"Tristram Shandy" (Michael Winterbotton, 2005)

TristramShandy

¿Cómo adaptar la obra maestra de la literatura inglesa, inadaptable de por sí al cine? ¿Cómo conseguir una película irreverente, ingeniosa, delirante dentro de otra película igual de irreverente, ingeniosa y delirante?

¿Quién si no Steve Coogan podría incorporar a ese perfecto caballero inglés y sus tribulaciones, a la vez que al genial actor que intenta interpretarlo?

Una historia sin pies ni cabeza, la historia de una polla y un toro...

Una divertidísima obra maestra de Michael Winterbottom (In this World, 24 Hour Party People) que nos adentra en el enloquecido mundo del rodaje de una película y se atreve con el Tristram Shandy de Laurence Sterne y su imposible adaptación a la gran pantalla.

“Tristram Shandy: A Cock and a Bull Story” de Michael Winterbottom es una ingeniosa e imaginativa adaptación de la novela clásica del siglo XVIII The Life and Opinions of Tristram Shandy, Gentleman, de Laurence Sterne. Una conocida aunque no muy leída obra maestra, es un ejercicio irreverente que juega con las convenciones y las técnicas de la novela. El narrador en primera persona es dado a las excursiones narrativas, a dirigirse directamente al lector y a otras excentricidades que hacen de esta narración todo menos monótona.

Michael Winterbottom (“24 Hour Party People”, “In This World”), multiplica la habilidad de Sterne para contar dos historias a la vez: una sobre un caballero inglés del siglo XVIII, Tristram Shandy (Steve Coogan), y la de los desventurados cineastas que intentan en el siglo XXI adaptar la inadaptable novela en la que se basa esta película. Reconociendo una sutil fascinación por la industria del cine, la película se pasea por un set de rodaje moderno, repleto de actores inseguros, reporteros ansiosos de escándalos e inversores escépticos. Mientras sigue las aventuras de dos familias, una de sangre y otra profesional, la película nos hace partícipes de las calamidades, las crisis y los coqueteos que han trascendido durante siglos. Con “Tristram Shandy: A Cock and a Bull Story”, Michael Wintebottom confirma su talento al tiempo que fabrica una celebración sobre el hecho de contar historias y la vida que emana de ello.

Un perfecto caballero inglés, Tristram Shandy sale de su ancestral hogar, Shandy Hall, para presentarse educadamente. Disintiendo de la idea de que no se pueden hacer tonterías con los detalles de tu autobiografía, Tristram se lanza con la historia de su vida desde el comienzo: su nacimiento.

Nuestro narrador pronto se ve distraído por la visión de su tío Toby y su amigo el Cabo Trim, manos a la obra trabajando en la reproducción del sitio de Namur en 1965, donde Toby sufrió heridas embarazosas. Por supuesto, ninguna historia sobre el nacimiento de Tristram estaría completa sin unas palabras sobre su padre, con inclinaciones por lo intelectual, un hombre moderno que observaría cada detalle de la existencia de su hijo, incluidos lo medios por los que fue traído al mundo.

Después de ir de atrás hacia delante y de nuevo hacia atrás en el tiempo con las historias de su familia y las circunstancias que rodearon su llegada al mundo, Tristram al fin llega al dramático momento de su nacimiento. El doctor Slop tiene su impresionante y alarmantemente novedoso fórceps preparado. Elizabeth Shandy, a punto de ser madre, reúne sus últimas fuerzas animada por su fiel criada Susannah. Los gritos de Elizabeth llenan la habitación, salto atrás.

El director, Mark, señala que está satisfecho con la escena. El rodaje ha terminado por hoy y el equipo comienza a recoger el set. Steve Coogan, que interpreta a Tristram Shandy y a Walter, consulta brevemente al director. El actor está preocupado porque la devoción de su personaje Walter por su hijo no es suficientemente evidente en la escena del parto, pero no es su única preocupación. Los zapatos también ocupan su cabeza. Steve piensa que el calzado que tanto él como Rob Brydon usan no refleja la dinámica interpersonal entre los dos personajes, Walter y su hermano menor, Toby.

El caos del rodaje continúa bastante después de que las cámaras hayan desaparecido. Jenny, la novia de Steve ha llegado con su hijo de seis meses para una esperada reunión. Pero todos y cada uno de los momentos de intimidad se ven interrumpidos por algún asunto absurdo del rodaje. Además de todo esto, un periodista persigue al actor por un escándalo, y su agente ha llegado con un montón de guiones para que los lea. La secuencia de la batalla, la más importante de la película, es más bien "anémica" y los inversores están empezando a ponerse pesados.

