Víctor Arribas

Víctor Arribas

Como estudioso del séptimo arte, Víctor Arribas ha escrito artículos de tema cinematográfico en la revista Nickelodeon y en el periódico El Mundo. Entre otras obras, es autor de los libros El cine negro y El cine de los Hermanos Marx, publicados por Notorious Ediciones. Asimismo, ha coescrito El universo de Woody Allen y El universo de Clint Eastwood. Dirigió y presentó el programa de cine Flashback en Onda Madrid, y formó parte del equipo de colaboradores de los programas Cine en Blanco y Negro y Querer de cine, dirigidos por José Luis Garci en Telemadrid.

Desde 1990 hasta 2004, dirigió los espacios locales de Madrid en los Servicios Informativos de Onda Cero. Durante siete temporadas, presentó el informativo Telenoticias 1, en Telemadrid, cadena en la que también se hizo cargo del programa de debate Madrid Opina. En 13tv dirigió y presentó Al Día. Fue subdirector de informativos en ABC Punto Radio y colabora en La noche del canal 24 horas, en TVE.

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Tercera época - Nº 327. ISSN: 2530-7169. Lugar de edición: Madrid, España. Entidad responsable. conCiencia Cultural

Hay tres tipos de seres: ovejas, lobos y perros pastores. Y cada uno puede elegir lo que quiere ser. Las ovejas piensan que todo el mundo es bueno y que nadie va a atentar contra ellas, y se acaban convirtiéndose en las víctimas de los lobos, que atacan siempre que pueden amparándose en la debilidad de las ovejas. Si decides ser un perro pastor, dedicarás tu vida a salvar a las ovejas de los lobos y a proteger al mundo del Mal.

Surrealismo marxista: "Un día en las carreras" (1937)

El futuro de un hospital de descanso, el Standish Sanitarium, depende de que su propietaria consiga pronto la financiación que impida su embargo. Forma parte de un complejo de vacaciones que incluye casino, un hotel y un hipódromo para carreras de caballos. La joven Judy Standish (Maureen O'Sullivan) tendrá que confiar en las dotes del supuesto médico Hugo Z. Hackenbush (Groucho Marx) y de sus dos "colaboradores", Tony (Chico Marx) y Stuffy (Harpo Marx), para entre todos convencer a la millonaria señora Upjohn, (Margaret Dumont) de que su mejor inversión es salvar el centro médico. Pero las maniobras de J.D. Morgan (Douglas Dumbrille) y Whitmore (Leonard Ceeley), los dos arribistas que pretenden quedarse con el negocio, van a tratar de impedirlo. El futuro de la institución quedará en manos de un caballo, de nombre Chistera.

Lauren Bacall en el recuerdo

Lauren Bacall, nacida Betty Joan Perske, vino al mundo el 16 de septiembre de 1924 y nos dejó para siempre el 12 de agosto de 2014. Se convirtió en gran dama del cine negro gracias a las películas que protagonizó junto a Humphrey Bogart, Tener y no tener (1944), El sueño eterno (1946), La senda tenebrosa (1947) y Cayo Largo (1948). Tras la muerte de su amado Bogart, demostró sus virtudes para la comedia en Cómo casarse con un millonario (1953), junto a Marilyn Monroe, y Mi desconfiada esposa (1957), con Gregory Peck. También triunfó en Broadway, como protagonista de dos musicales,  Applause (1970) y Woman of the Year (1981).

Antes de realizar ninguna consideración sobre esta hermosa película negra del moderno cine norteamericano, conviene subrayar lo difícil que ha sido poder verla. Sólo se exhibe en tres cines de Madrid, sólo tres salas han apostado por Cine de calidad, predestinado a ser carne de DVD en pocas semanas (¿ésta? ¿la próxima?), mientras en los multicines de palomitas y “emanems” se estrenan cada viernes docenas de películas sin historia, imposibles de digerir.

James M. Cain

Las historias escritas por este genio de la literatura norteamericana del siglo XX tienen siempre un sello inconfundible y unos tipos humanos coincidentes. Cercanos a una concepción noir por sus actos y por sus circunstancias, son gentes normales abocadas al crimen por situaciones de fatalidad y marginación.

