Win Wenders, fotógrafo

Win Wenders

Imágenes de la superficie de la tierra, una impactante selección del trabajo fotográfico de Wim Wenders que con sus fotografías, tal y como sucede con muchas de sus películas, nos desvela más que una historia, una ruta de viaje.

Wim Wenders, el más sobresaliente realizador alemán contemporáneo, emergió como uno de los más destacados directores del Nuevo Cine Alemán en la década de los 70 y ya en los 80 se había consagrado como uno de los realizadores de culto en el panorama cinematográfico internacional.

Tras abandonar sus estudios de medicina y filosofía, en 1966 Wenders se trasladó a París donde estudió pintura y trabajó como grabador en un taller de Montmartre, al tiempo que acudía asiduamente a la Cinémathèque Française.

A su regreso a Alemania, un año más tarde, ingresó en la Hochschule für Fernsehen und Film o Escuela Superior de Cine y Televisión recién creada en Múnich y colaboró como crítico de cine en varias publicaciones.

Tras dirigir algunas películas y participar junto con otros realizadores alemanes en la creación de productoras y distribuidoras independientes, en 1977 dirigió El amigo americano, una importante coproducción internacional.

La película atrajo el interés de Francis Ford Coppola, quién le encargó que rodara Hammett (1983), su primera película en Estados Unidos.

Grabador, pintor, actor, escritor, director de cine y de teatro, Wenders es un creador prolífico y polifacético que ha plasmado su energía creativa y su extraordinaria sensibilidad visual en medios tan diversos como la acuarela o la tinta, el collage, el cine, la fotografía o la imagen electrónica.

La exposición Wim Wenders. Imágenes de la superficie de la tierra es el resultado de un viaje de más de veinte años que recorre ciudades y paisajes de Estados Unidos y La Habana, bosques y templos de Japón, Jerusalén y la costa del mar de Galilea y se adentra, en incontables ocasiones, en las aparentemente infinitas carreteras del interior de Australia.

Wim Wenders. Imágenes de la superficie de la tierra ha sido comisariada por Heiner Bastian.

En 1987, al tiempo que se estrenaba Cielo sobre Berlín, película por la que Wim Wenders obtuvo el premio al mejor director del Festival de Cine de Cannes, se publicaba su primer libro de fotografías, Escrito en el Oeste, una recopilación fotográfica editada tras la exposición del mismo título presentada un año antes en el Centre Georges Pompidou.

A esta publicación le seguirían otros muchos libros: ensayos y reflexiones sobre el cine, libros de fotografía y arte, así como diarios de sus rodajes.

Wim Wenders había recorrido el oeste americano en 1983 buscando localizaciones para el rodaje de la película París, Texas, con la que ganaría la Palma de Oro del Festival de Cannes en 1984.

Durante aquel viaje, Wenders realizó una serie de fotografías que, tomadas con una cámara de medio formato (6x5), reflejan su fascinación por el oeste americano y capturan aquel paisaje con su mirada profesional y, al mismo tiempo, muy personal.

Muchas de estas fotografías, al igual que los paisajes que inundan la película, muestran enormes y salvajes espacios como una metáfora del propio vacío que se produce en la vida del protagonista de la película.

La exposición Wim Wenders. Imágenes de la superficie de la tierra reúne por primera vez fotografías relacionadas con los distintos trabajos realizados a lo largo de 20 años por Wenders en lugares dispersos del mundo, en una recopilación que incluye desde aquellas primeras fotografías de Escrito en el Oeste, pasando por las presentadas en la muestra Wim Wenders-Photos organizada por el Instituto Goethe, que recorrió un circuito internacional, hasta algunas más recientes tomadas en 1998 en La Habana durante el rodaje de Buena Vista Social Club (1999), o en Israel durante el año 2000.

Aunque las circunstancias en las que cada una de estas imágenes surgió fueran muy diversas, en todas ellas subyace el mito del viajero solitario, un mito que nos recuerda repetidamente la transitoriedad de la existencia.

“La fotografía te permite captar la esencia de un lugar la primera vez que lo ves” según señala el propio Wim Wenders. “La fotografía es un medio de exploración, una parte vital del viaje, casi tan esencial como el coche o el avión. La cámara fotográfica hace posible la llegada”.

Cuando se le pregunta cómo encuentra los objetos que quiere fotografiar, afirma que no es él quien LOS busca sino que, al contrario, son los motivos de sus fotografías los que LE buscan, los que se revelan ante su cámara.

“Antes de ver la imagen sientes que viene hacia ti, oyes su llamada. En ocasiones los paisajes se mueren por contarte sus historias, por transmitirlas...”

En la mayoría de sus fotografías tempranas del oeste americano, Wenders adopta una perspectiva frontal, eliminando cualquier referencia al propio fotógrafo.

Su cámara capta paisajes inconmensurables, carteles de señalización que hace tiempo perdieron su referente, viejas tiendas abandonadas o gasolineras desiertas en fotografías que exhalan calma y equilibrio y la belleza de un paisaje que no ha perdido en absoluto su atractivo y que es más poderoso que la civilización.

De hecho esta serie de fotografía del Medio Oeste alude más que ninguna otra al tema de la identidad americana, más como un tema simbólico que geográfico, el mítico referente de la colonización de una nación.

Entre sus paisajes también destacan los captados en Australia adonde ha viajado repetidamente desde 1977 acompañado de una cámara panorámica con la que ha captado las imágenes que más intensamente ponen de manifiesto la fascinación y la humildad que produce en el europeo el enfrentarse con la sobrecogedora extensión del paisaje de aquel país.

Entre las más de treinta fotografías que reúne esta exposición resultan particularmente impactantes las panorámicas de paisajes de América, Australia e Israel presentadas en formatos de cerca de 2 metros de alto por más de 4 metros de ancho.

Los colosales formatos de estos paisajes casi exceden nuestra capacidad de comprensión visual.

Wim Wenders transita entre el cine y la fotografía en un equilibrio absoluto, siendo plenamente consciente del potencial de ambos medios.

Para Wenders la fotografía es en último término “una acción ejercida sobre el tiempo, mediante la cual algo es arrancado de su propio tiempo e insertado en otra clase de temporalidad”.

Según él mismo declara: “a diferencia del cine, la fotografía es conclusa”.

Copyright de texto e imágenes © Museo Guggenheim Bilbao. Cortesía del Departamento de Comunicación y Marketing del Museo Guggenheim Bilbao. Reservados todos los derechos.


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