"Sky Captain y el Mundo del Mañana" (Kerry Conran, 2004)

Sky Captain

«Es lo nunca visto —afirma el productor Jon Avnet, apodado “el padrino” de esta epopeya sin precedentes por su múltiple papel de mentor-productor-protector de Conran—. El corto destacaba cuando lo vi por primera vez por una serie de elementos clave, que siguen haciendo de él algo único a muchos niveles».

Cuando Avnet mostró Mundo del Mañana a Jude Law, que encarna al as de la aviación Joe Sullivan, o Sky Captain, el actor quedó tan cautivado con esta pieza de seis minutos, que no sólo accedió a interpretar al personaje que da nombre al largometraje, sino que también se embarcó en el proyecto como uno de los productores.

«Lo que vi fue la obra cinematográfica retrospectiva más fascinante e inspiradora que haya visto —recuerda Law—. No tenía ni idea de cómo estaba hecha, pero tenía una atmósfera que me recordaba a las series clásicas de los años 30 y 40, y podía ocupar un espacio en los gustos actuales del espectador de las grandes producciones, por así decirlo. Me dejó totalmente anonadado».

«Cuando vi por primera vez el vídeo de seis minutos, comprendí por fin qué era exactamente lo que estaba dando tanto que hablar. No se parecía a nada que hubiese visto antes» —afirma Gwyneth Paltrow, la actriz ganadora de un Oscar que fue la primera elección de Avnet y Law para interpretar a la reportera Polly Perkins—. Antes incluso de leer el guión, ya dije “claro que sí, lo haré, lo haré, yo voy a estar en la película”, porque lo que había visto era increíble».

El cortometraje original de seis minutos de Conran presentaba elementos de diversos géneros y fuentes, y a la vez exploraba territorios nunca vistos. Trabajando en solitario, este mago de la informática y aspirante a cineasta combinó a la perfección estilos clásicos e imágenes iconográficas con la tecnología actual más innovadora, yuxtaponiendo imágenes de cerca de 1939 del rascacielos Empire State Building con trepidantes planos subjetivos de acción aérea propios de las posibilidades actuales más impactantes de la realidad virtual o de simulación de vuelo.

Sirviéndose de su ordenador portátil, Conran no sólo ha recreado un mundo que casi existió, sino que además ha partido de las vueltas de tuerca y las realidades alternativas que ofrecen la fantasía y la ciencia ficción, la Historia y las predicciones futuristas para plasmarlas en todo su esplendor y con una asombrosa riqueza de matices. Durante años, Conran volcó prácticamente cada momento libre a su Mac, experimentando con ideas y programas para convertir en realidad virtual su visión personal de un mundo que podría haber sido. El meticuloso trabajo de creación digital moderna de Conran no sólo ha logrado una portentosa evocación de un mundo perdido del que todos guardamos algún recuerdo; con su esfuerzo, este visionario también ha iniciado una revolución cinematográfica.

«Existe una gran cantidad de acción, pero la cosa no acaba aquí —explica Avnet—. Kerry posee una talento especial, una visión de conjunto, un don para la composición gráfica, para el empleo de la luz y de la oscuridad que te deja sin aliento. El resultado es que te embarcas en un viaje; que la desaparición de la incredulidad se produce de forma prodigiosa».

Avnet era consciente de que el Mundo del Mañana de Conran, al entroncar con el imaginario colectivo formado por las películas clásicas, los seriales antiguos de televisión y los superhéroes del cómic, tenía a la vez algo de conocido y algo de innovador. El corto de Conran se veía definido tanto por lo que creaba como por lo que evocaba. No era paródico, artificioso ni excesivo. No era ni kitsch ni demasiado serio. Podía haber cierta ironía en la mirada de Sky Captain, pero sin guiños a la cámara. Refleja un gusto por lo inexplicable y lo increíble, pero sólo para realzar el efecto de sobrecogimiento ante una realidad inabarcable.

El estilo, el tono y la historia de la película se inspiran en lo que más gustaba a Conran (y a Avnet) del cine. Presenta una realidad alternativa, cómo podrían haber sido las cosas... si la Historia hubiese sido distinta. Es un puro subidón de adrenalina.

«A pesar de todos nuestros avances tecnológicos, estaba mucho más proyectada hacia el futuro de lo que estamos ahora —reflexiona el guionista y director Kerry Conran acerca de la conciencia y la cultura de masas de los años 30 y 40—. Mi corto era una especie de visión idealizada de un futuro que no ha llegado a materializarse del todo, pero que todos deseamos que tal vez lo haga algún día».

