Biografía de Julio Verne

Biografía de Julio VerneJules Gabriel Verne (Nantes, 8 de febrero de 1828 – Amiens, 24 de marzo de 1905), conocido entre nosotros como Julio Verne, es, probablemente, el escritor francés cuya obra se ha difundido en más idiomas y con un mayor alcance. Pionero de la ciencia ficción, supo predecir muchas novedades tecnológicas mucho antes de que éstas fueran imaginadas por los ingenieros. Su biografía, por su placidez y escasas novedades, contrasta con ese espíritu de conquista y aventura que supo infundir a los inolvidables personajes de novelas como Miguel Strogoff, Viaje al Centro de la Tierra, Veinte mil leguas de viaje submarino, La vuelta al mundo en ochenta días y De la Tierra a la Luna.

En la minuciosa serie de biografías francesas emprendida por Herbert Lottman, toca el turno a la de Julio Verne (traducida por María Teresa Gallego y publicada por Anagrama 1998).

No le faltan antecedentes, algunos poco fiables, como el de su nieto Jean y su parienta lejana, Marguerite Alióte de la Fuye.
Ahora Lottman hace un estado de la cuestión, con su habitual apego a la minucia y su buen oficio de cronista, dejando como hipótesis todo lo hipotético, valga la redundancia, y sin aventurarse en lecturas novelescas o psicoanalíticas de riesgo.

Tampoco, por paradoja, la vida de Verne es propicia a la aventura, salvo las que inventó y dejó escritas.

Tuvo una existencia burguesa marcada por un leve conflicto con el padre, que lo quería abogado y no escritor, proseguida por un matrimonio apacible y aburrido y una incesante labor de escritura, generalmente cumplida en un departamento de la casa o en una embarcación, alejada de los otros, una suerte de celda monástica.

Lottman señala, con acierto, el pudor que cubre las intimidades del personaje, al margen de que un escritor siempre se muestra en lo más íntimo cuando exhibe su obra ante el mundo. Sus amores no conyugales, con unas damas misteriosas y quizá con unos efebos menos misteriosos (Aristide Briand, por ejemplo, destinado a ser un político de primera magnitud y uno de los dolientes pacifistas de entreguerras); pero, sobre todo, esa zona fronteriza donde el buen sentido provinciano y la moral de la regularidad se tocan con la locura.

En efecto, su hijo Michel y su sobrino Gastón -que atentó contra su vida a tiro limpio- fueron internados en clínicas psiquiátricas, mientras el escritor inventaba esos personajes delirantes que pretenden, por ejemplo, cambiar el eje de la tierra o fundar la ciudad ideal en un desierto americano.

Verne creó una raza de heroicos viajeros, fanáticos de su destino providencial, que jamás se enferman. Él, en cambio, fue un hombre de enfermedades crónicas: parálisis facial y prolapso rectal (tendencia a la incontinencia y a la diarrea) que Lottman lee freudianamente: un carácter anal. Podríamos matizar: explosivo en cuanto a su producción graforreica y, por compensación, retentivo en cuanto a su conducta atesorante y ávida de dinero, su disciplina productiva, el control de su medio ambiente, su propensión a las previsiones y a la rutina, su culto por el prototipo (no hay más que recoger los tópicos de sus narraciones).

Algo similar puede decirse de su experiencia como viajero: sólo atravesó el océano una vez, para conocer Nueva York, y luego hizo prudentes cruceros en yates rumbosos, nunca muy lejos de la costa, bajo el control de su hermano Paul, marino de oficio. En cuanto a las ascensiones en globo, cumplió una sola, de veinticuatro minutos.

Lo demás lo supo a través de las revistas de divulgación científica, que no leyó de joven sino en su madurez.

En efecto, lo que Verne quiso ser, en principio, fue un dramaturgo de éxito, devoto de los artefactos históricos a la manera de Dumas padre, Scribe, Hugo o Sardou.

No lo consiguió. Si triunfó en la escena fue gracias a las adaptaciones que Ennery hizo de algunas novelas suyas, con abundancia de trucos y maquinaria.

Tampoco lo escogió la Academia, pese a sus incontables embestidas. Ni lo elogiaron sus colegas, salvo alguna migaja lateral de simpatía menor arrojada por Gautier y Zola.

