"Calderero, sastre, soldado, espía" (1979)

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A partir de la novela El topo, de John le Carré, Arthur Hopcraft escribió esta fabulosa adaptación televisiva, que aún se menciona como uno de los mayores logros de la BBC.

Tras el estreno del primer episodio, el 10 septiembre 1979, Calderero, sastre, soldado espía se reveló como una fascinante historia de espionaje.

Dividida en siete episodios, la serie fue protagonizada por Alec Guinness, en el papel del lacónico agente George Smiley. Más allá de sus notables virtudes narrativas, lo cierto es que Calderero, sastre, soldado, espía recibió una publicidad inesperada cuando los informativos lanzaron esta noticia: Anthony Blunt, uno de los prohombres del momento, era en realidad un agente doble del KGB, y formaba parte del grupo de traidores conocido como los Cinco de Cambridge.

En realidad, tanto el libro como la teleserie trasladaban a la ficción el proceso que llevó a descubrir a esos cinco agentes dobles.

El reparto es una de las bazas de la serie. Junto a Guinnes, hallamos a intérpretes de la talla de Michael Jayston, Anthony Bate, Bernard Hepton, Ian Richardson, Ian Bannen y Patrick Stewart.

Le Carré reflexiona: «Con Alec Guinness al frente de un maravilloso reparto de pesos pesados del Teatro Nacional británico, la versión televisiva se planteó, curiosamente, como una historia de amor hacia un sistema británico en decadencia. Estaba hecha con mucha nostalgia; hasta los personajes más insignificantes y desagradables resultaban, de algún modo, entrañables».

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Ahora, una nueva generación puede revisar esta teleserie después de ver El topo, la adaptación cinematográfica de la misma novela. Al novelista le gustó la idea de ver nuevamente a sus personajes en la pantalla. «Estaba bastante entusiasmado», recuerda el productor Tim Bevan, que enseguida se puso a planear el proyecto junto a su colega Eric Fellner, también copresidente de Working Title. Luego reclutó al productor Robyn Slovo, que ya había colaborado antes con la compañía. «El libro ya había sido adaptado con éxito a la televisión, con sir Alec Guinness en el papel de Smiley. Fue una serie muy apreciada, y Le Carré fue muy valiente al darnos su consentimiento. Había pasado mucho tiempo desde la miniserie, y nosotros queríamos dirigirnos al público actual.

»Creo que se dio cuenta de que podía abrirse a un público completamente nuevo, y bastante más joven. La visibilidad y el reconocimiento de su obra están creciendo.»

Cuando Le Carré aceptó la propuesta de Working Title, insistió en que los cineastas no se sometieran incondicionalmente a su obra. Bevan recuerda: «Nos dijo que quería que hiciéramos una película de época, pero que debíamos reinterpretar la novela».

Aunque John le Carré mantiene que los mundos de espías que crea en sus novelas están muy alejados de la realidad que vivió, las experiencias vitales que respaldan su obra se traslucen con especial fuerza en la representación de sus personajes, especialmente en el caso de George Smiley, que forjó hasta el mínimo detalle.

A pesar de que este personaje suele asociarse principalmente al difunto sir Alec Guinness y a su memorable interpretación, Le Carré nos recuerda que ha habido otros George Smiley: «James Mason también lo interpretó»; sin embargo, el personaje fue rebautizado como Charles Dobbs para Llamada para el muerto (The Deadly Affair, 1967), la versión cinematográfica de la novela homónima de Le Carré. Aparte de Guinness, a Smiley lo ha interpretado como personaje protagonista Denholm Elliott, y en cameos Rupert Davies y Arthur Lowe. En la radio, le han dado vida Simon Russell Beale, George Cole, Bernard Hepton y Peter Vaughan. Para El topo, Gary Oldman decidió aceptar el reto de protagonizar en un largometraje a uno de los espías de ficción más famosos de la historia.

Le Carré, que era amigo personal de Alec Guinness, apunta: «Yo me identificaba con Alec en un sentido, y con Gary me identifico en un sentido completamente distinto. Son dos titanes de la interpretación trabajando en dos productos diferentes. Gary tiene un gran dominio como actor; se sale de sí mismo. Con él compartes el dolor de Smiley, compartes el peligro de la vida, de ser quien él es. En ese sentido es mucho más agudo. Es un Smiley más duro. Irradia la soledad del hombre y transmite cierta crueldad. Estoy hechizado con su interpretación».

Tras conversar largo y tendido con el escritor, Oldman aprendió «algunas cosas observando a Le Carré, ¡y creo que Alec Guinness también lo hizo! Comí muchas natillas, bizcocho con caramelo... Gané peso, eché barriga».

Declaraciones de John Le Carré sobre la película El Topo, de Tomas Alfredson

Acogí la idea de un largometraje sobre El topo con el mismo recelo que habría afligido a cualquier seguidor de la serie de televisión de hace treinta y dos años.

En ella, George Smiley era interpretado por Alec Guinness. Alec era George. Punto. ¿Cómo iba otro actor a igualarle, y mucho menos a superarle?

¿Y cómo iba un director, incluso uno tan distinguido como Tomas Alfredson, a contar una historia tan intrincada en tan sólo dos horas?

Para la serie habían hecho falta siete episodios. En cualquier caso, una teleserie sigue siendo una radionovela con imágenes, mientras que en los largometrajes actuales apenas hay narración.

Pero mi inquietud era infundada. Alfredson ha creado una cinta que, desde mi punto de vista, funciona a la perfección, una historia que me devuelve a vericuetos de la novela y de sus personajes que la serie de hace treinta y dos años no transitó.

La interpretación de Smiley que hace Gary Oldman rinde un merecido homenaje al genio de Guinness. Evoca la misma soledad, las mismas dosis de introversión, aflicción e inteligencia que su predecesor aportó al papel... incluso la misma elegancia.

Pero el Smiley de Oldman, desde el mismo instante en que aparece en escena, es un hombre que espera pacientemente a explotar. El peligro, la furia reprimida y esa humanidad que apenas consigue mantener a flote sobre el parapeto de la desesperación son de Oldman. Si me cruzara con el Smiley de Alec Guinness en una noche oscura, mi instinto sería buscar su protección. Si me cruzara con el de Oldman, creo que huiría como alma que lleva el diablo.

La película, tal y como yo la veo, es un triunfo. Y si la gente me escribe diciéndome «¿Cómo has permitido que le hagan eso al pobre Alec Guinness?», les contestaré que si «el pobre Alec» hubiera visto la interpretación de Oldman, habría sido el primero en ovacionarle.

Ésta no es la película del libro. Es la película de la película, y, en mi opinión, una obra de arte por derecho propio. Estoy muy orgulloso de haber proporcionado la materia prima a Alfredson, pero lo que ha hecho con ella es maravillosamente suyo.

Copyright de las imágenes © British Broadcasting Corporation (BBC). Reservados todos los derechos.

Copyright del texto (entrevistas y notas de prensa de la película "El topo") © StudioCanal, Working Title Films. Cortesía de DeAPlaneta.

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