Celuloide de ocho patas

En esta sofisticada época de terrorismos digitales y peligros electrónicos, lo cierto es que todavía existe gente que se subiría un camión de Al Qaeda si en el suelo hubiese una tarántula.

La aracnofobia, como otros terrores atávicos, sigue siendo tan efectiva en pleno silgo XXI como lo era en la época de las cavernas. ¿Es un miedo aprendido? Puedo asegurar que no. Recuerdo haber visto a mi sobrina de menos de un año dar un respingo cuando vio una araña de juguete, y ni siquiera sabía lo que era eso antes.

El cine se ha aprovechado de estos simpáticos animalillos para provocar chillidos y escalofríos a lo largo de los años, y el truco sigue funcionando, en especial si la araña en cuestión tiene un tamaño desproporcionado. Es el caso de la muy publicitada serie B Big Ass Spider (2013), que sigue la reciente moda de exhibir un título jocoso para lograr promoción viral en Internet.

Pero las arañas tamaño familiar no son ninguna novedad. En 1924, un brioso Douglas Fairbanks combatía con una de estas bestias bajo el agua en El Ladrón de Bagdad, obra maestra de la aventura fantástica que marcó el camino para innumerables películas futuras.

Los fans de los monstruos nos quedamos con las ganas de ver arañones dentro de la que muchos consideramos como la mejor monster movie de todos los tiempos, King Kong (1933). La escena del foso de la araña es, quizá, la escena eliminada más famosa de la Historia. En un pase previo de King Kong, en un cine de San Bernardino, el escalofriante momento en el que los marineros caían a un foso lleno de engendros (entre ellos, un arácnido descomunal) que procedían a devorarlos causó desmayos y huidas de la sala, con lo cual fue eliminada (o esa es la leyenda, parcialmente desmentida por el propio director).

Peter Jackson, en su desmadrado remake/homenaje de King Kong, incluyó este momento, añadiendo todo tipo de alimañas, entre ellas una suerte de arañas crustáceas. Jackson, además de ser un fan obsesivo del film de 1933, es un aracnofóbico confeso, lo cual no le ha impedido mostrar en pantalla a la célebre Ella-Laraña de Tolkien en la escarizada El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey.

La fiebre atómica de los años 50 nos trajo todo tipo de animales enormes, fruto de mutaciones radiactivas. Uno de estos bichos fue Tarántula (1955). Aunque inferior a la gran película de este subgénero, La Humanidad en Peligro, Tarántula sigue siendo una de las más efectivas gracias a las buenas artes de su director, Jack Arnold.

Con el tiempo la ciencia-ficción fue dando paso al cine llamado “de explotación”, donde la violencia y el sexo eran la oferta principal. Las arañas siguieron dando caña, aunque de maneras más variadas, desde el formato “de catástrofe” de Tarántula 1977 (¡con William Shatner!) a la utilización retorcida de unas tarántulas por parte del insólito Zé do Caixao en A Medianoche me Llevaré tu Alma (1964), sin olvidar la parsimoniosa y ultragore merienda que se pegan unos bichos similares en la magistral El Más Allá, de Lucio Fulci.

Con el tiempo, los monstruos gigantes dejaron de estar de moda –al menos en occidente, no olvidemos a Godzilla y sus enemigos, como la araña gigante Kumonga-, pero los arácnidos siguieron presentes, en escala 1:1, con momentos tan escalofriantes como los que proporcionaban En Busca del Arca Perdida (Steven Spielberg, 1981) o la entrañable Aracnofobia (Frank Marshall, 1990), esta última, un auténtico filón de pesadillas para más de un espectador.

La llegada de los efectos digitales ha vuelto a traer a la pantalla gigantes de ocho patas, como los de la gamberra Arac Attack (Ellory Elkayem, 2002), la citada Ella-Laraña o esas habitantes del bosque que tanto espantaban a Ron Weasley en las películas de Harry PotterEl cine de bajo presupuesto (hoy en día, el que se hace para televisión y DVD), es el que sigue y seguirá exprimiendo a estos monstruos, ahora abusando de efectos digitales de segunda fila y cierto enfoque autoparódico.

Copyright del artículo © Vicente Díaz. Reservados todos los derechos.

Ilustraciones: imágenes de Mesa of Lost Women (1953), El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey (2003) y Big Ass Spider (2013)

Vicente Díaz

Periodista, crítico de cine y especialista en cultura pop. Es autor de diversos estudios en torno a géneros cinematográficos como el terror y el fantástico. Entre sus especialidades figuran la historia del cómic, el folletín y la literatura pulp.

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