Manuel Rodríguez Yagüe

Manuel Rodríguez Yagüe

Como divulgador, Manuel Rodríguez Yagüe ha seguido una amplia trayectoria en distintas publicaciones digitales, relacionadas con temas tan diversos como los viajes (De viajes, tesoros y aventuras), el cómic (Un universo de viñetas), la ciencia-ficción (Un universo de ciencia ficción) y las ciencias y humanidades (Saber si ocupa lugar).

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Tercera época - Nº 327. ISSN: 2530-7169. Lugar de edición: Madrid, España. Entidad responsable. conCiencia Cultural

Tercera novela de ciencia-ficción de H.G. Wells tras La máquina del tiempo y La isla del Dr. Moreau, El hombre invisible sigue la línea de las anteriores, mezclando la aventura con un nada disimulado subtexto moral.

H. G. Wells: Cuentos (1894-1921)

La figura de H.G. Wells como padre fundador de la ciencia-ficción moderna es compleja y llena de matices. Introdujo en el romance científico una imaginación retorcida, gótica, inspirada en Mary Shelley o Edgar Allan Poe, junto a un don para la anticipación tecnológica que superó con mucho a Julio Verne.

La literatura norteamericana del siglo XIX rebosaba de historias que bien podrían ser calificadas de ciencia ficción o romance científico. No hubo escritor de ficción americano de cierta relevancia en aquellos años que de alguna forma no abordara el género, aunque fuera mediante algún tipo de romance utópico: Herman Melville, Edgar Allan Poe, Nigel Hawthorne, Washington Irving o escritores de best-sellers del momento como Edward Bellamy o Mark Twain.

El viaje interplanetario no era un tema nuevo a mediados del siglo XIX. Ya mencionamos en un artículo anterior a Luciano de Samosata y su Historia verdadera, donde se narra una batalla espacial entre seres de otros mundos.

Mary Shelley retomó el género de ficción futurista con El último hombre, cuya acción la autora sitúa entre los años 2070 y 2100. La mayor parte de la historia es un relato romántico muy del gusto de la época, donde se narra en primera persona la historia del ascenso y caída de las fortunas de un grupo de amigos, un melodrama dominado por los sentimientos encendidos y la idealización de conceptos como el amor, el patriotismo o la devoción filial.

La ciencia ficción anglosajona y concretamente norteamericana tiende a ensombrecer las obras de otras nacionalidades. En el caso que nos ocupa, no se les puede reprochar, porque tras su aparición y a pesar de algunos comentarios laudatorios de personalidades de la época, Psi Cassiopea (o Los Libros Starianos según el título español) se deslizó hacia la oscuridad más absoluta en poco tiempo.

A menudo se suele presentar a Julio Verne como un precursor visionario de la tecnología en su vertiente más luminosa, poniendo como ejemplo dos de sus novelas más famosas, De la Tierra a la Luna y Viaje alrededor de la Luna, en las que el ingenio humano es capaz de salvar obstáculos aparentemente infranqueables.

El autor clásico que más a menudo se cita como el "padre de la CF" es Luciano, a veces llamado de Samosata por haber nacido en la isla de Samos. ¿Por qué se le ha otorgado tal título a un personaje tan lejano temporalmente a otros "padres" como Julio Verne o H.G. Wells? Ello es gracias a dos de sus muchos trabajos, ambos escritos entre el 160 y el 180 d.C.

A comienzos de los noventa, aunque Steven Spielberg había ya consolidado su posición como uno de los principales directores de Hollywood, no podía decir que la anterior década le hubiera reportado tantas alegrías como todo el mundo había esperado.

¿Por qué nos fascinan tanto los dinosaurios? Hay algo en ellos que nos toca de forma muy profunda, algo que comienza desde nuestra misma infancia. ¿Quién no ha tenido un hijo o un sobrino capaz de memorizar los nombres en latín de decenas de dinosaurios?

En 1954, Walt Disney había cosechado un gran éxito con su lujosa adaptación de la novela de Julio Verne 20.000 leguas de viaje submarino. Dos años después, United Artists estrenó la igualmente espectacular La vuelta al mundo en ochenta días (1956), protagonizada por un extenso elenco de estrellas encabezado por David Niven y Cantinflas, y que ganó el Oscar a la Mejor Película de aquel año.

En 1826, John Symmes había enunciado su Teoría de las Esferas Concéntricas, según la cual la Tierra era hueca, habitable en su interior y accesible desde ambos polos. Docenas de autores aceptaron la teoría y se encargaron de trasladarla a sus relatos. Ya vimos uno de ellos, Symzonia. La narración de Arthur Gordon Pym también contiene elementos de ese tipo de historias. Pero sin duda el más famoso fue Viaje al centro de la Tierra, de Julio Verne.

The Narrative of Arthur Gordon Pym of Nantucket es la única novela escrita por Edgar Allan Poe. Dado que no conseguía alcanzar el éxito literario deseado con sus narraciones cortas, el escritor norteamericano intentó la serialización de esta historia en las páginas de la revista Southern Literary Messenger a lo largo de 1837.

Hubo un marcado tono optimista en muchas obras de mediados y finales del siglo XIX. El húngaro Mór Jókai fue un escritor cuya popularidad fue enorme a pesar de que los críticos supuestamente serios albergaban reservas sobre su calidad estética.