Guzmán Urrero

Guzmán Urrero

Tras una etapa profesional en la Agencia EFE, Guzmán Urrero se convirtió en colaborador habitual de las páginas de cultura del diario ABC y de revistas como Cuadernos Hispanoamericanos, Album Letras-Artes y Scherzo.

Como colaborador honorífico de la Universidad Complutense de Madrid, se ocupó del diseño de recursos educativos, una actividad que también realizó en instituciones como el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte). 

Asimismo, accedió al sector tecnológico como autor en las enciclopedias de Micronet y Microsoft, al tiempo que emprendía una larga trayectoria en el Instituto Cervantes, preparando exposiciones digitales y numerosos proyectos de divulgación sobre temas literarios y artísticos.

Es autor de trece libros (en papel) sobre arte y cultura audiovisual.

En 2006, fundó junto a Javier Sánchez Ventero la revista Thesauro Cultural (The Cult), un medio situado en la frontera entre la cultura, las ciencias y las nuevas tecnologías de la información.

Desde 2015, Thesauro Cultural sirve de plataforma a una iniciativa más amplia, conCiencia Cultural, concebida como una entidad sin ánimo de lucro que promueve el acercamiento entre las humanidades y el saber científico, tanto en el entorno educativo como en el conjunto de la sociedad.

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Tras su experiencia participando en las viejas versiones orquestales de Tubular Bells y Hergest Ridge, transcritas en su momento por David Bedford para que las interpretase la Royal Philharmonic Orchestra. Mike Oldfield no había vuelto a intervenir en un proyecto destinado a una sala de conciertos tradicional.

Mike Oldfield definió su mejor música con un elocuente mutismo. “Hace treinta años –dijo en cierta ocasión–, me preguntaron por qué hice Tubular Bells y estuve unos veinte minutos en silencio sin tener idea de la respuesta”.

Hombre, si uno puede apasionarse con una precuela bien hecha, es que una franquicia funciona. Aunque no lo parezca, secuela, precuela o reboot ‒en nuestro idioma: reinicio‒ son palabras mayores. Ya saben cuánto nos deben importar el respeto a un legado, la continuidad de un proyecto creativo o el homenaje a una obra con mayúsculas.

Tales of the Zombie

Hoy es un buen día para acordarnos de aquellos tebeos de terror en nos alegraron la vida en los setenta y los ochenta. Tal vez tú mismo eres uno de los miles de lectores que atesoraron en sus estanterías ejemplares de Dossier Negro, Creepy, Drácula (sí, aquellos fascículos de Buru Lan), Fantom o los cuadernos de la colección Escalofrío (subtitulada "Historias gráficas de medianoche"). Si es así, seguramente conserves en la memoria títulos legendarios de los felices setenta, como La Tumba de Drácula, Vampire Tales, Monsters Unleashed!, Dracula Lives! o el que hoy nos importa: Tales of the Zombie.

A estas alturas de nuestra vida digital, se hace preciso iniciar un desenfrenado sprint en busca de la verdad. Sin duda, es grave la expansión de la llamada posverdad ‒es decir, de las noticias falsas de toda la vida‒, pero aún me parece más dañina la proliferación de mentiras y mitos, no necesariamente nuevos, relacionados con nuestra salud.

Con una frecuencia cada vez menor, aparecen en librerías de viejo y puestos callejeros aquellos tebeos de La Pantera Negra ‒así se titulaban‒ que publicó Ediciones Vértice en blanco y negro, a fines de los setenta. Cada vez que los veo, vuelven a mi recuerdo aquellas lecturas africanas de sábado por la tarde, en las que alternaba las aventuras de Kalar, dibujadas por el español Tomás Marco Nadal, con las tempranas peripecias de T'Challa, rey de Wakanda, oculto tras la máscara de Pantera Negra,

Cada cierto tiempo le nace a la literatura canadiense un nombre propio, un escritor notable, capaz de agitar el árbol de la narrativa local con una fuerza inesperada. El caso de Martine Desjardins apunta en esta dirección.

Los espectadores que, desde la butaca, se sumerjan con Guillermo del Toro en La forma del agua, han de rescatar dos cualidades que hoy empiezan a perderse: el sentido de la maravilla ‒o si lo prefieren, cierta ingenuidad ante la magia y el romanticismo‒ y una cinefilia de la vieja escuela, es decir, vinculada al Hollywood dorado de los grandes estudios.

Cuentan que el productor William Alland coincidió en su juventud con el director de fotografía Gabriel Figueroa durante el rodaje de Ciudadano Kane. Al parecer, fue Figueroa quien, cenando en casa de Orson Welles, les habló con mucha seriedad de una extraña raza de hombres peces que, según "datos reales", se ocultaba en el Amazonas.

Me supongo que ya conocen la historia. Un mercader sin dinero (Marcel André), con un hijo, Ludovic (Michel Auclair), y tres hijas: las insufribles Félice (Mila Parély) y Adélaïde (Nane Germon), y la adorable Belle (Josette Day). El padre se adentra en un bosque sombrío, llega a un castillo, y al encontrar la rosa mágica que allí se oculta ‒y que espera regalar a Belle‒, es atrapado por la Bestia (Jean Marais). Cumpliendo el destino que todos esperamos, Belle decide ser el rehén de la Bestia, e inicia así una incierta vida en el castillo.

"Evas alquímicas", de Mar Rey Bueno

La preparación cultural y científica de Mar Rey Bueno contrasta con la poca solidez de tantos divulgadores que relatan nuestro pasado desde la primera fila editorial. De ahí que sea una compañía ideal para adentrarnos en ese vaivén histórico en el que las mujeres sabias ‒ese linaje femenino de las ciencias y las artes‒ nunca tuvieron su merecido protagonismo.

En julio de 1970 un médium vaticina a Yukio Mishima una larga vida. Por estas fechas, el escritor japonés acude a un astrólogo del rito Shichūsuimei para escuchar una predicción semejante; en esta ocasión el adivino le anuncia que será el próximo ganador del premio Nobel y lo señala como posible presidente del Japón.

En septiembre de 2014, Nick Bilton publicó en el New York Times su artículo "Steve Jobs Was a Low-Tech Parent", en el que hacía una revelación a propósito del famoso empresario. Fue algo que sorprendió a los gurús tecnológicos, sobre todo a los empeñados en creer que un smartphone o una tablet son los mejores recursos educativos para la infancia.

Antes de que me lo pregunten, debería decir que uno puede admirar los productos de Disney sin olvidar que los dibujos animados no son un invento (ni una exclusiva) de dicha compañía. En este sentido, siempre he pensado que Heavy Traffic es el mejor contrapunto a la mágica felicidad que transmiten Blancanieves o La Bella y la Bestia.