"Transformers: El Lado Oscuro de la Luna" (Michael Bay, 2011)

Transformers 3

No hay superproducción sin despliegue de medios. Bien lo sabía Michael Bay cuando rodó Transformers y Transformers: La venganza de los caídos. Ahora llega la tercera parte de la saga, con más acción, con más efectos visuales y con el apoyo de un recurso idóneo en este caso. Me refiero, obviamente, a las 3D. En toda esa faceta técnica, la película es un prodigio asombroso. Por desgracia para el espectador, si nos fijamos en su aspecto puramente narrativo o artístico, Transformers: El Lado Oscuro de la Luna es una calamidad que no tiene perdón de Dios.

Como en las anteriores entregas de Transformers, Michael Bay cuenta con el respaldo de Steven Spielberg y con la fidelidad de varios de los actores que han hecho triunfar esta franquicia: Shia LaBeouf (Sam Witwicky), Josh Duhamel (el teniente coronel William Lennox), Tyrese Gibson (el soldado Robert Epps), John Turturro (el agente Seymour Simmons), Peter Cullen (la voz de Optimus Prime) y Hugo Weaving (la voz de Megatron).

Interpretando papeles secundarios, participan en la película Patrick Dempsey, Alan Tudyk, John Malkovich, Frances McDormand y Leonard Nimoy (la voz de Sentinel Prime).

Si exceptuamos a Nimoy, todos ellos, a pesar de su calidad interpretativa, parecen fuera de registro, como si las dimensiones del proyecto hubieran desatado la histeria en el plató, impidiendo que los actores hicieran bien aquello que mejor saben hacer: actuar.

En ausencia de Roberto Orci y Alex Kurtzman, otro guionista que ya colaboró con Bay, Ehren Kruger, se ocupa esta vez del guión: un caos nervioso y a ratos incomprensible, que convierte la película en una apoteosis mareante de efectos visuales sin alma y sin atractivo dramático. Cuesta creer que Kruger escribiese en 1999 el inteligente guión de Arlington Road.

Es más, si la comparamos con esta entrega, el primer Transformers parece una joya centroeuropea.

Buena parte del equipo técnico de los anteriores Transformers regresa a sus puestos habituales. No es el caso de la exuberante Megan Fox, cuya escasa diplomacia e inoportuna vanidad la han convertido en un elemento prescindible.

Ocupa su lugar otra mujer de insultante belleza, la modelo británica Rosie Huntington-Whiteley, que da vida a la nueva novia de Sam, Carly Miller. No es una novata frente a la cámara: Michael Bay ya había trabajado con ella en varios anuncios publicitarios de Victoria's Secret. Pese a ello, en Transformers deja en evidencia que lo que le sobra en hermosura le falta en expresividad y sutileza.

Transformers3

Esta vez, la aventura arranca con un fascinante hallazgo: una astronave cibertroniana, el Arca, es descubierta en la cara oculta de la luna por los astronautas Neil Armstrong y Buzz Aldrin en el transcurso de la misión Apollo 11.

Conscientes de la importancia del Arca, los Autobots deben adelantarse a los Decepticons y resolver este enigma procedente de su planeta natal, sobre todo porque sus consecuencias podrían resultar decisivas en esa guerra que mantienen los dos grupos de Transformers.

Aunque la lucha entre ambos bandos se va tornando cada vez más confusa y aparatosa a medida que avanza el metraje, uno puede consolarse con apariciones estelares como la del propio Buzz Aldrin, que realiza un llamativo cameo durante el primer acto.

En cualquier caso, la impresión final es la de que Bay ha contratado a los mejores especialistas en desguaces, explosiones y demoliciones digitales... y se ha olvidado del resto.

El rodaje de la película comenzó en mayo de 2010, en localizaciones de Chicago, Los Ángeles, Washington, Camboya, Florida y Moscú.

Paramount, Industrial Light & Magic y el propio Bay comprendieron que la tecnología 3D usada en Avatar sería la adecuada para esta producción. En realidad, el 70% de la cinta esta rodada con esta tecnología, por medio de cámaras Arri Alexa y Sony F35. El resto es metraje anamórfico en 35mm convertido a 3D en posproducción.

Guste o no, el estilo narrativo de Bay es demasiado dinámico para ceñirse en exceso a los rigores que aún imponen las cámaras 3D, muy pesadas y demasiado sensibles al polvo y a otras incomodidades.