La producción del cine norteamericano en los años cincuenta fue prolífica en títulos de ciencia-ficción y anticipación. Ultimátum a la Tierra (The Day the Earth Stood Still, 1951) inauguró una relación de películas que se adentraron en la fantasía de otros mundos que nos visitan. Fue coetánea con otra gran obra del género: El enigma… de otro mundo (The Thing, 1951), de Christian Niby y Howard Hawks, en la que un ser de procedencia desconocida atenazaba a una comunidad de científicos en su base investigadora del Ártico.

El camino natural de entrada al mundo del cine durante décadas ha sido para los profesionales del Séptimo Arte el teatro, las artes escénicas, su aprendizaje y su teoría. Pero un buen puñado de cineastas, entendido el término como todos aquellos que han hecho o hacen cine y no necesariamente de forma exclusiva los directores, comenzaron o realizaron tareas durante alguna etapa de sus vidas en la Radio, el medio en el que la palabra y la música son los vehículos de expresión.

Además de ser un admirable crítico y un profundo estudioso de la historia del cine, Eduardo Torres-Dulce ejerce, desde diciembre de 2011, como fiscal general del Estado. Sobradamente conocido por los aficionados gracias a su participación en programas de radio (Cowboys de medianoche) y de televisión (¡Qué grande es el cine!), ha escrito sobre el séptimo arte para muy diversos medios y es autor de dos libros fundamentales para el cinéfilo, Armas, mujeres y relojes suizos y Jinetes en el cielo.

Una prosa elegante, sobria y con los adornos necesarios pero ni uno sólo más. Unos diálogos espectaculares y llenos de viveza. Unos personajes aparentando ser siempre lo que no son. Esas son las señas de identidad de uno de los mejores novelistas y escritores cinematográficos de la historia, Raymond Thornton Chandler (Chicago, Illinois, 1888- La Jolla, California, 1959).

El mundo del juego, el hampa a la que siempre estuvo ligado ese juego en los Estados Unidos, la delincuencia consustancial a los sindicatos del crimen que se vieron vinculados a ese lumpen social... Todo eso está mencionado en esta pequeña pero ambiciosa película producida por Columbia Pictures en el amanecer de la década de los años 50, cuando las historias noir de gente corriente inmersa en destinos trágicos y fatales habían cautivado a las audiencias y creado una corriente cinematográfica que todavía hoy da sus últimos y renovados estertores.

Ocurre hasta en las mejores familias. Ya se puede tener fama y trayectoria intachables, como el cuerpo de Policía de Los Angeles (LAPD), que el destino hace casi inevitable la aparición de ovejas negras que intentan contaminar el rebaño.

Ya le tienen ahí, con cara, ojos y ademanes. Ya podemos corporeizar, aunque sea en los rasgos de un actor gigantesco, quizá ya el mejor de su generación, a las sombras anónimas desprovistas de moral que han arruinado a millones de pequeños ahorradores con productos financieros subprime, llámense preferentes o como demonios quieran llamarles, con cuentas en Suiza para eludir el control del fisco.

África. La pasión del cine norteamericano por el continente negro ha sido y es eterna, y se renueva en las diferentes generaciones y etapas cinematográficas. Con frecuencia el género que más ha visitado los escenarios de la sabana, el desierto y los Grandes Lagos ha sido el de aventuras, pero en acercamientos esporádicos también lo han hecho el cine romántico, el drama épico, el bélico… y el cine negro.

Soñar despiertos. Una experiencia que todos, en especial los aficionados a este arte tan maltratado que es el Cine, hemos tenido alguna vez y no sólo cuando éramos niños.  La sala de proyección es sólo un pretexto: soñamos en voz alta en la ducha, al volante, mientras pasamos la aspiradora o hacemos la compra. Soñamos para evadirnos, como le ocurría a aquel hombrecillo que cobraba vida en el cuento de James Thurber The Secret Life of Walter Mitty, publicado en The New Yorker el 18 de marzo de 1939, que fue un enorme éxito de ventas y teletransportó a miles de norteamericanos hacia un mundo de sueños que servían para escapar de la cruda realidad del día a día de aquellos años bélicos y convulsos.