Mientras, las inseguridades como actor de Steve crecen por momentos y se protesta sobre el vestuario, sobre el protagonismo de su personaje, y sobre su nariz. Cuando un romance en el que participa el personaje de Rob Brydon es incluido de nuevo en el guión, y una entusiasta Gillian Anderson se apunta a la escena de amor, parece que los peores temores de Steve por perder protagonismo están a punto de hacerse realidad. Una pesadilla hace que el actor vague por los pasillos del hotel, donde se está celebrando una fiesta salvaje. El alcohol corre a raudales y los extras vestidos de soldados de época juegan con fuegos artificiales. En medio de todo esto, se encuentra Jeannie, la guapa ayudante de producción que ha estado cuidando de Steve durante el rodaje.

Pero no nos adelantemos a nuestra historia...

Cómo se hizo

Tristram Shandy es un título básico en el temario universitario, y fue en la universidad donde tanto Michael Winterbottom como su colaborador habitual, el escritor Frank Cottrell Boyce, se encontraron con el libro por primera vez. En un punto, consideraron adaptar el libro para televisión, como culebrón o como comedia de situación. Hace tres años, sin embargo, Winterbottom decidió intentar una adaptación para la gran pantalla. Era un proyecto complicado. Por la cantidad de divagaciones y un personaje principal que no es muy sensible que digamos, la novela siempre se ha considerado como imposible de llevar al cine. ¿Por que intentarlo entonces? “Porque es divertido”, contestó Winterbottom.

No obstante, cuando Cottrel Boyce se lanzó a escribir la adaptación, su guión solo alcanzó las treinta páginas. "Ese era todo el argumento que había en 500 páginas", se maravilla el productor Eaton.

La falta de material abrió el camino para dar otro enfoque a la adaptación, y Winterbottom decidió darle un enfoque moderno: "La mayoría del libro es sobre el proceso de escribir un libro, y la única manera de reflejar eso de una manera actual era hacer una película sobre hacer una película."

Al mismo tiempo, el director se dio cuenta de que el núcleo emocional de la película y el libro recaía en el mismo punto: los personajes. "Tristram Shandy es un libro sobre contar una historia, y Sterne se divierte mucho con eso. Pero bajo todo eso, las digresiones y las complejidades superficiales, es simplemente una loca aunque reconfortante historia sobre un puñado de gente viviendo en una casa y comportándose de forma extraña e idiota a su manera. Algo que pensé que se podía aplicar perfectamente a un set de rodaje."

La parte de época de la película se centra en el argumento básico del libro: la historia familiar de Walter Shandy, el nacimiento, el error al ponerle el nombre y la circuncisión accidental de su hijo Tristram. Walter, un hombre que cree en los detalles, le ha dado vueltas a cada una de las facetas de la existencia de su hijo, incluyendo el tipo de nariz que debería tener y las circunstancias de su nacimiento que deberían incluir los métodos médicos más modernos. Pero mientras Walter delibera y planea, la vida toma su propio y sinuoso camino.

"Es sorprendentemente moderna y universal", comenta Winterbottom. "Walter fue el primer "nuevo" hombre: obsesionado con su chico, intentando involucrarse, ser un buen padre y crear un entorno perfecto para su hijo. Y entonces todo se tuerce. Es algo que todos podemos reconocer."

La segunda mitad de la película es una descripción vista de pájaro de un equipo rodando una película. Siendo el espejo de sus antepasados del siglo XVIII, estos hombres y mujeres del XXI se ven envueltos en un nacimiento, esta vez el de una película, y sus propias peculiaridades y preocupaciones afectan al rodaje. Los dos actores principales están enzarzados en una rivalidad no expresada en palabras que impulsa su sutil enfrentamiento, para diversión del resto del equipo. La guapa ayudante de producción es una fervorosa seguidora de Fassbinder y Bresson, pero sus intensos análisis cinematográficos, aunque desconcertantes, no disminuyen sus encantos femeninos. El experto en historia militar y asesor en las escenas de batallas, es muy riguroso con su trabajo y tiene una gran opinión de sí mismo, también ha investigado los nombres de los hombres que hubieran participado en la batalla de Namur con el Tío Toby. Aunque los directores hacen todo lo posible por aguantar las excentricidades, hay inevitablemente circunstancias fuera de su control.

