Blas Matamoro

Blas Matamoro

Ensayista, crítico literario y musical, traductor y novelista, Blas Matamoro es un pensador respetado en todo el ámbito hispanohablante.

Nació en Buenos Aires y reside en Madrid desde 1976. Ha sido corresponsal de La Opinión y La Razón (Buenos Aires), Cuadernos Noventa (Barcelona) y Vuelta (México, bajo la dirección de Octavio Paz).

Dirigió la revista Cuadernos Hispanoamericanos entre 1996 y 2007, y su repertorio de ensayos incluye, entre otros títulos, La ciudad del tango; tango histórico y sociedad (1969), Borges y el juego trascendente (1971), Saint Exupéry: el principito en los infiernos (1979), Saber y literatura: por una epistemología de la crítica literaria (1980), Genio y figura de Victoria Ocampo (1986), Por el camino de Proust (1988), Lecturas americanas (1990), El ballet (1998), Schumann (2000), Rubén Darío (2002), Puesto fronterizo. Estudios sobre la novela familiar del escritor (2003), Lógica de la dispersión o de un saber melancólico (2007), Novela familiar: el universo privado del escritor (Premio Málaga de Ensayo, 2010) y Cuerpo y poder. Variaciones sobre las imposturas reales (2012)

En el campo de la narrativa, es autor de los libros Hijos de ciego (1973), Viaje prohibido (1978), Nieblas (1982), Las tres carabelas (1984), El pasadizo (2007) y Los bigotes de la Gioconda (2012).

Entre sus trabajos más recientes, figuran la traducción, edición y prólogo de Consejos maternales a una reina: Epistolario 1770-1780 (Fórcola, 2011), una selección de la correspondencia entre María Teresa I de Austria y María Antonieta de Francia; la edición de Cartas sobre Luis II de Baviera y Bayreuth (Fórcola, 2013), de Richard Wagner; y la edición de Mi testamento (Fórcola, 2013), de Napoléon Bonaparte. Asimismo, ha publicado el ensayo El amor en la literatura (2015).

En 2010 recibió el Premio ABC Cultural & Ámbito Cultural. 

DECLINACION

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Bellos y malditos

Un gusto especial propone la lectura de Pietro Citati: el arte de pensar, el pensamiento como arte, la calidad esencial del ensayista. La ha revalidado en la reciente traducción hecha por Teresa Clavel del libro sobre Zelda y Scott Fitzgerald La muerte de la mariposa (Gatopardo, Barcelona, 2017).

En 1920, tras algunos de sus mayores éxitos, Franz Lehár decidió aceptar un libreto de Leo Stein y Béla Jenbach. El asunto era polaco y, al mismo tiempo, Lehár estaba componiendo La levita amarilla, de tema chinesco, que no obtuvo especial repercusión y que, años más tarde, como El país de las sonrisas (1929), Richard Tauber llevaría al triunfo.

Inusitada actualidad cobra la reposición de El cantor de México, la opereta de Francis Lopez, en el madrileño teatro de la Zarzuela. En este momento de berrinche nacionalista, la obra, como todas las de este exitoso compositor, es un ejemplo de mestizaje. En efecto, Lopez –apellido corriente en España pero exótico en Francia– era francés, hijo de padre peruano y madre argentina, ambos de ascendencia vasca. Colaboró con Luis Mariano, un vasco español afincado en París, obteniendo sucesivos triunfos en la escena parisina del Châtelet.

Un poco de etimología

Nación es una palabra que proviene del hecho de nacer. Designa, en principio, el lugar donde nacemos o, como se decía antiguamente, donde nos nacen. Por eso se suele decir asimismo que alguien es nativo o natural de tal localidad o país. En cuanto a patria, se trata de la tierra de los padres que, normalmente, también lo es de antepasados más lejanos. Quiero señalar, simplemente, que ambas apelaciones se refieren a eventos que no pueden ser voluntarios ni vocacionales. Nadie puede decidir nacer en un sitio y en una fecha determinados, como tampoco puede elegir a sus padres y, a través de ellos, a sus ancestros.

El divino tesoro

Convoco a dos poetas para discurrir velozmente sobre la juventud. Rubén Darío la definió como un divino tesoro; Jean Cocteau como una creencia: todos los jóvenes se creen –nos hemos creído– una raza. A su manera, tienen razón. Hay días de la juventud en que los tales se sienten/nos hemos sentido, hermosos como dioses. Y hemos querido perpetuar esa divinidad, convirtiéndola en un rasgo racial. Daré unos ejemplos de memoria.

En su libro sobre la homosexualidad en el cine del franquismo (Violetas de España, Notorius, Madrid, 2017) Alejandro Melero examina, con sobrada autoridad y amena narrativa, algunos casos de notoria anécdota gay en películas que fueron permitidas por una censura supuestamente rigurosa y homófoba o, más aún, que exaltaron cierto tipo de erótica homofílica a modo de celebración de las cualidades viriles del guerrero.

Estamos habituados a conocer las penumbras de los dirigentes democráticos. Los sigue el periodismo, a veces con un punto de antropofagia. Los elegimos, los queremos, los aborrecemos, se nos parecen.

Lamentos argentinos

En 1872, en pleno proceso modernizador y escolarizador de la Argentina, se publica El gaucho Martín Fierro, poema narrativo en idioma gauchesco que se convierte en best seller. En la década de 1890 alcanzará los 70.000 ejemplares oficiales, más ediciones en diversos países.

Montaña de luces

Montaña de luces es lo que significa el apellido Lichtenberg, cuyos aforismos, seleccionados y traducidos por Juan del Solar en 1990, volvieron a editarse en 2002.

Eco en migajas

Postulo que el primer deber de todo escritor es identificar sus obsesiones, corrientemente traducidas como temas. El segundo, disimularlas. La mejor prueba de ambos suele ser una miscelánea, como Sobre literatura, que recoge conferencias, artículos, respuestas a cuestionarios de Umberto Eco (1932-2016).

Cross a la mandíbula

Roberto Arlt escribió cuentos durante toda su vida, como se advierte en esta compilación (Cuentos completos, prólogo de Gustavo Martin Garzo, postfacio de David Viñas, Losada) que se inicia en 1926, el año de El juguete rabioso, y acaba el 1 de julio de 1942. con «Los esbirros de Venecia», poco antes de su muerte.

Lucidez analítica

En 1964,cuando su estrella había declinado a favor de la tribu estructuralista, Sartre decidió escribir sus memorias. Las dejó inconclusas y Las palabras es el fragmento del caso.

Los sobrinos de la tía Vicky

Todo ha sido dicho y juzgado acerca de Victoria de los Ángeles, sobre el esmalte de un timbre que figura entre los más bellos de la historia del canto, la tersura de sus generosos registros, su cribada musicalidad, su cultura en estilos y lenguas, la sutileza de sus personificaciones, el enaltecimiento del repertorio español desde El Misterio de Elche hasta Las coplas del Babilonio.

El triunfo de los ángeles

No era fácil hacerse un lugar entre la hueste de cimeras sopranos contemporáneas de Victoria de los Ángeles: la individualidad incomparable de María Callas, el esplendor escolástico de Renata Tebaldi, la omnipotencia heroica de Birgit Nilsson, la presencia desafiante de Leonie Rysanek, la alquitarada labor de Elisabeth Schwarzkopf.