Vicente Díaz

Vicente Díaz

Periodista, crítico de cine y especialista en cultura pop. Es autor de diversos estudios en torno a géneros cinematográficos como el terror y el fantástico. Entre sus especialidades figuran la historia del cómic, el folletín y la literatura pulp.

La triste realidad de la guerra se ha convertido en espectáculo desde hace mucho, mucho tiempo. No hay más que contemplar todos los monumentos bélicos, o recordar esas poéticas gestas que nos llenan de espíritu heroico y guerrero, pero que tan poco tienen que ver con el sufrimiento y el horror de los conflictos, más allá de la propaganda y el triunfalismo.

¿Qué línea separa el suspense del terror? Un ejercicio estimulante para el aficionado al cine de género puede ser intentar localizar esa frontera en esta notable película de André Øvredal, director noruego que llamó la atención mundial hace unos años con su sorprendente Trollhunter (2010).

En lo que llevamos de siglo, los zombis han pasado de ser “propiedad” de los aficionados al cine terror a convertirse en un producto de consumo general. El éxito de la adaptación televisiva del cómic The Walking Dead, las “marchas zombi” (zombie walk), la avalancha de comedias zombi a raíz del éxito de Shaun of the Dead (Edgar Wright, 2004), glamourosas muñecas infantiles zombi, videojuegos, monólogos zombi (!)... todas estas cosas y alguna más han “democratizado” a los zombis, y de paso han terminado por cansar un poco.

Hace poco, todos nos entusiasmamos con la serie de televisión Stranger Things, básicamente porque remitía al cine juvenil de los años 80, con un buen puñado de referencias directas e indirectas a las películas y la cultura popular de aquellos tiempos.

Por alguna razón que se escapa, en los últimos tiempos se ha puesto muy de moda la figura del célebre narcotraficante colombiano Pablo Escobar. Series de televisión, películas y documentales han brotado como setas. ¿Por qué? Ni idea, pero al menos hay que reconocer que don Pablo fue un personaje mucho más interesante que Steve Jobs (lo de los mil biopics y documentales sobre ese vendedor de ordenadores sí resulta inexplicable).

Nos hemos convertido, por distintas razones, en un espectadores cínicos. En estos tiempos, los cineastas encargados de hacer películas de Superman sienten vergüenza a la hora de decir la palabra “Superman”, y convierten al héroe por excelencia en un personaje amargado y homicida. No hay lugar para la pureza, todo tiene que verse a través de una lente de desdén.

Crítica: "La doncella" (Park Chan-wook, 2016)

Hace más o menos una década, el cine surcoreano se puso de moda entre la cinefilia española. La principal causa fue la excepcional película de Park Chan-wook Oldboy (2003) un adaptación del manga homónimo de Minegishi Nobuaki que a todos impactó por su intensidad, originalidad y asombrosa realización.

Hay quien dice que las películas al estilo de Aliados son “películas para señoras”. Quizá haya cierta verdad detrás de dicha categoría, pero sería un poco ingenuo pensar que a todas las señoras les gustan las mismas cosas, o que films como Aliados sólo puedan ser disfrutados por ellas.

El protocolo obliga a comenzar estas líneas acerca de la película diciendo que su director, el canadiense Denis Villeneuve, es uno de los realizadores de moda en Hollywood.

En sus más de seis décadas de existencia, el Rey de los Monstruos ha variado de aspecto y de personalidad, protagonizando películas de todo tipo. Si el film original (Japón bajo el terror del monstruo, dirigido por Ishirō Honda en 1954) era un reflejo de los traumas de un país sacudido por la guerra y el átomo, donde el lagarto era una encarnación imparable del horror radiactivo, en algunos films posteriores Godzilla llegó a ser el héroe, enfrentándose a otras criaturas gigantes y a invasiones extraterrestres en historias de ciencia-ficción dirigidas al público más joven.

¿Cómo se le llama a posar un avión en un río para salvarlo de estrellarse contra un edificio? ¿Aterrizaje de emergencia? ¿Amerizaje de emergencia? Es un río, no tierra ni mar. ¿Como se le llama a eso, entonces? Un buen susto, esa es la expresión más acertada.

El proyecto de la bruja de Blair (Eduardo Sánchez y Daniel Myrick, 1999) es una de esas película que demuestran que el terror cinematográfico es algo muy subjetivo. Mucha gente piensa que es una tomadura de pelo en la que no pasa nada, que son imágenes de gente paseando por el bosque y dando gritos. Y tienen razón, en realidad.

En 1982, E.T., de Steven Spielberg se convirtió en la película más taquillera del año. El éxito se renovó en el circuito de los videoclubs. Para homenajear a su amigo y colega, George Lucas publicó un mensaje en la revista Variety donde el pequeño extraterrestre aparecía junto a los protagonistas de La Guerra de las Galaxias.

Hasta el momento, 2016 está siendo un año lamentable en casi todos los ámbitos. Como no es mi intención deprimir a nadie, me limitaré a hablar solamente de uno de esos ámbitos: el cine comercial o, si lo prefieren, los blockbusters.