Su éxito mundial, las recepciones apoteósicas que le brindaron en sus viajes, sus rentas y palacetes, no calmaron una íntima amargura, la cita fallida con Madame la Gloire.

Visto desde mayor distancia -y Lottman lo hace- Verne es una miniatura de su siglo. Conservador y a veces atrabiliario ultramontano -como en los casos de la Comuna y el asunto Dreyfus- tuvo sus tentaciones complementarias, su libertarismo y su utopismo.

La manía por la fundación de ciudades sin historia, la empresa ácrata y nihilista de uno de sus mejores personajes -el capitán Nemo, réplica de ese Ulises que era Nadie o Ninguno y, por ello, borgianamente, cualquiera y todos así lo prueban.

En su escritura se da esa dualidad de sensatez y locura que marca su vida cotidiana.

Aparentemente, Verne es un enamorado de las tecnologías y el desarrollo material del hombre guiado por las ciencias exactas y experimentales. Pero sus textos de anticipación lo muestran pesimista y descreído del progreso, en el sentido de que la riqueza instrumental mejora éticamente a los hombres.

Era, por compensación, un romántico. Creía en la identidad sentimental de las razas y los pueblos, en las tierras vírgenes, en la necesidad de un origen, el viaje extraordinario hacia la verdadera vida, la otra vida, las iniciaciones ocultas y las comunidades utópicas.

Sus anticipaciones resultaron, a veces, proféticas. Hoy no nos interesan, porque el hombre ha llegado efectivamente a la Luna, hay submarinos, televisión, sonido grabado, aviones y demás utillaje fantástico hecho rutina.

Pero él vivió entre Stephenson y Edison, conoció las inacreditables novedades de la locomotora a vapor y la bombilla eléctrica. Como buen romántico-positivista (la síntesis es ahora inevitable) creyó en las virtudes y taras de las razas humanas: los franceses eran un dechado de heroísmo y buen sentido; los alemanes e ingleses resultaban aborrecibles por ser sus enemigos históricos; los chinos y musulmanes, temibles; los negros, buenos en tanto sumisos; los españoles y portugueses, desdeñables por brutos; los italianos, pintorescos y fumistas; los rusos y norteamericanos (¿otra profecía?), admirables, dueños del siglo XX, arrojados y a la vez inteligentes.Y suma y sigue.

Su humanitarismo cientificista se daba de bruces contra su patriotismo y su racismo. En esto, lamentablemente, también fue profético.

Verne sigue leyéndose, filmándose, adaptándose, frecuentándose. Acierta Roland Barthes en una lejana mythologie donde subraya el encanto infantil que produce su lectura: hechizo de lo finito, del espacio circunscrito y protegido: cabaña, tienda, alcoba, submarino, cohete, ciudad aérea, trasatlántico. De algún modo: la literatura.

Novelas (Serie de los Viajes extraordinarios) 

1863: Cinco semanas en globo. Título original: Cinq Semaines en ballon

1864: Viaje al centro de la Tierra. Título original: Voyage au centre de la Terre

1865: De la Tierra a la Luna. Título original: De la terre à la lune

1866: Las aventuras del capitán Hatteras. Título original: Voyages et aventures du capitaine Hatteras

1867: Los hijos del capitán Grant. Título original: Les Enfants du capitaine Grant

1869: Veinte mil leguas de viaje submarino. Título original: Vingt mille lieues sous les mers

1870: Alrededor de la Luna. Título original: Autour de la lune

1871: Una ciudad flotante. Título original: Une ville flottante

1872: Aventuras de tres rusos y tres ingleses en el África austral. Título original: Aventures de trois Russes et de trois Anglais

1873: La vuelta al mundo en 80 días. Título original: Le Tour du Monde en quatre-vingts jours

1874: El país de las pieles. Título original: Le Pays des fourrures

1874: La isla misteriosa. Título original: L’île mysterieuse

1875: El "Chancellor". Título original: Le Chancellor

1876: Miguel Strogoff. Título original: Michel Strogoff

1877: Las Indias negras. Título original: Les Indes noires

1878: Héctor Servadac. Título original: Hector Servadac

1878: Un capitán de quince años. Título original: Un Capitaine de quinze ans

1879: Las tribulaciones de un chino en China. Título original: Les tribulations d'un chinois en Chine

