Vicente Díaz

Vicente Díaz

Periodista, crítico de cine y especialista en cultura pop. Es autor de diversos estudios en torno a géneros cinematográficos como el terror y el fantástico. Entre sus especialidades figuran la historia del cómic, el folletín y la literatura pulp.

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El cineasta griego Yorgos Lanthimos llamó la atención entre la cinefilia mundial con su segundo film, Canino (2009), una marcianada a medio camino entre el terror psicológico y la comedia grotesca.

El celebrado videojuego Grim Fandango (1997), el cortometraje Hasta los huesos (René Castillo, 2001) y el film El libro de la vida (Jorge R. Gutiérrez, 2014) son obras animadas que nos han transportado al “más allá” basándose en la iconografía del Día de Muertos mexicano. Ahora, Disney y Pixar aportan su granito de arena en un film que, dados los citados precedentes, carece de esa originalidad con la que nos han sorprendido a lo largo de los años los responsables de Toy Story, WALL-E o Up.

La promoción de esta película se apoya en unos entrecomillados de la prensa especializada en los que se establecen comparaciones con Taxi Driver (Martin Scorsese, 1976). Un arma de dos filos, claro, porque por un lado es un halago, pero por otro levanta expectativas difíciles de cumplir.

La nueva entrega de la exitosa saga de thrillers llega a España con el título de Saw VIII, aunque su título original es Jigsaw (Puzle), el apodo de John Kramer (Tobin Bell), cerebro criminal detrás de las retorcidas tramas de estas películas.

Agatha Christie es una de las novelistas más populares que jamás han existido (prácticamente en todos los hogares hay, al menos, uno de sus libros), y Asesinato en el Orient Express bien podría ser su obra más famosa.

A comienzos de los años 90, el cine de terror casi despareció, quizá por la sobrexplotación de las dos décadas anteriores, o posiblemente por el auge del thriller erótico (a causa del éxito de Instinto básico) y el thriller psicológico (por culpa de El silencio de los corderos).

Kornél Mundruczó (sí, he copiado y pegado el nombre, como ha hecho todo español que ha escrito sobre él) recordó al mundo que el cine húngaro existe, y que además puede ser impactante y vistoso, como demostraron las muy comentadas Semilla de maldad (2010) y White God (2014), películas “de festival” que también triunfan en las salas de versión original.

El genial Chiquito de la Calzada, llamado realmente Gregorio Esteban Sánchez Fernández, nos dejó para siempre en su tierra natal, Málaga, el 11 de noviembre de 2017, a los 85 años.

¿Está recuperándose en cine de acción estadounidense? Todavía es pronto para decirlo, pero después del daño hecho por Michael Bay y por el estilo pseudo-documental, se está notando cierta tendencia que trata de rescatar la acción en la que el espectador aprecia lo que está pasando y disfruta del trabajo de los especialistas, en lugar de asistir a un confuso batiburrillo de primeros planos e imágenes movidas.

¿Recuerdan Línea mortal (Flatliners)? No se preocupen, casi nadie lo hace. Más allá de la presencia de una recatada Julia Roberts en pleno auge y de Kiefer Sutherland soltando la célebre frase cheroqui “Es un buen día para morir”, aquel film de 1990 no se cuenta entre lo más memorable del director Joel Schumacher.

Crítica: "The Crucifixion" (Xavier Gens, 2017)

Estrenada un par de semanas después de La piel fría, esta nueva película del director francés Xavier Gens nos lleva a los evocadores parajes de Rumanía con este clásico relato de posesiones y exorcismos.

A lo largo de los años, los aficionados al cine han recurrido al término “película Sundance” para referirse a determinadas producciones independientes norteamericanas (estadounidenses y/o canadienses), que generalmente pasan por el célebre festival creado por Robert Redford y que, pese a ser muestras de cine alternativo, suelen compartir ciertos rasgos estéticos y narrativos reconocibles por parte de la cinefilia.

Esta recopilación de cortos, elaborada y narrada por Thierry Frémaux (director del Instituto Lumière en Lyon) tiene intenciones claramente didácticas, y sin duda, formará parte de las clases de cualquier futuro estudiante de Imagen, pero también resulta fascinante para todo aficionado al cine o a la Historia en general.

Publicada hace ya más de una década, La pell freda se editó en catalán y su excelente acogida provocó que fuera traducida al castellano y a casi 40 idiomas más, todo un éxito para su autor Albert Sánchez Piñol, quien ahora ve su obra más famosa adaptada a la gran pantalla.