Eaton, quien ha estado trabajando con Winterbottom desde 1994, reconoce que tenían mucho material para trabajar en la segunda parte de la película: "Todo lo que hay en la segunda parte es una versión de algo que nos ha pasado a nosotros en al menos una película nuestra. Algunas frases son calcadas, como cuando uno de los financieros de la película le dice al productor: "No intentes retenernos y cobrar rescate", eso nos lo han dicho a nosotros".

Tristram Shandy une a algunos de los cómicos más conocidos de Gran Bretaña con algunos de los mejores actores clásicos. Liderando el reparto en las dos partes de la película encontramos a Steve Coogan, quien interpreta a Tristram, a su padre y a una versión ficticia de sí mismo. Coogan saltó a la fama en Inglaterra a principios de los 90 con su personaje Alan Partridge, un presentador de televisión que mezclaba invitados populares en los programas de televisión "Knowing me, Knowing you with Alan Portridge" y "I'm Alan Portridge".

Coogan, que aceptó el papel de Tristram Shandy antes incluso de que el guión estuviera acabado, trabajó por primera vez con Winterbottom cuando interpretó al empresario Tony Wilson en la aclamada “24 Hour Party People”. Esa película también difuminaba la línea entre la realidad y la ficción, y Coogan ocasionalmente se dirigía al público. Con su segunda colaboración, el propio perfil público de Coogan se convertiría en material para construir su personaje en el cine. El ficticio Coogan de Tristram Shandy pasa mucho de su tiempo obsesionado por el tiempo que aparecerá en pantalla, y está obviamente cansado de la sombra que proyecta el personaje de Alan Partridge. Está menos que atento a su novia que le visita, interpretada por Kelly McDonald, y alberga la idea de tener una aventura con la guapa ayudante de producción, Jeannie (Naomie Harries).

"Steve fue muy receptivo a la idea de interpretar un versión negativa de sí mismo, y es una de las razones por las que es tan bueno trabajar con él. Me gusta la idea de no hacer parecer a la gente mejores de lo que son. Todos tenemos cosas buenas y malas. En nuestra película, ves a Steve Coogan hacer cosas que no debería hacer, pero aún así lo entiendes y te sigue cayendo bien".

"A menudo el mejor material para una película es la realidad", concede Coogan. "Para aquellos que me conocen puede ser un poco incómodo, pero para la gente que no sabe lo que es verdad y lo que no, funciona. En América no les importa quien es Steve Coogan, pero la imagen de actor inseguro haciendo cosas que no debería, funciona".

Rob Brydon, que también aparece en “24 Hour Party People”, fue el siguiente en unirse al reparto. Cuando Winterbottom y Eaton estaban desarrollando el proyecto como serie, hicieron un acercamiento para que interpretara a Tristram y Walter Shandy. Según WInterbottom: "Era una buena idea, pero él nunca se puso a leer el libro y nosotros nunca nos pusimos a escribir el guión. Entonces cuando nos pusimos a buscar actores supimos que Rob sería un perfecto Tío Toby".

Coogan y Brydon han tenido también una larga relación profesional y personal, Coogan ha sido como un mentor para Brydon, quien empezó su carrera haciendo voces en off en radio y televisión. Cuando Brydon le envió a Coogan su primera cinta con grabaciones, en la que interpretaba a un chófer divorciado y consultor matrimonial de estrellas, éste llevó la cinta a la BBC. La productora de Coogan, Baby Cow, produjo a continuación el éxito televisivo de Brydon “Marion and Geoff”.

"Siempre bromeo con que descubrí a Rob, y bien, de hecho lo hice. Pero creció por derecho propio muy rápidamente, y pronto se sintió cómodo conmigo y empezó a aceptar las bromas de manera afectuosa".

Coogan y Brydon aportan dinamismo a la parte moderna de la película. Han construido una relación inteligente y a la vez combativa entre sus personajes ficticios: dos coprotagonistas peleando por la atención de las cámaras, por tener el mejor vestuario, más diálogo, mejores chistes, etc. "Trabajar con Michael nos permitió ser creativos, lo que significa que en conversaciones normales fuera del rodaje encontrábamos constantemente material nuevo y lo encajábamos en la película. Steve y yo tenemos un sentido del humor parecido, un poco crudo, pero cercano a la realidad. Fue divertido jugar con esas tensiones que no son aparentes, pero que están ahí".

Con los dos actores principales confirmados, el resto del reparto fue seleccionado rápidamente: "A todo el mundo le gustaba el guión y los actores disfrutaron trabajar con Michael porque les gusta la improvisación y confían en él", comenta Wendy Brazington, directora de casting y coproductora.

