Alfredo Llopico Muñoz

Alfredo Llopico Muñoz

Gestor Cultural de la Fundación Caja Castellón desde 2002.  

Licenciado en Geografía e Historia, Alfredo Llopico realizó los cursos de doctorado en Historia del Arte en la Universidad de Valencia y el Máster de Gestión de Recursos Culturales de la misma universidad. Se inició en el ámbito de la gestión cultural por medio de la organización y coordinación de actividades del área de cultura del Ayuntamiento de Onda, entre 1995 y 2002.

Desde 2003 hasta 2005, fue director de la Galería L'Algepsar de Castellón y participó en proyectos de sensibilización intercultural como Ecuapop, los de aquí, los de allí.

Asimismo, es colaborador de El Mundo y del suplemento cultural de El Periódico Mediterráneo.

 

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Tercera época - Nº 326

El final es allí donde empezamos

Cada mañana cientos de castellonenses atraviesan la plaza del Ayuntamiento y pasan frente a la catedral absortos en sus cavilaciones cotidianas y ajenos al hecho de que a sus pies, más allá de un puro diseño geométrico de baldosas de granito, un laberinto gigante con sus calles y encrucijadas, intencionadamente complejo, busca confundir a quien se adentre en él. Estos días, tras un leve bache en el camino, luce remozado recobrando su simbolismo original.

Buenas vibraciones

Son las que sentimos en cuanto conocimos a la Dra. Carol Queen, que nos recibió con los brazos abiertos frente a las puertas del Antique Vibrator Museum que dirige en San Francisco, continuando entusiásticamente la labor de su fundadora Joani Blank. Joaquín, un amigo de Málaga, nos sugirió salirnos del circuito convencional turístico para detenernos en uno de esos lugares, fuera de ruta, que merece la pena visitar. ¡Y tanto que lo merece!

Haberlas haylas

El castellonense Àlvar Monferrer nos plantea si creemos en las brujas en su libro Bruixes, dimonis i misteris (Edicions del Bullent, 2013), donde nos presenta historias a caballo entre la imaginación, la literatura y la vida diaria vinculadas con nuestra cultura popular.

Por favor, no vengan

¿Qué parte no se entiende en la frase “Por favor, va a empezar el espectáculo, les rogamos que apaguen sus móviles”? O del comentario “Bienvenido, dentro de la sala le agradecería que no coma el bocadillo”. ¿Cómo es posible en un espectáculo de teatro de sombras que un adulto olvide con tanta rapidez la recomendación “Se requiere oscuridad total, les agradeceremos que no conecten dispositivos que emitan luz”? ¿Alguien no es consciente lo que puede iluminar el destello de una pantalla de teléfono mientras miramos el WhatsApp?

¿Para quién es la Capilla Sixtina? - The Cult.es

Qué paradoja, en mi última visita al Vaticano no cabía un alma. En los museos, grupos escolares adormecidos eran llevados de sala en sala por un guía que repetía mecánicamente las maravillas de las obras allí expuestas, compartiendo espacio y tiempo con otros tantos grupos de jubilados en la visita cultural obligatoria de su excursión de un día antes de ir a lanzar la moneda a la Fontana de Trevi –que es lo que realmente les interesaba hacer–, mientras que autobuses llenos de turistas de todo el mundo, en un incesante no parar, incrementaban a cada momento la multitud allí reunida.

Jóvenes pero alcanzables

Cuando a punto de empezar una obra de teatro para público familiar vemos a los padres hablando por sus teléfonos móviles, en una conversación que continuarán con sus compañeros de butaca a lo largo de la representación, es inevitable preguntarse cuál es el objetivo que el organizador persigue. Si se cumplirá algún día.

Mestizaje cultural

Si el curso de los acontecimientos no se invierte bruscamente (y todo es posible) Europa asistirá a la negación de la idea del melting pot. Así pues, las culturas coexistirán como sucede en Nueva York, donde algunos grupos se han fundido entre ellos (como ha ocurrido entre italianos e irlandeses), mientras que otros se mantienen separados en barrios diferentes, hablando lenguas y practicando tradiciones distintas, pero coincidiendo todos en la base de algunas leyes y de una lengua vehicular común, el inglés, que cada uno habla de forma insuficiente. Y ningún racista, ningún reaccionario nostálgico, podrá impedirlo. Asistiremos pues al “mestizaje de culturas”.

All is full of love

Volví al Pompidou para reencontrarme con las obras de algunos artistas clave del siglo XX. Lo que no imaginaba es que lo que más me iba a impactar sería el maravilloso video de Chris Cunningham All is full of love, de la polifacética artista islandesa Björk. De repente, lo expuesto allí dejó de interesarme y me dediqué a mirar, una y otra vez, hechizado, aquel video que, de hecho, es considerado una de las cimas en la creación audiovisual de las últimas décadas.

What on earth is The Pansy Project? - The Cult.es

Hay historias que dejan una profunda tristeza interior; que nos hacen ver el sinsentido de muchas cosas que ocurren. Pero hay algo que siempre puede ser de ayuda: la transparencia. La tras–apariencia, o la capacidad para ver más allá de las apariencias.

Royals or servants? - The Cult.es

Situada en el corazón de York, Fairfax House es una de las mejores casas georgianas inglesas del siglo XVIII, una cápsula del tiempo que revela los gustos, las modas, las costumbres y los hábitos de la buena sociedad la época.

De Sherwood a Culla - The Cult

Uno de los bosques más famosos de la historia es sin duda Sherwood, en el condado inglés de Nottinghamshire, en las East Midlands, y no por sus árboles, ni por su fauna, sino por el bandido proscrito, real o mítico, que se ocultó entre su follaje hace casi mil años: el famoso Robin Hood.

La Casa de la Cascada

Se dice que uno de los lugares que hay que visitar antes de morir es la Residencia Kaufmann. Dicho así pocos serán los que entiendan por qué. Pero al saber que se trata de Fallingwater House, la más que célebre casa de la cascada que Frank Lloyd Wright diseñó en 1936 al sureste de Pittsburgh, en Pensilvania, pocos cuestionarán la afirmación de que es probablemente la mejor vivienda de todos los tiempos.

Los ciegos del elefante

La parábola india de “Los ciegos y el elefante” narra cómo un grupo de ciegos toca el cuerpo del animal para comprender cómo es. Pero como cada uno de ellos toca una parte distinta de la que han tocado sus compañeros se dan cuenta, al comparar sus observaciones, de que no coinciden en nada.

Evangelios de odio

Hacia finales de 1889, el director de una escuela primaria de Berlín, Hermnann Ahlwardt, se enfrentaba a la perspectiva de la ruina económica.