Vicente Díaz

Vicente Díaz

Periodista, crítico de cine y especialista en cultura pop. Es autor de diversos estudios en torno a géneros cinematográficos como el terror y el fantástico. Entre sus especialidades figuran la historia del cómic, el folletín y la literatura pulp.

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Siempre se siente un cierto temor a la hora de hablar sobre una buena película de Spielberg, porque hay pocas cosas mejores que una buena película de Spielberg, director de tantas obras imprescindibles de la historia del cine.

Antes de que ningún occidental supiese lo que significa otaku, los chavales españoles de la década de los 70 se volvieron locos con la serie animada Mazinger Z. Es más, en España todavía mucha gente se refiere a los mecha (robots gigantes tripulados) como Mazingers. Se cumplen 40 años desde que el personaje se asomara por primera vez a los televisores patrios, y para celebrarlo llega a los cines la película Mazinger Z: Infinity, a su vez producida para conmemorar los 45 años de existencia de la franquicia en Japón.

¿Jackie Chan en una adaptación de la obra que Albert Camus publicó en 1942? Habría sido la bomba, pero no es el caso. Esta película pone en imágenes la novela The Chinaman, de Stephen Leather, un thriller de conspiraciones terroristas y acción que supone la primera entrega de la saga protagonizada por Mike Cramer. Aunque esa es otra historia.

Tras Churchill (Jonathan Teplitzky, 2017) y Dunkerque (Christopher Nolan, 2017), El instante más oscuro bien podría ser la tercera parte de una involuntaria trilogía en la que se narran momentos cruciales de la intervención británica en la Segunda Guerra Mundial.

¿Recuerdan las dos entregas anteriores de Dando la nota? La primera de ellas, (Dando la nota, Jason Moore, 2012), fue un éxito inesperado. También fue muy rentable la secuela, (Dando la nota: Aún más alto, Elizabeth Banks, 2015), y ahora llega a las pantallas la tercera entrega, que al igual que sus predecesoras, está guionizada por Kay Cannon y protagonizada por Anna Kendrick, Rebel Wilson, Brittany Snow y Hana Mae Lee.

A tipo fijo

“¡A tipo fijooo!” ha sido una de las frases de moda en las fiestas navideñas de 2017. Por si usted ha estado lejos de Internet, los medios de comunicación o las reuniones sociales, aquí va una breve explicación.

Uno de los guionistas más admirados (quizá el más admirado) de la actualidad es Aaron Sorkin, un profesional reconocible por sus historias complejas y adultas. Historias que giran en torno a la política, el sistema judicial, los negocios, la corrupción financiera, el periodismo y otros temas enfocados hacia ese público al que se le atragantan los superhéroes y las invasiones marcianas.

A Todd Haynes hay que agradecerle, además de sus excelentes dotes como director, su amor sin complejos por el melodrama clásico, una afición casi punk en estos tiempos de cinismo y agresividad. No es que su películas sean blandas o edulcoradas, pero sí que recurren a personajes y situaciones que van, emocional y artísticamente, un poco más allá del drama realista. Es algo que también le ocurre a nuestro Pedro Almodóvar, sin que los films de ambos cineastas se parezcan demasiado.

The Room (2003) es una película realmente mala. Su director, productor, guionista y protagonista, Tommy Wiseau, intentó hacer un drama indie, profundo y sentido, pero su falta de experiencia propició que el film acabase siendo una comedia involuntaria. Muchos han colocado a The Room la etiqueta de “Peor película de la historia”, pero sin duda esos detractores no han visto demasiado cine en su vida.

Todos hemos nacido y crecido en un mundo en el que las estrellas del mundo del espectáculo son personajes importantes, modelos que admiramos e imitamos. Hablamos de figuras adineradas, triunfadoras e influyentes. Millones de personas se fijan como meta vital convertirse en uno de estos seres privilegiados. Pero no siempre fue así.

Dos de las características que asociamos a Woody Allen son la hiponcondría y la obsesión con la muerte. Pese a ello, el cineasta muestra una salud y vitalidad envidiables, y con 82 años sigue en activo, estrenando, al menos, una película año.

Al comenzar esta película, todo apunta a que vamos a asistir a una comedia sobre un cascarrabias Steve Coogan montando follón en un restaurante exclusivo, estilo “El Bulli”. A medida que avanza la historia, comprobamos que el film va tomando unos derroteros siniestros y que nadie es lo que parecía ser a primera vista.

Sin notables muestras de envejecimiento físico o artístico, Chris Isaak sigue deleitando a fans y sorprendiendo a neófitos con sus espectaculares conciertos, en los que evidencia cierto carácter sobrehumano al mostrar sus distintas facetas: virtuoso cantante, sobresaliente músico, inmejorable showman y divertido sex symbol.

El fenómeno se llamó Pulp Fiction, e impactó en los cines en 1994. "Quedamos boquiabiertos –dice el realizador Kevin Smith–, convencidos de que habíamos visto algo genial. Pulp Fiction era genial sin ningún esfuerzo, una película que había que ver y recomendar a la gente; al verla, te sentías parte de algo".