El premiado actor Jeremy Northam (“Emma”, “Gosford Park”), confirma la impresión de Brazington. Norham, quien interpreta a Mark, el director, es uno de los pocos actores que habían leído el libro. "Disfruté el guión porque es divertido y malicioso, y el libro siempre me ha gustado mucho. Imprimir algo del espíritu del libro a la película y mezclarlo con un escenario moderno fue algo que disfruté mucho. Hacía mucho que quería trabajar con Michael".

La idea de trabajar con Winterbottom también era una aliciente para Gillian Anderson (“The House of Mirth”, “Expediente X”), que se mudó a Londres. En la parte moderna de la película, una sola llamada de teléfono basta para asegurarse su presencia como protagonista interpretando a la Viuda Wadman. Anderson confirma que el proceso fue casi tan fácil como en la vida real: "Trabajar en esta película fue una decisión bastante sencilla. Primero, significaba trabajar con Michael, segundo, era una oportunidad de hacer un tipo de papel que no había hecho nunca y por último, solo tardé tres días".

Shirley Henderson, que ha trabajado en cuatro ocasiones con Winterbottom y protagonizó “Wonderland” y “24 Hour Party People”, interpreta a Susannah, criada de Walter Shandy y su mujer. "El papel en el guión era tan pequeño que nos disculpamos por ofrecérselo", afirma Winterbottom, "pero cuando ves la película, ella está en todas partes, es muy buena, todo lo hace interesante y Coogan realmente quería trabajar con ella de nuevo. Es una de esas actrices que saca lo mejor de sus compañeros".

Trabajando de nuevo con Winterbottom están Ian Hart (“Wonderland”, “Descubriendo Nunca Jamás”) quien interpreta a Joe, y Raymond Waring (“24 Hour Party People”) quien encarna al cabo Trim. Entre los que colaboran con el director por primera vez se encuentran Stephen Fry, como Parson Yorick y Patrick Curator; Kelly McDonald (“Trainspotting”, “Descubriendo Nunca Jamás”) como Jenny, la novia de Coogan; Naomi Harris (“28 Días Después”), como Jeannie, la ayudante de dirección; y Dylan Moran (“Shaun of the Dead”), como Dr. Slop.

En un caso de vida imitando al arte y viceversa, Gillian Anderson (“Expediente X”), fue una de las últimas en unirse al reparto cuando decidió aceptar el papel de la viuda Wadman: "Necesitábamos alguien con un cierto grado de popularidad y que pudiera trabajar un par de días en una película virtualmente gratis. Gillian llamó a Michael preguntando por Christopeher Eccelston (“The House of Mirth”), y sabíamos que se había mudado a Londres. Fue fácil conseguir que colaborara con nosotros."

Tristram Shandy: A Cock and a Bull Story comenzó el proceso de producción en Octubre de 2004. Se rodó en Norfolk, Northamptonshire y en East Midlands. Tres mansiones se utilizaron para recrear Shandy Hall, incluida la casa del mismo nombre donde se escribió la novela.

Al mostrar el caos de la narración, los directores dejaron espacio para la improvisación. Así, cuando el periodista del New York Times Stephen Rodrick fue a entrevistar a Winterbottom sobre su película “9 Songs”, acabó participando en la segunda mitad de la película. Realidad y ficción chocaron ocasionalmente durante la producción, y no fue siempre fácil separar una de otra. En un momento dado, un equipo del programa de televisión británica "The South Bank Show" estaba haciendo un documental sobre el rodaje, con lo que había un equipo de rodaje de verdad, filmando a otro, también de verdad, que a su vez filmaba a otro equipo de rodaje ficticio (el de la película).

"Hubo un par de días que tenía que esforzarme para saber que cámaras eran de verdad y cuales no", admite Dylan Moran. "Todo el mundo estaba metido como en un espejo, actores que eran actores haciendo de equipo de rodaje y filmados por otro equipo a la vez, como una casa de los espejos".

Tristram Shandy: A Cock and a Bull Story no tiene reparos en mostrar un set de cine como si fuera un circo. Aunque este retrato se ha hecho con cariño, como dice Northam: "Como actor solo puedo decir que el plató de cine es mi lugar favorito del mundo. La gente normalmente tiene una extraña concepción de cómo es un lugar así: los productores sólo se preocupan del dinero, los actores sólo se preocupan de cuánto van a aparecer en la película, etc...Es divertido sacarle punta a todo esto, y lo bueno es que Michael lo ha hecho sin ser cínico, con una sonrisa."

Copyright de texto e imágenes © Vertigo Films. Reservados todos los derechos.


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