me alegro de que el niño que llevo dentro siga muy vivo, y de que mi sentido de la maravilla se mantenga intacto. Es una manera estupenda de ver películas. Por favor, dejad vuestro lado adulto en las puertas del cine, y ved Indiana Jones y la Calavera de Cristal con los ojos de un niño. No os arrepentiréis.

Gracias por estar de vuelta, Indy. Hemos esperado tu regreso durante diecinueve largos años. ¡No nos hagas esperar tanto tiempo hasta tu próxima aventura!

Copyright del artículo © Nicolás Delgado. Reservados todos los derechos.

Copyright de las imágenes © 2008 Paramount Pictures y Lucasfilm. Cortesía de Universal Pictures International Spain. Reservados todos los derechos.

Nick Delgado

Nicolás Delgado de la Cámara (Nick Delgado) nació y se crió en Madrid, y antes de aprender a leer, ya quería ser director de cine. De ello tiene la culpa la película Superman, de Richard Donner, que vio en televisión a los cinco años de edad. Poco después, rodó su primer corto, el primero de una larga lista. Estudió Filología Inglesa en la Universidad Complutense de Madrid y Producción Cinematográfica en la University of Southern California School of Cinema-TV. Su cortometraje The Macabre World of Lavender Williams fue apadrinado por Robert Zemeckis y protagonizado por Christopher Lloyd y John Lithgow.

En la actualidad, Nick dirige anuncios publicitarios en Los Ángeles, su lugar de residencia durante los últimos años. Es el cofundador de Rusty Bike Studios, una incipiente productora donde desarrolla varios proyectos, entre los que se cuenta su primer largometraje.

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