Manuel Rodríguez Yagüe

Manuel Rodríguez Yagüe

Como divulgador, Manuel Rodríguez Yagüe ha seguido una amplia trayectoria en distintas publicaciones digitales, relacionadas con temas tan diversos como los viajes (De viajes, tesoros y aventuras), el cómic (Un universo de viñetas), la ciencia-ficción (Un universo de ciencia ficción) y las ciencias y humanidades (Saber si ocupa lugar). Colabora en el podcast Los Retronautas.

Imagen superior. "Astronaut Academy", de Dave Roman. Emerald City Comic Con, Seattle, Washington.

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A pesar de sus continuos cambios de reparto y volantazos argumentales, la serie Andrómeda demostró ser uno de los programas televisivos de ciencia-ficción más resistentes de comienzos del siglo.

"Tor" (1953-1993), de Joe Kubert

Hay autores que encarnan un modo de hacer cómic, que simbolizan toda una forma de narrar historias. Su maestría se convierte en ejemplo e influencia para generaciones de artistas posteriores, que imitan su estilo o incorporan algunos de sus hallazgos a sus respectivas técnicas. Joe Kubert (1926-2012) fue uno de ellos.

"Shoe" (1977-2000), de Jeff MacNelly

Nacida del ingenio del caricaturista político Jeff MacNelly (1947-2000), Shoe fue una tira de humor inmensamente popular en Estados Unidos que comenzó a publicarse diariamente en los periódicos de ese país en septiembre de 1977.

"Nueva Atlántida" (1627), de Francis Bacon

Muchos de los romances planetarios del siglo XVII pueden ser considerados utopías, un subgénero que requiere un análisis detallado e independiente. Las ficciones sobre sociedades ideales toman su nombre de la obra de Tomas Moro (1477–1535), Utopía, escrita en latín en 1516. El título es un juego de palabras derivado del griego: outopos significa en ninguna parte ; eutopos, un buen lugar ; y utopos, tierra con forma de U .

Mike Mignola es hoy famoso gracias a una creación propia, Hellboy, una serie de aventuras, terror sobrenatural y misterio en la que no sólo alcanzó la cima de su pericia artística y encontró la senda temática y conceptual que mejor casaba con sus intereses, sino que logró que el peculiar personaje traspasara los límites del medio gráfico, saltando a los videojuegos o el cine.

El Soldado Desconocido fue creado por el gran Joe Kubert en 1966, en el número 151 de una de las colecciones bélicas de DC, Our Army At War. Esta veterana colección estuvo en su última etapa monopolizada por el Sargento Rock de Kubert, por lo que el nuevo personaje hubo de buscar su lugar en otro título: Star Spangled War Stories, cabecera que llevaba publicándose casi quince años, pero que a comienzos de los años setenta acogió de forma regular al Soldado Desconocido.

Johannes Kepler fue concebido a las 4.37 horas del 16 de mayo de 1571, y nació prematuramente, el 27 de diciembre a las 14.30, tras un embarazo que duró 224 días, 9 horas y 53 minutos.

Gérard Lauzier nació en Marsella en 1932. Después de licenciarse en filosofía, estudió arquitectura durante cuatro años en la Escuela de Bellas Artes de París. En 1954 comenzó su carrera como ilustrador y humorista gráfico en cabeceras como Paris–Presse, Match o Candide.

"Vida en otro planeta" (1979), de Will Eisner

Glosar la importancia de Will Eisner dentro del mundo del cómic es algo que supera con creces un espacio dedicado a la ciencia-ficción como este. Su The Spirit de la posguerra –nada que ver con el bodrio cinematográfico que sufrimos en 2008– es una auténtica enciclopedia de las posibilidades narrativas del medio además de un magnífico estudio sobre la condición humana.

La visión de Kepler fue, durante un tiempo, única. La influencia de la narrativa caballeresca y de viajes a tierras exóticas y lejanas propia de siglos anteriores aún se reflejaba en las obras de viajes interplanetarios. Aunque tanto Dante en su Paraíso (1313-1321) como Ludovico Ariosto en su Orlando Furioso (1532) presentaban personajes que viajaban a la Luna, el segundo es a menudo mencionado como un precursor de la ciencia-ficción, mientras que el primero no.

"Rork" (1978-2012), de Andreas

El alemán Andreas Martens, nacido en 1951, cursó estudios en la Academia de Artes de Düsseldorf antes de mudarse a Bruselas, uno de los principales centros europeos del cómic, atraído por su amor a ese medio.

A mediados de los años sesenta, la revista británica New Worlds se convirtió en heraldo y escaparate de la nueva ciencia-ficción británica. Autores ingleses como J.G. Ballard, John Brunner o Brian Aldiss y norteamericanos como Roger Zelazny o Thomas M. Disch tuvieron la oportunidad de publicar en sus páginas su material más polémico y complejo.

En Las puertitas del señor López (1979), Carlos Trillo y Horacio Altuna habían presentado a un apocado oficinista, abusado y acosado laboral y emocionalmente, cuya única escapatoria consistía en atravesar la puerta del lavabo –cualquier lavabo– y refugiarse en un mundo imaginario en el que unas veces encontraba consuelo, otras veces perspectivas diferentes sobre su propia situación en el mundo real, y otras una mera prolongación de sus problemas y frustraciones.

¿Basureros espaciales? ¿No era de eso de lo que iba aquella serie televisiva titulada La escoba espacial (1977-1978), en la que unos inadaptados trabajaban recolectando detritus por el espacio a sueldo del Departamento Sanitario Galáctico? Sí, así es. Pero treinta años después, tras muchos lanzamientos espaciales, multitud de satélites en órbita y una Estación Espacial orbitando sobre nuestras cabezas, el problema de la basura espacial se contempla desde una perspectiva muy diferente.