1879: Los quinientos millones de la begún. Título original: Les Cinq cents millions de la Bégum

1880: La casa de vapor. Título original: La Maison à vapeur

1880: La jangada. Título original: La jangada: huit cents lieues sur l’Amazone

1882: El rayo verde. Título original: Le Rayon vert

1882: Escuela de Robinsones. Título original: L’école des Robinsons

1883: Kerabán el testarudo. Título original: Kéraban-le-têtu

1883: El archipiélago en llamas. Título original: L’Archipel en feu

1884: La estrella del Sur. Título original: L’étoile du sud

1885: Matías Sandorf. Título original: Matías Sandorf

1886: Robur el conquistador. Título original: Robur-le-Conquérant

1886: Un billete de lotería. Título original: Un Billet de loterie

1887: Norte contra Sur. Título original: Nord contre Sud

1887: El camino de Francia. Título original: Le Chemin de France

1888: Dos años de vacaciones. Título original: Deux Ans de vacances

1888: Familia sin nombre. Título original: Famille-sans-nom

1889: El secreto de Maston. Título original: Sans dessus dessous

1890: César Cascabel. Título original: César Cascabel

1891: Mistress Branican. Título original: Mistress Branican

1892: El castillo de los Cárpatos. Título original: Le château des Carpathes

1893: Claudio Bombarnac. Título original: Claudius Bombarnac

1893: Aventuras de un niño irlandés. Título original: P’tit-Bonhomme

1894: Maravillosas aventuras de Antifer. Título original: Mirifiques aventures de maître Antifer

1895: La isla de hélice. Título original: L’île à hélice

1896: Ante la bandera. Título original: Face au drapeau

1896: Los Viajes de Clovis Dardentor. Título original: Clovis Dardentor

1897: La esfinge de los hielos. Título original: Le sphinx des glaces

1898: El soberbio Orinoco. Título original: Le superbe Orénoque

1899: El testamento de un excéntrico. Título original: Le testament d’un excentrique

1900: Segunda patria. Título original: Seconde patrie

1901: El pueblo aéreo. Título original: Le village aérien

1901: Las historias de Juan María Cabidoulin. Título original: Les histoires de Jean-Marie Cabidoulin

1902: Los hermanos Kip. Título original: Les frères Kip

1903: Los piratas del Halifax. Título original: Bourses de voyage

1904: Un drama en Livonia. Título original: Un drame en Livonie

1904: Dueño del mundo. Título original: Maître du monde

1905: La invasión del mar. Título original: L’invasión de la mer

Novelas retocadas por su hijo, Michel Verne, a la muerte del escritor en 1905

1905: El faro del fin del mundo. Título original: Le phare du bout du monde

1906: El volcán de oro. Título original: Le Volcan d'or (Reeditada en la versión de Julio Verne, a partir de los manuscritos originales redescubiertos gracias a la Sociedad Julio Verne).

1907: La agencia Thompson y Cía.. Título original: L’agence Thompson et Cie

1908: La caza del meteoro. Título original: La chasse au météore

1908: El piloto del Danubio. Título original: Le pilote du Danube

1909: Los náufragos del Jonathan. Título original: Les naufragés du ‘Jonathan’

1910: El secreto de Wilhelm Storitz. Título original: Le secret de Wilhelm Storitz

1919: La impresionante aventura de la misión Barsac. Título original: L’étonnante aventure de la mission Barsac

Novelas publicadas tras la muerte de Verne

1989: Viaje con retrocesos por Inglaterra y Escocia. Título original: Voyage à reculons en Angleterre et en Ecosse

1991: El tío Robinson. Título original: L’oncle Robinson

1991: Un cura en 1839. Título original: Un prêtre en 1839

1994: París en el siglo XX. Título original: Paris au XXe siècle

1998: El secreto de Wilhelm Storitz. Título original: Le secret de Wilhelm Storitz

1998: El faro del fin del mundo. Título original: En Magallanie (Au bout du monde)

1998: Le beau Danube jaune

1998: El volcán de oro. Título original: Le Volcán d'or(Le Klondyke)

Relatos publicados en vida de Verne

1871: El conde de Chanteleine. Título original: Le comte de Chanteleine

1871: Los forzadores de bloqueos: de Glasgow a Charleston. Título original: Les forceurs de blocus

