Manuel Rodríguez Yagüe

Manuel Rodríguez Yagüe

Como divulgador, Manuel Rodríguez Yagüe ha seguido una amplia trayectoria en distintas publicaciones digitales, relacionadas con temas tan diversos como los viajes (De viajes, tesoros y aventuras), el cómic (Un universo de viñetas), la ciencia-ficción (Un universo de ciencia ficción) y las ciencias y humanidades (Saber si ocupa lugar).

A comienzos de los noventa, aunque Steven Spielberg había ya consolidado su posición como uno de los principales directores de Hollywood, no podía decir que la anterior década le hubiera reportado tantas alegrías como todo el mundo había esperado.

¿Por qué nos fascinan tanto los dinosaurios? Hay algo en ellos que nos toca de forma muy profunda, algo que comienza desde nuestra misma infancia. ¿Quién no ha tenido un hijo o un sobrino capaz de memorizar los nombres en latín de decenas de dinosaurios?

En 1954, Walt Disney había cosechado un gran éxito con su lujosa adaptación de la novela de Julio Verne 20.000 leguas de viaje submarino. Dos años después, United Artists estrenó la igualmente espectacular La vuelta al mundo en ochenta días (1956), protagonizada por un extenso elenco de estrellas encabezado por David Niven y Cantinflas, y que ganó el Oscar a la Mejor Película de aquel año.

En 1826, John Symmes había enunciado su Teoría de las Esferas Concéntricas, según la cual la Tierra era hueca, habitable en su interior y accesible desde ambos polos. Docenas de autores aceptaron la teoría y se encargaron de trasladarla a sus relatos. Ya vimos uno de ellos, Symzonia. La narración de Arthur Gordon Pym también contiene elementos de ese tipo de historias. Pero sin duda el más famoso fue Viaje al centro de la Tierra, de Julio Verne.

The Narrative of Arthur Gordon Pym of Nantucket es la única novela escrita por Edgar Allan Poe. Dado que no conseguía alcanzar el éxito literario deseado con sus narraciones cortas, el escritor norteamericano intentó la serialización de esta historia en las páginas de la revista Southern Literary Messenger a lo largo de 1837.

Hubo un marcado tono optimista en muchas obras de mediados y finales del siglo XIX. El húngaro Mór Jókai fue un escritor cuya popularidad fue enorme a pesar de que los críticos supuestamente serios albergaban reservas sobre su calidad estética.

La extrapolación optimista del futuro fue muy común a finales del siglo XIX. Una desviación de esas especulaciones futuristas fue la creación de novelas sobre lo que podría haber sucedido si el pasado se hubiera desarrollado de otra forma, un género hoy muy popular que se conoce como “Historia Alternativa”.

He aquí uno de tantos casos en los que el autor de relatos cortos sufre un injusto olvido, eclipsado por sus "hermanos mayores", los novelistas.

"Héctor Servadac" (1877), de Julio Verne

Nos encontramos en esta ocasión con una novela a mitad de camino entre la fantasía y la ciencia ficción, resultado quizá del cambio fundamental que el escritor hubo de hacer en el argumento a instancias de su editor. Como tantos libros de Verne, la historia comienza con un misterio, un enigma que llevará a sus protagonistas a embarcarse en un viaje con el fin de resolverlo.

Durante décadas, los estudiosos de Julio Verne han mantenido una dura y enconada controversia contra la idea popular de que el escritor fue el "Padre de la Ciencia Ficción" además de un profeta del futuro.

El suceso que dio origen a la novela corta que nos ocupa fue algo tan cotidiano como un mal sueño. En 1885, mientras se recuperaba de una de las recaídas a las que periódicamente le sometía su mala salud, Robert Louis Stevenson tuvo una pesadilla de la que extrajo la idea de una historia que, originalmente, fue concebido como un relato de horror al gusto de la época victoriana.

Virgil Finlay (1914-1971)

Ya hemos comentado en entradas anteriores la importancia que tuvieron los ilustradores de las revistas pulp en la formación de los iconos de la ciencia-ficción.

Edward George Earle Lytton Bulwer-Lytton fue un político de próspera carrera y escritor ecléctico que abarcó una amplia variedad de temas, con tanto éxito como habilidad a la hora de iniciar tendencias. Fue el caso de su obra más conocida, Los últimos días de Pompeya, una novela que revolucionó el género histórico.

En el último tercio del siglo XIX apareció en el árbol de la CF una rama nueva, la de las Guerras Futuras y las fantasías de invasión. Esta tendencia respondía a la transformación que estaba teniendo lugar en el ámbito bélico, transformación que rompía los esquemas asumidos hasta entonces como sólidos por los militares y, por tanto, generadora de un sentimiento de inseguridad e indefensión. Los masivos enfrentamientos de la Guerra de Secesión norteamericana y la carnicería de la guerra franco-prusiana de 1871 habían conmovido tanto a soldados como civiles.