Vicente Díaz

Vicente Díaz

Periodista, crítico de cine y especialista en cultura pop. Es autor de diversos estudios en torno a géneros cinematográficos como el terror y el fantástico. Entre sus especialidades figuran la historia del cómic, el folletín y la literatura pulp.

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Resulta que, al final, Steven Soderbergh no se retiró definitivamente del cine, pese a lo que dijo hace unos años. Y nos alegra, la verdad, porque es un director que, pese a no exhibir un estilo personal reconocible, domina a la perfección el lenguaje cinematográfico y no pocas veces sorprende con sus proyectos.

Aunque las secuelas están a la orden del día, resulta sorprendente el estreno de esta película si la consideramos una continuación de Mrs. Brown (1997), aquel film de John Madden donde se abordaba la íntima amistad entre la reina Victoria y su asistente John Brown, encarnado por Billy Connolly.

La carrera de la cineasta Kathryn Bigelow suele dividirse en dos fases: la inicial, con excelentes cintas de acción no a la sombra, pero sí en la órbita de James Cameron (Le llaman Bodhi, Días extraños) y una etapa post 11-S, con intensos thrillers de tono pseudo-documental, que parten de escenarios reales y están dotados de cierto contenido sociopolítico (En tierra hostil, La noche más oscura). Este segundo tramo le ha proporcionado a la directora un prestigio entre la cinefilia “seria”, e incluso los Oscars más importantes de 2010 por En tierra hostil.

Aunque hubo otras razones, la principal causa por la que la década de los 50 estuvo tan de moda en la Era Reagan fue que los baby boomers ‒los que eran niños y adolescentes en la América de mediados del siglo XX‒ ya rondaban los 40 años y se hicieron con las riendas del país.

Crítica: "Verónica" (Paco Plaza, 2017)

El director Paco Plaza debutó en el largometraje con la adaptación de la novela de Ramsey Campbell The Pact of the Fathers, titulada para la ocasión El segundo nombre (2002). Se trataba de un film correcto y efectivo, aunque algo serio y encorsetado. Poseía una frialdad cercana al cine del, por entonces, adorado Amenábar.

Que una película de animación española triunfe tiene mucho mérito, dada la agresiva competencia Hollywoodiense, con toda su maquinaria publicitaria y sus presupuestos multimillonarios.

Crítica: "Parada en el infierno" (Víctor Matellano, 2017)

En 1951, Henry Hathaway dirigió El correo del infierno (Rawhide), uno de los westerns más tensos jamás creados. La película es brillante un ejercicio de suspense extremo y gran violencia (para los estándares de aquella época) donde unos bandidos desalmados secuestran una parada de diligencias a la espera de robar un cargamento de oro, haciendo sudar tinta a Susan Hayward y a Tyrone Power.

En muchas ocasiones, nos recomiendan o venden alguna película con la expresión “para amantes de las emociones fuertes”. ¿Y qué pasa en esos días en los que apetece ir al cine, pero no tener sobresaltos ni disgustos? Pues para esas ocasiones existen películas como Una cita en el parque, que es una pequeña comedia, agradable y ligera, para pasar un rato tranquilo, sin más.

Cómic fundamental en la ciencia-ficción festiva europea, Valérian y Laureline, obra del dibujante Jean-Claude Mézières y el guionista Pierre Christin, comenzó a publicarse a finales de los 60 e influyó en buena medida en la space-opera posterior, incluyendo La guerra de la galaxias (George Lucas, 1977) y El quinto elemento (1997).

Últimamente están llegando a las salas de cine varias películas que tratan sobre la heroica resistencia británica durante la Segunda Guerra Mundial. ¿Casualidad? ¿Efectos secundarios del Brexit? Sea cual sea la razón, aquí tenemos un nuevo film centrado en una de las personalidades más relevantes de la historia de Gran Bretaña: el primer ministro Winston Churchill.

Se dice que el rey Arturo regresará de su merecido descanso en Avalón cuando Inglaterra más le necesite. Posiblemente lo haga ahora, para vengar la afrenta que ha perpetrado Guy Ritchie con esta espantosa película.

A veces, se nos olvida a los que escribimos sobre cine que los remakes se hacen, básicamente, para el público que desconoce la existencia de las películas originales en las que se basan.

Una película de clase media (no llega a ser serie B, pero tampoco es una superproducción) que se convierte en un homenaje a la clase media. Eso es Spider-Man: Homecoming. Bueno, eso y un inteligente ejercicio comercial.

Crítica: "Dunkerque" (Christopher Nolan, 2017)

¿Puede una derrota transformarse en una victoria? A veces sí, en especial si hablamos de los británicos, especialistas en usar la cabezonería y la desvergüenza para seguir adelante y triunfar en los momentos más desesperados.