1874: El doctor Ox. Título original: Une Fantaisie du Docteur Ox

1874: Maese Zacarías. Título original: Maître Zacharius

1874: Una invernada entre los hielos. Título original: Un hivernage dans les glaces

1875: Una ciudad ideal. Título original: Une ville idéale

1876: Un drama en México. Título original: Un drame au Mexique

1877: Martín Paz. Título original: Martín Paz

1879: Los amotinados de la Bounty. Título original: Les révoltés de la Bounty

1882: Diez horas de caza. Título original: Dix heures en chase

1884: Frritt-Flacc. Título original: Frritt-Flacc

1887: Gil Braltar. Título original: Gil Braltar

1891: En el siglo XXIX: la jornada de un periodista americano en el 2889. Título original: Au XXIXe siècle: La journée d’un journaliste américain en 2889

1891: La familia Ratón. Título original: Aventures de la famille Raton

1893: El señor Re-sostenido y la señorita Mi-bemol. Título original: M. Ré-dièze et Mlle Mi-bémol

1901: El matrimonio del señor Anselmo de los Tilos. Título original: Le mariage de Monsieur Anselme des Tilleuls

Nota editorial

Todo lo que es posible se hará» afirmaba Jules Verne, poniéndose inmediatamente a imaginar ese futuro: cápsula espacial, comida deshidratada, metro aéreo, sin mencionar el submarino del misterioso Nemo.

Flirteando con los descubrimientos de Stephenson y Edison, Verne crea un género inaudito, aplicando la fantasía a la ciencia.

¡Qué poder de anticipación! ¡Qué asombrosa aptitud para inventar las máquinas del futuro y para sortear la técnica! ¡Y qué decir de la facilidad de este nantés, retirado en Amiens, para surcar el globo terráqueo con el pensamiento! ¿De dónde vienen esas junglas amazónicas, ese océano Ártico y las fuentes del Nilo?

acido en 1828 y destinado a suceder a su padre en la carrera judicial, Jules Verne conocerá, a los treinta y cinco años, la celebridad instantánea con Cinco semanas en globo.

Desde Zola, que saluda al que «ha llevado a la práctica lo que la ciencia planteaba como posible sólo teóricamente», hasta Théophile Gautier, que lo admira por «sus paradojas atrevidas, que pronto se convertirán en verdades reconocidas», es toda una época la que ha encontrado su fabulador.

Sin embargo, ¿no existe una cara oculta de este universo de progreso?

A la manera de Phileas Fogg, Herbert R. Lottman dirige la investigación. Ha visitado la isla Feydeau, así como la editorial Hetzel de la rue Jacob. Ha convocado a los Dumas, padre e hijo, a los hermanos Arago, y, evidentemente, a Nadar (el célebre fotógrafo de gusto ecléctico, fundador de la Sociedad de fomento para la locomoción aérea); y cada uno de estos testigos le ha hecho sus confidencias.

¿No descubrimos, acaso, que George Sand habría sugerido a Verne la idea de Veinte mil leguas de viaje submarino?

De todas formas, el último tesoro exhumado por el biógrafo-explorador son las novelas de nuestra infancia, restituidas en todo su poder de anticipación. Un viaje extraordinario al país del progreso.

Ilustración de Scott McKowen para la portada de La vuelta al mundo en ochenta días © Sterling Pub Co Inc, Unabridged Classics Series, 2008. Reservados todos los derechos.

Copyright del comentario © Blas Matamoro. Reservados todos los derechos.

Copyright de la nota editorial © Anagrama. Reservados todos los derechos.


ECOCULT041

Lobo (Oberon7up), ratonero de cola roja (Putneypics) y paisaje montañoso (Dominik Bingel), CC

ECOCULTdinosaurio

Cine clásico

  • Crónicas de un instituto
    Escrito por
    Crónicas de un instituto Enseñanzas, oportunidades y decepciones. De eso se ocupa Laurent Cantet en La clase (Entre les murs, 2008), un drama preciso, muy lúcido, que describe los conflictos de un instituto ferozmente real. En el fondo, además…

ECOCULTcaballo

Caballo islandés (Trey Ratcliff), garza real (David MK), vacas de las Highlands (Tim Edgeler), pavos (Larry Jordan) y paisaje de Virginia (Ed Yourdon), CC