Conocemos la opinión del realizador en este sentido. De hecho, el miércoles, 18 de mayo, Michael Bay y James Cameron mantuvieron una charla alrededor de este tema en el Paramount Theater, dentro de los Estudios Paramount de Los Ángeles. A lo largo de dicha conversación, ambos cineastas pudieron calibrar debidamente el valor que tiene esta cinta en el desarrollo del cine en 3D.

Encuentro de Michael Bay y James Cameron

Artículo de Sandy Cohen

La primera misión norteamericana a la Luna no fue sólo por cuestiones de progreso científico y orgullo nacional. Fue para investigar el misterioso accidente de una nave espacial cibertroniana.

Así empieza Transformers: El Lado Oscuro de la Luna, la tercera entrega de la saga de ciencia-ficción inspirada en los famosos muñecos de Hasbro. El miércoles pasado, el director Michael Bay mostró unos 15 minutos de metraje variado de su primera película en 3D en los Estudios Paramount como parte de un debate con el cineasta James Cameron en torno a las ventajas y desventajas de hacer películas en 3D.

Aunque Bay al principio se sentía escéptico respecto a este medio multidimensional (“Puede ser un truco”, dijo en 2009), dijo que luego “terminó por encantarle”.

“Era simplemente genial para moldear el espacio”, declaró. “Parecía lo más adecuado para esta película”.

Cameron ayudó a persuadir a su colega de que asumiera la tecnología 3D y la utilizara en la última película de Transformers.

La película comienza con imágenes de Cybertron y una aeronave sobrevolando un paisaje geométrico cuando una nave espacial realiza un aterrizaje forzoso en la Luna terrestre.

Son los años sesenta, y el presidente John F. Kennedy y el presentador Walter Cronkite están hablando de la misión norteamericana a la Luna. El presidente Richard Nixon aparece alabando a los astronautas “Neil y Buzz”, quienes, después de dar un salto gigantesco para la humanidad, investigan los restos de la aeronave extraterrestre.

En otras escenas aparece también el protagonista Shia LaBeouf y su querido compañero, el Camaro/robot llamado Bumblebee.

En otra escena, hay un plano largo y prolongado de Rosie Huntington-Whiteley, la modelo de Victoria's Secret que reemplaza a Megan Fox como protagonista femenina. En su primer papel como actriz, Huntington-Whiteley aparece con los ojos desorbitados y la boca abierta, con sus carnosos labios perfectamente contorneados.

John Turturro, Tyrese Gibson, Josh Duhamel, Frances McDormand y Ken Jeong de ¿Qué pasó ayer?, quien aparece esgrimiendo nerviosamente un par de pistolas.

En la película aparecen imágenes de algunos de los otros protagonistas.

Las escenas de acción en 3D impresionaron al público, aunque Bay dijo que los efectos especiales aún no están terminados.

Robots voladores se enfrentan contra helicópteros militares, que se estrellan dramáticamente en el mar. Había un amenazador robot con muchos tentáculos que parecía tener muy malas intenciones, y un trío de Transformers escalando un rascacielos, y haciendo que al final se derrumbe por los suelos.

“Se me ocurrió esa secuencia del rascacielos mientras estaba haciendo abdominales”, dijo Bay tras la proyección de las escenas. “Es el sitio más raro donde se me haya ocurrido nunca una escena de acción”.

Hacer Transformers en 3D aumentó en unos 30 millones de dólares el presupuesto, explicó Bay, añadiendo que la película mezcla metraje cinematográfico, digital y convertido a 3D.

“He visto la película y no he sido capaz de distinguir entre lo analógico y lo digital”, declaró Cameron. “Esta película es la mejor prueba del hecho de que resulta inapreciable para la vista”.

Sin embargo, los cineastas coincidieron en que no todo el 3D es buen 3D. Algunas películas se convierten de forma barata y rápida de explotar ese recurso, dijeron, y a los espectadores no les gustan los resultados.

“El 3D vuelve a meter a la gente en una experiencia cinematográfica, con la gran pantalla y todo eso que nos encanta, pero se está abusando muchísimo de ello”, dijo Cameron. “Algunos estudios están tomando decisiones poco acertadas en cuanto a qué películas convertir en 3D, y cómo convertirlas”.

Tanto él como Bay están convencidos de que el 3D ha llegado para quedarse, y de que las cámaras y los medios de conversión seguirán mejorando.

“Me divertí mucho en el plató rodándola”, dice Bay. “Era como tener un juguete nuevo”.

¿Lo más emocionante del 3D? La reacción del público, dijo Cameron.

“Cuando ven algo que les deja alucinados, eso es la parte más emocionante”, dijo. “Entonces sabes que te los has ganado. Sabes que los has llevado a alguna parte, como lo que acabamos de experimentar aquí”.

 

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