La pieza de seis minutos, que fue la semilla del largometraje Sky Captain y el Mundo del Mañana, tenía un innegable poder de persuasión. El cortometraje de Conran parecía capaz de cautivar los corazones y las mentes de los pocos afortunados que lo vieron, aunque fue Kevin Conran, el hermano de Kerry, quien de hecho se animó a hacer pases. «En realidad yo no quería mostrarlo —reconoce Kerry—. No estaría contento con una película de seis minutos. Estaría contento con un largometraje y ya tenía seis minutos hechos; pero ya habían pasado cuatro años, y pensé que necesitaría algo de ayuda, porque estaba claro que terminar aquello llevaría bastante tiempo».

En noviembre de 1999, Kevin Conran, que había hecho un par de ilustraciones para el proyecto de Kerry, invitó a una vieja compañera de universidad de su esposa a cenar y a ver una película... corta. Kerry Conran sabía que necesitaba, lo quisiera o no, una «perspectiva desde fuera» sobre su obra, y la productora Marsha Oglesby parecía estar impaciente por ver aquel corto del que tanto había oído hablar. Cuando Oglesby lo hubo visto por primera vez, se quedó casi sin palabras. Fascinada, preguntó «¿puedo verlo otra vez?». Al día siguiente, cuando fue el turno de Oglesby de mostrar el corto a su socio productor Jon Avnet, se ahorró toda descripción. «Míralo y ya me contarás», dijo.

«La composición de planos, el empleo de la luz, el encuadre... —recuerda Avnet del primer visionado del Mundo del Mañana de Conran en su oficina, hace años—. Tenía un toque de cine negro. Conectó mucho con mi sensibilidad artística personal. También sonreí al ver a esos enormes robots mecánicos que invadían Nueva York. Era una presentación de la historia sin asomo de cinismo. Sobre todo, me convencí de que Kerry tenía la capacidad de hacer un largometraje con aquello. De hecho, lo había hecho en su garaje con un ordenador Apple, lo que me encantó».

Avnet, al igual que Oglesby, quiso volver a ver la cinta. Todavía estaba hechizado. «Había un par de tomas de los pies de esos robots que me parecen fantásticas porque transmiten todo el volumen, toda la densidad, todo el peso que tienen. Te parece tan real que casi da miedo».

Ya en 1998, tras haber producido películas apoyadas en efectos especiales como George de la jungla o Inspector Gadget, el veterano productor y director sabía que los planos digitales o imágenes generadas por ordenador estaban ocupando una parte importante del proceso cinematográfico, pero una película creada enteramente por ordenador era algo inaudito. Los decorados, los paisajes, los escenarios, el diseño, todo estaba hecho por ordenador. La intención de Conran de hacer una película trepidante entrelazando la animación, las imágenes digitales y el trabajo de actores en un fondo azul era tremendamente ambiciosa.

El fabuloso mundo de Conran, envuelto en las sombras del cine negro y configurado por las pulidas formas geométricas de una sociedad dinámica y dominada por las máquinas, se va desplegando de forma misteriosa y seductora. El homenaje visual de Conran, deudor tanto de Orson Welles como de H.G. Wells, es un salto al futuro que une ciencia ficción, fantasía, aventura y acción con referentes históricos, el ordenador con la cámara, en un retrato oscuro del enfrentamiento del hombre contra la máquina por la supervivencia de la humanidad.

Sinopsis

La película empieza en los cielos de la ciudad de Nueva York, cuando el descomunal dirigible Hindenburg III atraca en lo más alto del Empire State Building, el puerto de escala más alto del mundo.

Nubes de tormenta rugen en el cielo y una espesa capa de nieve cubre la ciudad. De pronto, una inquietante noticia irrumpe en la pantalla: científicos famosos de todo el mundo están desapareciendo misteriosamente.

Cuando unos robots asaltan las calles de la ciudad, destrozando vehículos y derri-bando edificios a su paso, la reportera del Chronicle Polly Perkins (Gwyneth Paltrow) emprende la investigación de los sucesos con la ayuda de su antiguo amor, el diestro y temerario as de la aviación H. Joseph Sullivan (Jude Law), más conocido como Sky Captain.

Viajando hasta el Himalaya, donde quedan atrapados en una enorme caverna de hielo atestada de explosivos, hasta el idílico valle de Shangri-la, Polly y Sky Captain se enfrentan a temibles robots voladores, efectúan un increíble aterrizaje sobre una pista de aterrizaje móvil que flota a miles de pies de altura y entablan un asombroso combate acuático en su búsqueda del malvado Dr. Totenkopf, que planea la destrucción del mundo.

¿Conseguirán estos dos indómitos aventureros encontrar a tiempo al escurridizo Totenkopf?

Ayudados por la valerosa capitana de un escuadrón anfibio femenino, Franky Cook (Angelina Jolie) y el mago de la tecnología Dex (Giovanni Ribisi), Polly Perkins y Sky Captain pueden ser la única esperanza que le queda a nuestro planeta.

 

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